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Venturas y desventuras de un tio raro
El sarcasmo, como toda forma de ironía, es una tristeza que no quiere llorar y se ríe.
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Podría decir que soy normal y amigo de mis amigos pero, aparte de ser una solemne tontería, no tengo claro ninguna de las dos cosas.
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Mi 23-F
Esta racha intensa de trabajo ha hecho que no pueda actualizar mi blog. A veces han ocurrido cosas de las que me hubiese gustado escribir pero no pudo ser. Una de ellas fue, como no, el tema del golpe frustrado del 23-F. Me acordé entonces de cómo pasé yo ese día pero pasó el tiempo y se perdió la oportunidad. Hoy sin embargo lo he vuelto a recordar. Tomando café se charlan de cosas y de pronto, y sin saber porqué, ha surgido el tema del golpe. Me ha hecho gracia el hecho de que, muchos de los que estábamos aún no había nacido o eran niños de pocos años.

Así pues, haciendo honor a mi autonombramiento de tipo raro voy a aprovechar que estamos a 21 de Marzo para hablar del 23 de febrero de 1981.

Una de las cosas que me molesta bastante cada vez que se habla de este tema en los medios de comunicación es que todo el mundo se apunta al carro. Lo mismo que más de la mitad de los franceses estaba en la resistencia cuando la ocupación alemana (lo cual es, obviamente mentira) o la mayoría de los alemanes estaban en contra de Hitler, aquí de pronto todos salieron a combatir el golpe. Pero la realidad a mi me pareció muy diferente. De todas formas, seguiré escuchando una y otra vez lo importante que fue el Rey, lo importante que fueron los medios de comunicación (como no…) y, por supuesto, los políticos. No creo que nadie o casi nadie habla de la gente de a pie, de la gente que de forma espontánea se manifestó incluso cuando, ni los políticos, ni el Rey ni los medios se atrevían a salir. En fin, ya se sabe que la historia se escribe como se escribe y seguramente, por poner un ejemplo, dentro de unos años en alguna escuela vasca saldrá el término Gudari en relación con este suceso.

Yo, como creo que todos los que teníamos más de diez años aquel día del 81 (yo tenía 14), recuerdo perfectamente como me enteré del golpe. Volvía del instituto de donde salía a las seis y media. Recuerdo que teníamos de visita a mi abuela y en cuanto entré en casa me encontré a mi madre, mi hermana y mi abuela oyendo la radio. No pasarían dos horas desde que se produjo el golpe cuando llamaron a mi puerta. Eran unos amigos para buscarme. Nos íbamos a Tablada. Tablada era, y es, una base aérea del ejército y a lo que íbamos allí no lo teníamos claro nadie. Pero cuando llegamos no estábamos solos. Desde que llegamos y a lo largo de las siguientes dos o tres horas yo creo que nos juntamos allí, miles de personas. Muchos chavales como nosotros que nos apuntábamos a un bombardeo pero otras muchas gente mayor. En nuestro caso, como ya he dicho, se trataba incluso de una imprudencia típica de la edad pero allí había gente de mucho tipo, que habían vivido la guerra y que no. Y todos nos dedicamos a gritar proclamas a favor de la constitución y animar a los chavales que estaban haciendo guardia (y que tenían la cara blanca de acojone) a que desertaran.

Por lo que yo supe en otros cuarteles de Sevilla pasó lo mismo y me imagino que en casi todos los cuarteles de España. Es obvio que en esos momentos nadie sabía que pasaría ni los apoyos que había del golpe. Aún recuerdo cuando se propago el rumor de que los tanques salían a la calle. Después se concretó que era en Valencia. Teníamos nervios pero estábamos todos excitados. Nos estaba costando a todos bastante el proceso de transición y lo creíamos ya superado cuando aparece un picoleto y nos quiere hacer volver a otros tiempos.

Me costa que al lado de la sede de Fuerza Nueva hubo una manifestación similar pero, obviamente, apoyando el golpe.

Y mientras todo esto pasaba en la tarde noche de ese día en la radio se hablaba en tono neutro sin de ninguna forma posicionarse, en la tele nadie sabía que pasaba, el rey (gran heroe curiosamente desde entonces) no salía (no fue hasta la una de la mañana y después se buscaron algunas excusas un tanto grises para justificar el retraso) y por supuesto los periódicos salían con titulares neutros. Solo el País salió con su “El País con la constitución” pero eso sí, a las dos de la mañana y Diario 16 con su “El golpe fracasó” un poco más tarde.

Sobre los políticos se supieron muchas cosas. Los nacionalistas catalanes huyeron a Francia, y algo similar pasó con los vascos (algún “Gudari” incluso se fue en barco y tuvo que ser rescatado.. por la guardia civil!). La mayoría simplemente no existieron durante esas horas. Había mucho miedo y es normal. La gente también lo tenía y yo vi colas en las tiendas comprando alimentos pero hubo un alto porcentaje de gente normal de la calle que se posicionó inmediatamente.

Sin embargo, no sé porqué pero en los libros de historia creo que jamás se dirá que los primeros que se revelaron contra el golpe no fueron ni los reyes, ni los políticos, ni sindicatos, ni ayuntamientos, ni ningún organismo. Fueron la gente de a pie.

Hoy, comentando esto con gente que no vivió (o al menos no vivió conscientemente) esa época y alguno que si la vivió he constatado la diferencia que se tiene en la percepción del hecho.

En fin, hoy me apetecía este anacronismo de abuelo cebolleta.
 
Comentario:
Desde luego, estoy totalmente de acuerdo, al final ignoran que es el pueblo su sustento y su colchón. Realmente, somos nosotros los que escribimos el día a día de la Historia de un país. Mi visión fue radicalmente distinta, no me enteré hasta las 8 o las 9 de la noche, estaba todo tan normal... y sí, las palabras del Rey tomaron una una extraordinaria dimensión en aquél momento. Me acuerdo ahora de aquella BBC inefable que era como un militante más... qué cosas...
A otra cebolleta le has traido un bonito recuerdo.
 
Comentario:
ignoro lo que ocurrió en la calle, pues en esos momentos cumplía el servicio militar en la academia general básica de suboficiales en talarn (lérida). los oficiales y suboficiales al mando de la cia. en la que estaba destinado subieron por la noche a la sala dónde veíamos la televisión la tropa, cuando el rey terminó de leer su mensaje, dijeron: ya podemos ir a descansar. no sé si el rey tardó mucho o poco en salir, pero está claro que al menos en esa sala, unos pocos militares, tuvieron la certeza absoluta de cual era su obligación.

salud,
 
Comentario:
Yo tenía un año menos, a punto de cumplir mis trece, recuerdo claramente una frase de mi padre: "nadie va a impedirme que siga mi vida como hasta ahora" y nos pidió que saliéramos a jugar como cada día (eso si, él a unos metros al lado).

La historia la hacemos la gente de a pie siempre... después aparece alguien que se la apropia.

Bien hecho.

Besos de una maia.
 
Comentario:
El 23F (de este año) precisamente escuché por la radio el testimonio de uno de los guardias civiles que participaron en el golpe. Este hombre creyó que iba al parlamento por un ataque terrorista, no sabía que los terroristas eran ellos, como dijo él mismo, cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo allí mismo, con tan solo veintiun años y todavía en la academia, pasó mucho miedo. Miedo por verse envuelto en algo en lo que no creía. Sintió esa sensación paradójica de haberse opuesto al régimen franquista antes de la transición y verse dentro de una conspiración para la que no había sido consultado.
 
Comentario:
Hoy estoy preparando una clase sobre el golpe militar en Argentina (24 de marzo de 1976) y se imprimen las canciones mientras leo tu post. (Trabajo como maestra)
La historia nos tiene como protagonistas, no sólo la protagonizan los "famosos" (es que somos historia, estoy vieja ya...)
 
Comentario:
Sinceramente, me encanta este post, porque me fascina la historia y ofrece una visión distinta a la que he podido leer en los libros. Hay muchas cositas, que me gustaría comentar, pero mejor no entrar en honduras ahora.

Besos

PD. Bienvenido nuevamente
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