Otra verdad incómoda
Se va a prologar de forma artificial el mandato de la presidenta del tribunal constitucional. Parece ser que el objetivo es que no haya problemas con el estatuto de Cataluña. La noticia en sí me importa un bledo (el tribunal y el estatuto) pero no puedo evitar volver a pensar en que los miembros de tribunal constitucional y los de la cúpula del poder judicial están nombrados por los partidos. El ejecutivo, es obvio, está nombrado por el partido vencedor.
Los diputados son una especie de entes sin cerebro propio cuya función es, básicamente, esperar en la cafetería del congreso a que suene el timbre de aviso para votar, entrar en la sala, fijarse en el número de dedos que tiene levantado el regidor de su partido y en función de esto y, sin tener ni puñetera idea de que va el tema, votar (un dedo si, dos dedos no, tres dedos Abstención). Antes ni siquiera tenían que ir y un diputado podía votar por sus compañeros. Desde que un cabrón (con esas mismitas palabras me lo dijo a mi un senador) hizo un reportaje fotográfico donde se apreciaba como sus señorías votaban hasta con los pies, ya por lo menos les hacen aparecer.
Alguien se preguntará como es que los diputados aguantan esto. Un vistazo a los CV de los próceres de la patria (la mayoría sin otra profesión que la política) junto al estudio somero de su remuneración (sueldos más dietas más gastos de representación más gastos personales de funcionamiento para oficinas, secretarios etc..) y unido al innegable status social que implica el puesto, nos pueden dar una pequeña idea. Como soy de natural “bienpensante” no quiero meter en este monto los costes de saraos, invitaciones y “gratificaciones” por parte de los “lobbies”.
En la película “una verdad incómoda” se hacía referencia a una frase aplicada a los asesores gubernamentales: Es difícil que alguien entienda algo cuando su sueldo depende de no entenderlo. En mi opinión (como siempre lo que doy es mi humilde opinión) podría ser perfectamente aplicable a los miembros de las cámaras alta y baja (y a la cantidad de entresuelos que se mueven alrededor): Es difícil que alguien opine distinto cuando su sueldo depende de que opine lo mismo
En cualquier caso, podría decirse que la culpa no es de estos señores sino de quien los nombra, que en una democracia como la nuestra no deja de ser el pueblo. Respuesta incorrecta. A estos señores los nombra el jefe de turno del partido. El pueblo vota a un partido. Punto.
La cuestión es que hilando y conectando podemos determinar que los tres poderes del estado (judicial, ejecutivo y legislativo) dependen del partido y, todo aquel que conozca el funcionamiento de un partido puede deducir que al final se trata de cuatro señores. Dicen por ahí que en el PSOE es Zapatero y “Pepiño” Blanco (el hombre “concetual”) y en el PP aún sigue siendo Aznar junto a gente de su confianza como Acébes o Zaplana (no comment).
Así pues, tal vez simplificando un poco, podríamos decir que todo el cotarro esta manejado por cuatro (o cinco o diez, o cincuenta, pero no muchos más) que son los que deciden o, en la mayoría de los casos, hacen decidir (que es no es lo mismo pero es igual). Esto ha sido siempre así (y será si nadie lo remedia) pero hay veces que te tocan unos y otras veces te tocan otros. En este caso nos han tocado los zapateros, sonsoles y pepiños por un lado y los azanares, botellas, acebes y zaplanas por otro.
¡Y a mi me da pena Venezuela que esta manejada por Chavez!.
PD a modo de autocomentario:
Hace unos años yo mismo hubiese dicho que en este comentario hay cierto grado de demagogia. Eran los tiempos felices en los que yo pensaba en la meritocracia y en el hecho de que un diputado, un senador o cualquiera de estos cargos públicos nunca lo harían sólo por dinero. Esto estaba fundamentado además por el hecho de que, aparentemente, el sueldo de estos cargos, sin ser una miseria, no deja de ser un buen sueldo sin más y suponiéndole una mínima preparación y capacidad profesional no será muy complicado tener acceso a mejor remuneración.
Hoy, años después y habiendo conocido algunas personas introducidas en este mundillo de la política profesional, y después de conocer el hecho (no secreto pero si muy poco difundido) de la cantidad de ingresos que puede llegar a tener cualquier de estos carguitos (desde partidas para disposición personal hasta complementos por todo tipo de funciones tan aparentemente poco extraordinarias para su función como la asistencia a las sesiones de un comité), mi posición se alinea claramente con los “presuntos demagogos”.
Y quiero puntualizar también. Los diputados y los que viven de ellos suelen argumentar que su sueldo es el más bajo con respecto a sus homólogos de Europa. No lo sé pero no me extrañaría. Pero, en primer lugar, sucede como con todo. Los fontaneros españoles cobran menos que la media europea también, y los funcionarios (y todos salvo tal vez los toreros que cobran más en España que en Bélgica). Pero para mi lo más importante es que yo no consideraría caro el sueldo de un diputado si me demostrara su utilidad. Hoy por hoy, lo mejor es que fuese un representante por partido y dijese: Yo valgo x votos.
Así pues, me atrevo a reafirmar que, salvo honrosas excepciones, la mayoría de la gente que “nos representa” están ahí para “llevárselo calentito”. A esas honrosas excepciones les pido disculpa por la generalización.
Los diputados son una especie de entes sin cerebro propio cuya función es, básicamente, esperar en la cafetería del congreso a que suene el timbre de aviso para votar, entrar en la sala, fijarse en el número de dedos que tiene levantado el regidor de su partido y en función de esto y, sin tener ni puñetera idea de que va el tema, votar (un dedo si, dos dedos no, tres dedos Abstención). Antes ni siquiera tenían que ir y un diputado podía votar por sus compañeros. Desde que un cabrón (con esas mismitas palabras me lo dijo a mi un senador) hizo un reportaje fotográfico donde se apreciaba como sus señorías votaban hasta con los pies, ya por lo menos les hacen aparecer.
Alguien se preguntará como es que los diputados aguantan esto. Un vistazo a los CV de los próceres de la patria (la mayoría sin otra profesión que la política) junto al estudio somero de su remuneración (sueldos más dietas más gastos de representación más gastos personales de funcionamiento para oficinas, secretarios etc..) y unido al innegable status social que implica el puesto, nos pueden dar una pequeña idea. Como soy de natural “bienpensante” no quiero meter en este monto los costes de saraos, invitaciones y “gratificaciones” por parte de los “lobbies”.
En la película “una verdad incómoda” se hacía referencia a una frase aplicada a los asesores gubernamentales: Es difícil que alguien entienda algo cuando su sueldo depende de no entenderlo. En mi opinión (como siempre lo que doy es mi humilde opinión) podría ser perfectamente aplicable a los miembros de las cámaras alta y baja (y a la cantidad de entresuelos que se mueven alrededor): Es difícil que alguien opine distinto cuando su sueldo depende de que opine lo mismo
En cualquier caso, podría decirse que la culpa no es de estos señores sino de quien los nombra, que en una democracia como la nuestra no deja de ser el pueblo. Respuesta incorrecta. A estos señores los nombra el jefe de turno del partido. El pueblo vota a un partido. Punto.
La cuestión es que hilando y conectando podemos determinar que los tres poderes del estado (judicial, ejecutivo y legislativo) dependen del partido y, todo aquel que conozca el funcionamiento de un partido puede deducir que al final se trata de cuatro señores. Dicen por ahí que en el PSOE es Zapatero y “Pepiño” Blanco (el hombre “concetual”) y en el PP aún sigue siendo Aznar junto a gente de su confianza como Acébes o Zaplana (no comment).
Así pues, tal vez simplificando un poco, podríamos decir que todo el cotarro esta manejado por cuatro (o cinco o diez, o cincuenta, pero no muchos más) que son los que deciden o, en la mayoría de los casos, hacen decidir (que es no es lo mismo pero es igual). Esto ha sido siempre así (y será si nadie lo remedia) pero hay veces que te tocan unos y otras veces te tocan otros. En este caso nos han tocado los zapateros, sonsoles y pepiños por un lado y los azanares, botellas, acebes y zaplanas por otro.
¡Y a mi me da pena Venezuela que esta manejada por Chavez!.
PD a modo de autocomentario:
Hace unos años yo mismo hubiese dicho que en este comentario hay cierto grado de demagogia. Eran los tiempos felices en los que yo pensaba en la meritocracia y en el hecho de que un diputado, un senador o cualquiera de estos cargos públicos nunca lo harían sólo por dinero. Esto estaba fundamentado además por el hecho de que, aparentemente, el sueldo de estos cargos, sin ser una miseria, no deja de ser un buen sueldo sin más y suponiéndole una mínima preparación y capacidad profesional no será muy complicado tener acceso a mejor remuneración.
Hoy, años después y habiendo conocido algunas personas introducidas en este mundillo de la política profesional, y después de conocer el hecho (no secreto pero si muy poco difundido) de la cantidad de ingresos que puede llegar a tener cualquier de estos carguitos (desde partidas para disposición personal hasta complementos por todo tipo de funciones tan aparentemente poco extraordinarias para su función como la asistencia a las sesiones de un comité), mi posición se alinea claramente con los “presuntos demagogos”.
Y quiero puntualizar también. Los diputados y los que viven de ellos suelen argumentar que su sueldo es el más bajo con respecto a sus homólogos de Europa. No lo sé pero no me extrañaría. Pero, en primer lugar, sucede como con todo. Los fontaneros españoles cobran menos que la media europea también, y los funcionarios (y todos salvo tal vez los toreros que cobran más en España que en Bélgica). Pero para mi lo más importante es que yo no consideraría caro el sueldo de un diputado si me demostrara su utilidad. Hoy por hoy, lo mejor es que fuese un representante por partido y dijese: Yo valgo x votos.
Así pues, me atrevo a reafirmar que, salvo honrosas excepciones, la mayoría de la gente que “nos representa” están ahí para “llevárselo calentito”. A esas honrosas excepciones les pido disculpa por la generalización.
Comentario:
Vaya, Tito, con el ejemplo que me has puesto, justamente a mí. Resulta que de eso de la especulación del suelo y del sistema que la permite (o que, dices, está diseñado para permitirla) algo sé: lo que se puede aprender llevando 25 años dedicado profesionalmente al tema (no a especular, eh) y conociéndolo bastante en profundidad, tanto teórica como prácticamente. No es este el lugar para discutir sobre tu ejemplo (ignoro además cuánto sabes de la materia); no obstante, aunque en términos muy genéricos podría hasta estar de acuerdo contigo, si empezamos a hilar algo más fino te diría que no, que el sistema no está diseñado para permitir la especulación. Casualmente, este fin de semana, leyendo en El País la entrevista a la nueva ministra de vivienda y sus comentarios plagados de tópicos, me vinieron ganas de escribir sobre especulación y urbanismo. Y ahora tu ejemplo me las vuelve a despertar. Pero de otra parte, qué pereza y que aburrido; aunque ... ¿quién sabe? Un saludo.
Comentario:
Inés,
Yo no digo en ningún momento que un oficio no sea rentable. Lo que digo es que la excusa que le he escuchado alguna vez a un diputado es que "en Europa los diputados cobran más".
Y lo que te digo es que en general, en todas las profesiones gana más en Europa. Los conductores de autobuses gana más en Europa que en España y los fontaneros también.
Que un fontanero cobra más que un diputado es una realidad. Que al menos ellos hacen algo también.
Miroslaw,
Pues fijate que yo opinaba lo mismo que tu pero al final me voy dando cuenta que el control llega hasta las cosas más nimias.
Por ejemplo, todas las asociaciones de vecinos, ONGs, jueces y funcionarios bienintencionados (la inmensa mayoría) no conseguirán evitar el hecho de el sistema este diseñado para permitir la especulación con el suelo y la financiación a través de él. Es sólo un ejemplo.
Yo no digo en ningún momento que un oficio no sea rentable. Lo que digo es que la excusa que le he escuchado alguna vez a un diputado es que "en Europa los diputados cobran más".
Y lo que te digo es que en general, en todas las profesiones gana más en Europa. Los conductores de autobuses gana más en Europa que en España y los fontaneros también.
Que un fontanero cobra más que un diputado es una realidad. Que al menos ellos hacen algo también.
Miroslaw,
Pues fijate que yo opinaba lo mismo que tu pero al final me voy dando cuenta que el control llega hasta las cosas más nimias.
Por ejemplo, todas las asociaciones de vecinos, ONGs, jueces y funcionarios bienintencionados (la inmensa mayoría) no conseguirán evitar el hecho de el sistema este diseñado para permitir la especulación con el suelo y la financiación a través de él. Es sólo un ejemplo.
Comentario:
El ejemplo de los fontaneros no me parece el más acertado.
Factura ( sin papel o sea sin IVA o sea sin declarar) hace un mes:
20 minutos de trabajo, por desatascar con un cable y algo de fuerza una tubería del fregadero: 90 euros. Por lo que me han contado (todos que me han querido escuchar), es tarifa nacional. Cobran lo que les sale de ahí mismo.
¿Hacemos una regla de tres? Por 8 horas al día son mínimo....
Mejor pon el ejemplo de cualquier administrativo...pero los oficios, hoy en día, son muy rentables.
Salud.
Factura ( sin papel o sea sin IVA o sea sin declarar) hace un mes:
20 minutos de trabajo, por desatascar con un cable y algo de fuerza una tubería del fregadero: 90 euros. Por lo que me han contado (todos que me han querido escuchar), es tarifa nacional. Cobran lo que les sale de ahí mismo.
¿Hacemos una regla de tres? Por 8 horas al día son mínimo....
Mejor pon el ejemplo de cualquier administrativo...pero los oficios, hoy en día, son muy rentables.
Salud.
Comentario:
Estoy bastante de acuerdo (en términos generales, claro) con lo que opinas sobre las motivaciones de diputados y demás “políticos” para estar donde están y hacer lo que hacen (sueldos y prebendas). También, consecuentemente, con que las altas esferas de los tres poderes vienen en la práctica a estar controladas por muy pocos individuos (quienes, a su vez, también están controlados). Evidentemente, habría que actuar sobre estos mecanismos perversos y tratar de poner difícil su continua consolidación; en esa línea, las distintas actuaciones que puedan acometerse (no a través de los partidos) siempre serán beneficiosas para nuestra salud democrática colectiva.
Sin embargo, permíteme que opine que decir que “todo el cotarro” está manejado por unos pocos es, en cambio, algo exagerado. Porque, en mi opinión, el poder efectivo de los políticos tiene importantes limitaciones. Si pasamos de los grandes temas (los más polémicos pero las más de las veces los que menos incidencia tienen sobre las vidas reales de los ciudadanos) comprobaremos las limitaciones de los políticos. Por ejemplo, el poder judicial no son sólo los jueces del Constitucional, sino la multitud de jueces que hacen su trabajo al margen de instrucciones; lo mismo cabe decir respecto al ejecutivo y hablar de la pléyade de funcionarios, cuya incidencia real en el condicionamiento de la toma de decisiones “políticas” es tremenda. Al final (¿por suerte o por desgracia? el poder está muy fragmentado y el sistema ofrece multitud de recursos para ejercerlo desde la ciudadanía. Sin duda no tantos como sería deseable, pero tampoco son despreciables. Una de mis frustraciones es que la generalizada apatía que, en parte, han provocado nuestros políticos se traduce en la falta de ganas de los ciudadanos en aprovechar estos recursos. Un saludo.
Sin embargo, permíteme que opine que decir que “todo el cotarro” está manejado por unos pocos es, en cambio, algo exagerado. Porque, en mi opinión, el poder efectivo de los políticos tiene importantes limitaciones. Si pasamos de los grandes temas (los más polémicos pero las más de las veces los que menos incidencia tienen sobre las vidas reales de los ciudadanos) comprobaremos las limitaciones de los políticos. Por ejemplo, el poder judicial no son sólo los jueces del Constitucional, sino la multitud de jueces que hacen su trabajo al margen de instrucciones; lo mismo cabe decir respecto al ejecutivo y hablar de la pléyade de funcionarios, cuya incidencia real en el condicionamiento de la toma de decisiones “políticas” es tremenda. Al final (¿por suerte o por desgracia? el poder está muy fragmentado y el sistema ofrece multitud de recursos para ejercerlo desde la ciudadanía. Sin duda no tantos como sería deseable, pero tampoco son despreciables. Una de mis frustraciones es que la generalizada apatía que, en parte, han provocado nuestros políticos se traduce en la falta de ganas de los ciudadanos en aprovechar estos recursos. Un saludo.
Comentario:
Hay un complot en mi oficina.
Cada vez que voy a escribirte un comentario superinteligente e ingenioso alguien me interrumpe y pierdo el hilo.
Así que me rindo.
Un beso.
PD. Yo conocí a un diputado (hace veinte años) que para llegar a fin de mes tenía que dar clases particulares a universitarios porque el sueldo no le llegaba para mantener a sus cuatro hijos.
Hoy sus hijos se mantienen solos y la política se ha vuelto mucho más rentable, pero a él y a muchos como él, ha dejado de hacerles gracia la política.
Cada vez que voy a escribirte un comentario superinteligente e ingenioso alguien me interrumpe y pierdo el hilo.
Así que me rindo.
Un beso.
PD. Yo conocí a un diputado (hace veinte años) que para llegar a fin de mes tenía que dar clases particulares a universitarios porque el sueldo no le llegaba para mantener a sus cuatro hijos.
Hoy sus hijos se mantienen solos y la política se ha vuelto mucho más rentable, pero a él y a muchos como él, ha dejado de hacerles gracia la política.
Comentario:
Hola. Conocí tu blog por cyberwarrior y esta genial. Te he puesto un link en el mío y seguiré por aquí.
Un saludo.
Un saludo.





