Puntos de vista
Uno de los recuerdos más bonitos de mi infancia seguro que es un recuerdo compartido por cualquiera que haya sido niño (es decir, todos). Se trata de la vista de mi mama (entonces aún no era mi madre, sino mi mama) desde abajo.
Esto suena algo mal pero me explicaré. Yo, como todo niño, tenía la costumbre de abrazarme a las piernas de mi madre (perdón, mi mama) donde encontraba cobijo, relax y tranquilidad. Después miraba hacia arriba y veía allí a mi madre que, desde mi metro escaso, se veía grande, protectora, acogedora y poderosa.
Una vez me pasó algo que alguna vez he comentado con amigos y que, curiosamente, demostrando el hecho de que “todos somos iguales”, he comprobado que es una anécdota mil veces repetida. Sucedió en un supermercado. Yo, como era norma, me agarré con fuerza a las faldas de mi mama.
De pronto, escuché una voz cariñosa pero extraña que decía “hola cariño, ¿te has perdido?”. Aún recuerdo la impresión cuando miré hacia arriba y me encontré con la cara de otra mujer. ¡Cielos, tu no eres mi mama!. La verdad es que, aunque era un enano, aún recuerdo que más que miedo, sentí vergüenza por la situación. Dicha vergüenza fue acrecentada por las risas de mi madre que venía hacia mí y de la improvisada sustituta. Joder, es que no era justo. Llevaban las faldas iguales.
Aparte de ese pequeño mal rato, insisto, muchas veces he recordado la dulce sensación de estar en casa y protegido al notar las piernas de mi mama mientras las abrazaba con fuerza.
Dicen los sicólogos que todos los hombres no hacemos sino buscar a la madre en otras mujeres. Muchas mujeres incluso sostienen que en realidad no dejamos nunca de buscar a las madres en nuestras madres lo que es mucho peor.
No obstante, si los estudiosos de la mente estuviesen en lo cierto y mi búsqueda fuese la de esa placentera sensación de abrazarme a las piernas de una mujer lo cierto es que lo tendría crudo. Lamentablemente, para lo que nos ocupa, mi altura es un handicap apreciable. Uno ha crecido un poquito y rozando los ciento noventa centímetros tiene difícil repetir dicha sensación. Y aún más si, como suele suceder a los que somos altitos, la estatura media de mis parejas está cercana al 1,60.
Así pues, dentro de mis complejos, esos que yo niego pero que cualquier psicólogo bautizaría con algún nombre griego, se puede incluir el hecho de que jamás volveré a tener esa dulce sensación.
O mejor dicho, jamás creí que la volvería a tener porque ya hace tiempo que, aplicando el pensamiento paralelo que tan buenos resultados me ha dado en distintos ámbitos, encontré la forma de revivirla.
Y es que al final es todo un tema de orientación. La cuestión fue simple. Cambiar la verticalidad por la horizontalidad.
Y he de decir, que no sólo encontré placer en la vista subjetiva de una mujer en esa postura sino que, innovando aún más, me convertí en un consumado (bueno, al menos aficionado) escalador horizontal. Un escalador sin arnés ni seguro ya que, con la experiencia, descubrí que a las mujeres apenas les importaba el hecho de que cayera retrocediendo para volver a escalar.
Pero de esto prefiero hablar en otro post por una razón de salud mental ya que si lo mezclo con el recuerdo de mi mama es posible que los psicólogos tengan que inventar otro nombre griego para un nuevo complejo aberrante.
Esto suena algo mal pero me explicaré. Yo, como todo niño, tenía la costumbre de abrazarme a las piernas de mi madre (perdón, mi mama) donde encontraba cobijo, relax y tranquilidad. Después miraba hacia arriba y veía allí a mi madre que, desde mi metro escaso, se veía grande, protectora, acogedora y poderosa.
Una vez me pasó algo que alguna vez he comentado con amigos y que, curiosamente, demostrando el hecho de que “todos somos iguales”, he comprobado que es una anécdota mil veces repetida. Sucedió en un supermercado. Yo, como era norma, me agarré con fuerza a las faldas de mi mama.
De pronto, escuché una voz cariñosa pero extraña que decía “hola cariño, ¿te has perdido?”. Aún recuerdo la impresión cuando miré hacia arriba y me encontré con la cara de otra mujer. ¡Cielos, tu no eres mi mama!. La verdad es que, aunque era un enano, aún recuerdo que más que miedo, sentí vergüenza por la situación. Dicha vergüenza fue acrecentada por las risas de mi madre que venía hacia mí y de la improvisada sustituta. Joder, es que no era justo. Llevaban las faldas iguales.
Aparte de ese pequeño mal rato, insisto, muchas veces he recordado la dulce sensación de estar en casa y protegido al notar las piernas de mi mama mientras las abrazaba con fuerza.
Dicen los sicólogos que todos los hombres no hacemos sino buscar a la madre en otras mujeres. Muchas mujeres incluso sostienen que en realidad no dejamos nunca de buscar a las madres en nuestras madres lo que es mucho peor.
No obstante, si los estudiosos de la mente estuviesen en lo cierto y mi búsqueda fuese la de esa placentera sensación de abrazarme a las piernas de una mujer lo cierto es que lo tendría crudo. Lamentablemente, para lo que nos ocupa, mi altura es un handicap apreciable. Uno ha crecido un poquito y rozando los ciento noventa centímetros tiene difícil repetir dicha sensación. Y aún más si, como suele suceder a los que somos altitos, la estatura media de mis parejas está cercana al 1,60.
Así pues, dentro de mis complejos, esos que yo niego pero que cualquier psicólogo bautizaría con algún nombre griego, se puede incluir el hecho de que jamás volveré a tener esa dulce sensación.
O mejor dicho, jamás creí que la volvería a tener porque ya hace tiempo que, aplicando el pensamiento paralelo que tan buenos resultados me ha dado en distintos ámbitos, encontré la forma de revivirla.
Y es que al final es todo un tema de orientación. La cuestión fue simple. Cambiar la verticalidad por la horizontalidad.
Y he de decir, que no sólo encontré placer en la vista subjetiva de una mujer en esa postura sino que, innovando aún más, me convertí en un consumado (bueno, al menos aficionado) escalador horizontal. Un escalador sin arnés ni seguro ya que, con la experiencia, descubrí que a las mujeres apenas les importaba el hecho de que cayera retrocediendo para volver a escalar.
Pero de esto prefiero hablar en otro post por una razón de salud mental ya que si lo mezclo con el recuerdo de mi mama es posible que los psicólogos tengan que inventar otro nombre griego para un nuevo complejo aberrante.
Comentario:
Y esto del cambio de la verticalidad por la horizontalidad también se puede aplicar a una mujer que roza el metrochenta y quiere sentir el abrazo protector masculino????
Mira que me cuesta satisfacer esa sensación.
Será cuestión de probarlo.
1beso
Mira que me cuesta satisfacer esa sensación.
Será cuestión de probarlo.
1beso
Comentario:
Gracias por compartir esos puntos de vista. Haces que cada cual observe los suyos propios...
Me gusta como los describes.
Seguiré entrando por aqui si no te molesta...
Me gusta como los describes.
Seguiré entrando por aqui si no te molesta...
Comentario:
Pues yo, fíjate, con mi 1,70, he tenido siempre la fantasía de estar con un tío enorme (alto y ancho) que me hiciera sentir pequeñita, pero no me ha ido bien con los altos, vete a saber por qué.
En general, nunca he tenido que mirar hacia arriba para encontrarme una mirada de deseo. Sólo al frente (chicos de mi altura). O hacia abajo... (pero sólo en los momentos-escalada, claro, jajajaja)
Ah, y que me ha enternecido la anécdota inicial, aunque sea común; tal vez porque soy madre y tengo un hijo que se agarra a mí así. Ojalá pudiera parar el tiempo.
Besote
En general, nunca he tenido que mirar hacia arriba para encontrarme una mirada de deseo. Sólo al frente (chicos de mi altura). O hacia abajo... (pero sólo en los momentos-escalada, claro, jajajaja)
Ah, y que me ha enternecido la anécdota inicial, aunque sea común; tal vez porque soy madre y tengo un hijo que se agarra a mí así. Ojalá pudiera parar el tiempo.
Besote
Comentario:
tienes razon a casi todos nos ha pasado algo parecido... a mi me pasó agarrarme a la mano de un señor que no era mi madre: cuando noté una mano más grande y rugosa y risillas en mi cogote familiares -de mamuchi- me di cuenta de mi error... aunque lo recuerdo como algo graciosete; sin susto vaya...
Comentario:
A mi lo de la madre ni el padre, no me dice nada... pero lo de que seas alto... pufffff
Tengo un truco: A los altos, les doy un abrazo de hermana, y ellos, me levantan y me giran como 60 grados(aún no se porqué, pero lo suelen hacer) eso me pone muchisimo... Es una fantasia que hago realidad cada vez que puedo, y si encima me achuchan y me besan pufff toy perdidita.
¡¡¡Me gusta que me revoleen!!!, y nadie lo hace mejor que un tio alto, asi que yo me quedo con la verticalidad,... para empezar jejejejeje que despues ... lo que quieras...
Tengo un truco: A los altos, les doy un abrazo de hermana, y ellos, me levantan y me giran como 60 grados(aún no se porqué, pero lo suelen hacer) eso me pone muchisimo... Es una fantasia que hago realidad cada vez que puedo, y si encima me achuchan y me besan pufff toy perdidita.
¡¡¡Me gusta que me revoleen!!!, y nadie lo hace mejor que un tio alto, asi que yo me quedo con la verticalidad,... para empezar jejejejeje que despues ... lo que quieras...
Comentario:
¿Un consumado escalador horizontal, que promete sexo, para una próxima oportunidad?
Comentario:
Las miradas se me van hacia mis piernas, pierdo trocitos cuando se van.
Pero, ¿tú no te vas de vacaciones?
Pero, ¿tú no te vas de vacaciones?
Comentario:
Le he buscado sentido a buscar a las madres en nuestras madres. Si está claro no me lo expliques, sólo dime si es un error.
Comentario:
Eso de la estatura y la horizontalidad de la cama, es como flexionar los dedos de la mano...
"...a las mujeres apenas les importaba el hecho de que cayera retrocediendo para volver a escalar."
mmm, y las que tenemos algún complejito de maestra, nos encanta la repetición de esos deberes, las escaladas y los descensos, así como incentivar al "montañista" hasta que lo que haga sea perfecto ;)
Besos
"...a las mujeres apenas les importaba el hecho de que cayera retrocediendo para volver a escalar."
mmm, y las que tenemos algún complejito de maestra, nos encanta la repetición de esos deberes, las escaladas y los descensos, así como incentivar al "montañista" hasta que lo que haga sea perfecto ;)
Besos
Comentario:
pues yo a mi "madre" aun con casi 80 le digo mamá, como debe ser, nunca sera mi madre, siempre será mi mamá.
:O
sr. tito cuidase del calor en la calle ein :)
:O
sr. tito cuidase del calor en la calle ein :)
Comentario:
sí sí sí!! en un supermercado... maldita señora!! encima ella me devolvió el abrazo y, al notar un olor tan extraño como desagradable, me di cuenta de que ella no era mi madre!! qué tres segundos más malos!!!
me gusta esa posibilidad del abrazo horizontal a las piernas... cómo nos veremos desde ahí...??
creo que cuanto más baja está la perspectiva más vulnerable es la persona a quien se observa...
me gusta esa posibilidad del abrazo horizontal a las piernas... cómo nos veremos desde ahí...??
creo que cuanto más baja está la perspectiva más vulnerable es la persona a quien se observa...
Comentario:
Te he descubierto hace poquito y me tienes enganchada...
Comentario:
es verdad eso de que los altos casi siempre terminais con parejas pequennas...
yo en con mi metro-y-medio de altura siempre aprecie a los hombres bajitos, aunque solo fuera por razones practicas, me parecian mucho mas atractivos.
y he terminado con uno, que como dicen algunos cuando quieren incordiarme, me lleva de llavero....
desde el primer dia descubri que la horizontalidad tiene sus ventajas....
y ahora
yo en con mi metro-y-medio de altura siempre aprecie a los hombres bajitos, aunque solo fuera por razones practicas, me parecian mucho mas atractivos.
y he terminado con uno, que como dicen algunos cuando quieren incordiarme, me lleva de llavero....
desde el primer dia descubri que la horizontalidad tiene sus ventajas....
y ahora
Comentario:
Ultimamente siempre haces lo mismo...prometes sexo en tus próximos post....jajajajaj ¿será para picar al lector?? jajajaja.
Comentario:
Jamás mi mente hubiera unido en un mismo pensamiento el punto de vista que se tiene de una madre cuando te agarrabas a sus piernas (algo que hemos hecho todos... incluída equivocación de piernas), con la escalada que relatas a continuación...
Eres muy curioso!
Besos.
Eres muy curioso!
Besos.





