Historías de un retrete. La fábrica de ideas (3 de 3)
(Post en tres partes y un epílogo a modo de conclusión)
Hace ya bastantes años, conocí a un tipo que estaba haciendo un master de esos muy renombrados. No se trataba de un MBA sino de algo relacionado con el marketing. Un día me comentó que para el proyecto final del master tenía que plantear un nuevo producto y su plan de lanzamiento al mercado. Me preguntó si se me ocurría alguno. Según le dijeron el producto en sí no importaba pero todo el mundo entendía que si el producto era atractivo o novedoso el proyecto quedaría mejor.
Yo, medio en broma medio en serio, le comenté mi observación de años de que a las natillas industriales les faltaba la galleta Maria. Así que –le dije- yo lanzaría las natillas con galleta. Ante mi sorpresa al tío le encantó la idea. Gracias a el estudio que el mismo hizo (yo, obviamente, no me habría preocupado de eso) descubrió que de las empresas que fabricaban natillas ninguna lo hacía con galleta. Al final hizo el proyecto y parece que la cosa le salió bastante bien. Como el tío era legal me dijo que en las presentaciones de los proyectos había “caza-talentos” y también “caza-ideas” y me propuso patentar la cosa antes de hacerla publica. En realidad yo había intentado hacer una broma. ¿Para qué iba yo a patentar eso?. Y con la pereza que me da a mi cualquier papeleo.
Años después, vi un anuncio (creo que de Danone) donde lanzaban a bombo y platillo la gran novedad: natillas con galleta “como las de casa de toda la vida”.
Esta anécdota, real como la vida misma, es sólo un ejemplo de lo que me ha sucedido con cierta frecuencia. Un día, de hace unos años alguien se apropió de una idea y me lo contaron. A mi no se me ocurrió nada más estúpido que decir que: “que se la quede. Al fin y al cabo el tiene mi idea, pero la fábrica la tengo yo”. Y así me va con mucha fábrica pero regalando el producto.
He de decir que me consta que esto que me pasa a mí le sucede a mucha gente. En la última empresa en la que estuve, que era americana, pasaron una circular animando a la gente a patentar ideas. El folleto era curioso y decía cosas que me llamaron la atención. Una de ellas venía a decir que da igual la idea que se te ocurra, miles o millones de personas la habrían tenido antes y miles o millones la volverán a tener. Lo importante es patentarla.
Tal vez por esta forma de pensar es que los americanos tienen una cultura de la patente tan distinta a los europeos. Solo un ejemplo: las motos Harley Davdison tienen patentado su ruido. Esto puede parecer estúpido pero no hace mucho vi un documental donde se explicaba como los japoneses imitaban a los coches de lujo europeos. Una de las cosas que me llamó la atención es como se comían el coco hasta conseguir que el ruido de cerrar una puerta fuese idéntico a los Mercedes o BMW ya que en sus estudios descubrieron que detalles como el sonido al cerrar la puerta (y otro muchos como el olor) eran clave para el usuario para identificar el lujo. En el caso de las motos, cualquiera que sepa o le gusten sabrá que las Harley tienen un ruido muy especial.
También hay grandes contraejemplos curiosos en esto de las patentes. IBM no patentó el PC porque cuando se lo plantearon llegaron a la conclusión de que “ninguna empresa en el mundo tiene capacidad para hacerlo”.
No obstante, hoy en día no se les ocurriría. De hecho, hasta la barra de progreso de los programas informáticos está patentada.
Es cierto que tener una idea es una cosa y hacerla o desarrollarla es otra. De hecho, una de las cosas que suelo contar yo es como le expliqué que era y para que podía servir Internet en la época que casi nadie lo conocía a un chico que terminó montando uno de los proveedores de Internet más grandes de España que vendió años después por unos cuantos miles de millones de pesetas. En realidad, lo cuento como anécdota porque la verdad es que el mérito de ver una oportunidad es mínimo con respecto al de llevarla a cabo y desarrollarla.
Como en muchas otras facetas de la vida, cada vez le doy más importancia a lo que implica esfuerzo (en este caso el desarrollar la idea) que a lo “innato” (tener una idea).
Aún así, yo si he desarrollado algunas ideas en el ámbito de mi trabajo pero nunca me planteé patentarlas. Bueno, una vez sí, hice todo el proceso y gasté casi año y medio (y unos mil euros) hasta que me dieron la patente. Lo gracioso de esto es que se trata de un invento que no creo que termine por desarrollar nunca.
Actualización: Cosa curiosa. Poco despues de publicar este post leo la siguiente noticia:
"E=mc2 no es de Einstein, sino del italiano Olinto de Pretto.
Según el historiador matemático Umberto Bartocci, Olinto de Pretto de Vicenza publicó la ecuación E=mc2 en la revista científica Atte en 1903, dos años antes que Einstein."
Próximo capítulo: El secreto está en el corcho (epílogo)
Hace ya bastantes años, conocí a un tipo que estaba haciendo un master de esos muy renombrados. No se trataba de un MBA sino de algo relacionado con el marketing. Un día me comentó que para el proyecto final del master tenía que plantear un nuevo producto y su plan de lanzamiento al mercado. Me preguntó si se me ocurría alguno. Según le dijeron el producto en sí no importaba pero todo el mundo entendía que si el producto era atractivo o novedoso el proyecto quedaría mejor.
Yo, medio en broma medio en serio, le comenté mi observación de años de que a las natillas industriales les faltaba la galleta Maria. Así que –le dije- yo lanzaría las natillas con galleta. Ante mi sorpresa al tío le encantó la idea. Gracias a el estudio que el mismo hizo (yo, obviamente, no me habría preocupado de eso) descubrió que de las empresas que fabricaban natillas ninguna lo hacía con galleta. Al final hizo el proyecto y parece que la cosa le salió bastante bien. Como el tío era legal me dijo que en las presentaciones de los proyectos había “caza-talentos” y también “caza-ideas” y me propuso patentar la cosa antes de hacerla publica. En realidad yo había intentado hacer una broma. ¿Para qué iba yo a patentar eso?. Y con la pereza que me da a mi cualquier papeleo.
Años después, vi un anuncio (creo que de Danone) donde lanzaban a bombo y platillo la gran novedad: natillas con galleta “como las de casa de toda la vida”.
Esta anécdota, real como la vida misma, es sólo un ejemplo de lo que me ha sucedido con cierta frecuencia. Un día, de hace unos años alguien se apropió de una idea y me lo contaron. A mi no se me ocurrió nada más estúpido que decir que: “que se la quede. Al fin y al cabo el tiene mi idea, pero la fábrica la tengo yo”. Y así me va con mucha fábrica pero regalando el producto.
He de decir que me consta que esto que me pasa a mí le sucede a mucha gente. En la última empresa en la que estuve, que era americana, pasaron una circular animando a la gente a patentar ideas. El folleto era curioso y decía cosas que me llamaron la atención. Una de ellas venía a decir que da igual la idea que se te ocurra, miles o millones de personas la habrían tenido antes y miles o millones la volverán a tener. Lo importante es patentarla.
Tal vez por esta forma de pensar es que los americanos tienen una cultura de la patente tan distinta a los europeos. Solo un ejemplo: las motos Harley Davdison tienen patentado su ruido. Esto puede parecer estúpido pero no hace mucho vi un documental donde se explicaba como los japoneses imitaban a los coches de lujo europeos. Una de las cosas que me llamó la atención es como se comían el coco hasta conseguir que el ruido de cerrar una puerta fuese idéntico a los Mercedes o BMW ya que en sus estudios descubrieron que detalles como el sonido al cerrar la puerta (y otro muchos como el olor) eran clave para el usuario para identificar el lujo. En el caso de las motos, cualquiera que sepa o le gusten sabrá que las Harley tienen un ruido muy especial.
También hay grandes contraejemplos curiosos en esto de las patentes. IBM no patentó el PC porque cuando se lo plantearon llegaron a la conclusión de que “ninguna empresa en el mundo tiene capacidad para hacerlo”.
No obstante, hoy en día no se les ocurriría. De hecho, hasta la barra de progreso de los programas informáticos está patentada.
Es cierto que tener una idea es una cosa y hacerla o desarrollarla es otra. De hecho, una de las cosas que suelo contar yo es como le expliqué que era y para que podía servir Internet en la época que casi nadie lo conocía a un chico que terminó montando uno de los proveedores de Internet más grandes de España que vendió años después por unos cuantos miles de millones de pesetas. En realidad, lo cuento como anécdota porque la verdad es que el mérito de ver una oportunidad es mínimo con respecto al de llevarla a cabo y desarrollarla.
Como en muchas otras facetas de la vida, cada vez le doy más importancia a lo que implica esfuerzo (en este caso el desarrollar la idea) que a lo “innato” (tener una idea).
Aún así, yo si he desarrollado algunas ideas en el ámbito de mi trabajo pero nunca me planteé patentarlas. Bueno, una vez sí, hice todo el proceso y gasté casi año y medio (y unos mil euros) hasta que me dieron la patente. Lo gracioso de esto es que se trata de un invento que no creo que termine por desarrollar nunca.
Actualización: Cosa curiosa. Poco despues de publicar este post leo la siguiente noticia:
"E=mc2 no es de Einstein, sino del italiano Olinto de Pretto.
Según el historiador matemático Umberto Bartocci, Olinto de Pretto de Vicenza publicó la ecuación E=mc2 en la revista científica Atte en 1903, dos años antes que Einstein."
Próximo capítulo: El secreto está en el corcho (epílogo)
Comentario:
Ese proveedor de internet no seria Arrakis, no?? estuve 3 años trabajando en esa empresa y tengo unos recuerdos maravillosos de que lo que es trabajar en algo que era prácticamente desconocido para casi todo el mundo.
Me gusta tu blog.
Me gusta tu blog.
Comentario:
En una reunión familiar vi una propaganda de tv. en la que aparecía una bombilla incandescente que se encendía, al inicio tenía un resplandor más intenso y luego se normalizaba, y comenté que siempre había creído que ese resplandor era un efecto visual únicamente, pero al ver el fenómeno en imágenes me di cuenta que no, y les manifesté a todos la idea que debería regularse el flujo de electrones en el filamento de tungsteno para que al inicio no fluyan bruscamente y así aumentar la duración de las bombillas incandescentes. Luego de unos seis meses ofrecían un producto ya patentado con esas características. Para no alargar más el comentario, es justo lo que dice Titobeno… muchos podemos tener misma la idea, pero hay que darse el trabajo de ponerla en práctica y patentarla
Comentario:
Mordandis, la historia de las natillas fue hace ya una pila de años. Ahora, como digo en el post, hay más de una que la lleva.
Comentario:
Pienso como usted, D. Tito, doy más importancia al desarrollo de una idea que a ésta en si... supongo que por esa causa así me va (ironía incluida).
Besos de una maia.
Besos de una maia.
Comentario:
joder con lo de eistein.. me dejas pasmada..
porque te estoy leyendo aunque no me dejas posibilidad de comentar nada que no sea estoy de acuerdo o no.. asi que mejos ahorro palabras..
buen finde don tito
porque te estoy leyendo aunque no me dejas posibilidad de comentar nada que no sea estoy de acuerdo o no.. asi que mejos ahorro palabras..
buen finde don tito
Comentario:
Pues si mi memoria no me falla, y si no me corriges, que me dejo (jajaja) hay una marca de natillas y no es danone, que llevan galleta incorporada (reina, la marca, digo, no a ti).
1beso
1beso
Comentario:
Yo lo veo como todo un reto personal el que termines de desarrollarlo.
Besotes.
Besotes.
Comentario:
Pues si se hace tan complicado y costoso patentar una idea supongo que el sistema norteamericano de patentes debe ser más simple, al fin y al cabo cuando un proceso es reutilizado contínuamente debe simplificarse para hacerse accesible.
Comentario:
Por fin empiezo a ver la luz...
El título del post me tenía desconcertada.
Un beso.
El título del post me tenía desconcertada.
Un beso.





