Jenialidad
Alguna vez he comentado que por cuestiones de imposición de trabajo he asistido a algún seminario/curso de “creatividad”. Lo pongo entre comillas porque sinceramente pocas veces he visto algo de creatividad en esos cursos y porque a primera vista parece complicado aprender a ser creativo. En realidad yo creo que si es posible aprender a utilizar algunas técnicas. Lo verdaderamente importante es aprender a “desaprender”.
Ya comenté en un post hace bastante lo que a mi me sucedió con un barco en un punto. Desde el momento que entramos en el colegio (o el jardín de infancia) comenzamos un proceso, la mayoría de las veces sin retorno, hacia la perdida de la imaginación y la creatividad. Desde que la profe de turno te dice que no, que el árbol que tu has pintado de color amarillo con las hojas rojas es muy bonito pero que los árboles son marrones con hojas verdes (mientras tu intentas decirle que en realidad habías pintado un árbol seco liofilizado) hasta que en la universidad te dicen constantemente que si, que tu forma de hacer las cosas puede valer pero que en el examen había que hacerlo según las normas.
Este fin de semana, he vuelto a leer un artículo sobre las burradas que contestan algunos alumnos en los exámenes del colegio y el instituto. Eso si, como siempre, el artículo que acompañaba a los ejemplos volvía a incidir en lo brutos y tontos que eran sus autores. En ninguna de las ocasiones que he visto alguno de estos casos he leído ni oído a nadie alabar la imaginación y la creatividad que se desprende en muchos de ellos.
A mi me recordó un caso que me sucedió a mí. A un profesor que solía disfrutar ilustrando sus exámenes en situaciones ficticias (y ambiguas en la mayoría de las ocasiones) se le ocurrió presentar un problema de una forma un tanto novelesca. En resumen, se trataba de un señor que quería medir la profundidad de un pozo y “solo disponía de un reloj”. La solución al problema era obvia: había que tirar algo al pozo y tener en cuenta el tiempo que se tardaba en escuchar el sonido en el agua. Este tiempo correspondería en parte al movimiento uniformemente acelerado de la piedra o lo que tirásemos y en parte al tiempo que el sonido tarda en regresar. Me dispuse a hacer el problema hasta que, de pronto, me di cuenta que se me había borrado de la memoria la velocidad del sonido. Por más que intente recordarlo, no pude. Así pues, ¿Qué hacer?. Para solucionar el problema opté por una solución alternativa. Propuse que el señor se tirara él mismo al pozo con el reloj en la mano. De esta forma, me quitaba el tema del sonido.
Curiosamente en ese problema hubo soluciones más creativas que la mía. Varios propusieron tirar el reloj y contar en voz alta (en el enunciado decía que solo tenía un reloj, no se hablaba de si había piedras para tirar). A mi el que más me gustó fue uno que propuso atar el reloj a una cuerda, activarle el sonido de la alarma y bajarlo hasta que se dejara de escuchar (se supone que al llegar al agua). Después bastaba con recoger la cuerda y medirla.
El profesor hizo lo que hacen los profesores casi todo el tiempo. Se rió de las ocurrencias pero no valoró el hecho de que, en primer lugar había ingenio en las respuestas y en segundo lugar, en algún caso eran soluciones plenamente válidas. De hecho a mi me puntuó por la mitad del ejercicio con la estúpida excusa de que “yo sabía perfectamente que había que hacer y a que se refería él”. Discutí la nota durante días. De hecho había aprobado el examen y yo no solía discutir todo aquello que fuese mayor de un cinco pero esto era una cuestión de principios. Mi solución era correcta. Lo sigo pensando.
Al cabo de mucho tiempo tuve la oportunidad de encontrarme en una situación muy parecida a la del problema. El padre de un amigo mío quiso medir la profundidad de un pozo (de hecho no es correcto el termino “profundidad” ya que lo que quería medir es el espacio hasta el agua) y que hizo?. Tiró una cuerda con un cubo. Cuando el cubo llego al agua tiro de él y midió la cuerda. Joder!, lo que dijo el chaval del examen!. Lo cierto es que allí estábamos varios universitarios y a nadie se le ocurrió tirar una piedra y ponerse a cronometrar.
En definitiva, en esto de las respuestas curiosas hay de todo, pero nadie puede negar que en muchos casos lo que hay es creatividad y genialidad, a veces genialidad con J pero genialidad al fin y al cabo.
Composición literaria que contenga sexo, monarquía, religión y misterio. Se ruega brevedad
” ¡Se follaron a la reina!, ¡Dios Mío!, ¿Quién habrá sido?”
Enumera tres estimulantes del sistema nervioso:
El café, el tabaco y las mujeres
¿Cuantos continentes hay?
Unos 150, aunque no he estado en todos. Conozco el de Majadahonda y Alcobendas. De todas formas ahora se llaman Carrefour



Ya comenté en un post hace bastante lo que a mi me sucedió con un barco en un punto. Desde el momento que entramos en el colegio (o el jardín de infancia) comenzamos un proceso, la mayoría de las veces sin retorno, hacia la perdida de la imaginación y la creatividad. Desde que la profe de turno te dice que no, que el árbol que tu has pintado de color amarillo con las hojas rojas es muy bonito pero que los árboles son marrones con hojas verdes (mientras tu intentas decirle que en realidad habías pintado un árbol seco liofilizado) hasta que en la universidad te dicen constantemente que si, que tu forma de hacer las cosas puede valer pero que en el examen había que hacerlo según las normas.
Este fin de semana, he vuelto a leer un artículo sobre las burradas que contestan algunos alumnos en los exámenes del colegio y el instituto. Eso si, como siempre, el artículo que acompañaba a los ejemplos volvía a incidir en lo brutos y tontos que eran sus autores. En ninguna de las ocasiones que he visto alguno de estos casos he leído ni oído a nadie alabar la imaginación y la creatividad que se desprende en muchos de ellos.
A mi me recordó un caso que me sucedió a mí. A un profesor que solía disfrutar ilustrando sus exámenes en situaciones ficticias (y ambiguas en la mayoría de las ocasiones) se le ocurrió presentar un problema de una forma un tanto novelesca. En resumen, se trataba de un señor que quería medir la profundidad de un pozo y “solo disponía de un reloj”. La solución al problema era obvia: había que tirar algo al pozo y tener en cuenta el tiempo que se tardaba en escuchar el sonido en el agua. Este tiempo correspondería en parte al movimiento uniformemente acelerado de la piedra o lo que tirásemos y en parte al tiempo que el sonido tarda en regresar. Me dispuse a hacer el problema hasta que, de pronto, me di cuenta que se me había borrado de la memoria la velocidad del sonido. Por más que intente recordarlo, no pude. Así pues, ¿Qué hacer?. Para solucionar el problema opté por una solución alternativa. Propuse que el señor se tirara él mismo al pozo con el reloj en la mano. De esta forma, me quitaba el tema del sonido.
Curiosamente en ese problema hubo soluciones más creativas que la mía. Varios propusieron tirar el reloj y contar en voz alta (en el enunciado decía que solo tenía un reloj, no se hablaba de si había piedras para tirar). A mi el que más me gustó fue uno que propuso atar el reloj a una cuerda, activarle el sonido de la alarma y bajarlo hasta que se dejara de escuchar (se supone que al llegar al agua). Después bastaba con recoger la cuerda y medirla.
El profesor hizo lo que hacen los profesores casi todo el tiempo. Se rió de las ocurrencias pero no valoró el hecho de que, en primer lugar había ingenio en las respuestas y en segundo lugar, en algún caso eran soluciones plenamente válidas. De hecho a mi me puntuó por la mitad del ejercicio con la estúpida excusa de que “yo sabía perfectamente que había que hacer y a que se refería él”. Discutí la nota durante días. De hecho había aprobado el examen y yo no solía discutir todo aquello que fuese mayor de un cinco pero esto era una cuestión de principios. Mi solución era correcta. Lo sigo pensando.
Al cabo de mucho tiempo tuve la oportunidad de encontrarme en una situación muy parecida a la del problema. El padre de un amigo mío quiso medir la profundidad de un pozo (de hecho no es correcto el termino “profundidad” ya que lo que quería medir es el espacio hasta el agua) y que hizo?. Tiró una cuerda con un cubo. Cuando el cubo llego al agua tiro de él y midió la cuerda. Joder!, lo que dijo el chaval del examen!. Lo cierto es que allí estábamos varios universitarios y a nadie se le ocurrió tirar una piedra y ponerse a cronometrar.
En definitiva, en esto de las respuestas curiosas hay de todo, pero nadie puede negar que en muchos casos lo que hay es creatividad y genialidad, a veces genialidad con J pero genialidad al fin y al cabo.
Composición literaria que contenga sexo, monarquía, religión y misterio. Se ruega brevedad
” ¡Se follaron a la reina!, ¡Dios Mío!, ¿Quién habrá sido?”
Enumera tres estimulantes del sistema nervioso:
El café, el tabaco y las mujeres
¿Cuantos continentes hay?
Unos 150, aunque no he estado en todos. Conozco el de Majadahonda y Alcobendas. De todas formas ahora se llaman Carrefour



Comentario:
hoy he leído yo el articulo de marras en el Quo, mientras esperaba en la sala de espera en el dentista.
Y me acordé de tí.
un beso.
Y me acordé de tí.
un beso.
Comentario:
Pues a mi el que mas me gustó de los que he leído (las puñeteras cadenas de correos...): es
Pregunta del examen: Arte Griego.
Respuesta del examen: Hacían Botijos.
Comentario del profesor: Siglos de arte resumidos en una puta frase. Y Que razón tienen.
Aunque el tuyo del límite, es genial!!!
Pregunta del examen: Arte Griego.
Respuesta del examen: Hacían Botijos.
Comentario del profesor: Siglos de arte resumidos en una puta frase. Y Que razón tienen.
Aunque el tuyo del límite, es genial!!!
Comentario:
Mi voto es por el ahorcado
Comentario:
Mi voto es por el ahocado
Comentario:
Por qué sacar el lado lúdico/divertido de los asuntos está tan mal visto?
Jajaja, qué envidia de imaginación tienen algun@s!!!
1beso
Jajaja, qué envidia de imaginación tienen algun@s!!!
1beso
Comentario:
¿Por qué no se valora en lo que vale las contestaciones de esos pobres alumnos que, viendo todo perdido, han optado por la supervivencia del humor y no por la depresiva hoja del examen en blanco?
Si yo fuera profe, los apruebo aunque sea con un 5 pelao.
Comentario:
De Jena es Jenial pero de Gena es genial.
aSí que recurre a Jena (Alemania)
aSí que recurre a Jena (Alemania)
Comentario:
buenísimo el elefante y tú cada vez más divertido...
mmm...
yo creía que había más continentes todavía, eso me tranquiliza...
.
mmm...
yo creía que había más continentes todavía, eso me tranquiliza...
.
Comentario:
Por mucha imaginación que uno tenga, al final lo que cuentan son las normas, que o las sigues o está claro que el cero a la izq. eres tú!!
Un beso
Un beso
Comentario:
TE DEJO ESTO
Enseñar a pensar
Como todas las historias de esta sección, la siguiente anécdota es anónima y muy posiblemente apócrifa, en especial si nos fijamos en esa última línea que defiende la "absoluta veracidad" de la historia pero nos oculta la fuente y la identidad del narrador.
Pero, hecha esta salvedad, tampoco importa demasiado: aunque sea pura ficción, su defensa del pensamiento original sigue siendo interesante.
Enviado por Angelines Prieto, 5-7-2002.
--------------------------------------------------------------------------------
Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que éste afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada.
Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leo la pregunta del examen y decía: "Demuestre cómo es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro".
El estudiante había respondido: "Lleva el barómetro a la azotea del edificio y átale una cuerda muy larga. Descuélgalo hasta la base del edificio, marca y mide. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio".
Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de sus de estudios, obtener una nota más alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.
Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física. Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contesto que tenia muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excuse por interrumpirle y le rogué que continuara.
En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: "Coge el barometro y déjalo caer al suelo desde la azotea del edificio, calcula el tiempo de caída con un cronómetro. Después se aplica la formula altura = 0,5 por g por T al cuadrado. Y así obtenemos la altura del edificio". En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dió la nota más alta.
Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.
Perfecto, le dije, ¿y de otra manera? Sí, contestó; éste es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve. En este método, coges el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando en la pared la altura del barómetro y cuentas el número de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el número de marcas que has hecho y ya tienes la altura. Éste es un método muy directo. Por supuesto, si lo que quieres es un procedimiento más sofisticado, puedes atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Dado que cuando el barómetro está a la altura de la azotea la velocidad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad, al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicul
Enseñar a pensar
Como todas las historias de esta sección, la siguiente anécdota es anónima y muy posiblemente apócrifa, en especial si nos fijamos en esa última línea que defiende la "absoluta veracidad" de la historia pero nos oculta la fuente y la identidad del narrador.
Pero, hecha esta salvedad, tampoco importa demasiado: aunque sea pura ficción, su defensa del pensamiento original sigue siendo interesante.
Enviado por Angelines Prieto, 5-7-2002.
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Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que éste afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada.
Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leo la pregunta del examen y decía: "Demuestre cómo es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro".
El estudiante había respondido: "Lleva el barómetro a la azotea del edificio y átale una cuerda muy larga. Descuélgalo hasta la base del edificio, marca y mide. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio".
Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de sus de estudios, obtener una nota más alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.
Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física. Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contesto que tenia muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excuse por interrumpirle y le rogué que continuara.
En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: "Coge el barometro y déjalo caer al suelo desde la azotea del edificio, calcula el tiempo de caída con un cronómetro. Después se aplica la formula altura = 0,5 por g por T al cuadrado. Y así obtenemos la altura del edificio". En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dió la nota más alta.
Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.
Perfecto, le dije, ¿y de otra manera? Sí, contestó; éste es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve. En este método, coges el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando en la pared la altura del barómetro y cuentas el número de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el número de marcas que has hecho y ya tienes la altura. Éste es un método muy directo. Por supuesto, si lo que quieres es un procedimiento más sofisticado, puedes atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Dado que cuando el barómetro está a la altura de la azotea la velocidad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad, al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicul
Comentario:
Mi hija se ha divertido un montón con las preguntas y respuestas.
Comentario:
Buenísimos!
El cinco acostado me ha encantado porque recuerdo que una vez un compañero me preguntó por qué la profe escribía los ochos acostados.
Jenial!
Un beso.
El cinco acostado me ha encantado porque recuerdo que una vez un compañero me preguntó por qué la profe escribía los ochos acostados.
Jenial!
Un beso.
Comentario:
Jajajajajajaja Buenísimos.
Besotes.
Besotes.
Comentario:
el del continente es sobervio aun me estoy riendo...
Comentario:
Señor, lo que me he podío reir con el ahorcado, cuántas veces nos habremos sentido así en un examen!!!!! jajajjjajaj
Y lo del último... eso le pasa por no comprender en clase de filosofía lo que son los silogismos. Es la prueba de que todas las asignaturas tienen valor y que están interrelacionadas.
Menos mal que estamos en tratamiento creativo con esto de los blogs ;)
Y lo del último... eso le pasa por no comprender en clase de filosofía lo que son los silogismos. Es la prueba de que todas las asignaturas tienen valor y que están interrelacionadas.
Menos mal que estamos en tratamiento creativo con esto de los blogs ;)
Comentario:
Buenos días Don,
Mucha inteligencia y poco ingenio. Estoy con la minoría.
Si señor! buenísimo.
Mucha inteligencia y poco ingenio. Estoy con la minoría.
Si señor! buenísimo.





