Reducción al absurdo
Como decía Schopenhauer (léase “chopemjaguer” con mucho énfasis y autosatisfacción interior) el hombre cambia porque se harta. Bueno, confesaré que en realidad la frase es de origen popular pero es que es tan pobre que precisaba de la autoridad moral de un filósofo alemán (a falta de un austrohungaro que llevarse a la boca).
Y es que es cierto que en cierta forma puede decirse que todo el mundo termina cansándose de todo. Lo único que cambia es el tiempo que tarda en que el hartazgo se nos haga insoportable y nos haga cambiar.
Me comenta un amigo/conocido -ignorante de que no es suficientemente amigo como para que me interese lo que me cuenta- que se separa de su mujer. La razón es tan habitual como que ya no se aguantan más. No es que no se quieran que hace mucho que sucedió, es que simplemente ya no pueden ni verse. Así pues, después de unos cuantos años de una convivencia puramente funcional y unidos mucho más por la hipoteca pendiente que por el amor o siquiera el cariño, deciden de mutuo acuerdo, y sin más peleas e insultos de los puramente cotidianos, separarse.
Nada excesivamente novedoso y absolutamente nada excitante como conversación de sobremesa. Soy curioso pero nunca he sido cotilla.
De hecho, Schopenauer (esta vez sí) dijo “La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren” pero yo no estoy para nada de acuerdo (es que los filósofos alemanes es lo que tienen, que quedan bien a veces y sus apellidos te llenan la boca pero fallan bastante). A mi me suele suceder justo al contrario. La atención a lo que hacen los demás me suele aburrir.
Lo realmente curioso es el argumento de un tercero en cuestión que, aprovechando la desgracia (si bien es cierto que la forma de contarla no implicaba precisamente tristeza sino más bien alivio), no dudó en soltar (del verbo parir) una sentencia que, curiosamente, he oído ya unas cuentas veces. La razón de los divorcios no es otra que el aumento en la esperanza de vida.
El sorprendente giro retórico, que incluye como buena ”boutade” su dosis de verdad y su dosis de ignorancia, consiste en plantear el matrimonio como algo con caducidad. De esta forma, parece ser que hace siglos, cuando la esperanza de vida estaba por los cuarenta años los matrimonios convivían apenas unos cuantos. Ahora, con el aumento de la edad media de fallecimiento se nos hace mucho más difícil aguantar porque el “hasta que la muerte nos separe” es mucho más largo.
Según esta teoría el hombre (en genérico, hombre o mujer) está preparado y programado para un matrimonio de cierta duración y no soporta uno mayor.
La cosa se habría quedado así y no me hubiese afectado lo más mínimo sino fuera el hecho de que, para justificar su extravagante teoría osó poner como ejemplo la relación que yo tuve y que según él fue perfecta únicamente porque no duró lo suficiente.
Me molestó mucho el argumento. Hace mucho que cuando me molesto no me altero así que simplemente opté por usar fríos datos para rebatirle. En primer lugar le volví a explicar que eso de que hace un siglo la vida media era de cuarenta años simplemente significa que había mucha mortandad infantil que es la que baja la media. Eso de que la gente moría de vieja a los cuarenta es una simpleza. En segundo lugar le hice notar que según las estadísticas oficiales los divorcios se producen entre los siete y los quince años de matrimonio y en tercer lugar es evidente (con solo ver la edad de matrimonio de nuestros padres y abuelos) que la gente ahora se casa años más tarde que en las generaciones anteriores. Así pues, lo normal es que incluso cuando todo va bien haya menos años de convivencia.
Pero sobre todo –le dije- tu hipótesis (incluyendo tu coroloario sobre mi relación de la que tampoco, y remarco tampoco, tienes ni idea) se desmonta fácilmente utilizando el método de reducción al absurdo.
Ante su excepticismo sobre el hecho de que se pudiera aplicar dicho método en este caso le desvelé el misterio.
Fácil. Todo lo que has dicho se reduce a tu opinión gratuita y, reconozcamoslo, tu eres bastante absurdo tío.
Y es que es cierto que en cierta forma puede decirse que todo el mundo termina cansándose de todo. Lo único que cambia es el tiempo que tarda en que el hartazgo se nos haga insoportable y nos haga cambiar.
Me comenta un amigo/conocido -ignorante de que no es suficientemente amigo como para que me interese lo que me cuenta- que se separa de su mujer. La razón es tan habitual como que ya no se aguantan más. No es que no se quieran que hace mucho que sucedió, es que simplemente ya no pueden ni verse. Así pues, después de unos cuantos años de una convivencia puramente funcional y unidos mucho más por la hipoteca pendiente que por el amor o siquiera el cariño, deciden de mutuo acuerdo, y sin más peleas e insultos de los puramente cotidianos, separarse.
Nada excesivamente novedoso y absolutamente nada excitante como conversación de sobremesa. Soy curioso pero nunca he sido cotilla.
De hecho, Schopenauer (esta vez sí) dijo “La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren” pero yo no estoy para nada de acuerdo (es que los filósofos alemanes es lo que tienen, que quedan bien a veces y sus apellidos te llenan la boca pero fallan bastante). A mi me suele suceder justo al contrario. La atención a lo que hacen los demás me suele aburrir.
Lo realmente curioso es el argumento de un tercero en cuestión que, aprovechando la desgracia (si bien es cierto que la forma de contarla no implicaba precisamente tristeza sino más bien alivio), no dudó en soltar (del verbo parir) una sentencia que, curiosamente, he oído ya unas cuentas veces. La razón de los divorcios no es otra que el aumento en la esperanza de vida.
El sorprendente giro retórico, que incluye como buena ”boutade” su dosis de verdad y su dosis de ignorancia, consiste en plantear el matrimonio como algo con caducidad. De esta forma, parece ser que hace siglos, cuando la esperanza de vida estaba por los cuarenta años los matrimonios convivían apenas unos cuantos. Ahora, con el aumento de la edad media de fallecimiento se nos hace mucho más difícil aguantar porque el “hasta que la muerte nos separe” es mucho más largo.
Según esta teoría el hombre (en genérico, hombre o mujer) está preparado y programado para un matrimonio de cierta duración y no soporta uno mayor.
La cosa se habría quedado así y no me hubiese afectado lo más mínimo sino fuera el hecho de que, para justificar su extravagante teoría osó poner como ejemplo la relación que yo tuve y que según él fue perfecta únicamente porque no duró lo suficiente.
Me molestó mucho el argumento. Hace mucho que cuando me molesto no me altero así que simplemente opté por usar fríos datos para rebatirle. En primer lugar le volví a explicar que eso de que hace un siglo la vida media era de cuarenta años simplemente significa que había mucha mortandad infantil que es la que baja la media. Eso de que la gente moría de vieja a los cuarenta es una simpleza. En segundo lugar le hice notar que según las estadísticas oficiales los divorcios se producen entre los siete y los quince años de matrimonio y en tercer lugar es evidente (con solo ver la edad de matrimonio de nuestros padres y abuelos) que la gente ahora se casa años más tarde que en las generaciones anteriores. Así pues, lo normal es que incluso cuando todo va bien haya menos años de convivencia.
Pero sobre todo –le dije- tu hipótesis (incluyendo tu coroloario sobre mi relación de la que tampoco, y remarco tampoco, tienes ni idea) se desmonta fácilmente utilizando el método de reducción al absurdo.
Ante su excepticismo sobre el hecho de que se pudiera aplicar dicho método en este caso le desvelé el misterio.
Fácil. Todo lo que has dicho se reduce a tu opinión gratuita y, reconozcamoslo, tu eres bastante absurdo tío.
Comentario:
Querido titobeno,
Suelo pasar por aquí todos los días a ver si hay algo nuevo bajo sol. Creo que sólo te he hecho un par de comentarios sobre el lince (suicida) ibérico. No suelo prodigarme mucho. Leo, pero no interactuo.
El caso es que hoy es distinto. Hoy, te he visto por la calle.
A veces nos asaltan pensamientos extraños, y éste lo ha sido. Y mucho.
En este punto me gustaría dejar bien claro que mis inclinaciones sexuales no van hacia lo homo, sino hacia lo hetero. Fuera maltentendidos. Ahora contínuo una vez aclarado este pormenor.
Desde que leo tu blog he tenido la impresión de que nos parecemos bastante, de que tenemos formas de pensar parecidas, todas esas cosas de las que has hablado muchas veces y tan normales en el género humano. En este caso podríamos llamarlo "identificación por simpatía".
Estas afinidades (imaginarias o no) son las inconscientemente me han asaltado hace un rato mientras me fumaba un cigarro en la puerta de la oficina. En ese momento ha pasado un desconocido, y me he sorprendido pensando: ese es titobeno.
Esa persona no tenía nada en especial. Tampoco hacía nada. Ni hablaba, ni iba acompañado. Simplemente pasaba. No recuerdo tampoco haber leido ninguna descripción física tuya. Así que no tiene ningún sentido esta identificación.
Aún así, he decidido venir a contártelo, no vaya a ser que algún día, alguien se te acerque y te pregunte si eres titobeno.
Suelo pasar por aquí todos los días a ver si hay algo nuevo bajo sol. Creo que sólo te he hecho un par de comentarios sobre el lince (suicida) ibérico. No suelo prodigarme mucho. Leo, pero no interactuo.
El caso es que hoy es distinto. Hoy, te he visto por la calle.
A veces nos asaltan pensamientos extraños, y éste lo ha sido. Y mucho.
En este punto me gustaría dejar bien claro que mis inclinaciones sexuales no van hacia lo homo, sino hacia lo hetero. Fuera maltentendidos. Ahora contínuo una vez aclarado este pormenor.
Desde que leo tu blog he tenido la impresión de que nos parecemos bastante, de que tenemos formas de pensar parecidas, todas esas cosas de las que has hablado muchas veces y tan normales en el género humano. En este caso podríamos llamarlo "identificación por simpatía".
Estas afinidades (imaginarias o no) son las inconscientemente me han asaltado hace un rato mientras me fumaba un cigarro en la puerta de la oficina. En ese momento ha pasado un desconocido, y me he sorprendido pensando: ese es titobeno.
Esa persona no tenía nada en especial. Tampoco hacía nada. Ni hablaba, ni iba acompañado. Simplemente pasaba. No recuerdo tampoco haber leido ninguna descripción física tuya. Así que no tiene ningún sentido esta identificación.
Aún así, he decidido venir a contártelo, no vaya a ser que algún día, alguien se te acerque y te pregunte si eres titobeno.
Comentario:
Creo que en cosas de dos, sólo esos dos saben lo que hay. Por lo tanto es mejor no hablar.
Por otro lado no hay verdades absolutas, ni generalizaciones. Ya lo dijo alguien, la excepción que cumple la regla.
Supongo que es lo que pasa cuando se habla sin conocimiento, y generalizando.
Un saludo
Por otro lado no hay verdades absolutas, ni generalizaciones. Ya lo dijo alguien, la excepción que cumple la regla.
Supongo que es lo que pasa cuando se habla sin conocimiento, y generalizando.
Un saludo
Comentario:
uffff, no veas como suspiro aliviado, al ver que los hay mas bocazas que un servidor,
salud vecino,
salud vecino,
Comentario:
Debo ser la única fan de Shopenhauer, por aqui,... y estoy totalmente de acuerdo con el… pienso que la gente que se ocupa de lo que hacen los demás, es porque no tienen otra cosa mejor que hacer, se aburren… si la gente se ocupase de su propia vida la mitad de lo que se ocupa de la ajena, ...
Este chico, también hablaba del “genio de la especie”, quizá es que ese genio ya actuó en la pareja esa amiga tuya… es solo una idea…
Es tarde… me voy a descansar… saluditos…
Este chico, también hablaba del “genio de la especie”, quizá es que ese genio ya actuó en la pareja esa amiga tuya… es solo una idea…
Es tarde… me voy a descansar… saluditos…
Comentario:
Nunca sabremos si tendría o no razón el sujeto éste, pero lo que está claro es que es de muy muy mal gusto su comentario...
Comentario:
Iba a poner un comentario pero me lo he pensado mejor: nada que comentar a tu post. Bueno, dos cosas:
1- Plas, plas, plas (estos son aplausos, amos, que me ha encantao)
2- Qué suerte, a mi esas respuestas tan ocurrentes, inteligentes y aplastantes no se me ocurren hasta dos horas más tarde :D
1- Plas, plas, plas (estos son aplausos, amos, que me ha encantao)
2- Qué suerte, a mi esas respuestas tan ocurrentes, inteligentes y aplastantes no se me ocurren hasta dos horas más tarde :D
Comentario:
Efectivamente, son etapas .. cuando una se tiene trillada o piensas que de eso ya sabes o has tenido suficiente, se pasa a la siguiente.
Algunas se dejan incluso antes de estar agotadas, a veces es imposibilidad y luego tal vez se retomen.
Enriquecimiento personal que le llaman.
Digo yo..
Besos. Ahh.. con sabor a menta claro ;)
Algunas se dejan incluso antes de estar agotadas, a veces es imposibilidad y luego tal vez se retomen.
Enriquecimiento personal que le llaman.
Digo yo..
Besos. Ahh.. con sabor a menta claro ;)
Comentario:
Estuvo feo poner tu relación con Ella como ejemplo, muy feo, qué poca sensibilidad!!!.
Comentario:
Quizá era una manera de "excusarse" de que no funcionara,
no, si no es por mí, esque las estadísticas dicen...
no, si no soy yo, porque a tí, seguro, te hubiera pasado lo mismo.
Muy bien plantado.
Besotes.
no, si no es por mí, esque las estadísticas dicen...
no, si no soy yo, porque a tí, seguro, te hubiera pasado lo mismo.
Muy bien plantado.
Besotes.
Comentario:
Me encantan tus lecciones de filosofía de andar por casa, es total y absolutamente genial
Besitos
condió
Besitos
condió
Comentario:
Ya dijo Groucho Marx que "El matrimonio es la principal causa de divorcio" y mientras no se erradiquen los matrimonios no podremos acabar con los divorcios.
Comentario:
por eso sera que nunca me case?
puede :)
que simple que estoy yo hoy por Dios..
Don Tito protejase de la lluvia por favor, que después se resfría..
un saludo
puede :)
que simple que estoy yo hoy por Dios..
Don Tito protejase de la lluvia por favor, que después se resfría..
un saludo
Comentario:
Es gracioso cómo la gente opina tan alegre y osadamente sobre las vidas ajenas.
Juraría que Shopenhauer era aquel imbécil que decía lo de que las mujeres eran seres con el pelo largo y las ideas cortas?
Como ves mi filósofo favorito.
Besos
Juraría que Shopenhauer era aquel imbécil que decía lo de que las mujeres eran seres con el pelo largo y las ideas cortas?
Como ves mi filósofo favorito.
Besos
Comentario:
Te faltó añadirle : "para que vuelvas a por otra" jaja.
Si,bueno, las relaciones personales, tratandose de a dos, matrimonios, relaciones estables, son complejas, porque cada uno es un mundo y la pareja un universo, y algunos o algunas no los entiende ni su madre. Asi que eso de generalizar, ya se sabe.
1beso
Si,bueno, las relaciones personales, tratandose de a dos, matrimonios, relaciones estables, son complejas, porque cada uno es un mundo y la pareja un universo, y algunos o algunas no los entiende ni su madre. Asi que eso de generalizar, ya se sabe.
1beso





