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Venturas y desventuras de un tio raro
El sarcasmo, como toda forma de ironía, es una tristeza que no quiere llorar y se ríe.
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Podría decir que soy normal y amigo de mis amigos pero, aparte de ser una solemne tontería, no tengo claro ninguna de las dos cosas.
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La vida te da sorpresas
Conocí a Lola en el instituto por casualidad. Los dos nos vimos envueltos en el arduo trabajo de preparar el viaje de fin de curso. Lola era una mujer de armas tomar. Incluso su aspecto físico tenía algo tan personal que la hacía destacar. Era una mujer de rasgos duros, un tantos agitanados, delgada en extremo tenía sin embargo dos grandes pechos que sobresalían más de lo normal precisamente por el hecho de ser tan delgada. No era, ni mucho menos una mujer perfecta, pero era la mujer que excita solo con verla. Aparte de esto era una mujer que siempre hablaba en voz alta y no era precisamente tímida.

Tal vez lo que la hacía diferente era su forma de hablar de sexo. Continuamente hablaba de ello y, como si se tratara de un cazador cualquiera, alardeaba de forma constante sobre la cantidad y calidad de sus polvos. Ella follaba más y mejor que nadie. La mayoría de las conversaciones que tuve con ella tenían una especie de doble sentido. Entre nosotros (por aquella época) hubo cierta tensión sexual y en alguna de esas reuniones que teníamos para organizar eventos más de una vez sentí verdadera curiosidad por comprobar lo bien que follaba. También es cierto que durante esa temporada (pocos meses) que la traté jamás la ví con nadie pero lo cierto es que tampoco saliamos los fines de semana y , desde luego, lo que no me cabe ninguna duda es que no sería una mujer con demasiados problemas para encontrar voluntarios porque Lola estaba muy buena.

Una vez que pasó aquella época perdí todo contacto con Lola hasta que, pasados ya muchos años, me la encontré por medio de amigos comunes. En esta segunda ocasión ya no éramos tan crios y, sin embargo, Lola continuaba siendo básicamente igual. Su especialidad era el sexo, o mejor dicho, hablar de sexo. Porque, en esto seguía igual, Lola era la “master del universo” en temas de sexo. Lola seguía llamando la atención y creo que más por su forma de ser y de hablar que por su aspecto. Alguna vez la presenté a alguno de mis amigos y todos volvían con un calentón muy considerable.

Los tíos somos muy simples y no estamos nada acostumbrados a que una mujer nos cuente con todo detalle el “polvo perfecto”. Eso del polvo perfecto era uno de sus historias preferidas. Te contaba con todo detalle cual sería el polvo perfecto para ella y, sin ahorrar en detalles, te contaba como sería el primero terminando en su boca, como sería el segundo en plan suave y como en el tercero le gustaría que le tratasen como a una puta y le diesen duro. Mientras te decía esto lo normal es que todos los que estábamos escuchando termináramos con una erección poco disimulable.

Pero, curiosamente, y aunque ella seguía hablando constantemente de todos sus polvos ni ninguno de mis amigos (que yo sepa), ni desde luego yo, se la tiró. Hace unos días volví a mi ciudad por negocios y salí a tomar una copa con mi hermana. Uno de sus amigos (de mi hermana) me reconoció aunque yo no tenía ni idea de quien era él. Es un hombre algo mayor que yo pero me reconoció porque alguna vez me vió con Lola. Él era el ex de Lola. A lo largo de la noche tomamos poco a poco confianza y le pregunté por ella.

Sin necesidad de insinuarle nada me vino a decir que Lola se mantenía prácticamente igual y que, ya en sus cuarenta, estaba aún más buena. Le comenté que Lola fue en su día (cuando estaba en el instituto) una fantasía pero que lo cierto es que una mujer como esa imponía. Me da la impresión de que estaba bastante acostumbrado a que le hablaran de Lola con un tono poco disimulado de deseo.

Entonces fue cuando, sonriendo, me dijo algo que de dejo desconcertado. Vino a decirme que toda esa verborrea era una postura y que, en realidad Lola era una mujer básicamente tierna y dulce. Terminó dándome un dato curioso. Cuando yo conocí a Lola en el instituto ella era virgen porque, cuando el la conoció con sus veintitantos largos, sólo se había acostado con un hombre y fue poco antes de conocerlo a él.

Yo me quedé perplejo y pensé que lo mismo había sido una "mentira piadosa" pero él, como si me estuviera leyendo la mente, me dijo: "Lo cierto es que hablando de sexo Lola era la mejor pero prácticandolo se notaba que no tenia mucha experiencia".
 
Surrealismo habitacional
Por circunstancias que no vienen a cuento estoy pensando en comprar un piso por inversión. No tengo demasiado tiempo para nada pero ayer pasé de camino por una urbanización nueva que está relativamente cerca de mi oficina.

Se trata de una urbanización que según la publicidad se situará en “un paraje privilegiado entre los árboles del bosque, en plena naturaleza”.

Topográficamente hablando la urbanización está en lo que se viene a denominar “en medio del puto campo”. La urbanización, como todas las de este tipo, combina “una tranquilidad y sensación de paz y calidad de vida” con una “privilegiada situación y fácil acceso a vías de comunicación”. O dicho de otra forma, está en el campo al pie de una carretera que une dos pueblos del norte de Madrid. Ahora se está comenzando a urbanizar las márgenes de esa carretera así que imagino que en unos años los atascos de los que se trasladen todos los días del oasis de paz y tranquilidad a la gran ciudad serán épicos.

Por supuesto la urbanización y los pisos tienen todo lo que debe tener un “espacio privilegiado de lujo y confort”. Dicho de otra forma, tienen jardines, piscinas, espacios de juegos para los niños, domótica (osea, que las persianas se abren solas) y, curiosamente, dos puertas de entrada. Parece ser que las dos puertas de entrada (uno debe ser muy cateto porque no le veía la utilidad) son, una para la entrada principal y otra para el servicio. Esta puerta de servicio esta pegada literalmente a la otra y la gran diferencia es que se entra directamente a la cocina.

Un lujo asiático esto de tener una puerta exclusiva para la pornochacha. También el hecho, porque no decirlo, de que el piso de tres dormitorios tuviese tres baños y un aseo me llamó la atención porque, si te da un apretón te aseguras que estás a menos de cinco metro de un baño siempre.

Todas estas maravillas me la contaba una señora que, dicho sea de paso, me ponía mucho. Imagino que no sería por casualidad que a las familias les atendieran un par de chavales muy arreglados y a mi que estaba solito se me ofreciera amablemente esta señora de mediana edad y de mucho más que mediana apariencia.

La conversación fue, como suele ser este tipo de conversaciones, pero en su parte final tuvo su toque de surrealismo que, a fuerza de costumbre, se nos está haciendo la norma.

- Buenas tardes,
- Buenas..
- Pues mire, yo venía a informarme de un pisito de tres dormitorios…
- Tenemos este…
- Aja…
- Y bla,bla,bla……
- Aja….
- Y más bla….
- Y bien, el precio?
- Ah si, aquí tienes… ten en cuenta que se trata del precio con dos plazas de garaje y un trastero de seis metros
- Vaya… impresionante… ummm perdon, esta cifra esta bien?
- Si, son setecientos cuarenta y cinco mil euros más IVA

Pues eso, que situaciones surrealistas como estas se tienen todos los días y a fuerza de costumbre terminarán pareciendo normales.

Después me acordé del termino acuñado por la ministra: “soluciones habitacionales”. Menuda solución.
 
La puta tristeza
Como ya he contado alguna vez yo soy un chaval de barrio y en todo barrio siempre hay una serie de personajes. En mi barrio entre muchos otros había un personaje que, curiosamente cuando me he referido a él, he comprobado que era bastante habitual. Se trataba de la señora puta retirada. En este caso se trataba de una señora que, según lo que se contaba (a saber que parte de verdad había en todo ello) había sido “señorita de compañía” en los años cincuenta y sesenta.

Lo cierto es que estos rumores de barrio me recuerdan siempre una escena de una película española (creo que era el bosque animado) donde alguien decía…”creo que cuando iba a entrar en el cielo San Pedro le dijo que no le dejaba” (o algo así) y cuando alguien aplicando la lógica le preguntaba como se podía saber lo que había dicho San Pedro la Maruja contestaba.. “eso siempre se sabe”.

El caso es que esta señora, de la que no recuerdo el nombre era un personaje conocido en el barrio. Parece que aún la estoy viendo como si fuese un personaje de una película de Pedro Almodóvar. Siempre iba “arreglada” al más puro estilo “cutrelux”, con su abrigo de piel raro (a saber de que estaba hecho), su maquillaje excesivo, su “niño” que era un pastor alemán con el original nombre de “boby” (curioso que del nombre del perro si me acuerde) y su eterna sonrisa.

Su eterna sonrisa era su característica principal. Siempre era agradable y simpática con todos. Alguna vez hemos recordado en casa a esta señora que ya falleció y con el paso del tiempo mis padres se han atrevido a hablar algo más de ella. Por otra parte parece que la mujer no se cortaba mucho al contar su pasado.

La historia de esta mujer daría para una película de García Berlanga o de Almodóvar. Seguramente mucho más para una de Garci. Parece ser que la señora fue artista (no se si cantante, bailaora o que..) en un “club” y de ahí a ser lo que entonces se llamaba una señorita de compañía de “alto standing”. Mantuvo varias relaciones como amante con señores importantes y según dicen de una de estas relaciones con un personaje bastante conocido en mi ciudad sacó el pisito en mi barrio. Parece ser que la mujer vivía de las joyas que consiguió acumular y de la renta de un local en el barrio.

Muchas veces he pensado en ella y me ha dado por pensar en lo permisivo que en el fondo son los barrios con las miserias humanas. Es cierto que todo el mundo sabía la historia de esta señora (y en esos tiempos...) pero también es cierto que era una persona muy apreciada. Mi madre mismo, que no es precisamente una señora de vecindario, se encargó, junto algunas vecinas más de cuidar su casa durante una época en la que estuvo enferma. Unos vecinos míos incluso acogieron al perro. Ya vivía yo en Madrid cuando mi madre me comentó un día que había fallecido. Y sinceramente lo sentí.

De todas formas, y a pesar de que, insisto, esta mujer siempre tenía una sonrisa en la boca y era adorable, siempre que la veía no podía evitar tener un sentimiento de lastima, de pena, de tristeza. Nunca supe porqué pero siempre me sucedía.

Hace unos años descubrí donde vivo unas chica que tiene toda la pinta de ser una puta de alto standing. La chica tiene un cuerpo absolutamente espectacular (las primeras veces dude que fuese un transexual). Lo cierto es que mis sospechas (casi certeza) se produjeron cuando, por cuestiones de trabajo (un proyecto con una empresa Argentina), tuve que cambiar mi horario de trabajo para adaptarme al horario sudamericano. Así, terminaba el trabajo a eso de la una de la mañana. Cuando llegaba a casa, muchos días, coincidía con la salida de esta chica. La escena era siempre similar. La chica salía con una ropa supersexy (elegante pero con un toque evidente de lujuria) hasta un taxi que siempre la esperaba fuera. Varias veces nos cruzamos por el jardín interior y aunque nos saludábamos atentamente, me daba la impresión de que no estaba cómoda. Un día para rematar mis impresiones el vigilante de la puerta, sin preguntarle nada, me dijo… “joder, que buena está la tía.. a saber lo que cobra”.

Sinceramente, no me considero ningún mojigato y aunque aborrezco el trato y los chantajes a los que son sometidas muchas mujeres que son obligadas a prostituirse, creo que en estos casos (como ya me ha explicado decenas de veces mi amigo putero) se trata de una ocupación absolutamente voluntaria. Todo apunta a que esta chica (si realmente se dedica a eso, que parece evidente) es una "profesional" de altísimo nivel (imagino que económico también).

Desde que volví a los horarios tradicionales apenas la he visto. La verdad es que yo no soy para nada un ejemplo de vecino (esos que se reúnen en la piscina, el gimnasio y en la sala que pomposamente se denomina “club social” y que van a las juntas de comunidad) y me imagino que tampoco ella.

Ayer la ví en el supermercado que hay abajo. Iba sin maquillaje, con sus vaqueros y su camiseta. Su aspecto era mucho más “natural” y aunque es evidente que la chica tiene un cuerpazo y es guapísima daba la impresión de ser una chica más joven de lo que yo creía. No pude evitar mirarla mientras compraba.

Seguramente es una chica que pasa mucho de todo y su “ocupación” le proporciona un nivel de vida altísimo. Es obvio que no hay comparación posible entre la señora de mi barrio y esta chica que dudo que llegue a los treinta. Cuando la estaba mirando de pronto crucé mi mirada con un chaval que a su vez miraba el magnifico culo de la chica y que al verme, a modo de complicidad hizo un gesto de “joder como está la tía”.

Supongo que sería difícil explicarle a ese chaval que en ese momento mis pensamientos no estaban intentando adivinar que había debajo de esos vaqueros sino que se encontraban en un sitio y un tiempo lejano. Recordando, y casi viendo, aquella señora que me revolvía el pelo cariñosamente mientras que agarraba a su perro boby cuando coincidíamos en la tienda del barrio para comprar el pan.

Tampoco sería fácil de expicale como, sin saber muy bien porqué, regreso a mí esa especie de sentimiento de tristeza.
 
A las barricadas (2)
“Para mi no hay nada más poderoso en este planeta que la lucha que un hombre emprende cuando siente que ha perdido la libertad. Quizá eso explica porque miles de personas en el mundo se unirán a nuestra lucha cuando descubran hasta que punto son prisioneros del sistema de propiedad intelectual actual, ese que les impide crear, pensar o imaginar por miedo a estar delinquiendo porque una ley dice que los pensamientos, las ideas y hasta los sentimientos pueden tener amo.”

Este párrafo no está sacado de ninguna proclama anarquista de finales del siglo XIX ni de ningún discurso del "che" (aunque seguro que lo firmaría Chavez) sino de un blog técnico y se trata de la lucha por el “software libre”. Este tema es amplio y tiene muchas aristas pero me llama mucho la atención como está cuajando entre la adolescencia-juventud a modo de “cuasi” religión revolucionaria.

Esta religión tiene su profeta: Linus (el “descubridor” de Linux) y tiene su anti-cristo que es Bill Gates.

En cuanto a Linus, digo el descubridor de Linux porque, en realidad, no invento nada sino que copió descaradamente a partir de un sistema operativo (minix) que un señor muy conocido para los que estudiamos estas cosas (Tanembau) desarrolló a partir de UNIX. A partir de ese núcleo es bien cierto que Linux ha crecido mucho pero en un altísimo porcentaje no es más que Unix.

No me meteré en temas técnicos porque si tengo fama de escribir post largos si me pongo a hablar de sistemas operativos y en concreto de UNIX podría escribir (como ya hice) un libro.

Lo que me llama poderosamente la atención es asociar la vulneración de la propiedad intelectual a la libertad. Es sorprendentemente similar al razonamiento que hacían los bolcheviques en 1917 con respecto a la propiedad privada.

Yo detesto y me parece increíble que el gobierno haya cedido con el tema del canon de los CD’s. Las razones son tan obvias que tampoco gastaré demasiado en explicarlas. Pero de ahí a decir que “el sistema de propiedad intelectual nos impide pensar” hay un trecho. El sistema de propiedad intelectual es uno de los grandes logros de la humanidad y base del progreso de los últimos siglos. Es lo que permite, por poner un ejemplo, que exista el trabajo intelectual y creativo.

De hecho si hiciéramos ahora mismo un mapa de los países donde no se respeta la ley de propiedad intelectual veríamos que no son precisamente los países donde haya más progreso y libertad (China es buen ejemplo). Seguramente es cierto que hay casos donde habría que eliminar desajustes. Es cierto que jode el hecho de pagar royalties por una determinada medicina pero también es cierto que sin esos royalties tampoco habría mucha investigación privada. En definitiva, si queremos eliminar la propiedad intelectual porque mantener la propiedad “física”?. Porque poner cerraduras en las puertas?.

A veces he trabajado con alguno de estos “integristas del software libre” y el integrismo duraba hasta que se le planteaba si querían dejar de cobrar. Por otra parte en cuanto te descuidas surgen curiosas paradojas. Ya conté como una vez vi un archivo que decía “esta copia es propiedad de….” Y encima aún se permitía el lujo de poner el símbolo del copyright.

Hace poco me pasó una cosa graciosa en la empresa. Pedí un presupuesto sobre una instalación y configuración para venticinco equipos de un software con licencia abierta. Esta empresa en su web no deja de proclamar lo de la licencia libre y demás gaitas. Cuando me dio presupuesto la configuración de cada equipo me costaba más que algún producto comercial (lo cual es muy habitual) pero me pareció bien. Les pedí una unidad para hacer una demo a nuestro cliente y nos contestaron diciendo que no. Porque podríamos “pillar la configuración y pirateársela”. Desde luego no era nuestra intención pero no deja de ser curioso como se defiende la propiedad intelectual cuando los propietarios somos nosotros.

Una vez en un documental sobre los ocupas (perdón, okupas) me hizo gracia lo que dijo un policía experto en estos temas. Decía, lo primero que hace un ocupa cuando se mete en una casa es poner su propia cerradura para defenderse de otros ocupas.

Todas estas cosas siempre me recuerdan una película de la época de la transición, la típica españolada de Alfredo Landa. En ella una chica le dice a su padre, que es comunista, que va a juntarse con uno y el padre dice..

- Ni se te ocurra que te voy a dejar.
- Pero papa… tu no defendías el amor libre?
- Si. Pero para los comunistas, no para las hijas de los comunistas

Pos eso.


 
Queremos un hijo mío
Alguna vez pienso en tener un hijo. Eso no creo que sea muy raro para un hombre de mi edad. Lo que si creo que puede ser un tanto extraño es el hecho de que cuando pienso en tener un hijo nunca pienso en una pareja.

Yo soy una persona responsable o, como dice mi “pepito grillo” particular, “responsableadicto”. Y como tal soy perfectamente consciente de lo que supone tener un hijo. A veces creo que demasiado porque lo cierto es que hoy en día para tener un hijo parece que tienes que tener un sueldo, un piso, una habitación para el niño, un monovolumen para llevar la silla de diseño, plaza en la guardería “el bebe inteligente”, plaza en el colegio de moda y una cuenta de ahorro para el master en USA. Muchas veces me pregunto como se atrevían nuestros padres a traer criaturas a este mundo sin un mísero seiscientos aparcado en la puerta apenas.

El caso es que, como decía, muchas veces he pensado en que tipo de padre sería e imagino que básicamente sería un padre cojonudo en muchos aspectos y coñazo en muchos otros. Lo que casi seguro no sería es “el amigo de mis hijos”. Mi idea es que un hijo necesita de un padre es que sea su padre. Los amigos se consiguen en la calle (o en la academia de ballet sincronizado o la clase de karate).

Como mi aspiración a ser padre no pasa precisamente por el estándar de boda intermedia, a veces pensé en adoptar un hijo. No tengo ni idea de si un hombre soltero (y además hetero) estará muy arriba en los parámetros de familia ideal para adopción pero mucho me temo que no. Como me ha pasado toda mi vida, una vez mis circunstancias personales no me hace apto para nada que tenga que ver con la administración (si al menos fuese gay…).

Como suele pasar en estos casos, uno siempre tiene la tentación de pensar en la cantidad de gente inadecuada que son padres porque sí pero bueno, esta claro que por ese lado no puedo hacer nada.

Otra posibilidad es convencer a alguien para tener un hijo mío. El problema es que, puesto que mi pretensión es que sea sólo mío, la cosa se complica. Porque uno, en su modestia, esta en condiciones de hacer pasar un buen rato haciéndole un niño a una mujer, pero no creo que estén muy dispuestas a disfrutar de los nueves meses reglamentarios de mareos e incomodidades y el ratillo del parto sólo por el recuerdo de un momento sublime.

Alguna vez he preguntado a gente que, más o menos, me conocen que opinarían sobre mi como candidato a padre y las respuestas tienen luces y sombras. Casi todas las podría resumir en “No existiría un niño (o niña) tan bien cuidado y con tantas oportunidades pero al pobrecito (o pobrecita) le ibas a poner la cabeza como un bombo”. Ya empieza a irritarme esta fama de tío coñazo.

El otro día, casi por casualidad un conocido me dio una solución un tanto extraña. Tiene una amiga lesbiana que quiere tener un hijo pero, con esta manía que nos ha dado de buscar la excelencia, no se fía de cualquiera así que busca un candidato. La cuestión es que busca un candidato que le “done” el semen pero que después no pida derechos de padre. Hasta ahí una cuestión muy “normal”. Parece ser que, por hacer algo este hombre le habló de mí y le comentó que, alguna vez yo había dicho que quería ser padre soltero. Ella le dijo entre risas que podíamos llegar a un acuerdo para tener dos niños, el primero para uno y el segundo para otro.

Es sólo una anécdota pero en principio suena tremendamente mal. Es como una especie de mercadeo con niños. Luego lo piensas y te das cuenta que al fin y al cabo lo importante es que un niño sea deseado y esté bien cuidado y yo creo que en un caso como este se dan estas circunstancias.

Así pues, habrá que hablar con esta chica. Eso si, me aviso mi amigo, ella quiere tenerlo por inseminación artificial. Bueno, no hay problema -dije yo- pero mi amigo apostilló “no sabes lo que dices”.

Continuamos con la conversación.

- Que pasa, crees que sería mejor hacerlo a la manera tradicional?. Razones bilógicas? (dije yo sabiendo perfectamente que no iban por ahí los tiros..)
- Tu espera a verla y verás como te jode lo de la inseminación… esta que se parte.
- Ah si?... cuenta, cuenta…

Y es que siempre hay tiempo para lo único en una conversación entre amigos (todo no va a ser sensibilidad joder).
 
Los buenos y los malos...
Cuenta Stendhal (el mismo del síndrome) en uno de sus libros de viaje que un parisino salió al campo y cuando un paisano le enseño el río que pasaba por su pueblo dijo:

- rio?, nosotros, en París, a eso le llamamos “el Sena”.

Es una anécdota aplicable a múltiples ámbitos pero a mi siempre me ha recordado el hecho de que siempre es bueno viajar para dejar de ver las cosas desde un punto de vista local.

Ya hace algún tiempo (unos quince años) tuve la oportunidad de vivir y trabajar en otro país en un stage profesional de un curso de postgrado y allí coincidí con gente de algunos países europeos. Aún recuerdo la discusión que mantuve con un belga y un holandés a raíz del tema de ETA. Para ellos los “muchachos” de ETA eran unos pobres chavales explotados por la tiranía española que los oprimía. De hecho, defendían que sus países (como hacían entonces) les dieran asilo político. Cuando les hablaba de las bombas decía… bueno, no se debe hacer pero es que es lo único que pueden hacer.

No hace mucho, las madres de la plaza de mayo en Argentina se posicionaron claramente (parece que las buenas señoras no tienen otra cosa que hacer) en cuanto a ETA. A continuación un extracto de su carta:

Sabemos que el Estado español intenta proseguir la guerra y provocar una ruptura de la tregua. Las detenciones, las torturas, las ejecuciones, nos demuestran que lo peor del franquismo sigue vigente en la tierra española. Las Madres de Plaza de Mayo queremos dejar nuestro amor y solidaridad a los cientos de hombres y mujeres que hoy sufren en la cárcel las torturas, las violaciones y la dispersión criminal del Estado español. Esos hombres y mujeres son para el mundo un ejemplo de dignidad y de resistencia. Las Madres sabemos que el único y verdadero terrorismo es el que se ejerce desde el Estado.


En fin, no creo que haga falta mucha más explicación. El tal “Chapote” es un ejemplo de dignidad y resistencia y está encarcelado por pensar diferente. Para ser exacto por pensar que lo mejor para su pais es pegarle un tiro por detrás en la nuca a un tio esposado y arrodillado. Vaya, un auténtico "Gudari".

Por poner un ejemplo distinto, cuando la famosa guerra de Kosovo y donde había un consenso en que los Serbios eran criminales a mi me llamó la atención lo que me dijo un amigo de la agrupación Cordoba cuando regresó de pasar tres meses allí. Me vino a decir algo así como que si, que los Serbios se habían pasado pero que él podría llegar a ser amigo de un Serbio pero jamás de los jamases le daría la espaldaa un Albano-Kosovar. No le hice mucho caso pero es curioso que después se ha ido comprobando que las barbaridades de uno se correspondían con barbaridades aún mayores de los otros.

Todo ellos y muchos ejemplos más siempre me han hecho pensar en que hay que dudar algo antes de posicionarme claramente con un bando en cualquier conflicto. Hoy veo como en la mayoría de los casos, la gente está tratando a Israel como un estado asesino de niños.

Antes de nada me gustaría dejar claro que yo no defiendo ninguna postura y que sinceramente creo que las respuestas de Israel son excesivas. Sin embargo en el caso de Israel yo tengo algún punto de conocimiento porque, por cuestiones de trabajo, desde hace un par de años he ido varias veces allá. La última fue hace muy poco y de hecho no es más reciente por la famosa huelga de Iberia.

Como yo soy un “defensor de diablo” profesional, he de decir que muchas veces he discutido con los socios que tengo allí sobre el tema de la guerra. Su justificación para la aparente dureza en cuanto a las reacciones es siempre la misma. Israel es un país con unos siete millones de habitantes (de los cuales el 20% es árabe) que está rodeado por países con más de sesenta millones de habitantes con el lema “salda tu deuda con Alá: mata a un judío”.

En este panorama y después de la guerra de los seis días (que pena que se nos olvide tan a menudo la historia) los israelíes llegaron a la conclusión de que o se mostraban fuertes o se los comían. De hecho, me decían, hemos aprendido a tratar con los árabes y sabemos que no entienden más razón que el palo. Por eso es tan importante que, si hacen algo, lo paguen de forma taxativa porque si ellos detectaran cualquier síntoma de debilidad irian a bloque a por nosostros. Me comentaron que cuando se intentó abrir un proceso de paz (paz por territorios) en los medios Palestinos se decía… “nunca Israel cedió tanto, ahora es el momento de acabar con ellos”.

Si alguien conoce algo de Israel sabrá que la gente permanece en el ejército hasta los cincuenta años y que muchos tienen un arma en su casa. Lo que si tengo claro es que a ellos les encantaría vivir en paz. En uno de mis primeros viajes pude conocer un hospital pionero en el mundo en el tratamiento y rehabilitación de amputados y no es por casualidad. Son líderes mundiales en el equipamiento de seguridad y tampoco es por casualidad.

Yo, repito, he estado en Israel y en las veces que he estado no me he acostumbrado a entrar a las doce de la mañana a una cafetería y te pregunten si llevas armas y te cacheen con el detector de metales, o que al entrar en un parking, sea el que sea (privado o público) tengas que bajarte del coche y abrir el maletero para que el guardia de la puerta mire dentro o a que, mientras un maitre te sonríe en un restaurante de lujo, una señorita, también sonriendo, vuelva a pasarte el detector de metales y los bolsos de las mujeres por un escanner. O que tengas que tener cuidado cuando visitas un monumento por si alguien se te acerca algo no vaya a ser que te coloque algo en el bolsillo o ver como en un bar de copas en el paseo marítimo cada minuto aproximadamente aparecía un soldado poniendo marcas en los neumáticos de los coches y limpiando con una toalla las manillas de las puertas para detectar si alguien se había metido y había colocado una bomba durmiente. Ya ni hablar del proceso de interrogatorio a que eres sometido en el aeropuerto.

Y si alguien piensa que estas medidas son exageradas le diré como “anécdota” (sangrante anécdota) que cinco días después de haber estado en ese bar de copas del paseo marítimo (cerca de la embajada de USA que es un auténtico bunker) un chaval de unos quince años se tiró contra la gente de seguridad haciendo explotar la bomba que llevaba dentro del pantalón.

Aquí en España nos quedamos horrorizados porque unos árabes hicieron explotar unas bombas. Todos pensamos que era un paso más en el terrorismo, el terrorismo indiscriminado. Aún recuerdo el miedo que teníamos muchos en que esto supusiera un nuevo principio en el tipo de terrorismo. Afortunadamente, no ha vuelto a suceder. No fue por casualidad tampoco que para hacer la identificación de personas destrozadas vinieran forenses israelíes.

En Israel hace mucho que pasaron del terrorismo indiscriminado al terrorismo indiscriminado y suicida. Yo no digo que no tengan razón pero a muchos de los que critican de forma tan descarada lo que hace Israel lo pondría en la tesitura de no saber si la persona que va a tu lado en el autobús va a hacerse explotar o alguien va a entrar en la panadería y va a tirara una bomba. O, simplemente, alguien entrará en un mercado y comenzará a apuñalar con un cuchillo de matanza a todos los niños que vea.

Mis amigos en Israel, que son moderados y nada ortodoxos como la mayoría de los israelíes (y de hecho se ponen de jamón tibios cuando vienen aquí) estaban deseando que les dejaran sus tierras a los Palestinos. Según ellos las mantenían sólo como franjas de seguridad pero sería mejor dejárselas porque los Palestinos terminarían matándose entre ellos. Yo me mostraba un tanto escéptico pero los hechos han demostrado que tenían razón. Hasta lo que ha pasado ahora, los Palestinos estaban al borde de una guerra civil.

Así pues, se puede criticar o no si la respuesta de Israel a las provocaciones pero no quedarse en el dato seguramente cierto de que han muerto no se cuantos niños. Ya lo sé y quien defienda eso seguramente es que no tiene corazón, pero también es cierto que se trata de un país que lucha por su supervivencia y que los quince mil misiles de medio alcance que tienen en el sur del Líbano no creo que sean para las fallas.

Por último, me llama mucho la atención como, como en casi todo, de pronto se hace una especie de distinción o partición en dos ante cualquier problema. Si eres pro-Israelí eres de derechas y si eres pro-Palestino, de izquierda. Una vez más es una solmene tontería. Y para rematar la estupidez veo en las pancartas de las manifestaciones contra Israel apoyo a la democracia y a “referentes” progresistas en cuanto a los derechos feministas y homosexuales. Seguramente no tiene nada que ver pero uno no deja de pensar el trato que recibe la democracia, las mujeres y los homosexuales en los países árabes.

De hecho, si se habla de libertad de expresión en Israel si que la hay y si alguien no lo cree le invito a que vea el documental "Check-point" sobre unos puestos aduaneros en la zona ocupada. Es la mayor crítica al trato que le da Israel a los arabes en esa zona que yo haya visto jamas. Y se trata de un documental hecho y premiado en Israel donde mucha gente esta en contra de determinadas posturas radicales. No me imagino algo similar en Palestina.

Desde luego, por lo que yo conozco, prefiero discutir con mis amigos israelíes que a pesar de mis críticas me reciben y me tratan siempre como caballeros. No tengo tan claro que en Palestina durara mucho tiempo defendiendo posturas contrarias.

PD: Sólo quería decir, una vez más que esto es mi opinión, pero de ninguna forma quiero que sea la tuya. Solo la expongo.

PD2: ah.. y siento el rollo.. para la próxima hablo del polvo del viernes...
 
Ingeniería social
Curioso término que escuche hace mucho mientras hacía un proyecto que incluía la seguridad de una gran empresa. El tema de la seguridad en lo que a sistemas de información se refiere es muy curioso. La mayor parte de la gente piensa en los piratas y hackers como gente extremadamente inteligente y con conocimientos técnicos muy sofisticados. Pero no se trata, ni mucho menos, de conocimientos técnicos. En la vida real no se dan esas escenas de ciencia ficción de las películas. De hecho, en la inmensa mayoría de las ocasiones los piratas no son precisamente unos técnicos expertos sino más bien unos “gamberros cibernéticos”. Hay un proverbio (no se si es chino, árabe o de Tolosa) que dice: “cualquier tonto puede tirar una piedra a un rio y mil sabios no pueden sacarla”.

Hay muchas formas de entrar en un sistema. El primero, más obvio y en determinados sitios como España el más fácil de utilizar es simplemente entrar porque nadie lo ha protegido. Es la piratería derivada de la dejadez. Un ejemplo de esto son las nuevas redes inalámbricas (WiFi). Si hacéis el experimento de ir con un portátil por la calle podéis comprobar la cantidad de redes inalámbricas que simplemente están abiertas (osea a la que se puede conectar uno sin problema). Otro ejemplo son los routers ADSL que ponen telefónica. A todos le pone el mismo usuario y contraseña. No creo que llegue al 10% los que sepan que esa cajita tiene un login y un password y que pueden joderte bien si alguien entra ahí y seguramente menos del 5% se molesta en cambiarlo.

Otra forma sencilla es aprovechar lagunas de muchos sistemas. Antiguamente, cuando se daba de alta un usuario la cuenta de acceso estaba abierta hasta que alguien entraba. Era entonces cuando el sistema te pedía tu contraseña para las siguientes veces. En las grandes empresas, y teniendo la lista de usuarios, raro era el día que no había un par de cuentas abiertas.

Pero mis métodos preferidos de los utilizados por los piratas es la ingeniería social. Estos métodos se basan simplemente en aprovechar el hecho de que “todos somos iguales” y aunque nos gusta pensar que somos únicos repetimos las mismas costumbres y, además, somos particularmente simples y confiados. El más obvio es el de buscar una contraseña simple de entre unas cuentas posibilidades. Un ejemplo. En Inglaterra se hizo un estudio y seis de cada mil usuarios tenían la contraseña “1234”. Eso puede parecer poco pero implica que en una empresa mediana o grande es muy probable que haya dos, tres o diez personas que utilicen esa clave. Otro estudio que se hizo en una agencia de seguridad americana dio como resultado que utilizando unas mil palabras y combinaciones obtuvieron acceso en el 40% de las cuentas.

Otra técnica que se suele utilizar y que puede considerarse ingeniería social son el “phishing” (la pesca) y que suele consistir en, directamente, pedir los datos con cualquier excusa. Últimamente se da mucho un tipo bastante burdo que consiste en pedir los datos de tu cuenta via mail o llevarte a una página igualita que la de tu banco donde una vez que metas tu usuario y contraseña se almacena. Pero una de las formas más geniales de “phishing” es la que realizaba un hacker en Inglaterra. Y digo geniales porque es simple y funciona.

El tío en cuestión se metía en las oficinas de la empresa que quería hachear (cualquier que trabaje en una empresa de este tipo sabe que no es muy difícil hacer esto) y se llevaba una tarjetita donde decía “técnico informático” y utilizaba una técnica sofisticadísima. Simplemente llegaba, decía que le habían llamado y que había algún problema, o que tenía que instalar una impresora, te pedía sentarse en tu ordenador y, sin inmutarse te pedía la clave. Todo el que haya trabajado en una empresa grande sabe que los informáticos siempre están revoloteando haciendo cosas raras (eso me decían a mi) y si te piden la clave tu se la das y punto (yo lo he hecho cien veces, sin mala fé eh?)

Pero el tipo de técnica de ingeniería social que más me llama la atención son la nueva versión del timo de la estampita. Como todo timo se basa en explotar la maldad del timado. Y es que un timador es un ingeniero social con todas las de la ley (nuevas definiciones para lo mismo de siempre). En este caso te envían un mensaje explicándote claramente como puedes piratear el correo de otra persona. Pero eso sí, normalmente para hacerlo de alguna forma tienes que enviar tu cuenta y tu clave a un supuesto “robot” que te devolverá a tu cuenta la clave del correo que buscas.

Ayer me enviaron un correo de estas características y envié un mail a la cuenta en cuestión diciendo (tu crees que soy tonto chaval?). Hoy recibí una respuesta de esa mail que decía.. “tu no se pero tontos los hay a cientos”.

Ahora me queda por pensar en que hubiese hecho si de verdad pensará que me iban a dar la contraseña de otra persona. ¿La hubiera pedido?. Interesante auto-discusión me espera.
 
En la mayoría estamos más
Hoy alguien, en algo que para mi era una conversación y para la otra persona era una pelea (pongamos como término equidistante discusión) ha utilizado uno de esos argumentos retóricos que detesto. “eso es así porque la inmensa mayoría de las personas cree que es así”. Creo que hay alguno un poco más estúpido como “lo dijo la televisión” o “yo tengo un título” pero así como media es uno de los argumentos que más me irrita. Normalmente, cuando alguien me suelta uno de estos argumentos, directamente dejo la discusión y quien me conoce sabe que es el mayor desprecio que puedo hacerle a un interlocutor.

Debo decir que, para mí, discutir u opinar diferente sobre algo es algo bueno y que, para nada confundo discusión con pelea. Eso si, como en todo juego a dos o más bandas, son necesarias una serie de reglas. Y recursos como “contigo no se puede discutir”, “eso es así y tu lo sabes”, etc.. son faltas de reglamento. También lo es el insulto el grito y por supuesto los argumentos del tipo que describí.

¿Porque me molesta eso de la mayoría?. En primer lugar como ya sabéis yo soy un amante de las minorías pero es que, además, yo creo que las mayorías se forman por pura agregación o, mejor dicho, por pura acumulación de gregarios.

Normalmente las mayorías son insolentes porque se creen que más es directamente asociable a mejor, y, lo que es peor, porque se creen que un mayor número implica necesariamente estar en posesión de la verdad. Supongo que todos conocemos la frase “¡Come mierda!, cien mil millones de moscas no pueden estar equivocadas”.

No entro siquiera a otra aspecto curioso de todo esto y es eso de “la mayoría piensa así”. Es curioso como todos asumimos que la mayoría opina de una determinada forma sobre todo. Los políticos suelen extrapolar directamente los números de votos o los asistentes a una manifestación, los periodistas y escritores sus audiencias. Como yo tengo más audiencia que tu si yo digo que el chocolate blanco está mas bueno es que es verdad (suena tan estúpido como es). Además de estúpido en si mismo este razonamiento asume que todo el que votó a un determinado partido, o todo el que escucha una radio, o lee un periódico esta automáticamente de acuerdo con todo lo que haga el “líder de opinión”.

Yo antes estaba en los blogs más leídos y ahora no lo cual implica, lamentablemente, que he perdido la razón.Mejor así porque dicen que el sueño de la razón produce monstruos.

Y es que al final, detrás de una mayoría o de una minoría, normalmente se encuentra el razonamiento de alguien, más o menos argumentado, más el apoyo, más o menos incondicional, de X personas. Desde mi punto de vista, para saber si considero una postura u opinión correcta, prefiero conocer el razonamiento antes que ese número X. No obstante para muchos, si X es grande es que el razonamiento es correcto. Lo curioso de esto es que al final resulta que ese X crece exponencialmente en un círculo vicioso simplemente porque cada vez más gente se apunta por el hecho de que “somos más”.

En ese razonamiento aritmético esta claro que lo mejor es dedicarse a contar y aparcar las neuronas en el estante.

Tampoco significa que necesariamente la mayoría esté equivocada y la minoría acierte. Nunca defenderé eso, pero si es cierto que la mayoría es aburrida e, históricamente, ha demostrado que termina degradándose.

Eso si, no cabe ninguna duda de que la mayoría siempre son más.

Ocurre con los libros lo que con los hombres: un número muy reducido tiene gran importancia; los demás andan confundidos entre la multitud (Voltaire)
 
El factor humano
Siempre me ha llamado la atención la manía de eliminar cualquier referencia a la cualidad humana en los relatos de historia. Parece que a lo largo de la historia nadie hizo un chiste, nadie la cagó (incluso que a nadie le pilló algun acotencimiento cagando) o nadie dijo nada de forma poco solemne o por razones sin importancia, como pasa constantemente en todos los casos. De hecho, tal vez por eso me gusto tanto la “Historia de Aquí” de Forges (del forges bueno, del de antes de la factoría de chistes que es ahora) que recomiendo a quien no haya tenido el gusto de leerla.

Pondré un ejemplo sobre un tema que a mi me encanta y sobre el que hoy he leido la versión histórica enciclopédica.

En la NASA donde todo el mundo sabe que no se comete un error porque son un prodigio de organización y conocimientos, sucedió lo que pudo ser una catástrofe en el Apolo XII. Este desgraciado hermano intermedio de la carrera espacial (el de después de “un gran paso para la humanidad” y el de antes de “Houston, tenemos un problema”) sufrió uno de los incidentes más dramáticos y curiosos que sucedieron en dicha carrera. Tal vez por estar entre dos hitos de la carrera espacial, a este incidente no se le dió mucha prensa.

Así es como sucedió más o menos (me permitiréis aplicar algo de mi estilo).

Nada más despegar el centro de mando y control se quedo sin ningún dato de la telemetría. Seguro que con esta afición repentina por la F1 todos sabemos que es la telemetría. Sino sólo hay que aplicar la lógica, telemetría viene de tele (medición) y metría (lejos).

En el interior de la nave se encendieron todos los pilotos a la vez, el comandante no daba abasto para decir cada luz que se había encendido. Obviamente el acojone fue monumental. La nave estaba funcionando con la batería de emergencia y tenía para dos horas.

La nave, como todas, estaba preparada básicamente para el control desde el centro de mando con alguna pequeña acción de los astronautas. Sin ningún dato en pantalla obviamente no se podría continuar. Se podía abortar pero nadie tenía ni idea de cómo iba a comportarse aquello en la reentrada.

A los dos minutos del despegue, los cerca de cien controladores estaban esperando que el responsable del tema eléctrico (EECOM) diese por cerrada la misión y abortara. Pero el tío ( el clásico empollon con gafas cuadradas) dijo:

- tripulación, intenten SCE a AUX

Entonces el jefe de control dijo… “como?, que coño es eso?”. Y el tío repitió

- intenta SCE a AUX

La conversación siguiente podría haber sido la de una secretaria de maderas Lopez hablando con el transportista de Seur, fue algo parecido a esto:

- Que ponga que a que?
- SCE a AUX
- DSC?
- S C E a Auxiliar
- Entonces SCE a off?
- Trpulación, a Aux, SCE a Aux.
- Y que demonios es S C E?
- y yo que coño sé -contesto el jefe de control-
- El interruptor que esta encima del navegante
- Espera… no lo veo!
- Tiene que estar
- Pues no esta
- Seguro que está
- Ahh. Ya, aquí está.. detrás nuestro. Lo pongo a AUX?
- Si

El tío lo puso y de pronto todo volvió a la normalidad. Los demás controladores comenzaron a aplaudir y el comandante del Apollo estuvo treinta minutos sin poder parar de reírse con risa nerviosa y diciendo cada cierto tiempo “SCE a AUX”.

Ninguno de los cien controladores que llevaban en su mayoría más de diez años en el proyecto habían oído hablar jamás de ese interruptor. Pero este tío si. ¿Porqué?. Durante años la versión oficial fue que era tan profesional que el tío se sabía todo de memoria. Y que una vez al tío le paso algo parecido y probando descubrió ese interruptor.

Hace poco salió una versión algo distinta (aunque curiosamente puede encajar en la primera versión) en un libro de anécdotas que escribió un ingeniero de la NASA y yo estoy por creérmela.

Según la nueva versión, se estaba haciendo una simulación y anularon toda la fuente de potencia para comprobar la duración de la batería. Este tío, que no se enteró de que estaban en plena simulación, vio que su pantalla perdía todos los datos y se fue a la nave a ver si estaban haciendo algo. Abrió la escotilla y comprobó que no había nadie pero todos los pilotos estaban encendidos. Le llamo mucho la atención y al querer entrar sin querer le dio con una carpeta a un interruptor y todas las luces volvieron a la normalidad. Al poco tiempo, mientras el tío observaba el interruptor el jefe de simulación vino corriendo y gritando que coño estaba tocando porque les había jodido la simulación , El tío, que por entonces era novato, se acojonó, volvió a tocar el interruptor y vio que otra vez se encendían todas las luces y dijo “yo?.. nada”.

El caso es que por eso sabía eso. Y digo que me lo creo porque después del incidente se hizo una investigación donde se comprobó en primer lugar que la causa del fallo fue un rayo que atravesó el cohete justo cuando despegaba, que ningún ingeniero sabía para que servía ese interruptor y que según la documentación del módulo de mando el interruptor “SCE (Signal Condition Equipment)” no estaba diseñado para recuperar un fallo eléctrico general. Así pues la escena del empollón metiéndose en la nave y dándole sin querer al botoncito se me hace como muy real.. parece que estoy oyendolo diciendo.. “joder! Que coño es esto”.

Y esta es la versión que he leído en un libro de historia recientemente:

“durante el ascenso del Apollo 12 tres rayos impactaron la nave. El Comandante (Pete Conrad) mantuvo la mano firme, aún cuando todos los sistemas de telemetría entre la nave y la tierra se habían perdido y todo indicaba un aborto de misión forzoso. Pero, en ese momento, John Aaron (EECOM ) sugirió "Flight, try SCE to 'Aux'", y Alan Bean, ejecuto el comando y salvo la misión”.

He de reconocer que me gana en capacidad de síntesis y si, dice básicamente lo mismo, pero no es lo que realmente pasó. Y es que, joder, así no me extraña que a los chavales les aburra la historia y, además, le da un halo de misticismo y solemnidad al asunto que casi impone cuando, una vez que se solventó el problema, la verdad es que es una anécdota cojonuda.

Hay también ejemplos a otros niveles, se me ocurre por ejemplo una vez que en un momento dado una mujer llamó a un hombre porque estaba en su portal. La versión oficial en los libros dirá que la mujer no subió porque daba la casualidad que el hombre estaba en una visita de negocios. La versión real es que, aunque deseaba con fuerzas verla (y tocarla) lo que pasaba es que le daba vergüenza que viera su piso desarreglado.

Lo dicho, siempre nos olvidamos del factor humano.

PD: Si alguien tiene curiosidad puede escuchar la conversación (en algunos casos de besugos) óriginal en el siguiente enlace
 
Pájaros
Siempre fui bueno en pretecnología que era el palabro que se utilizaba en mis tiempos de colegio para los trabajos manuales.

Sin embargo, eso no tuvo mucho que ver en la afición que descubrí cuando la infancia comenzaba a hacerse adolescencia. Me dio por hacer pájaros de barro. Al poco de empezar hice uno y le soplé. Ante mi sorpresa comenzó a volar. No llego muy lejos, pero voló y eso me hizo mucha ilusión y me animó a seguir.

Continué durante años modelando pájaros. Al principio, animado por el éxito primero, los intentaba hacer igual pero poco a poco los fracasos me hicieron recapacitar y a cada vez mejoraba algo el diseño, las alas más grandes, la cabeza, el pico, las patas más fuertes... Así pasó el tiempo que de pronto fueron años (como dice la canción) pero todos mis pájaros se quedaron en tierra. Había temporadas que me olvidaba de las esculturas pero de pronto, por diversas circunstancias, volvía a ello y de forma repetitiva y a veces compulsiva, una vez terminada la figura yo ponía toda mi ilusión y soplaba. Sin embargo, a pesar de que hice bastantes, no conseguí que ninguno levantara el vuelo.

Pasado mucho tiempo, cuando ya había casi perdido la fe en mis pájaros de barro, casi por pasar el rato, se me ocurrió hacer uno en un momento en el que mi interés y mi atención estaban centradas en otras cuitas. No puse mucho cuidado al moldear y seguramente fue uno de los pájaros más destartalados que esculpí. Una vez terminado, ni siquiera me tomé la molestia de soplar ¿para qué?.

Pero cuando yo pensaba seguir con mis asuntos de pronto se levantó una ráfaga de aire y mi pájaro salió volando. Y este llego lejos, muy lejos. Y se mantuvo en el aire mucho tiempo. Yo, recuperé la ilusión y le daba de comer todos los días hasta que, de pronto y sin aviso, un buen día voló alto y no regresó.

La pena me duró y aún me dura e hizo que tirara toda la arcilla que aún me quedaba. Pasado el tiempo aún tuve tiempo para volver a retomar la actividad e incluso a esculpir algún pájaro más. En un par de ocasiones, incluso soplé después de terminarlos pero, una vez más, se quedaron quietos y sin moverse. No hace mucho comencé una nueva escultura y ni siquiera he decidido si la terminaré o si me animaré a soplar cuando esté acabada pero he de reconocer que, a veces, cuando nadie me ve, me acerco a la ventana para esparcir un poco de alpiste por si el pájaro que voló alto vuelve



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Amigo, ¿jugamos?
Marciano. Así me llamaban los niños cuando tenía cuatro, cinco, seis años. La razón no era otra que una malformación congénita operada que me dejó un defecto en la voz que se me fue quitando con el tiempo (aunque aún tengo trazas). Lo cierto es que era muy difícil entenderme y los niños con su particular forma de ser (muy cabritos) se encargaban de hacérmelo saber de forma constante.

En esas circunstancias el hecho de que un niño se acerque a ti mientras juegas con tu pelota y te diga “hola amigo, jugamos?” es un acontecimiento que no pasa desapercibido. Es cierto que yo llevaba mi flamante pelota de goma (una pelota que parece que estoy viendo ahora, de fútbol pero con el mismo color que las de baloncesto) y puede pensarse que todo fue un interés por jugar con ella. Sin embargo, los años siguientes se encargaron de demostrar que J no se regía por esos parámetros del interés. Nunca más hablamos sobre ese momento y puede que él ni lo recuerde aunque a mi se me quedo grabado de por vida.

Con J me pasó una cosa curiosa. Aprendí muchas cosas. Resultó que J no sólo fue mi primer amigo de verdad sino que, además, se daba la circunstancia que era el “jefe” del barrio. Todo el que haya sido niño de pueblo o de barrio reconocerá el hecho de que en las tribus de enanos hay una jerarquía bastante acusada. J era el rey del barrio y yo era su amigo.

Como decía, con J no sólo aprendí lo que era la amistad sino además algo que una amiga mía sicóloga me definió como “inteligencia social” y que yo llamo instinto de supervivencia. A mí, desde pequeño, siempre me ha gustado hacer lo que yo quiero pero era perfectamente consciente que, con seis o siete años mi “status” en la “manada” no me permitía tomar la iniciativa. Así que desarrollé una técnica que consistía en “sugerir al jefe”. Yo le decía a J . “Podíamos hacer un campeonato de fútbol con equipos de dos y una liga con una copa como premio” y entonces J decía: “se me ha ocurrido que…”. Al día siguiente ya se estaba celebrando “los mundiales del barrio”.

Al final todos contentos. J quedaba como el autor de la idea pero yo conseguía que se hiciera lo que yo quería. Esta especie de maniobra (hay quien la llamaría manipulación) la he practicado en innumerables ocasiones. Cuando era free-lance, solía comentar mis ideas con alguien con responsabilidad de la empresa y le animaba a que la hiciese suya. A veces incluso en presentaciones lo decía explícitamente: “esta idea me la dio fulanito”. El resultado solía ser el mismo. La idea se llevaba a cabo como yo quería. También dije alguna vez que en mi relación con las mujeres he utilizado alguna vez la técnica de hacer lo que yo quería y después convencerla de que la idea de hacerlo así había sido suya.

Alguien pensará que yo “utilizaba” a J pero no es así. Yo le tenía aprecio y sólo los estúpidos prejuicios sociales me impiden decir que lo quería. De hecho era una especie de simbiosis. Además yo era su “pepito grillo”. Durante años fui la única persona que le podía discutir algo. Lo cierto es que de aquella época siempre me ha quedado otra pequeña costumbre y es la de mirar alrededor del jefe para identificar a la “fuente de inspiración”. Los americanos en sus series siempre suelen colocar al lado del presidente al verdadero instigador. Una vez leí un artículo sobre el presidente Bush donde se venía a decir que en realidad no es más que un hombre de paja y quien de verdad gobierna es su padre y el vicepresidente Dick Cheney.

El tiempo pasó y conforme crecía todos evolucionábamos. Mi “posición social” fue creciendo a la sobra de J e incluso, ya en la adolescencia, de alguna forma incluso llegamos a intercambiar papeles. En alguna ocasión me tocó a mi hacer de “garante” de J en la pandilla. No obstante, y pese a que no nos peleamos jamás, fuimos tomando rumbos muy distintos. Cada vez nos veíamos menos. Me referí a él no hace mucho cuando hablaba de un vecino que era todo lo “-ista” que se puede ser (ecologista, pacifista, activista, etc..). Pasado el tiempo ya sólo nos veíamos cuando coincidíamos por casualidad ya que vivíamos en la misma calle.

El otro día, hablando con mi madre me comentó que, después de muchos años, se lo encontró por la calle y le preguntó por mí. De pronto, y como si automáticamente se hubiera introducido una espita en mi memoria, me inundaron los recuerdos de J. Después pensé en todas las cosas que nos diferencian y en como, cualquiera que nos vea desde fuera pensará que es difícil que dos personas como nosotros sean amigos.

Sin embargo estoy seguro que si nos viésemos mañana, después de más de quince años sin vernos y algunos más sin relación, cualquier observador podría notar que, cuando hablara con él, mis ojos lo mirarían como solo miro a la gente que de verdad quiero. Espero verlo alguna vez por mi ciudad y poder volver a decirle: “hola amigo. ¿Jugamos?”.
 
Hagamos demagogia
Hoy tenía que volar pero los señores conductores de avión han decidido que no. Ya he escrito alguna vez, y me reafirmo en ello, que cuando me encuentro alguna opinión generalizada sobre algo me extraña sobremanera estar de acuerdo. Por otra parte no suelo comulgar bien con la demagogia barata (ni aún incluso con la de marca). Un ejemplo como cualquier otro: cuando la gente habla de los peseteros que son los futbolistas porque se van a otro equipo porque les pagan el doble siempre suelo discrepar y “tocar un poco los cojones” opinando que quien dice eso seguramente se cambia de empresa si le ofrecen cien euros más al mes. Así que de pronto se forman dos bandos: la ingente cantidad de lectores del Marca en uno y Ronaldo y yo en otro.

Pero en esto de los pilotos estoy con la mayoría y me regodeo en la demagogia porque en este caso está justificada. Tuve la oportunidad hace mucho de tratar con gente de Aena y me contaban algunas cosas sobre los pilotos y su poder y te quedas alucinado. Ahora piden un aval del gobierno para que les asegure sus sueldos con un IPC más dos puntos hasta los sesenta y cinco años (esto si que es un sindicato joder…). Pero no hace demasiado directamente amenazaron con una huelga salvaje si el gobierno seguía con el proyecto de poner una carrera universitaria de piloto y tuvieron (el gobierno) que transigir. Y es que al fin y al cabo, la gran diferencia entre un conductor de autocar y uno de avión es que lo de ser piloto está al alcance de unos pocos que vienen del ejercito o de las pocas escuelas privadas y carísimas que hay en España. El resultado es que se ha generado una oligarquía con unos pocos pilotos privilegiados (1800 en Iberia y nos tienen jodidos a medio pais).

Así pues, con sus setenta horas mensuales de trabajo, con su sueldecillo de 190.000 euros (sueldo medio de un comandante de Iberia), sus hoteles y viajes pagados y con un trabajo totalmente automatizado (una vez ví un capitulo donde hommer simpson se metía a camionero y descubría el gran secreto de los camioneros: los camiones se conducen sólos con un piloto automático) en los que hasta el aterrizaje se hace sin ninguna maniobra por su parte, sólo les queda pedir “justicia social” en forma de aval de puestos de trabajo y sueldo (sueldazo) de por vida.

Iba yo pensando sobre esto (y sobre el hecho de que estuve a punto de entrar en la escuela de pilotos de Salamanca y al final me eché atrás) y me preguntaba si habrá trabajo con mejor relación entre capacidad y condiciones y en esta me entero que un portavoz del gobierno confundió unos rosarios que regaló el papa por unos “collares de perlas con cruces” y volví a sumergirme en la demagogia más rastrera para descojonarme de risa y pensar lo poco que se exige para determinados puestos de trabajo.

Cuando me encontraba dilucidando si es más reseñable el hecho de que un piloto gane apenas treinta kilos al año por conducir un aparato o que un responsable de prensa no distinga un rosario de un collar de perlas escucho en la radio los consejos que dan una serie de expertos para hacer frente al calor. A saber:

1. Usar ropa ligera.
2. No ponerse al sol sobre todo entre las doce y las cuatro de la tarde.
3. Beber agua.

Fue entonces cuando pensé “bueno, por probar no pasa nada”. Así que me quite la chupa de cuero, los guantes y la bufanda, me aparte del solano de mediodía y dejé de comer mantecados de estepa y eché un traguito de agua (joder, agua pa la caló... si es que lo que no inventen...).

Sinceramente, he de decir que funcionó. Me note mucho mejor. No sabría como explicarlo. Como mucho menos sofocado pero sin como. Os lo aconsejo fervientemente.

Y por fin encontré algo positivo. Porque sí, en este mundo hay pilotos que nos joden la vida para asegurar su tren de vida (que más que un tren es un AVE) y también inútiles incultos (ineruditos como leí hace poco en un periódico.. penoso) chupando del bote de la administración pública pero también hay expertos que nos aconsejan y sin los cuales a nadie se le ocurriría ir con ropa ligera, no ponerse al sol al mediodía y beber agua cuando el termometro se ponga chulo y no baje de cuarenta grados.

Y lo peor de todo es que esos expertos, aunque seguramente tienen el sueldo asegurado de por vida al ser funcionarios, es muy probable que no cobren ni la quinta parte que un piloto de Iberia. ¡¡Qué injusticia!!

 
Lo que no “pue se”… (Ciencia aplicada I)
Un “reloj de luz” es un ideal matemático que es imposible de construir pero fácil de concebir (con un poquito de imaginación y ganas). Se trata de dos espejos absolutamente paralelos entre sí, sin perdidas por reflexión en la luz. Imaginemos que conseguimos además “insertar” un rayo de luz absolutamente perpendicular a ambos espejos. En este caso hipotético y no realizable, el rayo de luz rebotaría de un espejo a otro durante un tiempo infinito. Supongamos además que pudiéramos ver como el rayo de luz se mueve de un sitio a otro.

Puesto que la luz se mueve a una velocidad constante (c) y el espacio sería también constante (s) podríamos determinar que cada trayecto del rayo de un espejo al otro se produce en un tiempo t constante (ya que es el resultado de una división entre dos constantes, el espacio entre los espejos y la velocidad de la luz).



Pero hay una cosa curiosa. Supongamos que meto ese “reloj de luz” en un vehículo y comienzo a moverlo. El observador que se mueve con el verá lo mismo que si estuviese parado. Es decir un rayo que se mueve de un punto a otro recorriendo un espacio determinado (el que hay entre los dos espejos) pero el observador que estuviera fuera del vehículo vería una cosa diferente. Vería el rayo haciendo un zigzag que sería más amplio cuanto más rápido fuese el vehículo.



Bien, ahora es cuando hay que darse cuenta que lo que vemos es que la luz recorre un espacio mayor para el observador que esta fuera del vehículo que para el que está en el vehículo al lado del reloj (es la hipotenusa de un hipotético triangulo formado por la recta entre los dos espejos y el espacio recorrido por el vehículo y la hipotenusa siempre es mayor que los lados de un triangulo rectángulo)

Puesto que sabemos (y aquí me creéis) que la velocidad de la luz es constante en el mismo medio nos encontramos con una conclusión curiosa. La velocidad es igual y el espacio mayor. Así pues, el tiempo debe ser mayor para que se mantenga la relación constante. Cuanto mayor sea la velocidad del vehículo mayor será la distancia para el observador que esta fuera y mayor la diferencia.

La conclusión es que el tiempo pasa más lento para el observador que se mueve junto con el reloj que para el que está fuera. Podría suceder entonces que lo que dentro del vehículo fue un minuto desde fuera fueron dos por decir algo. Esa es la base científica de la película de “el planeta de los simios” donde los protagonistas después de un viaje llegan al futuro en el mismo planera. Esto puede parecer ciencia ficción pero no lo es, es pura ciencia.

Es por eso que Einstein hablaba del tiempo relativo. Ahora bien, volvamos al ejemplo. ¿Qué pasaría si viajáramos a una velocidad superior a la del la luz?. Pasaría que, en teoría, el observador nunca vería llegar al rayo al otro espejo. Como sabemos que el rayo si llegará (el que esta al lado lo verá llegar) podemos deducir que la velocidad de la luz es el límite teórico de la velocidad posible (sobre este particular hay discusiones). Cuando nos acerquemos a esa velocidad, ralentizaremos el tiempo (para los observadores exteriores) hasta casi llegar a pararlo pero nunca será posible pararlo ni ir hacia atrás. Así pues, conseguiremos viajar en el tiempo hacia el futuro (ya que nuestro tiempo transcurrirá más lento que el del los demás que están fuera) pero nunca hacia el pasado.

Esta es una forma de demostrar que podemos "casi parar" el tiempo y que podemos viajar hacia el futuro pero nunca retroceder al pasado.

Y esta es, en defintiva, la razón por la que me es imposible dar marcha atrás en el tiempo y evitar cometer los errores que cometí. A ver si te enteras joder!



PD: perdon por el rollo pero no me gusta dejar mis afirmaciones sin argumentar.

PD2: Observese el increible parecido entre el "observador" y mi vecino aguardentrero. No es mera coincidencia.
 
Pobre Hortaleza
Como dice la canción a mi “me gusta el furbo”. Y de hecho suelo decir que es un aspecto de mi vida en el que me comporto de forma totalmente contraria (que no contradictoria según mi forma de pensar) a mi forma de ser en otros aspectos de la vida. El fútbol es mi “isla de subjetividad”. Hace unos días, antes del primer partido de España en el mundial tenía escrito un post pero, por cuestiones de tiempo y trabajo no puse postearlo antes de dicho partido. Una vez pasado el partido no tenía “gracia”. Se trataba en resumen de dos post unidos.. uno era para leer en caso de ganar y otro en caso de perder. En uno exageraba al limite el optimismo y en el otro el pesimismo. Y es que en esto del fútbol no hay medias tintas.

Ni que decir tiene que yo también sufrí una tremenda decepción cuando España perdió su partido y fue eliminada. Pero este post no tiene nada que ver sobre eso, y el hecho de toda esta introducción es dejar claro que esta opinión (es mía y habrá gente que la comparta y otra que no) no tiene nada que ver con el hecho de que cayéramos a las primeras de cambio en el mundial.

El entrenador de España se llama Luis Aragonés y es conocido como “el sabio de Hortaleza”. Hortaleza, para quien no lo sepa, es un barrio y un distrito (no sé si alguna vez fue un pueblo) de Madrid. El caso es que Luis es un tío que tiene muchos años (creo que sesenta y seis) pero que desde siempre ha sido muy parecido. Para mí, y he de decirlo con todo el respeto este tipo siempre me ha resultado cargante. En realidad, digámoslo claro, se parece muy mucho a prototipo de lo que se vendría a denominar en argot sociológico como un soplagaitas. Obviamente es mi opinión basada en solamente sus opiniones y declaraciones como personaje público. A lo mejor en la intimidad es un tío estupendo. De hecho, hay algo que me alucina y es la cantidad de amigos que tiene entre la prensa a pesar de que se pasa mucho con ellos. Eso sí, se pasa con los chavales jovencitos. Con los “pesos pesados” de la prensa deportiva (toda un a “elite intelectual” por otra parte) procura estar a bien como se suele estar a bien en estos casos (filtrando noticias, etc…).

¿Por qué me cae mal este tipo?. Hay muchas razones y algunas ni siquiera puedo (por prudencia) explicarlas. Pero me bastan unas cuantas muy conocidas. Como ya he dicho es alguien que se muestra chulo con los débiles y bastante dócil con los poderosos y eso ya me chirría bastante. Se quiera o no, la selección y su entrenador, es uno de los exponentes de un país y a mi no me hace mucha gracia ver a un tío vestido en chándal (al menos algo de elegancia) que se manifiesta de forma barriobajera haciendo chistes racistas u homófonos. La última perla del intelectual del "sabio" fue decir que al él “no le cabía el pelo de una gamba por el culo” para decir que era muy macho. Antes sucedió lo del “negro de mierda” y antes otra cosa y antes otra cosa… Y curiosamente (insisto en la élite intelectual) la prensa le ríe sistemáticamente las “gracias”.

Pero lo último es lo que realmente me ha decidido a escribir este post. A mí, mi padre me ha enseñado que la palabra de un hombre debe ser mucho más poderosa y fiable que un documento firmado. Y tal vez por eso procuro administrar mis compromisos de boquilla que para mi son sagrados. Si no estoy absolutamente seguro de algo no me comprometo. Luis Aragonés, siendo un personaje público, se comprometió públicamente a dejar su puesto si no hacía un mundial digno (que él mismo cifró en llegar a semifinales). A mi, en su día, me pareció una tontería porque además el trabajo de un entrenador es una parte modesta y en el fútbol como en muchos deporte el factor suerte es fundamental. Pero si el quería comprometerse era libre de hacerlo.

La cuestión es que no sólo se comprometió sino que, además, con esa chulería innata que parece que le acompaña se regodeo en el hecho de que él era coherente y que no le temblaría el pulso a la hora de irse porque el no quería estar allí para agarrarse al cargo. Conforme se iba acercando el momento, esa promesa se difuminaba.. ahora ya no se trataba de llegar a semifinales sino de hacer el papel “que yo creo que debemos hacer”. En definitiva, como casi siempre que oigo algo de este señor, me daba la impresión de que no era muy inteligente. A que viene autopresionarse con esas tonterías. Si tu estas convencido te vas cuando quieras y no hace falta que lo digas a los cuatro vientos y si no estas convencido tampoco ganas nada haciendo una promesa pública.

El caso es que nos han eliminado a las primeras de cambio, y ahora dice que se queda precisamente porque no ha cumplido con las expectativas y quiere completar el trabajo. Sólo le falta el famoso argumento de “lo más fácil sería irse y abandonar pero eso es de cobardes” que suelen utilizar tanto y tanto cargo público para aferrarse al sillón y al coche oficial.

Una vez más me parece muy poco inteligente porque, con que cara este hombre puede afirmar cualquier cosa o comprometerse con alguien en el futuro. ¿Que ejemplo de autoridad podrá ofrecer este hombre a sus "discípulos"?. A pesar de que me consta que este hombre se gasta todo lo que cobra (y aquí que cada uno adivine lo que quiera) no sé si el dinero que le paguen será suficiente para aguantar bromas y chascarrillos y sobre todo, cuando se atreva a afirmar algo no sé si esperará que alguien lo tome en serio.

Por último, insisto en que no me gusta que determinados personajes públicos que de alguna forma representan a un país den esa imagen. Frente a un país moderno y fiable nosotros, en uno de los cargos más representativos (mal que pueda pesar a mucha gente el poder del fútbol es tremendo) tenemos una persona chula, mal educada y que además incumple su palabra. Por poner sólo un ejemplo, el entrenador de Argentina, que perdió por penaltis con el equipo anfitrión, lo primero que dijo fue que se iba sin avisos previos ni promesas ni sacar el pecho ni hablar de lo macho que es. Simplemente consideró que había finalizado su ciclo y se va.

Y todo esto me hace pensar en una frase que dijo otro personaje infame ya fallecido (Jesús Gil) que, hablando sobre Luis comentó: "pues si este es el sabio no quiero ni pensar como serán los tontos en Hortaleza".

Y lo que me jode es que, durante bastante tiempo, fue mi distrito.