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Venturas y desventuras de un tio raro
El sarcasmo, como toda forma de ironía, es una tristeza que no quiere llorar y se ríe.
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Podría decir que soy normal y amigo de mis amigos pero, aparte de ser una solemne tontería, no tengo claro ninguna de las dos cosas.
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La memoria del dolor
No diría yo que sea alguien que lo ha pasado particularmente mal en la vida. Como creo que sucede con la mayoría de personas, ha habido épocas buenas y épocas malas. Hace mucho tiempo pasé por una situación particularmente difícil. Problemas de amores (de desamores más bien). La cuestión es que, a pesar de que anímicamente me encontraba hundido, visto con perspectiva creo que gestioné bien la crisis. Me planteé que o hacía algo, o me hundía en el “proceloso mar de la depresión”.

Como no me gustan para nada las cosas procelosas, y particularmente las aguas procelosas que suelen ser frías, me centré en otros aspectos de mi vida que había dejado apartados y puse en marcha una especie de mecanismo interno que de forma perfectamente consciente he procurado mantener siempre. Yo lo llamo “la memoria del dolor”.

El mecanismo es simple. Lo mismo que cuando estas enfermo piensas “en lo bien que estas cuando estas bien” a mi me dio un día en aquella época por pensar en lo bien que estaba cuando estaba “normal”.

Ahondando en el ejemplo recapacité en el hecho de que, aunque cuando estas temblando con cuarenta de fiebre y tiritando darías lo que fueras por simplemente estar bien, cuando se te pasa y te levantas te notas “normal” y no aprecias lo que es el hecho de no tener dolor. Ese día de hace muchos años, me prometí que cuando llegaran mejores momentos me acordaría de lo mal que lo estaba pasando e intentaría apreciarlos.

Más adelante he repetido alguna vez esa sensación y esa auto-promesa. En épocas malas a nivel profesional o afectivo y cuando peor lo estaba pasando siempre me decía a mi mismo “recuerdalo, recuerdalo…”. Ese recuerdo no tiene nada que ver con el rencor como alguien pueda pensar. Su objetivo es simplemente valorar lo que se tiene.

Habrá gente que considere esto una estrategia conformista pero lo cierto es que a mi me ha servido de mucho. Por ejemplo para contrarrestar mi (a veces desmedida) ambición en determinados ámbitos. De hecho, nunca me supuso un problema el conformismo. No soy una persona precisamente apegada a la seguridad en ninguno de los aspectos de la vida. Tal vez el más evidente es mi carrera profesional donde casi se podría decir que huyo del arquetipo de la seguridad: el “puesto y sueldo fijo” y donde, cada vez que he llegado a un punto de estabilidad, no me ha temblado el pulso para emprender nuevos retos. Tampoco se puede decir que haya optado por el camino clásico y socialmente aceptado de “boda y niños”.

Sin embargo, está técnica de la “memoria del dolor” me ha permitido centrarme no sólo en las metas sino en el camino y apreciar los lujos cotidianos. El lujo de estar bien, de tener mis amigos, de no pasar hambre, de tener a mi familia, de trabajar en algo que me gusta o incluso el mucho más mundano lujo de sentarme en el sofá de mi casa, beber una cerveza y ver un partido de fútbol, una peli, un documental o el capítulo doce de la tercera temporada de house (esto es sólo para hacer rabiar a alguien).

Esto no es un hablar por hablar. Suena ridículo como casi todas las cosas que hacemos sólos en la intimidad (y que no reconoceremos nunca claro) pero yo llego a expresarlo en voz alta diciendo “que bien estoy” cuando, en una noche fría, me acurruco con una mantita en el sofá.

También me ha ayudado en los tiempos malos, en los dolores agudos de corazón, en el momento de perder a la persona que más quieres, cuando me he dado cuenta de alguna traición. En los distintos sinsabores de la vida he aprendido a consolarme, al menos un poco, apreciando las cosas buenas y relativizando las malas. También aprovecho para añadir ítems a mi lista de “dolores” que, tarde o temprano, se convierten en “ausencias de dolor, osea lujos”.

Incluso podría decir que, paradójicamente para los que consideren que se trata de una cuestión de conformismo, esta forma de plantearme las cosas fue una de las principales razones por las que decidí dar un paso bastante difícil como fue dejar un puesto “fijo, seguro y bien remunerado” y arriesgarme en una aventura empresarial. La cuestión es que, quería volver a tener el lujo, muchas veces inadvertido, de disfrutar de lo que hacía.

Así pues, a mi me ha ido bien pero no doy recetas porque, si en nada soy proselitista en esto menos. No hace demasiado tuve una charla intentando explicarle “mi teoría” a alguien. En una de tantas conversaciones que se tienen detrás de una taza de café me dijo: “siempre me ha sorprendido que un tío tan ambicioso como tu, a la vez diga que su vida es confortable. Normalmente la gente suele querer siempre más”. Yo le contesté que seguramente no me entendía porque él no tenía “memoria del dolor”.

Me expliqué un poco mas (mucho más en realidad) pero fue un intento infructuoso (no sé si como este). Al final, lo solucioné con el consabido: "Yo, es que soy muy raro" a lo que, el asintió de forma casi imperceptible, como se hacen las cosas que se piensan pero que se consideran de mala educación manifestar.

Cuando venía al trabajo en coche y he escuchado una canción que decía:


Todo lo que no se ve
Lo que nadie nos contó
Lo que se quedo en la piel
La memoria del dolor


Seguramente, Fito y sus colegas “los fitipaldis”, no pensaban precisamente en lo mismo que yo al referirse a la memoria del dolor, pero desde entonces, tengo el estribillo en la cabeza.
 
Comentario:
Pues a mi eso no me funciona. Creo que a cada nuevo dolor por cada nuevo golpe que te de la vida, lo vives así, como algo nuevo, y sirve de poco que recuerdes que antes has estado peor o en algo parecido. Tampoco somos los mismos nosotros a lo largo de nuestra vida (yo no soy la yo de hace diez años, muchas cosas no las pienso como antes), y nuestra forma de enfrentarnos a los golpes de la vida también cambia: hay cosas que te afectaban más a los quince años que ahora y viceversa. Creo que el dolor siempre te coge desprevenido.
Saludos.
 
Comentario:
Yo debo de ser rarísima también...

Estaba leyendo el post y estaba pensando, claro, pues como yo, pues como casi todo el mundo, esa técnica es la que usa la gente...
Y he entrado a los comentarios esoerando encontrar un "yo también lo hago así" o un "sí, es la mejor manera yo lo tengo comprobado", pero no ha sido así.
Así que, además de descubrir que no todo el mundo lo hace si no que más bien, alguien aparte de mí lo hace también habrá que admitir que soy un pco perro verde...

Besotes.
 
Comentario:
Pos menudo comentario agudo el mio!! Si esa frase la tienes en el encabezado del blog!

jaja..terrible...es que ...nos hacemos viejas y falla la vista.

Pues eso, que viva la "poesia barata" de Fito!!
 
Comentario:
y Fito dice también:

"Raro!! .... no digo diferente digo raro!!"

Bravo por el autoanálisis, se nota que lo practicas hace tiempo!




 
Comentario:
A mí tambien me parece inteligente, tal y como ya han apuntado por ahí.
Por cierto, no sabes las veces que he repetido yo la frase: "yo, es que soy muy rara", y es cierto lo de que la gente asiente, como pensando "y que lo digas".
Fito es genial.
 
Comentario:
Buena teoria
y si te da buenos resultados, aún mejor.
No considero que sea en absoluto una cuestion de conformismo
intentar buscar estrategias para combatir el dolor
es no dejarse conformar con lo que se tiene

pero bueno, esto es solo una opinion mas de alguien que pasó por aqui
y le gustó lo que escribiste.

saludos.
 
Comentario:
Y... ¿por qué llamarlo "memoria"? Casi me inspira más "olvido."
Pd.: Grrrrrrr...quiero saber dónde, quiero saber dóndeeeee
 
Comentario:

Una forma muy inteligente (pura supervivencia) de ver la vida y asumir los hechos que van pasando por ella.

Yo también tengo una parecida por no decir igual, yo sí tengo cierto apego a la "seguridad".
Es, finalmente, una manera de no salir demasiado tocados de las malas experiencias y aprender de ellas, en vez de hundirse en el fango.
Y si por ello, somos raros, pues vale...

 
Comentario:
La vida es cíclica y necesitamos recordar los malos momentos para saber apreciar los buenos, si no... cómo diferenciaríamos los unos de los otros?

1beso
 
Comentario:
El trece! Ala, que morro.

Cuelgalo en el emul...

Por cierto, muy buen post, como todos los que leo, aunque no comente.

María
 
Comentario:
Tu sistema es una excelente forma de ser feliz. De eso se trata la vida, opino yo.

Yo sigo aprendiendo a "perder el miedo a quedar como una idiota" =)

Saludos
 
Comentario:
Me gusta tu forma de pensar, se parece un poco a la que he abrazado en estos ultimos meses: "sé felíz con lo que se tienes". Y es que cuando uno llega al fondo, empieza a sentir y agradecer las cosas de diferente forma. Yo ya no lloro porque el amor de mi vida, quizo formalizar nuestra relación, entonces gozo todas las bendiciones de ser soltera.
 
Comentario:
Todos tenemos, digo más, todos deberíamos tener un mecanismo de defensa ante el dolor, cada uno el suyo, el que le venga bien. Es muy difícil explicar en la piel de otro como sobrellevar lo que nos duele, fundamentalmente porque creo que no a todos nos duele lo mismo ni de la misma forma.

Yo tengo mi mecanismo, distinto del tuyo pero oye.. parece que funciona. Y hasta que inventen una varita mágica digo yo que habrá que utilizar lo que cada uno buenamente pueda. Eso sí, me niego rotundamente a que nada ni nadie me amarguen ni me vuelvan de esas personas que están "de vuelta de todo".

(nota mental: pedir varita mágica para mi próximo cumple)
 
Comentario:
Bueno a ti te ha ido bien, yo no creo que sea conformismo o no conformismo, es supervivencia. Cada uno busca la forma de sobrevivir, a su manera, creo yo

Un saludo
 
Comentario:
Hola, Buenas tardes,

me parece un post excelente : en contenido subyacente y en su forma.

La amnesia tiene siempre un doble filo : a veces es un arma. En otras ocasiones, un peligro.

Un atento y cordial saludo,

Art_Alegoría


 
Comentario:
Creo que has llegado nuevamente al fin de una etapa. Es frío pensarlo así, pero también creo que te vendría bien un hijo. Olvida el comentario porque no te conozco y no soy quién para juzgarte, simplemente, no he podido evitarlo. Con todo cariño, N.
 
Comentario:
Aprender de las situaciones duras o difíciles es lo que nos ayuda a crecer. Hay un anuncio por ahí que habla de eso, que crecer no sólo es medir más. Eres una persona que no deja de crecer frente a las dificultades, frente al dolor. Así que estoy con Reich el que se conforma poco puede crecer, creo que es todo lo contrario tú no te conformas y por eso te superas y valoras siempre lo positivo de cualquier situación.
 
Comentario:
Creo que el conformismo suele ser aceptar el dolor y no hacer nada para evitarlo o matizarlo. El simple hecho de tener un mecanismo de defensa demuestra cierto inconformismo.

Y creo que tener la capacidad para valorar los momentos carentes de dolor o malestares es una virtud muy últil para disfrutar de muchos instantes cotidianos de la vida.

Y como me estoy poniendo pelín cursilona remataré el comentario diciendo que tengo gripe, me encuentro fatal y no me pienso molestar en "recordar" este penoso estado sólo para sentirme mejor cuando esté curada... lo recordaré sólo para cuando se me vuelva a ocurrir salir a la calle ligerita de ropa con el frío que hace.

Ala, besitos.
 
Comentario:
como teoria no esta mal y si te da resultado fantastico.
anoche hablaba con alguien, sobre mi vida, y le decia que ultimamente me dejaba llevar porque cada vez que me planteaba una estrategia o como en tu caso una teoria, me salia el tiro por la culata...
posiblemente porque no estaba bien planteada..la teoria...
buen finde...
No