De House a Hommer
Vale, misterio concluido.
He visto de una tacada tres capítulos de la serie House. He de reconocer que aparte de mi ánimo anterior el hecho de que ese tipo les ponga tanto a las mujeres (al menos una muestra bastante significativa de las comentadoras…) me intrigaba.
Por lo demás poco misterio había. Sin meterme ahora a crítico y admitiendo que me toca un poquitín los cojones esa especie de complejo de semidioses de los médicos, he de reconocer que, incluso en eso, esta serie se sale un poco de lo normal. Una frase genial -“Vosotros dadle eso, si se cura es que teníamos razón, si se muere es que no la teniamos”- me ha hecho pensar que en esta serie al menos se reconoce el hecho de que en la mayoría de las ocasiones los médicos van a tientas. No obstante, siendo una serie que se deja ver (sobre todo si se evitan las escenas de casquería explícita que tanto se han puesto de moda) no es que sea la serie del siglo (al menos para mi).
En cuanto al personaje en sí, tiene su gracia aunque sinceramente, después de algunos comentarios (sobre todo el de Amanda) yo esperaba un personaje más ingenioso y brillante. Debe ser que los capítulos que he visto (ya tengo bajando unos cuantos más) no son los mejores. Más bien me parece un tio amargado de la vida con algunas chispas sarcásticas. La brillantez se resume en que de pronto el tío dice… “Ya esta!... la culpa es de la naftalina” y alguna frase ocurrente típica de serie americana.
Por otra parte, confirmando todos los comentarios, efectivamente creo que no tiene mucho que ver conmigo aunque si entiendo perfectamente el porqué Elena me dijo que se lo recuerdo.
Aclararé un poco el tema. Elena me conoció hace unos diez años en un proyecto en el que yo llevaba una coordinación general de varios grupos y ella era la jefa de uno de esos grupos. Yo por aquel entonces, aparte de más joven (y seguramente por eso) era mucho más exigente con los demás y, porque no decirlo, seguramente algo prepotente. Tampoco (y en eso no he cambiado mucho) me caracterizaba por mi sociabilidad dentro del trabajo ni por mi diplomacia con la gente del equipo ni con los clientes. Aunque nos vemos de vez en cuando, ella sigue pensando que en el aspecto profesional sigo siendo el mismo. De hecho más de una vez me comentó que la primera vez que habló conmigo le cause dos impresiones contrapuestas. Ella, junto con su grupo, estaban encargados de diseñar un procedimiento y después de tres días de intenso trabajo vinieron a exponerme su método. Según dice ella (juro que no me acuerdo) cuando terminaron de exponerlo yo contesté algo como:
- Ok, ya me habies explicado vuestro método pero mejor vamos a hacerlo bien.
Y acto seguido les enumere los problemas que daría ese método y les expliqué como podríamos hacerlo para solucionarlos.
Ella se acababa de incorporar al proyecto y era una Senior que no estaba acostumbrada a que le corrigiesen y siempre me dice que pensó inmediatamente dos cosas.
1. Este tío es un capullo pedante insoportable. Quien se cree que es para hablarme así.
2. Este tío es brillante. Nosotros llevamos tres días dándole vueltas al método y él en el acto, descubre los fallos y sobre la marcha diseña otro procedimiento.
En cuanto al primer punto yo no me reconozco pero si, tal vez lo dije. También puede ser que por aquel entonces yo estaba recién llegado de Sevilla y aunque parezca una tontería había formas de expresarme que se tomaban como broma en mi ciudad que aquí no se entendían (aún recuerdo lo que me costó dejar de exagerar). Lo que si es cierto es que antes yo era terriblemente exigente con los demás (casi tanto como conmigo) y a veces, unido a la forma un pelín sarcástica de expresarme, podría dar esa impresión de capullo.
En cuanto al segundo punto, ya se lo dije a Elena varias veces (cada vez que me recuerda este sucedido que es casi cada vez que nos vemos) que el fallo consiste en algo que me ha ocurrido infinidad de veces. Se confunde la brillantez con el trabajo. No es que yo fuese un genio que en dos minutos comprobara los fallos y diera con soluciones. Es que yo, por mi cuenta y seguramente en mi casa a altas horas de la noche (era habitual) me había dedicado a pensar sobre el problema y a buscar las ventajas e inconvenientes de cada forma de hacerlo. Cuando me dijeron lo que iban a hacer, yo ya había analizado los problemas que nos daría esa forma de hacerlo y las posibles soluciones. Por eso parecía que se me ocurría todo sobre la marcha. He de reconocer que en las poquitas cosas que me he identificado con el doctor House es en una escena en la que, a altas horas de la noche se queda con una pizarra (y una botella) pensando y escribiendo garabatos. Da a entender que la genialidad hay que currársela y yo creo firmemente en eso.
Y dicho lo anterior, he de decir que el “tito” de hoy es una versión muy Light y dulcificada de aquel que Elena conoció en el aspecto profesional. De hecho sinceramente creo que hoy día soy un “padrazo” para la gente que trabaja conmigo y he aprendido a soportar las meteduras de pata de la gente y asumir que cada uno es cada cual y tiene sus “cadaunadas”. Osea que en ese aspecto de “maltratador” que tiene el tal House con su equipo no me parezco en nada.
Aclarado el tema insisto en lo que comenté de pasada en el comentario-respuesta a Amanda. Nunca en mi vida he sido mitómano ni he querido ser como nadie en ningún aspecto pero seguramente hace diez o quince años si me hubieran dicho a quien me querría parecer hubiese dicho a House, o a alguien por el estilo. Al inteligente, brillante, sagaz, triunfador.. etc.. Pero, como ya he dejado entrever en muchos de mis post, la evolución en mi forma de ser tiende a lo que los americanos llaman “downsizing”. No es que me haya vuelto conformista pero si es cierto que he perdido la ambición por el dinero, el estatus, la posición social, el poder, el reconocimiento, etc… Mi ilusión es poder hacer lo que me gusta cuando quiera.
Esta última frase parece evidente (hacer lo que se quiera cuando se quiera) pero normalmente se da de bruces con la ambición “economico-social” y con las servidumbres del aparentar y de buscar el reconocimiento de los demás. Tampoco pretendo que nadie me tome por brillante o inteligente y cada vez me importa menos la opinión de los demás con respecto a mi (lo cual no quiere decir que no me importe nada, pero estoy en ello).
Así pues, hoy, ya de vuelta de muchísimas cosas, he descubierto que si pudiera elegir ser como algún personaje de ficción elegiría a Hommer Simpson. Un tio simple y feliz, ni particularmente guapo, ni particularmente inteligente, ni particularmente nada. Un tio cuya meta en la vida es quedarse como está, beber cerveza con sus amigos, escaquearse del curro y vivir una vida muelle. Un tío que se acepta como es y es absolutamente consciente de sus posibilidades.
- Marge, es que mi cerebro es muy pequeño y si aprendo algo siempre termino por olvidar otra cosa. Acuerdate de cuando fuimos al curso de cata de vinos. Se me olvido conducir!!
- Pero Hommer, eso fue porque te emborrachaste.
Me consta que me sería más difícil ser Hommer Simpson que el doctor House, pero creedme si os digo que lo preferiría mil veces. En definitiva, mi ilusión sería que, con solo llenarme la barriga todos mis apetitos fuesen saciados. En ese caso podría llegar a un restaurante y decir la frase genial:
- Quiero el filete más grande que tenga
- Y para beber?
- Albondigas!!
He visto de una tacada tres capítulos de la serie House. He de reconocer que aparte de mi ánimo anterior el hecho de que ese tipo les ponga tanto a las mujeres (al menos una muestra bastante significativa de las comentadoras…) me intrigaba.
Por lo demás poco misterio había. Sin meterme ahora a crítico y admitiendo que me toca un poquitín los cojones esa especie de complejo de semidioses de los médicos, he de reconocer que, incluso en eso, esta serie se sale un poco de lo normal. Una frase genial -“Vosotros dadle eso, si se cura es que teníamos razón, si se muere es que no la teniamos”- me ha hecho pensar que en esta serie al menos se reconoce el hecho de que en la mayoría de las ocasiones los médicos van a tientas. No obstante, siendo una serie que se deja ver (sobre todo si se evitan las escenas de casquería explícita que tanto se han puesto de moda) no es que sea la serie del siglo (al menos para mi).
En cuanto al personaje en sí, tiene su gracia aunque sinceramente, después de algunos comentarios (sobre todo el de Amanda) yo esperaba un personaje más ingenioso y brillante. Debe ser que los capítulos que he visto (ya tengo bajando unos cuantos más) no son los mejores. Más bien me parece un tio amargado de la vida con algunas chispas sarcásticas. La brillantez se resume en que de pronto el tío dice… “Ya esta!... la culpa es de la naftalina” y alguna frase ocurrente típica de serie americana.
Por otra parte, confirmando todos los comentarios, efectivamente creo que no tiene mucho que ver conmigo aunque si entiendo perfectamente el porqué Elena me dijo que se lo recuerdo.
Aclararé un poco el tema. Elena me conoció hace unos diez años en un proyecto en el que yo llevaba una coordinación general de varios grupos y ella era la jefa de uno de esos grupos. Yo por aquel entonces, aparte de más joven (y seguramente por eso) era mucho más exigente con los demás y, porque no decirlo, seguramente algo prepotente. Tampoco (y en eso no he cambiado mucho) me caracterizaba por mi sociabilidad dentro del trabajo ni por mi diplomacia con la gente del equipo ni con los clientes. Aunque nos vemos de vez en cuando, ella sigue pensando que en el aspecto profesional sigo siendo el mismo. De hecho más de una vez me comentó que la primera vez que habló conmigo le cause dos impresiones contrapuestas. Ella, junto con su grupo, estaban encargados de diseñar un procedimiento y después de tres días de intenso trabajo vinieron a exponerme su método. Según dice ella (juro que no me acuerdo) cuando terminaron de exponerlo yo contesté algo como:
- Ok, ya me habies explicado vuestro método pero mejor vamos a hacerlo bien.
Y acto seguido les enumere los problemas que daría ese método y les expliqué como podríamos hacerlo para solucionarlos.
Ella se acababa de incorporar al proyecto y era una Senior que no estaba acostumbrada a que le corrigiesen y siempre me dice que pensó inmediatamente dos cosas.
1. Este tío es un capullo pedante insoportable. Quien se cree que es para hablarme así.
2. Este tío es brillante. Nosotros llevamos tres días dándole vueltas al método y él en el acto, descubre los fallos y sobre la marcha diseña otro procedimiento.
En cuanto al primer punto yo no me reconozco pero si, tal vez lo dije. También puede ser que por aquel entonces yo estaba recién llegado de Sevilla y aunque parezca una tontería había formas de expresarme que se tomaban como broma en mi ciudad que aquí no se entendían (aún recuerdo lo que me costó dejar de exagerar). Lo que si es cierto es que antes yo era terriblemente exigente con los demás (casi tanto como conmigo) y a veces, unido a la forma un pelín sarcástica de expresarme, podría dar esa impresión de capullo.
En cuanto al segundo punto, ya se lo dije a Elena varias veces (cada vez que me recuerda este sucedido que es casi cada vez que nos vemos) que el fallo consiste en algo que me ha ocurrido infinidad de veces. Se confunde la brillantez con el trabajo. No es que yo fuese un genio que en dos minutos comprobara los fallos y diera con soluciones. Es que yo, por mi cuenta y seguramente en mi casa a altas horas de la noche (era habitual) me había dedicado a pensar sobre el problema y a buscar las ventajas e inconvenientes de cada forma de hacerlo. Cuando me dijeron lo que iban a hacer, yo ya había analizado los problemas que nos daría esa forma de hacerlo y las posibles soluciones. Por eso parecía que se me ocurría todo sobre la marcha. He de reconocer que en las poquitas cosas que me he identificado con el doctor House es en una escena en la que, a altas horas de la noche se queda con una pizarra (y una botella) pensando y escribiendo garabatos. Da a entender que la genialidad hay que currársela y yo creo firmemente en eso.
Y dicho lo anterior, he de decir que el “tito” de hoy es una versión muy Light y dulcificada de aquel que Elena conoció en el aspecto profesional. De hecho sinceramente creo que hoy día soy un “padrazo” para la gente que trabaja conmigo y he aprendido a soportar las meteduras de pata de la gente y asumir que cada uno es cada cual y tiene sus “cadaunadas”. Osea que en ese aspecto de “maltratador” que tiene el tal House con su equipo no me parezco en nada.
Aclarado el tema insisto en lo que comenté de pasada en el comentario-respuesta a Amanda. Nunca en mi vida he sido mitómano ni he querido ser como nadie en ningún aspecto pero seguramente hace diez o quince años si me hubieran dicho a quien me querría parecer hubiese dicho a House, o a alguien por el estilo. Al inteligente, brillante, sagaz, triunfador.. etc.. Pero, como ya he dejado entrever en muchos de mis post, la evolución en mi forma de ser tiende a lo que los americanos llaman “downsizing”. No es que me haya vuelto conformista pero si es cierto que he perdido la ambición por el dinero, el estatus, la posición social, el poder, el reconocimiento, etc… Mi ilusión es poder hacer lo que me gusta cuando quiera.
Esta última frase parece evidente (hacer lo que se quiera cuando se quiera) pero normalmente se da de bruces con la ambición “economico-social” y con las servidumbres del aparentar y de buscar el reconocimiento de los demás. Tampoco pretendo que nadie me tome por brillante o inteligente y cada vez me importa menos la opinión de los demás con respecto a mi (lo cual no quiere decir que no me importe nada, pero estoy en ello).
Así pues, hoy, ya de vuelta de muchísimas cosas, he descubierto que si pudiera elegir ser como algún personaje de ficción elegiría a Hommer Simpson. Un tio simple y feliz, ni particularmente guapo, ni particularmente inteligente, ni particularmente nada. Un tio cuya meta en la vida es quedarse como está, beber cerveza con sus amigos, escaquearse del curro y vivir una vida muelle. Un tío que se acepta como es y es absolutamente consciente de sus posibilidades.
- Marge, es que mi cerebro es muy pequeño y si aprendo algo siempre termino por olvidar otra cosa. Acuerdate de cuando fuimos al curso de cata de vinos. Se me olvido conducir!!
- Pero Hommer, eso fue porque te emborrachaste.
Me consta que me sería más difícil ser Hommer Simpson que el doctor House, pero creedme si os digo que lo preferiría mil veces. En definitiva, mi ilusión sería que, con solo llenarme la barriga todos mis apetitos fuesen saciados. En ese caso podría llegar a un restaurante y decir la frase genial:
- Quiero el filete más grande que tenga
- Y para beber?
- Albondigas!!
Comentario:
Si de beber llegas a pedir alMondigas lo habrias terminado de clavar...
Comentario:
A mí tampoco me hace demasiada gracia House.
Comentario:
a mi homer no me pone nada, de nada, si fuera su mujer pediría el divorcio.
Comentario:
Supongo que en el día de ayer todos vimos House....no es asi?
Comentario:
Desde luego para aspirar a ser un Homer Simpson hay que tener una pasta muy especial, como la del propio Homer y no es tan fácil, aunque parezca un personaje de lo mas facilón y simple, pero no...
1beso
1beso
Comentario:
Me ha causado mucha risa el comentario que dejastes en un post titulado "No te preocupes".
Comentario:
Tito si no cambiásemos con la edad, si esa energía que te impulsa no se redujese creo que no llegaríamos ni a los cuarenta. De todas formas ya te dije una vez lo que pensaba sobre la evolución humana que nos lleva en un momento dado a preferir hacer la sencillez a la obstentación, creo que para elegir has de conocer sino no podríamos hacerlo. Pero bueno no me enrollo, no dejaré salir la vena taoísta que habita en mi corazón, ;).
Comentario:
Oye!
Lo has clavao.... no te conozco mucho, es decir, te conozco muy poco, pero he sentido como que hablabas de mi. Yo también he pasado por esas fases y llegado al "downsizing".
Me gusta cuando alguien explica las cosas con tanta sencillez.
Un saludo
PD Ahora me va tocar empezar a ver al Sr. House pues tengo predilección por las personas imaginativas e inteligentes.
Lo has clavao.... no te conozco mucho, es decir, te conozco muy poco, pero he sentido como que hablabas de mi. Yo también he pasado por esas fases y llegado al "downsizing".
Me gusta cuando alguien explica las cosas con tanta sencillez.
Un saludo
PD Ahora me va tocar empezar a ver al Sr. House pues tengo predilección por las personas imaginativas e inteligentes.
Comentario:
He leído todos los posts estos, de House (que no sé quién leches es) el Hommer (el p.crack) y toda la comparsa, pero te puedes creer que lo que se me pasaba por la cabeza una y otra vez era:
"¿QUÉ COÑO HACÍAS TÚ EN SEMANA SANTA DELANTE DEL ORDENADOR?" !!!!!!!
...
Yo te apoyo, Titín, ya lo sabes. Eres rancio por momentos, rarito a más no poder, con un caracter... que tela! un poco soso dependiendo el momento, sin humor de vez en cuando, lo de gilipollas no lo comparto; hasta aburridillo pareces a veces, pero esa es mi impresión desde aquí, desde la ignorancia y al otro lado de las letras. También creo que tienes un montón de cosas buenas, pero esas no te las digo que te creces y NO ME DA LA GANA... jajajajajaja
(apretón de papos...) HOLA CORAZÓN!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! CÓMO ESTAS????
(y responde, no seas gañan... jejeje)
"¿QUÉ COÑO HACÍAS TÚ EN SEMANA SANTA DELANTE DEL ORDENADOR?" !!!!!!!
...
Yo te apoyo, Titín, ya lo sabes. Eres rancio por momentos, rarito a más no poder, con un caracter... que tela! un poco soso dependiendo el momento, sin humor de vez en cuando, lo de gilipollas no lo comparto; hasta aburridillo pareces a veces, pero esa es mi impresión desde aquí, desde la ignorancia y al otro lado de las letras. También creo que tienes un montón de cosas buenas, pero esas no te las digo que te creces y NO ME DA LA GANA... jajajajajaja
(apretón de papos...) HOLA CORAZÓN!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! CÓMO ESTAS????
(y responde, no seas gañan... jejeje)
Comentario:
Y de postre una siestecita.
Pues si cada vez te conoces más y tienes clarisimo donde quieres ir o respirar me parece perfecto, voy a tener que ver la serie, que me pica la curiosidad, aun pensando que despues de 3 capitulos me aburrirá como las demás.
Besos
Pues si cada vez te conoces más y tienes clarisimo donde quieres ir o respirar me parece perfecto, voy a tener que ver la serie, que me pica la curiosidad, aun pensando que despues de 3 capitulos me aburrirá como las demás.
Besos





