Lluviendo
Un día una señora profesora muy cercana a mí (Digamos que la persona más cercana a mí en el mundo para dejarlo claro) me contó una de sus muchas anécdotas con críos pequeños.
Un niño en su clase le pidió a otro “las estijeras”, mi… bueno, esa señora profesora le intento corregir: “Manolito, no se dice estijeras, se dice: tijeras”. El crío miro a la profe y le dijo “no señorita, mi abuelo dice estijeras y mi abuelo es muy listo”. Ante mi sorpresa primero e indignación de adolescente después, la señora profesora me contó como lo había dejado pasar porque prefería que el crío mantuviese esa falta a que perdiese el respeto a su abuelo. Ya habría tiempo para que revirtiera ambas situaciones.
Por aquel entonces yo no lo entendí. Un error es un error y no corregirlo no hace sino afirmarlo. Además es curioso porque esa señora profesora me consta que no era precisamente tolerante con esos tipos de errores. Así pues, ¿cómo era posible que ante tamaña barbaridad (estijeras) esa “adalid de la corrección lingüística” hiciera oídos sordos?. Y todo por que el chaval mantuviera respeto a un viejo que, evidentemente, era un inculto?. No lo entendí.
Ayer estaba en el supermercado cerca de casa y mientras metía las cosas en las bolsas se me acercó una cría de no más de tres o cuatro años con las que a veces he coincidido en el ascensor. Es la típica cría parlanchina. La conversación fue, más o menos, la siguiente:
- Hola
- Hola
- Todo eso es para tu casa
- Claro, para comer
- Mi mama también compra para comer y me va a comprar un ….(inteligible)…..
- Mira que bien
- ¿No llevas capucha?, esta “lluviendo”.
- No, no llevo pero voy corriendo. Y no se dice “lluviendo”, se dice “lloviendo”.
- Pues mi mama dice lluviendo
- Anda, pues entonces estaré equivocado yo.
La niña me miro riéndose y asintiendo con la cabeza.
Cuando volvía corriendo bajo la lluvia aún tuve tiempo para sonreir mientras pensaba que, después de todo, esa señora profesora me había enseñado algo más que lingüística.
Un niño en su clase le pidió a otro “las estijeras”, mi… bueno, esa señora profesora le intento corregir: “Manolito, no se dice estijeras, se dice: tijeras”. El crío miro a la profe y le dijo “no señorita, mi abuelo dice estijeras y mi abuelo es muy listo”. Ante mi sorpresa primero e indignación de adolescente después, la señora profesora me contó como lo había dejado pasar porque prefería que el crío mantuviese esa falta a que perdiese el respeto a su abuelo. Ya habría tiempo para que revirtiera ambas situaciones.
Por aquel entonces yo no lo entendí. Un error es un error y no corregirlo no hace sino afirmarlo. Además es curioso porque esa señora profesora me consta que no era precisamente tolerante con esos tipos de errores. Así pues, ¿cómo era posible que ante tamaña barbaridad (estijeras) esa “adalid de la corrección lingüística” hiciera oídos sordos?. Y todo por que el chaval mantuviera respeto a un viejo que, evidentemente, era un inculto?. No lo entendí.
Ayer estaba en el supermercado cerca de casa y mientras metía las cosas en las bolsas se me acercó una cría de no más de tres o cuatro años con las que a veces he coincidido en el ascensor. Es la típica cría parlanchina. La conversación fue, más o menos, la siguiente:
- Hola
- Hola
- Todo eso es para tu casa
- Claro, para comer
- Mi mama también compra para comer y me va a comprar un ….(inteligible)…..
- Mira que bien
- ¿No llevas capucha?, esta “lluviendo”.
- No, no llevo pero voy corriendo. Y no se dice “lluviendo”, se dice “lloviendo”.
- Pues mi mama dice lluviendo
- Anda, pues entonces estaré equivocado yo.
La niña me miro riéndose y asintiendo con la cabeza.
Cuando volvía corriendo bajo la lluvia aún tuve tiempo para sonreir mientras pensaba que, después de todo, esa señora profesora me había enseñado algo más que lingüística.
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Q linda tu reflexión, dicen q los niños no tienen prejuicios y q con la edad y la adultez se van contagiando...mi hijo dice "TIÑAR" en lugar de teñir, me gusta, es entre otras una de esas palabras q decía d niño y es la q se le ha mantenido en el tiempo, cuando deje de tiñarme el pelo seguro dejará de decir TIÑAR
besosalados
besosalados
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Sabiduría....
Muchos de tus posts hacen que se me humedezcan los ojos, gracias Maestro.
Muchos de tus posts hacen que se me humedezcan los ojos, gracias Maestro.
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Mira que soy de buen comer y me encantan las albóndigas, pero como las "almóndigas" de mi abuela ni una.
Un saludo de una "polinganera" (que no poliganera)
Un saludo de una "polinganera" (que no poliganera)
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Pues sí, parece ser que la señora profesora te puso en camino de ser persona, ahí es nada :)
Besos
Besos
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Qué rica la niña!!!jajaja
1beso
1beso
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La educación es algo más que la simple información. Enseñar a ser "persona" es la esencia, y este fin, a veces implica dejar pasar ciertos errores de forma.
Estoy segura de que aprendiste un montón disfrutando de la sonrisa que te regaló la niña?
Estoy segura de que aprendiste un montón disfrutando de la sonrisa que te regaló la niña?
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Estoy de acuerdo con Amaranta, el respeto a los mayores es algo que está en desuso.
Besotes.
Besotes.
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JJJ ESO se llama sabiduria... algo has aprendido no?
un saludo
un saludo
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=)
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Esa mujer enseñó algo más que lingüística, respeto a los mayores y es algo que a veces falta en la sociedad.
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Una hermosa lección sin duda..
Beso.
Beso.
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Esas profesoras son lo mejor que hay en este mundo.
Besos.
Besos.
Comentario:
Esas señoras profesoras es lo que tienen. Nunca serás consciente de todo lo que te han enseñado.
Un beso.
Un beso.





