La lima
Aunque no es que sea una segunda parte, si debo decir que este post es una realimentación del post anterior. Así que, una nueva ración de nostalgia.
De hecho no es un post muy original porque ya leí alguno sobre este tema pero no puedo evitar pensar en lo diferente que fueron los juegos de mi infancia y los de la infancia actual. Seguramente (seguro) la generación de mis padres podría decir lo mismo con respecto a la nuestra y nuestros abuelos con respecto a ellos, etc.. Adelanto ya que no se trata de criticar lo actual y decir que antes eramos mejores.
La idea inspiradora del post surge del recordatorio de un juego que aparecía en un comentario de Lara (no, el del churro corta y pega no, el otro) que es el de la lima.
A los juegos infantiles le pasa como al pescado, que en cada sitio se llaman de forma distinta. Así que alguno de vosostros seguramente recordará estos juegos pero con nombres distintos.
En mi caso el juego la lima consistía en unas casillas que se ponían en la arena y de forma similar al “teje” se iba clavando una lima. Había ocho casillas dispuestas en dos filas de cuatro y una grande al final que ocupaba las dos filas. Si la lima no “hincaba” o no lo hacía en la casilla oportuna perdías. La lima, por si alguien se lo pregunta era exactamente eso, una lima. Normalmente se trataba de una lima que pesaría medio kilo o más, de hierro y con una punta afilada.
Imaginaros por un momento (los que no hayan jugado de niños) lo que es una cuadricula con unas ocho celdas más una grande y alrededor diez, quince, veinte niños. Y uno de ellos lanzando con toda su fuerza una lima para clavarla en el suelo. Por si la cosa no fuese suficientemente peligrosa, nos preocupábamos de pasar horas frotando la punta de la lima contra los bordillos de granito para afilarla. A veces llevábamos un cubo de agua al arenal donde jugábamos. Otras veces simplemente aprovechábamos los días de lluvia. Y claro, jugando bajo la lluvia, con las manos mojadas, pillábamos un artilugio afilado de considerable peso y lo lanzábamos con todas nuestras fuerzas a la casilla del cuatro (la grande y más alejada) a dos o tres metros de nosotros con veinte niños rodeando las casillas.

A mi se me daba bien la lima y me gustaba jugar hasta que un día me clave la lima en el zapato. Aún recuerdo la imagen de mis zapatos gorila clavados literalmente al suelo con la lima atravesándolos. Y la cara de mi madre mientras veía como el agujero comenzaba en el empeine, continuaba por los calcetines y terminaba en la suela. Sólo gracias a los milagros que sucedían por aquel entonces continuamente sucedió que la lima se hizo paso entre dos de mis dedos de los pies dejándome solo unos rasguños. Yo aún tuve suerte. Fui testigo de alguien a quien se le escapó la lima y como terminó golpeando en la cabeza de otro chaval. No he visto tanta sangre brotar de una cabeza en mi vida. A la hora el chaval estaba en la calle comiendo un bocata de mortadela con una venda en la cabeza. ¿Qué hacía?.. mirar como jugábamos a la lima.
Y no solo a la lima. jugábamos a los trompos y cambiábamos la punta roma por una puntilla o simplemente afilábamos la punta roma en un bordillo. Estos trompos estaban diseñados específicamente para romper los trompos de los demás cuando quedaban atrapado en el circulo al bonito grito de “trompito bailarin”. Como es normal, el trompo con la punta afilada salía disparado chocando con lo que fuera y rebotando Dios sabe donde.
O los “mosquitos” que no eran sino “balines” hechos con papel prensado que se retorncian y cuya punta parecía de acero. No contentos con ello le poníamos una chincheta o una punta pequeña y que eran disparados con gomillas. El termino "mosquito" es fácil de imaginar de donde sale. Con uno de estos mosquitos también sufrí un percance y se me clavó (y se me quedó clavado) uno a menos de un cm del ojo.
Tambien teniamos la escopeta de gomas a las que de vez en cuando para dotarlas de más “poder disuasorio” le poníamos la pieza metálica de una pinza de la ropa atada a la goma que disparabamos. O los “tiradores” que eran como tirachinas pero hechos con piezas de madera con cáncamos y en los que disparábamos balines esféricos de escopeta. Yo he visto matar pájaros en vuelo con esos tiradores y nosotros nos tirábamos entre nosotros.
Las guerras de naranjas (muy típicas en Sevilla donde en todas las calles hay naranjos) y la sofisticación que consistía en meter las naranjas en bolsas y atarlas con una cuerda y así, dando vueltas a modo de honda, llegar más lejos y, por supuesto, pegar más fuerte.
No solo juegos “de guerra”. Aún recuerdo un bonito juego, al que me referí ayer, que consistía subirse a una persiana o directamente a una plancha de chapa y tirarse por la rampa de un parking o por un terraplen. En el peor de los casos el castañazo contra la puerta metálica del parking estaba asegurado. El “palma arriba palma abajo”, que en cada sitio se llama distinto (a veces he oido algo de "churro va" o algo asi) y que consistía en tirarse sobre otros que estaban agachados formando una fila con la cabeza entre las piernas del anterior. La estatua, donde pasabas por un tunel y los demás te daban guantazos mientras tu intentabas saber quien te había dado.
Si hablamos de juegos de mesa recuerdo los juegos de química (el quimicefa) donde lo primero que se hacía cuando se abría era tirar el libro de instrucciones y los experimientos chorras. Lo siguiente era ir haciendo pruebas hasta encontrar algo que explotara.
Y yo he jugado a todos estos juegos y a muchos más que sería larguísimo explicar. Jugábamos “en manada”, a veces diez, veinte, treinta o más. Eran juegos habituales. Nunca me he considerado un niño violento ni particularmente travieso. Hoy veo como los niños acuden acompañados de madres a todos sitios. En Madrid es rarísimo encontrarse dos niños juntos (y si son de menos de diez años casi imposible) sin un mayor, no digamos quince o veinte. Lo más peligroso que hacen es encender la consola. Jamás ves a un niño con las rodillas llenas de costras. Yo creo que hasta los doce años siempre tuve costras en las rodillas. Las rodilleras de skay en nuestro caso no solían ser un aditamento de moda.
Me hace gracia la comparación. Este post no tiene moraleja ni moralina. No soy un nostálgico ni me hecho tan mayor aún como para decir que antes si que sabíamos divertirnos. Supongo que si yo hubiese tenido una consola habría pasado horas jugando en casa pero si me hizo recordar todos los juegos bestias a los que jugaba cuando era pequeño. Ahora veo a los niños “súper protegidos”, sin cruzar una calle, con las sillitas en los coches, cinturones de seguridad, acolchados, normas para lo peluches, etc.. Y es bueno, sin duda. Pero no puedo evitar recordar.
Pienso en la edad que tendría cuando me clavé la lima en el pie. Cálculo que unos siete u ocho años. Joder, aún me extraña que llegáramos a viejo.
En fin, lo dicho. Perdón por la segunda ración de nostalgia en tan poco tiempo.
De hecho no es un post muy original porque ya leí alguno sobre este tema pero no puedo evitar pensar en lo diferente que fueron los juegos de mi infancia y los de la infancia actual. Seguramente (seguro) la generación de mis padres podría decir lo mismo con respecto a la nuestra y nuestros abuelos con respecto a ellos, etc.. Adelanto ya que no se trata de criticar lo actual y decir que antes eramos mejores.
La idea inspiradora del post surge del recordatorio de un juego que aparecía en un comentario de Lara (no, el del churro corta y pega no, el otro) que es el de la lima.
A los juegos infantiles le pasa como al pescado, que en cada sitio se llaman de forma distinta. Así que alguno de vosostros seguramente recordará estos juegos pero con nombres distintos.
En mi caso el juego la lima consistía en unas casillas que se ponían en la arena y de forma similar al “teje” se iba clavando una lima. Había ocho casillas dispuestas en dos filas de cuatro y una grande al final que ocupaba las dos filas. Si la lima no “hincaba” o no lo hacía en la casilla oportuna perdías. La lima, por si alguien se lo pregunta era exactamente eso, una lima. Normalmente se trataba de una lima que pesaría medio kilo o más, de hierro y con una punta afilada.
Imaginaros por un momento (los que no hayan jugado de niños) lo que es una cuadricula con unas ocho celdas más una grande y alrededor diez, quince, veinte niños. Y uno de ellos lanzando con toda su fuerza una lima para clavarla en el suelo. Por si la cosa no fuese suficientemente peligrosa, nos preocupábamos de pasar horas frotando la punta de la lima contra los bordillos de granito para afilarla. A veces llevábamos un cubo de agua al arenal donde jugábamos. Otras veces simplemente aprovechábamos los días de lluvia. Y claro, jugando bajo la lluvia, con las manos mojadas, pillábamos un artilugio afilado de considerable peso y lo lanzábamos con todas nuestras fuerzas a la casilla del cuatro (la grande y más alejada) a dos o tres metros de nosotros con veinte niños rodeando las casillas.

A mi se me daba bien la lima y me gustaba jugar hasta que un día me clave la lima en el zapato. Aún recuerdo la imagen de mis zapatos gorila clavados literalmente al suelo con la lima atravesándolos. Y la cara de mi madre mientras veía como el agujero comenzaba en el empeine, continuaba por los calcetines y terminaba en la suela. Sólo gracias a los milagros que sucedían por aquel entonces continuamente sucedió que la lima se hizo paso entre dos de mis dedos de los pies dejándome solo unos rasguños. Yo aún tuve suerte. Fui testigo de alguien a quien se le escapó la lima y como terminó golpeando en la cabeza de otro chaval. No he visto tanta sangre brotar de una cabeza en mi vida. A la hora el chaval estaba en la calle comiendo un bocata de mortadela con una venda en la cabeza. ¿Qué hacía?.. mirar como jugábamos a la lima.
Y no solo a la lima. jugábamos a los trompos y cambiábamos la punta roma por una puntilla o simplemente afilábamos la punta roma en un bordillo. Estos trompos estaban diseñados específicamente para romper los trompos de los demás cuando quedaban atrapado en el circulo al bonito grito de “trompito bailarin”. Como es normal, el trompo con la punta afilada salía disparado chocando con lo que fuera y rebotando Dios sabe donde.
O los “mosquitos” que no eran sino “balines” hechos con papel prensado que se retorncian y cuya punta parecía de acero. No contentos con ello le poníamos una chincheta o una punta pequeña y que eran disparados con gomillas. El termino "mosquito" es fácil de imaginar de donde sale. Con uno de estos mosquitos también sufrí un percance y se me clavó (y se me quedó clavado) uno a menos de un cm del ojo.
Tambien teniamos la escopeta de gomas a las que de vez en cuando para dotarlas de más “poder disuasorio” le poníamos la pieza metálica de una pinza de la ropa atada a la goma que disparabamos. O los “tiradores” que eran como tirachinas pero hechos con piezas de madera con cáncamos y en los que disparábamos balines esféricos de escopeta. Yo he visto matar pájaros en vuelo con esos tiradores y nosotros nos tirábamos entre nosotros.
Las guerras de naranjas (muy típicas en Sevilla donde en todas las calles hay naranjos) y la sofisticación que consistía en meter las naranjas en bolsas y atarlas con una cuerda y así, dando vueltas a modo de honda, llegar más lejos y, por supuesto, pegar más fuerte.
No solo juegos “de guerra”. Aún recuerdo un bonito juego, al que me referí ayer, que consistía subirse a una persiana o directamente a una plancha de chapa y tirarse por la rampa de un parking o por un terraplen. En el peor de los casos el castañazo contra la puerta metálica del parking estaba asegurado. El “palma arriba palma abajo”, que en cada sitio se llama distinto (a veces he oido algo de "churro va" o algo asi) y que consistía en tirarse sobre otros que estaban agachados formando una fila con la cabeza entre las piernas del anterior. La estatua, donde pasabas por un tunel y los demás te daban guantazos mientras tu intentabas saber quien te había dado.
Si hablamos de juegos de mesa recuerdo los juegos de química (el quimicefa) donde lo primero que se hacía cuando se abría era tirar el libro de instrucciones y los experimientos chorras. Lo siguiente era ir haciendo pruebas hasta encontrar algo que explotara.
Y yo he jugado a todos estos juegos y a muchos más que sería larguísimo explicar. Jugábamos “en manada”, a veces diez, veinte, treinta o más. Eran juegos habituales. Nunca me he considerado un niño violento ni particularmente travieso. Hoy veo como los niños acuden acompañados de madres a todos sitios. En Madrid es rarísimo encontrarse dos niños juntos (y si son de menos de diez años casi imposible) sin un mayor, no digamos quince o veinte. Lo más peligroso que hacen es encender la consola. Jamás ves a un niño con las rodillas llenas de costras. Yo creo que hasta los doce años siempre tuve costras en las rodillas. Las rodilleras de skay en nuestro caso no solían ser un aditamento de moda.
Me hace gracia la comparación. Este post no tiene moraleja ni moralina. No soy un nostálgico ni me hecho tan mayor aún como para decir que antes si que sabíamos divertirnos. Supongo que si yo hubiese tenido una consola habría pasado horas jugando en casa pero si me hizo recordar todos los juegos bestias a los que jugaba cuando era pequeño. Ahora veo a los niños “súper protegidos”, sin cruzar una calle, con las sillitas en los coches, cinturones de seguridad, acolchados, normas para lo peluches, etc.. Y es bueno, sin duda. Pero no puedo evitar recordar.
Pienso en la edad que tendría cuando me clavé la lima en el pie. Cálculo que unos siete u ocho años. Joder, aún me extraña que llegáramos a viejo.
En fin, lo dicho. Perdón por la segunda ración de nostalgia en tan poco tiempo.
Comentario:
Comentario:
De perdon nada, una buena racion de nostalgia, nos viene bien a todos de vez en cuando, entre tu y aguardentero me estais poniendo nostalgica, pero bueno yo de mi parte os lo agradezco.
Saludos.
Saludos.
Comentario:
Donde yo vivo,hay muchos jardines..ahora..cuando me mude no tenían ni una sola planta..te hablo de hace más de 30 años..era el terreno ideal después de la lluvia para jugar a la lima...pero yo era malísima..aún así..me gustaba jugar.
Besitos.
Besitos.
Comentario:
Juer... yo no sé quién coño se ha dado por aludido con mi comentario, pero le vendría bien una tila.
Aclaro que no me he dirigido a nadie en particular y sólo particularizo a veces en tito (con su permiso.)
Así que pido disculpas al comentarista falto de tila porque de verdad que se trata de un malentendido.
(me voy, que quiero sacar a mi hija del cole ya, que con lo de los suicidos, la secreta, y demás me ha entrado muy mal rollo en el cuerpo y la voy a encerrar en casa a obligarla a jugar a la play.)
Aclaro que no me he dirigido a nadie en particular y sólo particularizo a veces en tito (con su permiso.)
Así que pido disculpas al comentarista falto de tila porque de verdad que se trata de un malentendido.
(me voy, que quiero sacar a mi hija del cole ya, que con lo de los suicidos, la secreta, y demás me ha entrado muy mal rollo en el cuerpo y la voy a encerrar en casa a obligarla a jugar a la play.)
Comentario:
Digamos que de mi infancia tengo como recuerdo: dos brechas en la cabeza, una pierna rota, una cuchillada en una mano de 12 puntos, miles de heridas, y todo esto me lo hice yo solita. A veces pienso que ahora tengo, a veces, esa sensación de ser infeliz, x q comparo mi vida adulta con mi niñez. Fui inmensamente feliz, aunque compadezco a mis padres. Si tengo una hija espero que no salga demasiado igual a su madre.
Comentario:
Mi barrio sigue manteniendo el espíritu de antes.
Como los pisos son pequeños y accesibles, muchas parejas jóvenes lo han repoblado y se han dedicado a procrear. Mi plaza parece de nuevo el patio de un colegio y no el de un asilo.
Los mayores se sientan en los bancos o en sillas, las noches de verano, que sacan a la puerta para tomar el fresquito, y se ven grupos de niños de todas las edades jugando aquí y allá.
Aunque llueva, ya no se puede jugar a la lima, sólo al teje, por culpa del asfaltado y el acerado de la plaza. Pero los críos inventan cosas nuevas... no hay problema.
(Mú bueno lo del CSI Triana. Peaso de parte de defunción. Animalito!!)
Como los pisos son pequeños y accesibles, muchas parejas jóvenes lo han repoblado y se han dedicado a procrear. Mi plaza parece de nuevo el patio de un colegio y no el de un asilo.
Los mayores se sientan en los bancos o en sillas, las noches de verano, que sacan a la puerta para tomar el fresquito, y se ven grupos de niños de todas las edades jugando aquí y allá.
Aunque llueva, ya no se puede jugar a la lima, sólo al teje, por culpa del asfaltado y el acerado de la plaza. Pero los críos inventan cosas nuevas... no hay problema.
(Mú bueno lo del CSI Triana. Peaso de parte de defunción. Animalito!!)
Comentario:
Llamábamos a "la lima" el pincho... porque usábamos un pincho (también afilado en una roca) de hierro, de unos 50 cms de largo... por cierto, dejé de jugar el día que me pasó algo similar a lo tuyo, solo que era verano y no llevaba zapatos, sino chanclas de goma, mi angel de la guarda dispuso que se me clavara entre el dedo pequeño y el inmediatamente anterior... eso si, con solo un leve arañazo y levantamiento de la piel de los dedos. Le regalé el pincho a mi hermano.
Con respecto a niños jugando solos en las calles de una ciudad, tienes toda la razón... Pero ¿cómo arreglarlo? si terminas siendo "una mala madre" por dejar que mis hijas de 9 y 8 años vayan solas al colegio (que no estará a más de 200 metros de casa).
Besos de una maia.
Con respecto a niños jugando solos en las calles de una ciudad, tienes toda la razón... Pero ¿cómo arreglarlo? si terminas siendo "una mala madre" por dejar que mis hijas de 9 y 8 años vayan solas al colegio (que no estará a más de 200 metros de casa).
Besos de una maia.
Comentario:
nosotros lo llamábamos "el hinque"
y también jugábamos a chorro-morro-pico-tallo-qué
y a las canicas
y a hacer volar las chapas (a iturris, lo llamábamos)
y a hacernos refugios entre los árboles cortados
y al escondite
infancia
y también jugábamos a chorro-morro-pico-tallo-qué
y a las canicas
y a hacer volar las chapas (a iturris, lo llamábamos)
y a hacernos refugios entre los árboles cortados
y al escondite
infancia
Comentario:
a pesar de que he intentado varias veces en el post dejar claro que no establecía comparaciones ni decir aquello de "cualquier tiempo pasado fue mejor" es inevitable que suceda.
Si tener en cuenta lo de la "mass-media" a lo que no le encuen tro mucha explicación, yo no tengo hijos y supongo que ahora el sitio de juegos principal es el colegio y me alegro de que se siga jugando como antes. Pero lo que es evidente es que ya no es como antes. Ahora es rarísimo ver una pandilla de niños solos jugando en la calle. Al menos en las grandes ciudades.
En cuanto a las violaciones, o las depresiones, o las drogas... creo que siempre ha habido. No creo que antes fuese todo de color de rosa y ahora negro. Ni mucho menos. Es más, yo prefiero como vivimos ahora pero eso no quita para que, en un caso concreto que es el de los niños jugando con niños la cosa haya ido a peor según mi opinión.
Pero claro, es que ahora los niños tienen que hacer ballet y equitación y tonterías de esas.
Si tener en cuenta lo de la "mass-media" a lo que no le encuen tro mucha explicación, yo no tengo hijos y supongo que ahora el sitio de juegos principal es el colegio y me alegro de que se siga jugando como antes. Pero lo que es evidente es que ya no es como antes. Ahora es rarísimo ver una pandilla de niños solos jugando en la calle. Al menos en las grandes ciudades.
En cuanto a las violaciones, o las depresiones, o las drogas... creo que siempre ha habido. No creo que antes fuese todo de color de rosa y ahora negro. Ni mucho menos. Es más, yo prefiero como vivimos ahora pero eso no quita para que, en un caso concreto que es el de los niños jugando con niños la cosa haya ido a peor según mi opinión.
Pero claro, es que ahora los niños tienen que hacer ballet y equitación y tonterías de esas.
Comentario:
Yo también tengo nostalgia de los juegos que teniamos y de la libertad que teniamos para jugar en la calle, solos sin los padres....
Si algún día tengo hijos yo intentaré recuperar para ellos algunos de esos juegos..y no tanta consola....
Si algún día tengo hijos yo intentaré recuperar para ellos algunos de esos juegos..y no tanta consola....
Comentario:
Amanda, que me parece estupendo que tengas una niña y que tu hija preciosa juegue en la calle con otras niñas pero no me sueltes algo tan sencillo como que me dejo influenciar por esto o lo otro, que no sólo tú vives rodeada de enanos, coño! que siempre quieres tener razón.
Yo he sido niña y he jugado en un montón de plazoletas que ahora están deshabitadas por completo. Evidentemente que sigue habiéndo niños que juegan en la calle, gracias a Dios, pero conozco MUCHOS, he dicho bien, MUCHOS casos de niños que no se relacionan si no es virtualmente y eso es lo que me da pena.
Cada uno que haga lo que le plazca, que a mi me la trae al pairo.
Yo recuerdo que cuando iba al instituto no veía un sólo policia de paisano paseando cerca controlándome, ni había suicidios, ni problemas de violencia o integración y ya sé que me estoy yendo por las ramas, pero chica, no me vendas tu moto, que por lo menos por esta zona, no cuela.
He dicho.
(Me tocan la fibra, no he podido evitarlo, perdón)
Yo he sido niña y he jugado en un montón de plazoletas que ahora están deshabitadas por completo. Evidentemente que sigue habiéndo niños que juegan en la calle, gracias a Dios, pero conozco MUCHOS, he dicho bien, MUCHOS casos de niños que no se relacionan si no es virtualmente y eso es lo que me da pena.
Cada uno que haga lo que le plazca, que a mi me la trae al pairo.
Yo recuerdo que cuando iba al instituto no veía un sólo policia de paisano paseando cerca controlándome, ni había suicidios, ni problemas de violencia o integración y ya sé que me estoy yendo por las ramas, pero chica, no me vendas tu moto, que por lo menos por esta zona, no cuela.
He dicho.
(Me tocan la fibra, no he podido evitarlo, perdón)
Comentario:
Y dále con que los niños de hoy en día sólo juegan a la play. Hay que ver cómo os comen la cabeza los mass-media (igual que toda esa tontería de los colesteroles, obesidades y osteoporosis, que cambian los niveles para poder diagnosticarse a más gente promovidos por unos cuantos laboratorios que se gastan millones para que la tele hable constantemente de ello.)
Creo que muchas madres podemos confirmar que nuestros críos siguen jugando a burradas como el "churro" y que además tienen la inmensa suerte de compaginarlo con otras actividades a las que nosotros no tuvimos acceso.
O ¿de verdad creéis que en el cole a la hora del recreo los profes les dan una play y un pc?
Otra cosa es lo de la lima, que en mi comunidad desde luego no había escuchado nunca. Yo de peque jugaba a la comba y al balón prisionero. Pero supongo que eso sí va a regiones (o costumbres.)
Creo que muchas madres podemos confirmar que nuestros críos siguen jugando a burradas como el "churro" y que además tienen la inmensa suerte de compaginarlo con otras actividades a las que nosotros no tuvimos acceso.
O ¿de verdad creéis que en el cole a la hora del recreo los profes les dan una play y un pc?
Otra cosa es lo de la lima, que en mi comunidad desde luego no había escuchado nunca. Yo de peque jugaba a la comba y al balón prisionero. Pero supongo que eso sí va a regiones (o costumbres.)
Comentario:
yo ayer llame a mi ninio, mi madre no sabia si contarme que se habia liado a pegarse con otro ninio y que tenia la cara hecha un cromo.
despues de contarmelo me dijo pero el esta muy contento porque dijo;
-ja, yo a el tambien le pegue y su cara esta como la mia.
y mi madre dijo, no el otro ninio no tiene tantos araniazos como el jajaja, si es que no se si son peores los ninios o los mayores.
joooooo como les echo de menos, voy a empezar a contar los dias como aguardentero.
solo quedan seis, click.
despues de contarmelo me dijo pero el esta muy contento porque dijo;
-ja, yo a el tambien le pegue y su cara esta como la mia.
y mi madre dijo, no el otro ninio no tiene tantos araniazos como el jajaja, si es que no se si son peores los ninios o los mayores.
joooooo como les echo de menos, voy a empezar a contar los dias como aguardentero.
solo quedan seis, click.
Comentario:
no se, no se, ultimamente estas muy nostalgico tu, hay algo que te esta afectando, sera el cumpleanios del otro dia que te ha transtornado?
Comentario:
Después de leeros a todos emocionados por recordar los juegos de cuando éramos pequeños, todavía veo con más pena a los niños de hoy en día jugando solos con la play o delante del ordenador.
Voto por las heridas!
Voto por las heridas!
Comentario:
churro vaaa!!! ¿churro, media manga o manga entera? ehhh!!! cabrón que no vale tirarse a peso mierda. pedazo hostiones te daban con el moscardón, casi tan guapos como las cuqueras fruto de las pedradas. y que malo era jugando a las chivas, redios, no metía ni una en el gua, por lo que las perdía todas. esto... ¿hace un futbolín?
salud,
salud,
Comentario:
Jjaja.. Lara bueno, nosostros le hicimos la autopsia a un gorrión.
Resultado: Murió de autopsia.
Resultado: Murió de autopsia.
Comentario:
Mi madre me tenáa que llamar al orden porque yo siempre andaba con todos los chicos con la bici, haciendo la cabra, no iba yo a ser menos!! y me decía... "herida sobre herida, costra sobre costra, tú te crees que está bonito en una señorita?? cuando de mayor quieras poner minifaldas ya te acordarás ya, con todas las rodillas feas!"
Y yo mientras pensando cuando me dejaráa mi vecino sus click de famobil. jajaja!
Y oiga! que no me quedan señales de heridas en las rodillas.
:D
Y yo mientras pensando cuando me dejaráa mi vecino sus click de famobil. jajaja!
Y oiga! que no me quedan señales de heridas en las rodillas.
:D
Comentario:
Reverencia a su ilustrísima por la mención, aunque no me haya gustado nada lo del churro(T'as picao porque le di el punto a tu vecino, confiesa... cobardeeee :D)
Sólo aclarar que, en mi plaza, si hacía sol, se jugaba al teje en las aceras. Si llovía, a la lima, en el albero.
Y que las escopetas esas, hechas con una pinza de madera, las usaban los niños del barrio para cazar zapateros.
En general, toda la fauna local corría peligro. Una vez vi al grupito de mi hermano mayor asar un gorrión para averiguar a qué sabía. Hubo degustación colectiva, seguida de un largo debate sobre el tema.
La curiosidad infantil... Angelitos!!
Sólo aclarar que, en mi plaza, si hacía sol, se jugaba al teje en las aceras. Si llovía, a la lima, en el albero.
Y que las escopetas esas, hechas con una pinza de madera, las usaban los niños del barrio para cazar zapateros.
En general, toda la fauna local corría peligro. Una vez vi al grupito de mi hermano mayor asar un gorrión para averiguar a qué sabía. Hubo degustación colectiva, seguida de un largo debate sobre el tema.
La curiosidad infantil... Angelitos!!
Comentario:
Recuerdo la lima, en mi pueblo norteño se llamaba 'hinque', y jugar a burros (lo de saltar a las espaldas de los otros), o tirarnos con goitiberas (parecido a lo de tu persiana) ladera abajo. No sé si mi infancia fue mejor o peor que la que viven ahora los niños, pero no la cambiaría por nada del mundo. Me ha convertido en la mujer que soy ahora, y desde luego no soy una vieja, sólo tengo 31 años.
Comentario:
Fui una niña inquieta...con 12 años estuve a punto de ahogarme por ir a mirar como sacaban arena del mar y despues de un boca a boca por el socorrista de turno , me meti de nuevo a curiosear.....hoy tengo una hija con 14 y sus costras en las rodillas me duelen mas que las mias de antaño...... madre protectora?? quizas, pero ni puedo ni quiero evitar esa proteccion.......antes jugabamos a la lima y un accidente era fortuito, hoy van con navajas a los institutosy no es fortuito ;))
Comentario:
En mis juegos, había dos grupos de "lideres coleccionistas de heridas de guerra"
Los abanderados de la osadía.
Los abanderados de la torpeza.
Tu ponte nostálgico todo lo que quieras.
Besos
Los abanderados de la osadía.
Los abanderados de la torpeza.
Tu ponte nostálgico todo lo que quieras.
Besos
Comentario:
Amanda,
Efectivamente, últimamente estás particularmente tocapelotas. Pero bueno, que viniendo de ti que te toquen las pelotas tampoco debe ser tan desagradable.
Casi me alegro que lo que me cuentas. No es que me alegre de las lesiones de tu hija pero creo que los niños deben jugar siempre y las costras en las rodillas solo son efectos colaterales.
Efectivamente, últimamente estás particularmente tocapelotas. Pero bueno, que viniendo de ti que te toquen las pelotas tampoco debe ser tan desagradable.
Casi me alegro que lo que me cuentas. No es que me alegre de las lesiones de tu hija pero creo que los niños deben jugar siempre y las costras en las rodillas solo son efectos colaterales.
Comentario:
Ahora me dirás que estoy particularmente toca pelotas o algo así, pero es que mi hija vuelve del cole con las rodillas llenas de costras, cuando no con un ojo a la virulé o con un morado en lugar insospechado.
Los críos son críos siempre. Y como tales se divierten. Eso es así en Sevilla, en Madrid o en cualquier lugar.
Los críos son críos siempre. Y como tales se divierten. Eso es así en Sevilla, en Madrid o en cualquier lugar.





