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Venturas y desventuras de un tio raro
El sarcasmo, como toda forma de ironía, es una tristeza que no quiere llorar y se ríe.
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Podría decir que soy normal y amigo de mis amigos pero, aparte de ser una solemne tontería, no tengo claro ninguna de las dos cosas.
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La mitad de mi armario
Sigo sin entender algunas reacciones a mis palabras. Me sucede a veces que ante unas palabras que yo considero bastante normales y lógicas causo reacciones diversas un tanto exageradas. Unas veces son halagos y otras críticas. En ambos casos me sorprenden.

Hace no demasiado alguien me “diagnosticó” una vez más “alergia al compromiso” y para rematar la faena me volvió a meter en la masa con la puntualización “como todos los hombres”.

Hablando sobre el tema entre copas y con varias personas (hombres y mujeres) en una conversación que no era sino la misma conversación de tantas veces se me ocurrió decir algo tan (al menos a mí me lo parece) evidente y lógico como:

“Yo volveré a pensar en un compromiso e incluso una convivencia cuando encuentre a alguien que me compense las ventajas y comodidades de vivir solo”.

Me cayeron bastantes acusaciones. Entre ellas la de “poco romántico” (aquí podría aplicar el famoso dicho de “que tienen que ver los cojones p’a comer trigo”) por la visión eminentemente práctica y utilitaria del problema. Incluso alguien me tachó (eso sí “de buen rollo”) de impresentable y puso un ejemplo con trampa pero, en definitiva, aplicable.

- ¿Osea que lo que buscas es alguien que folle lo suficientemente bien para que merezca la pena la espera en el cuarto de baño cuando te levantas?.
- Si. Aunque no hablo sólo de follar. Pero por ahí va el asunto.

Incluso alguien me acuso de algo tan estúpido y generalizado como es “escoger el camino fácil”. Nunca he entendido eso. ¿Acaso elegir lo difícil es equivalente a hacer lo correcto?. Yo diría que en la mayoría de las ocasiones sería justo al revés.

No sé si me expliqué mal o es que suena extraño pero mi planteamiento creo que no es nada descabellado. Para mi vivir solo tiene una serie de ventajas indiscutibles y que, por obvias y por extensas, no pienso desgranar ahora. Hay quien no puede estar en casa solo o sola (los ejemplos que yo conozco en concreto son “sola”) y hay quien, como yo, se siente bien cuando esta solo aunque sólo sea por el hecho de hacer lo que te place cuando quieres (con sus limitaciones claro).

Tengo un amigo que vivió con sus padres hasta que se casó pasados los treinta y cinco, a pesar de que tenía dos pisos vacíos. Simplemente le compensaba vivir en una “casa inteligente” (que era el eufemismo que utilizaba para explicar el hecho de que él tirara los calzoncillos en el suelo y aparecieran lavados, doblados e incluso planchados en su cajón). Su planteamiento era simple: Obviamente en casa de mis padres yo hago lo que quiero cuando quiero y me cuidan como nadie. ¿Para que voy a irme a vivir sólo y gastar tiempo y dinero en vivir peor de como vivo ahora?.

Yo, sin embargo, me fui a vivir sólo al poco tiempo de tener trabajo y, desde siempre, he sido una persona independiente que prefiere pagar el peaje que indudablemente tiene vivir solo a perder mi pequeño lujo de hacer lo que se me antoja.

Si encuentro a alguien a quien quiera o con quien quiera lo suficiente como para preferir estar con ella a estar solo seguramente volveré a estar emparejado e incluso me plantearía convivir. Ya me pasó una vez. Encontré una persona con la que quería estar siempre. Una persona que no tenía nada que ver conmigo en muchísimas cosas, que me hacía tener la casa ordenada, con la que dormía con la ventana abierta en invierno y, en general una persona que, aunque soportaba mis manías, consiguió que admitiera las suyas. Con la que no podía hacer lo que quisiera cuando quisiera pero que, de alguna forma extraña, consiguió que siempre quisiera hacer lo que ella quería. Alguien que ocupaba todo el sofá para ella dejándome en un rinconcito pero que hacía que, cuando no estaba, yo siguiera ocupando el mismo rincón echándola de menos. Alguien en definitiva que, incluso para mi que necesito más espacio vital que la mayoría de la gente que conozco, consiguió no sólo que me acostumbrara a verlo invadido sino que cuando no estaba hacía que me pareciese enorme.

Eso si, con la edad que tengo y en la posición que me encuentro, no voy a renunciar a la mitad de mi armario porque alguien este muy buena o sea muy buena conversadora, o sea la perfecta pareja presentable en sociedad o en familia, o sea inteligente o sea la perfecta madre de mis futuros vástagos. La mujer que quiera la mitad de mi armario lo único que tiene que conseguir es que, aparte de que ella quiera (eso obviamente se da por descontado), yo prefiera mil veces que en esa mitad esté su ropa en vez de la mía.
 
Comentario:
He de aplaudirte, no solo me parece logica sino la mas clara y natural de las posturas, esta claro, los beneficios que tiene que aportar vivir en pareja tienen que superar los inconvenientes, vamos en la pareja y en la vida en general.
 
Comentario:
Completamente de acuerdo contigo en todo. Ademas conforme pasa el tiempo nos cuesta mas compartir nuestro tiempo. Dificilmente alguien podria expresarlo mejor.
 
Comentario:
Sin ningun tipo de dudas, este post hubiese podido firmarlo, yo, al menos en su fondo.

Es casi, mi postura, desde el lado contrario... Mucho tienen que cambiar las cosas para que yo me plante una casa (que no una vida) compartida.
 
Comentario:

Tu postura es inteligente, entendiendo por inteligencia el aprendizaje de las experiencias. La tuviste inmejorable y ahora no te conformas con medianías, como le pasa a la inmensa mayoría que por no vivir solos/as son capaces de irse con quien no deben...así está el nivel de divorcios y separaciones.

La gente no sabe vivir sola. Y lo peor es que no dejan en paz a quien elige esa opción. Es similar al tener o no tener hijos. Que pesadilla...

Salud.
 
Comentario:
don tito con esta frase lo resumio
"Alguien que ocupaba todo el sofá para ella dejándome en un rinconcito pero que hacía que, cuando no estaba, yo siguiera ocupando el mismo rincón echándola de menos."
cuando vuelva a encontrar a alguien asi, como usted dice, ya no querra estar solo.
pero he de decirle, que si ya lo encontro una vez, ha sido muy afortunado, yo aun no he encontrado quien yo acepte que ocupe la mitad del armario.

pero voy mas alla, y pienso, que mania que tiene todo el mundo de ver a los que estamos solos como que lo mejor es que estemos emparejados???
 
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Solemos perder demasiado espacio en las relaciones. Je.
 
Comentario:
Como sigas así, darás como dicen por aquí con "el culo la gotera", y te lo dice alguien que ni a culo ni a gotera aspira ya... porque con la edad una y uno se acostumbra a estar de una determinada manera...

Antes me gustaba estar sola, ahora, amo mi soledad... dicen que no es bueno, pero a estas alturas, ya no acepto ni que me abran el armario jejejejeje

P.D.- El otro día un amigo me dijo que ante una bandeja de pasteles, si uno se piensa mucho cual elegir porque todos estan buenísimos, puede que cuando decidamos coger uno, la bandeja esté vacia.
 
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Te lo dice una estúpida romántica incurable que vive sola.... una cosa es una cosa y otra cosa es que vivir solo sea una auténtica gozada... que lo es.

Menos mal que L´amour no me llama frecuentemente...

besos
 
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El problema se plantea cuando es la mujer la que busca que sea el hombre el que la convenza de que es mejor ceder su armario (o mover su ropa al armario de él) que mantener el suyo propio y su independencia. Los roles no están bien definidos y esa postura pasiva la compartimos hombres y mujeres. Así no hay manera.
 
Comentario:
Quizás ya no es por la postura, como dice Reich, sino por todo lo que has contado de ella aquí en este blog, no me imagino un hombre que le de tanto sentido al término romanticismo. Es más te veo cediendo un vestidor entero tan sólo por volver a encontrar a ELLA.
 
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No tienes ni una mínima idea de cuanto te entiendo...

 
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Pues a mí la tuya me parece, con diferencia, la más romántica de las posturas.

Un beso.

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