Diligencia
En un pueblo de Madrid a tantos de tantos, siendo las tantisimas de la tarde del día de la fecha se persona el que mediante exhibición de su DNI acredita ser D. TitoBeno, hijo de su padre y de su madre (esto último acreditado) nacido un día de hace ya mucho y con domicilio en su casa. QUE DE FORMA VERBAL Y VOLUNTARIA DESEA DENUNCIAR QUE:
El denunciante se hallaba en la mañana de ayer en un pueblo cercano a Madrid cuando, después de asistir a una reunión de trabajo observó que le habían intentado abrir la puerta del coche y como resultado de dicha acción el bombín de la puerta del conductor se hallaba en lamentables condiciones.
Cagándose el denunciante en todo lo cagable y especialmente en la progenitora del autor (o autora) del delito se dispuso a recibir instrucciones desde la secretaría de su empresa que, previa consulta al seguro le instó a acudir a la comisaría más cercana a cursar la correspondiente denuncia.
Hallándose el susodicho en un pueblo que, aunque muy pijo y pinton, no tiene policía, no tuvo más remedio que personarse en el cuartel de la muy benemérita institución de Guardia Civil. Una vez el denunciante en el cuartel observó que había una cola de dos personas delante sin sospechar por un momento que tres personas (contando al denunciante) supone una auténtica multitud que colapsa el sistema de trabajo de la nunca bien ponderada institución benemérita.
Desea puntualizar el denunciante que a la hora y media de espera y puesto que el trámite a realizar era puramente formal se atrevió a preguntar a uno de los agentes uniformados que allí estaban viendo la televisión si existía alguna plantilla para hacer este tipo de denuncia de forma rápida y abreviada constatando el denunciante que en la benemérita la palabra “plantilla” tal vez por tener más de dos sílabas, es desconocida del todo. El denunciante recibió como respuesta una versión edulcorada (pero igual de rotunda) del “se sienten coño!” que no hace tanto hizo tan famosa a la institución fundada por el duque de Ahumada.
Observa el denunciante su perplejidad ante el hecho de que todo el personal del cuartel, cuya actividad en las horas que el susodicho permaneció se limitó a introducir datos en un ordenador, escriba con un dedo y a una cadencia aproximada de una letra por segundo (siempre y cuando la letra en cuestión no se esconda).
Insiste el denunciante en reseñar el hecho, no menos misterioso, de que fue instado vehementemente a apagar el teléfono móvil porque, según declaración del que se identificó como jefe de puesto “los móviles pueden estropear la informática”. Como aporte indisoluble a este comentario el denunciante señala que “la informática” es como llamaban a un ordenador sin marca con monitor de tubo de rayos catódicos de quince pulgadas. No pudiendo concretarse si se trataba de monitor en color o de fósforo verde. A los requerimientos del denunciante para seguir con el teléfono móvil encendido ya que no se conoce un caso de que la interferencia de un celular haya dañado a un ordenador, afirmación que apoyó en su cualificación profesional y experiencia, se recibió como respuesta uno de los lemas que han hecho grande a esta institución: “yo que quiere que le diga, a mi me dicen que lo haga y yo lo hago”.
Trascurridas prácticamente tres horas y tocándole el turno (y un poco los cojones) al denunciante, este volvió a manifestar el hecho de que se trataba de una denuncia formal y bastante habitual y si disponían de denuncias tipo para poder agilizar el trámite ya que a las cuatro y media de la tarde el hecho de no haber comido se manifiesta ciertamente desagradable. Ante tal pregunta los dos números de la benemérita que le atendían (uno para pulsar una tecla cada segundo y el otro para dictarle y ayudarle en caso de que la tecla sea particularmente difícil de encontrar) rompieron en una risa poco contenida haciendo un gracioso chascarrillo que, a esa hora y en esas circunstancias, sonó particularmente divertido “si hombre!, ahora vamos a ser nosotros la NASA”. Confiesa el denunciante que aún ahora mismo pasadas muchas horas del sucedido se pregunta que coño entendieron los agentes de la autoridad.
Confirmando sus más íntimos temores comprobó el denunciante que, efectivamente, cada denuncia se hacía desde cero sin siquiera tener una mínima plantilla. A pesar del estado de crispación aún tuvo tiempo el susodicho de pasar un buen rato admirando la traducción que de los hechos hacía el agente encargado de dictar la diligencia. Confiesa que tuvo un acceso de risa cuando escuchó la palabra “diligencia” después de estar esperando casi tres horas para que fuesen atendida dos personas. Supuso el denunciante que la palabra diligencia no tenía su origen en “diligente” sino más bien en el carruaje que tan famoso hizo John Wayne.
Habiendo transcurrido aproximadamente cuarenta y cinco minutos desde que el denunciante manifestó lo ocurrido “me han intentado abrir el coche y me han roto el bombín. No me falta nada así que sólo quiero denunciar el daño” hasta que el abnegado miembro de la guardia civil relleno página y media de denuncia se pasó al curioso proceso de constatación de la veracidad de la denuncia.
Quiere manifestar el denunciante que cuando creía que ya no podría aumentar su perplejidad, la pareja de agentes lo consiguió cuando le pidieron amablemente (en el tono que, desea puntualizar el denunciante, transcurrió toda la diligencia) ir a comprobar personalmente que efectivamente el bombín de la puerta estaba roto. Después de unos minutos de paseo, ya que el cuartel se encuentra relativamente apartado de donde el vehículo se encontraba aparcado, el denunciante comprobó aliviado que dicho vehículo no había sido sustraído a pesar de llevar casi cuatro horas con el bombín roto aparcado en la calle y los agentes comprobaron a su vez (imagino que con alborozo aunque bien disimulado) que efectivamente el denunciante no había pasado cuatro horas en pie y sin comer con el único objeto de gastarles una broma denunciando la rotura falsa del bombín de la puerta.
Desea manifestar la tranquilidad que sintió el denunciante cuando los miembros de la benemérita al observar el bombín le comentaron que tuvo suerte ya que esa marca de coche es particularmente apetecible por los cacos de la zona y que, cuando los roban, normalmente no vuelven a aparecer. Sintió en denunciante que comprendía perfectamente porque no volvían a aparecer pero se reprimió en sus ansías por hacérselo saber a los agentes.
De vuelta en el cuartel el denunciante quiere puntualizar que cuando le dieron una hoja con sus derechos entre los que se encontraba el derecho a personarse como acusación particular si pillan al culpable sintió unos irrefrenables deseos de explicar que si por una mera casualidad, o tal vez por que el ladrón tuviese un repentino deseo de confesar y la suficiente paciencia como para esperar unas horitas a que alguien le atendiera para su confesión, o sea como fuere la benemérita pillara al caco el que suscribe desearía personarse como acusación y reclamarle una compensación por las horas perdidas en el curso de la denuncia. El coste del bombín le es indiferente ya que el vehículo es de renting y tiene su seguro a todo riesgo correspondiente.
Por último, quiere el denunciante manifestar que mientras comía una hamburguesa a las seis de la tarde se reafirmó en su absoluta convicción de que si le vuelve a suceder algo similar prefiere pagar el bombín de su pecunio particular antes que volver a sufrir el proceso de “diligencia de conocimiento y exposición de la denuncia”.
No desea añadir más que lo dicho en lo que se afirma y ratifica
TitoBeno
El denunciante se hallaba en la mañana de ayer en un pueblo cercano a Madrid cuando, después de asistir a una reunión de trabajo observó que le habían intentado abrir la puerta del coche y como resultado de dicha acción el bombín de la puerta del conductor se hallaba en lamentables condiciones.
Cagándose el denunciante en todo lo cagable y especialmente en la progenitora del autor (o autora) del delito se dispuso a recibir instrucciones desde la secretaría de su empresa que, previa consulta al seguro le instó a acudir a la comisaría más cercana a cursar la correspondiente denuncia.
Hallándose el susodicho en un pueblo que, aunque muy pijo y pinton, no tiene policía, no tuvo más remedio que personarse en el cuartel de la muy benemérita institución de Guardia Civil. Una vez el denunciante en el cuartel observó que había una cola de dos personas delante sin sospechar por un momento que tres personas (contando al denunciante) supone una auténtica multitud que colapsa el sistema de trabajo de la nunca bien ponderada institución benemérita.
Desea puntualizar el denunciante que a la hora y media de espera y puesto que el trámite a realizar era puramente formal se atrevió a preguntar a uno de los agentes uniformados que allí estaban viendo la televisión si existía alguna plantilla para hacer este tipo de denuncia de forma rápida y abreviada constatando el denunciante que en la benemérita la palabra “plantilla” tal vez por tener más de dos sílabas, es desconocida del todo. El denunciante recibió como respuesta una versión edulcorada (pero igual de rotunda) del “se sienten coño!” que no hace tanto hizo tan famosa a la institución fundada por el duque de Ahumada.
Observa el denunciante su perplejidad ante el hecho de que todo el personal del cuartel, cuya actividad en las horas que el susodicho permaneció se limitó a introducir datos en un ordenador, escriba con un dedo y a una cadencia aproximada de una letra por segundo (siempre y cuando la letra en cuestión no se esconda).
Insiste el denunciante en reseñar el hecho, no menos misterioso, de que fue instado vehementemente a apagar el teléfono móvil porque, según declaración del que se identificó como jefe de puesto “los móviles pueden estropear la informática”. Como aporte indisoluble a este comentario el denunciante señala que “la informática” es como llamaban a un ordenador sin marca con monitor de tubo de rayos catódicos de quince pulgadas. No pudiendo concretarse si se trataba de monitor en color o de fósforo verde. A los requerimientos del denunciante para seguir con el teléfono móvil encendido ya que no se conoce un caso de que la interferencia de un celular haya dañado a un ordenador, afirmación que apoyó en su cualificación profesional y experiencia, se recibió como respuesta uno de los lemas que han hecho grande a esta institución: “yo que quiere que le diga, a mi me dicen que lo haga y yo lo hago”.
Trascurridas prácticamente tres horas y tocándole el turno (y un poco los cojones) al denunciante, este volvió a manifestar el hecho de que se trataba de una denuncia formal y bastante habitual y si disponían de denuncias tipo para poder agilizar el trámite ya que a las cuatro y media de la tarde el hecho de no haber comido se manifiesta ciertamente desagradable. Ante tal pregunta los dos números de la benemérita que le atendían (uno para pulsar una tecla cada segundo y el otro para dictarle y ayudarle en caso de que la tecla sea particularmente difícil de encontrar) rompieron en una risa poco contenida haciendo un gracioso chascarrillo que, a esa hora y en esas circunstancias, sonó particularmente divertido “si hombre!, ahora vamos a ser nosotros la NASA”. Confiesa el denunciante que aún ahora mismo pasadas muchas horas del sucedido se pregunta que coño entendieron los agentes de la autoridad.
Confirmando sus más íntimos temores comprobó el denunciante que, efectivamente, cada denuncia se hacía desde cero sin siquiera tener una mínima plantilla. A pesar del estado de crispación aún tuvo tiempo el susodicho de pasar un buen rato admirando la traducción que de los hechos hacía el agente encargado de dictar la diligencia. Confiesa que tuvo un acceso de risa cuando escuchó la palabra “diligencia” después de estar esperando casi tres horas para que fuesen atendida dos personas. Supuso el denunciante que la palabra diligencia no tenía su origen en “diligente” sino más bien en el carruaje que tan famoso hizo John Wayne.
Habiendo transcurrido aproximadamente cuarenta y cinco minutos desde que el denunciante manifestó lo ocurrido “me han intentado abrir el coche y me han roto el bombín. No me falta nada así que sólo quiero denunciar el daño” hasta que el abnegado miembro de la guardia civil relleno página y media de denuncia se pasó al curioso proceso de constatación de la veracidad de la denuncia.
Quiere manifestar el denunciante que cuando creía que ya no podría aumentar su perplejidad, la pareja de agentes lo consiguió cuando le pidieron amablemente (en el tono que, desea puntualizar el denunciante, transcurrió toda la diligencia) ir a comprobar personalmente que efectivamente el bombín de la puerta estaba roto. Después de unos minutos de paseo, ya que el cuartel se encuentra relativamente apartado de donde el vehículo se encontraba aparcado, el denunciante comprobó aliviado que dicho vehículo no había sido sustraído a pesar de llevar casi cuatro horas con el bombín roto aparcado en la calle y los agentes comprobaron a su vez (imagino que con alborozo aunque bien disimulado) que efectivamente el denunciante no había pasado cuatro horas en pie y sin comer con el único objeto de gastarles una broma denunciando la rotura falsa del bombín de la puerta.
Desea manifestar la tranquilidad que sintió el denunciante cuando los miembros de la benemérita al observar el bombín le comentaron que tuvo suerte ya que esa marca de coche es particularmente apetecible por los cacos de la zona y que, cuando los roban, normalmente no vuelven a aparecer. Sintió en denunciante que comprendía perfectamente porque no volvían a aparecer pero se reprimió en sus ansías por hacérselo saber a los agentes.
De vuelta en el cuartel el denunciante quiere puntualizar que cuando le dieron una hoja con sus derechos entre los que se encontraba el derecho a personarse como acusación particular si pillan al culpable sintió unos irrefrenables deseos de explicar que si por una mera casualidad, o tal vez por que el ladrón tuviese un repentino deseo de confesar y la suficiente paciencia como para esperar unas horitas a que alguien le atendiera para su confesión, o sea como fuere la benemérita pillara al caco el que suscribe desearía personarse como acusación y reclamarle una compensación por las horas perdidas en el curso de la denuncia. El coste del bombín le es indiferente ya que el vehículo es de renting y tiene su seguro a todo riesgo correspondiente.
Por último, quiere el denunciante manifestar que mientras comía una hamburguesa a las seis de la tarde se reafirmó en su absoluta convicción de que si le vuelve a suceder algo similar prefiere pagar el bombín de su pecunio particular antes que volver a sufrir el proceso de “diligencia de conocimiento y exposición de la denuncia”.
No desea añadir más que lo dicho en lo que se afirma y ratifica
TitoBeno
Comentario:
Supongo que a ti no te haría ni pizca de gracia, pero a mi me ha hecho reir, algo que hoy necesitaba, gracias
Un beso
Un beso
Comentario:
perdona por reirme pero es q no he podido evitarlo... xD
q atrasados estamos d verdad...
muacks
q atrasados estamos d verdad...
muacks
Comentario:
España y olé. Hay cosas que no cambian...
Muy bueno el post.
Comentario:
Que carbones ¡¡¡ Pa´ mi que los que rompen los bombines son la propia benemerita.
Tengo un par de amigos/vecinos benemeritos y cuando hablas con ellos te das cuenta que en determinados asuntos son un poco "retrasados"
Tengo un par de amigos/vecinos benemeritos y cuando hablas con ellos te das cuenta que en determinados asuntos son un poco "retrasados"
Comentario:
¡¡¡Yo pensé que esa clase de "autoridades" sólo habían en mi Latinoamérica!!!
Comentario:
Yo ya he mandado orden al banco de domiciliar en mi cuenta el pago de "bombín coche" todos los meses.
Como debo tener fama de guardar los millones de euros en algún lugar de mi coche, hay muchos que se han puesto por obra probar de vez en cuando a ver si los encuentran.
Si es que no hay nada como vivir en Madrid centro.
Un abrazo
Como debo tener fama de guardar los millones de euros en algún lugar de mi coche, hay muchos que se han puesto por obra probar de vez en cuando a ver si los encuentran.
Si es que no hay nada como vivir en Madrid centro.
Un abrazo
Comentario:
Yo ya he mandado orden al banco de domiciliar en mi cuenta el pago de "bombín coche" todos los meses.
Como debo tener fama de guardar los millones de euros en algún lugar de mi coche, hay muchos que se han puesto por obra probar de vez en cuando a ver si los encuentran.
Si es que no hay nada como vivir en Madrid centro.
Un abrazo
Como debo tener fama de guardar los millones de euros en algún lugar de mi coche, hay muchos que se han puesto por obra probar de vez en cuando a ver si los encuentran.
Si es que no hay nada como vivir en Madrid centro.
Un abrazo
Comentario:
Esto es España, ¿no?
Pues eso. No pidas peras al olmo.
Pues eso. No pidas peras al olmo.
Comentario:
La guardia siví!!!... sin comentarios, bueno sí, solo uno...
Qué culitos tienen!!
Me he reído muchísimo con el post.
Besotes.
Qué culitos tienen!!
Me he reído muchísimo con el post.
Besotes.
Comentario:
Me he reido muchisimo con este post... pero me he quedado esparando que contases cuales eran las diligencias que tenian que hacer los que estaban en la cola... de que iban las denuncias anteriores a ti... ni se me ocurre que podrian ser...
A ver si no las cuentas otro día...
A ver si no las cuentas otro día...
Comentario:
Claro, si vas provocando.. qué quieres?
Comentario:
bueno, pero al menos la experiencia te sirvio para escribir un post y entretenernos un rato, como siempre...
Comentario:
Mi experiencia con la Guardia Civil fue cuando uno de sus vehículos de tráfico, sí señor, se saltó un ceda el paso y vino a estamparse con mi pobrecito coche. No te quiero ni contar, parecía yo la detenida, la infractora, la custodiada por un montón de guardias civiles durante toda una mañana de trabajo. Mi jefe se asomaba de vez en cuando a ver si me sacaban ya de la furgoneta de atestados, es que el accidente fue justo al entrar al polígono donde trabajaba.
Total que me acosaron hasta prometerles no poner una denuncia al infractor, porque total como decían ellos, ¿quien me iba a creer a mi??. Y la verdad como les dije yo ¿me vais a arreglar el coche? Sí claro, pues entonces muchas gracias por ahorrarme la mañana de trabajo.
Total que me acosaron hasta prometerles no poner una denuncia al infractor, porque total como decían ellos, ¿quien me iba a creer a mi??. Y la verdad como les dije yo ¿me vais a arreglar el coche? Sí claro, pues entonces muchas gracias por ahorrarme la mañana de trabajo.
Comentario:
Esto es tener fe en el sistema burocrático y no lo que dicen tener los adeptos a algunas religiones...
1beso, y tio, pa'un bombín denuncias??? si ejjjj queeee!
ops, que me sale el acento macarra, jajaja
1beso, y tio, pa'un bombín denuncias??? si ejjjj queeee!
ops, que me sale el acento macarra, jajaja
Comentario:
Lo de la NASA me ha hecho recordar un chiste.
La guardia civil de cuenca recibe un telegrama de la NASA dónde decía:
Atención se avecina movimiento sísmico con epicentro situado en cuenca capital,con un posible valor en la escala ritcher de 8. Rogamos tomen las medidas oportunas.
A los tres meses la NASA recibe un telegrama de la guardia civil de Cuenca que decía:
Movimiento sísmico controlado. Epicentro, su hermano y otros tres detenidos,ha costado que confesaran lo de la escalera de ocho peldaños, pero al final han hablado y no era de ritcher era del richard.
No hemos contestado antes porque hemos tenido un terremoto de cojones.
En fin, perdón por la extensión...
Comentario:
era yo
Comentario:
Pero no seamos injustos por favor, la estadística demuestra que están ESTRESADISIMOS los señoriítos de la benemérita. Vean sino la de bajas psicológicas que hay en el cuerpo.
Se de buena tinta, que los abnegados guardias, que trabajan en el servicio marítimo asturiano, están al límite de sus fuerzas, ya que tienen que trabajar una media de 7 días al mes, en turnos de 24 hora, donde además de dormir tanto por noche como la correspondiente siesta, tener una hora y media para comer, tienen que levantar alguna que otra red ilegal, así que no soportándolo más alguno se ha quejado diciendo algo tipo:
: “Oiga uste mi sargento que sepa que nosotros tenemos hijos y familia. Que es muy duro aguantarlos correteando por casa mientras uno espera a que la doña le ponga la cena en la mesa. Por consiguiente esta tarea nos deja molidos, así que al barco venimos a descansar, y bueno… usted vera, pero es que me esta obligando a coger una baja psicológica.”
Y luego que venga y me digan los de google que son los que mejor viven. Es que no conocen ER CUERPO.
Si ya lo decía mi güela: ye mas vagu que la chaqueta un guardia…
Se de buena tinta, que los abnegados guardias, que trabajan en el servicio marítimo asturiano, están al límite de sus fuerzas, ya que tienen que trabajar una media de 7 días al mes, en turnos de 24 hora, donde además de dormir tanto por noche como la correspondiente siesta, tener una hora y media para comer, tienen que levantar alguna que otra red ilegal, así que no soportándolo más alguno se ha quejado diciendo algo tipo:
: “Oiga uste mi sargento que sepa que nosotros tenemos hijos y familia. Que es muy duro aguantarlos correteando por casa mientras uno espera a que la doña le ponga la cena en la mesa. Por consiguiente esta tarea nos deja molidos, así que al barco venimos a descansar, y bueno… usted vera, pero es que me esta obligando a coger una baja psicológica.”
Y luego que venga y me digan los de google que son los que mejor viven. Es que no conocen ER CUERPO.
Si ya lo decía mi güela: ye mas vagu que la chaqueta un guardia…
Comentario:
Uf, con respecto a la justicia...¡que no nos pase ná!
Robaron en casa y los policias que vinieron a hacer el atestado se cargaron todas las huellas dactilares habidas y por haber!!!
Para ¿algunas? cosas seguimos siendo un país cuasi-tercermundista.
Robaron en casa y los policias que vinieron a hacer el atestado se cargaron todas las huellas dactilares habidas y por haber!!!
Para ¿algunas? cosas seguimos siendo un país cuasi-tercermundista.
Comentario:
¡Con la benemérita hemos topado! Y puesto que tus comentarios, anticipo, van a ir de anécdotas, contaré rápidamente la mía: me robaron la moto y al ir a denunciarla, la Policía Nacional tomó buena nota de todo (en aquella época sin ordenador, a máquina y aun con un dedo único dedo para utilizar el teclado) y al acabar el papeleo dijo el joven que me atendía: "no sé ni para qué he pasado media hora tomándote declararión: no la vas a encontrar jamás."
Y en eso, tuvo toda la razón. ¡Cuánto saben!
Y en eso, tuvo toda la razón. ¡Cuánto saben!
Comentario:
no se te ocurrió hacerlas por fono'??
las reciben..
paciencia así es el sistema
las reciben..
paciencia así es el sistema
Comentario:
Debería plantearme seriamente cambiar mi nombre por el de "invitado"...
Comentario:
A mi una vez me robaron el móvil durante media hora.
Se ve que el caco era tremendamente torpe y lo pillaron en cuanto salió del pub.
Cuando yo me di cuenta llamé a mi teléfono y me contestó un "curioso policía".
Me citó en un callejón para devolverme mi móvil (previo interrogatorio extensísimo para confirmar que yo era la propietaria de aquel nokia tipo ladrillo y no una timadora que quería llevarse el botín).
Unos meses más tarde me llegó una citación para un juicio en el que yo era la acusación. Como yo no entendía nada fuí, pero el que no se presentó fue el acusado.
La tercera vez que me llamaron para citarme en el juzgado le dije a la secretaria que me llamó que yo no pensaba ir, que ya estaba harta, que no me parecía normal que por haber estado media hora sin móvil hubiese tenido que pedir 2 mañanas en el trabajo y que además, el siguiente juicio me iba a pillar de vacaciones en el extrangero.
La contestación de la funcionaria fue: "Señorita, usted no puede salir del país. Está usted citada. Si no se persona en los juzgados tendrá que asumir la sanción correspondiente".
Me quedé acojonada, por un momento tuve dudas de si por algún fallo en los formalismos hubiesen escrito mi nombre en la casilla de "acusado" y esta tontería acabase como un mal chiste con mis huesos en la cárcel.
Pasé olimpicamente de la justicia, cambié de dirección y no volví a tener noticias de aquel asunto, pero a veces imagino mi foto colgada en algún cartel de esos de "Se Busca".
En fin... que menudo rollo que he soltao.
Besos.
Se ve que el caco era tremendamente torpe y lo pillaron en cuanto salió del pub.
Cuando yo me di cuenta llamé a mi teléfono y me contestó un "curioso policía".
Me citó en un callejón para devolverme mi móvil (previo interrogatorio extensísimo para confirmar que yo era la propietaria de aquel nokia tipo ladrillo y no una timadora que quería llevarse el botín).
Unos meses más tarde me llegó una citación para un juicio en el que yo era la acusación. Como yo no entendía nada fuí, pero el que no se presentó fue el acusado.
La tercera vez que me llamaron para citarme en el juzgado le dije a la secretaria que me llamó que yo no pensaba ir, que ya estaba harta, que no me parecía normal que por haber estado media hora sin móvil hubiese tenido que pedir 2 mañanas en el trabajo y que además, el siguiente juicio me iba a pillar de vacaciones en el extrangero.
La contestación de la funcionaria fue: "Señorita, usted no puede salir del país. Está usted citada. Si no se persona en los juzgados tendrá que asumir la sanción correspondiente".
Me quedé acojonada, por un momento tuve dudas de si por algún fallo en los formalismos hubiesen escrito mi nombre en la casilla de "acusado" y esta tontería acabase como un mal chiste con mis huesos en la cárcel.
Pasé olimpicamente de la justicia, cambié de dirección y no volví a tener noticias de aquel asunto, pero a veces imagino mi foto colgada en algún cartel de esos de "Se Busca".
En fin... que menudo rollo que he soltao.
Besos.





