Cuadricula cuadriculae
Aviso a navegantes: este post es particularmente largo. He hecho un estudio para investigar que podría cortar para hacerlo más breve pero no he encontrado nada que no supusiera una merma en lo que pretendo decir excepto, tal vez, el párrafo que acaba usted de leer. Si usted no tiene tiempo ni ganas de leer mucho le aconsejo que se pase por cualquiera de los breviarios que últimamente pueblan la blogosferia.
Hace unas semanas, como comentario al post sobre “Jenialidad”, Kemenfu reprodujo un texto que a mí me pareció magnífico. De hecho, el comentario de Kme (que es como firma) en sí me pareció magnifico porque aunque el texto (es obvio) no es suyo tiene el valor añadido del oportunismo y de coincidir plenamente en el concepto básico que me impulso a escribir ese post.
A veces escribes un post pensando en una cosa y la gente comenta otra a la que en principio no le habías dado importancia. Cuando eso sucede en la mayoría de las ocasiones es interesante ya que te dan una perspectiva distinta. A veces sin embargo un comentario incide precisamente en el punto clave, en la razón que te llevó a escribir el post y en esos casos sientes cierta satisfacción interior. Este es uno de esos casos. Lamentablemente, cuando lo leí había pasado un tiempo y no lo agradecí. Algún día tendré que acostumbrarme a practicar mi propia teoría de que “nunca es tarde para ser agradecido”.
Aparte de esto, como el comentario está limitado en estos blogs (no como los posts en sí como se puede comprobar en este caso) me di cuenta de que no estaba todo el relato. Ayer me dió por buscarlo en Google (que gran invento Google!. A veces me da por pensar que los chavales de quince años creerán que los móviles y Google existieron desde siempre lo mismo que nosotros pensábamos con la tele).
Lo encontré y aunque es largo, creo que merece la pena reproducirlo:
Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:
Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que éste afirmaba rotundamente que su respuesta era absolutamente acertada.
Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leí la pregunta del examen y decía: "Demuestre cómo es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro".
El estudiante había respondido: "Lleva el barómetro a la azotea del edificio y átale una cuerda muy larga. Descuélgalo hasta la base del edificio, marca y mide. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio".
Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de sus de estudios, obtener una nota más alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.
Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.
Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunte si deseaba marcharse, pero me contesto que tenia muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara.
En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: "Toma el barómetro y lánzalo al suelo desde la azotea del edificio, calcula el tiempo de caída con un cronómetro. Después aplica la formula altura = 0,5 a t2. Y así obtenemos la altura del edificio".
En este punto le pregunte a mi colega si el estudiante se podía retirar.
Le dio la nota más alta.
Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, tomas el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.
Perfecto, le dije, ¿y de otra manera? Sí, contestó; este es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve.
En este método, tomas el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja.
Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el número de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el número de marcas que has hecho y ya tienes la altura. Este es un método muy directo.
Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento más sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y balancearlo como un péndulo, y determinar el valor de la "g" all nivel de la calle y en el techo del edificio. La altura del edificio puede, en principio, calcularse a partir de la diferencia entre los dos valores obtenidos.
En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su período de oscilación. En fin, concluyó, existen otras muchas maneras.
Probablemente, siguió, la mejor sea tomar el barómetro y golpear con él la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle:
"Señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo."
En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) Evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus estudios sus profesores habían intentado enseñarle a pensar, cómo emplear el método científico, cómo explorar las profundidades de la lógica de un tema estudiado, y todo eso de una manera pedante, como sucede a menudo en matemáticas modernas, sin mostrar la estructura misma del tema tratado.
El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922, más conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.
Ahora no recuerdo exactamente donde lo encontré pero si recuerdo que fue en varios blogs de físicos. Por curiosidad me metí en los comentarios y me llevé una sorpresa. La inmensa mayoría de los comentarios se agrupaban entre los escépticos y se referían al hecho de que la anécdota no era cierta y para ello por supuesto daban datos “demoledores” como que el premio Nobel jamás fue alumno de ese profesor o que esa misma historia se podía encontrar con otros protagonistas, etc... Después de este grupo, en orden cuantitativo (es obvio que no cualitativo) seguía el grupo de críticos con el artículo. Desde la crítica a poner algo tan nimio y poco científico en un blog de física, hasta los que pedían que el artículo fuese mucho más esquemático o, incluso, con más ilustraciones. Pocos, muy pocos valoraban el sentido último del texto.
De pronto me dio por pensar en la extraña ironía que suponía el hecho de que los lectores de blogs de física ante un artículo, al menos ingenioso y creo yo que bastante ameno respondiesen en su mayoría cuestionando la veracidad o perdiéndose en diatribas intentando demostrar una erudición inútil.
Me sorprendió desagradablemente el hecho de que no hiciesen comentarios sobre la evidente moraleja (tan obvia que incluso se repite dos veces al final): “Lo importante no es tanto el conocimiento en sí sino aprender a pensar ” que para mi debería estar grabado a fuego en el frontispicio de cualquier universidad (y en la frente de muchos profesores) y que refleja una alta dosis de imaginación por parte de su autor anónimo (para mi con mucho más mérito incluso que si la anécdota fuese cierta)
Santiago, de quien ya he hablado en varias ocasiones en este blog se lamentaba a menudo de que en la universidad ya no se hacía ciencia, se enseñaban fórmulas. Paradójicamente –me decía- ahora la ciencia se hace mucho más en la empresa privada.
En mi experiencia particular, lo poco o mucho de lo que me siento más orgulloso en mi vida tiene mucho más que ver con la innovación y el pensamiento paralelo que con la aplicación a rajatabla de las reglas.
Imagino que esos físicos serán los que terminaran siendo profesores de física en los institutos y la universidad y responsables en gran parte del hecho de que la mayoría de los chavales vean las ciencias como algo cuadriculado o de que, sorprendentemente para mí, se considere que materias como la literatura fomenten más la creatividad e imaginación que las matemáticas o la física.
Al fin y al cabo, como alguien dijo una vez, cuando señalas a la luna la mayoría se fijará en el dedo.
Hace unas semanas, como comentario al post sobre “Jenialidad”, Kemenfu reprodujo un texto que a mí me pareció magnífico. De hecho, el comentario de Kme (que es como firma) en sí me pareció magnifico porque aunque el texto (es obvio) no es suyo tiene el valor añadido del oportunismo y de coincidir plenamente en el concepto básico que me impulso a escribir ese post.
A veces escribes un post pensando en una cosa y la gente comenta otra a la que en principio no le habías dado importancia. Cuando eso sucede en la mayoría de las ocasiones es interesante ya que te dan una perspectiva distinta. A veces sin embargo un comentario incide precisamente en el punto clave, en la razón que te llevó a escribir el post y en esos casos sientes cierta satisfacción interior. Este es uno de esos casos. Lamentablemente, cuando lo leí había pasado un tiempo y no lo agradecí. Algún día tendré que acostumbrarme a practicar mi propia teoría de que “nunca es tarde para ser agradecido”.
Aparte de esto, como el comentario está limitado en estos blogs (no como los posts en sí como se puede comprobar en este caso) me di cuenta de que no estaba todo el relato. Ayer me dió por buscarlo en Google (que gran invento Google!. A veces me da por pensar que los chavales de quince años creerán que los móviles y Google existieron desde siempre lo mismo que nosotros pensábamos con la tele).
Lo encontré y aunque es largo, creo que merece la pena reproducirlo:
Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:
Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que éste afirmaba rotundamente que su respuesta era absolutamente acertada.
Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leí la pregunta del examen y decía: "Demuestre cómo es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro".
El estudiante había respondido: "Lleva el barómetro a la azotea del edificio y átale una cuerda muy larga. Descuélgalo hasta la base del edificio, marca y mide. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio".
Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de sus de estudios, obtener una nota más alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.
Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.
Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunte si deseaba marcharse, pero me contesto que tenia muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara.
En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: "Toma el barómetro y lánzalo al suelo desde la azotea del edificio, calcula el tiempo de caída con un cronómetro. Después aplica la formula altura = 0,5 a t2. Y así obtenemos la altura del edificio".
En este punto le pregunte a mi colega si el estudiante se podía retirar.
Le dio la nota más alta.
Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, tomas el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.
Perfecto, le dije, ¿y de otra manera? Sí, contestó; este es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve.
En este método, tomas el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja.
Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el número de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el número de marcas que has hecho y ya tienes la altura. Este es un método muy directo.
Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento más sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y balancearlo como un péndulo, y determinar el valor de la "g" all nivel de la calle y en el techo del edificio. La altura del edificio puede, en principio, calcularse a partir de la diferencia entre los dos valores obtenidos.
En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su período de oscilación. En fin, concluyó, existen otras muchas maneras.
Probablemente, siguió, la mejor sea tomar el barómetro y golpear con él la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle:
"Señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo."
En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) Evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus estudios sus profesores habían intentado enseñarle a pensar, cómo emplear el método científico, cómo explorar las profundidades de la lógica de un tema estudiado, y todo eso de una manera pedante, como sucede a menudo en matemáticas modernas, sin mostrar la estructura misma del tema tratado.
El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922, más conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.
Ahora no recuerdo exactamente donde lo encontré pero si recuerdo que fue en varios blogs de físicos. Por curiosidad me metí en los comentarios y me llevé una sorpresa. La inmensa mayoría de los comentarios se agrupaban entre los escépticos y se referían al hecho de que la anécdota no era cierta y para ello por supuesto daban datos “demoledores” como que el premio Nobel jamás fue alumno de ese profesor o que esa misma historia se podía encontrar con otros protagonistas, etc... Después de este grupo, en orden cuantitativo (es obvio que no cualitativo) seguía el grupo de críticos con el artículo. Desde la crítica a poner algo tan nimio y poco científico en un blog de física, hasta los que pedían que el artículo fuese mucho más esquemático o, incluso, con más ilustraciones. Pocos, muy pocos valoraban el sentido último del texto.
De pronto me dio por pensar en la extraña ironía que suponía el hecho de que los lectores de blogs de física ante un artículo, al menos ingenioso y creo yo que bastante ameno respondiesen en su mayoría cuestionando la veracidad o perdiéndose en diatribas intentando demostrar una erudición inútil.
Me sorprendió desagradablemente el hecho de que no hiciesen comentarios sobre la evidente moraleja (tan obvia que incluso se repite dos veces al final): “Lo importante no es tanto el conocimiento en sí sino aprender a pensar ” que para mi debería estar grabado a fuego en el frontispicio de cualquier universidad (y en la frente de muchos profesores) y que refleja una alta dosis de imaginación por parte de su autor anónimo (para mi con mucho más mérito incluso que si la anécdota fuese cierta)
Santiago, de quien ya he hablado en varias ocasiones en este blog se lamentaba a menudo de que en la universidad ya no se hacía ciencia, se enseñaban fórmulas. Paradójicamente –me decía- ahora la ciencia se hace mucho más en la empresa privada.
En mi experiencia particular, lo poco o mucho de lo que me siento más orgulloso en mi vida tiene mucho más que ver con la innovación y el pensamiento paralelo que con la aplicación a rajatabla de las reglas.
Imagino que esos físicos serán los que terminaran siendo profesores de física en los institutos y la universidad y responsables en gran parte del hecho de que la mayoría de los chavales vean las ciencias como algo cuadriculado o de que, sorprendentemente para mí, se considere que materias como la literatura fomenten más la creatividad e imaginación que las matemáticas o la física.
Al fin y al cabo, como alguien dijo una vez, cuando señalas a la luna la mayoría se fijará en el dedo.
Comentario:
Pues si, la verdad es que es bastante triste lo cuadradas que pueden llegar a ser las personas...
Genial el post, te seguire leyendo.
Genial el post, te seguire leyendo.
Comentario:
es lo que pasa cuando separas hasta esconder la filosofía de las ciencias, aunque sea ésta la madre de todas ellas.
es lo que tiene nuestra sociedad y la "especialización"
una filósofa.
es lo que tiene nuestra sociedad y la "especialización"
una filósofa.
Comentario:
¡Y si eso pasara sólo con los físicos! Lamentablemente esa cuadriculación existe en muchos ámbitos.
Por cierto, he recibido en mi blog la visita de un troll que utiliza tu blog para identificarse. No creo que engañe a nadie pero pensé que igual querrías saberlo.
Besos
Por cierto, he recibido en mi blog la visita de un troll que utiliza tu blog para identificarse. No creo que engañe a nadie pero pensé que igual querrías saberlo.
Besos
Comentario:
Gracias por tú post me ha encantado, y no podría estar más de acuerdo contigo, esa frase debería estar grabada en las universidades y en los profesores de universidad y hasta de parvulos.
Pero, y según mi opinión, no solo estan cuadriculados (al menos mis profesores y mi universidad) sino que lo que pretenden es cuadricular al personal para que sigamos calladitos y tragando lo que nos echen (uy que revolucionario me ha quedado)
Sea como sea, me ha encantado tu post
Un saludo
Pero, y según mi opinión, no solo estan cuadriculados (al menos mis profesores y mi universidad) sino que lo que pretenden es cuadricular al personal para que sigamos calladitos y tragando lo que nos echen (uy que revolucionario me ha quedado)
Sea como sea, me ha encantado tu post
Un saludo
Comentario:
Sucede a todos los niveles. ¿Por qué no les iba a suceder también a los físicos? Aquí no nos salvamos nadie ;)
Besotes.
Besotes.
Comentario:
Mis disculpas de antemano al dueño y señor de este blog por usar este espacio para alimentar al puto troll, pero quería enseñarte el comentario que ha dejado este energúmeno en mi blog:
"Los demás nos van a valorar en nuestra justa medida a partir del momento que nosotros lo hagamos primero.
Por ahi lei que no sabes pensar y que prefieres ver los cuadros de la pared ...vaya mediocridad"
El grado de incoherencia y estúpidez da miedo. Sobretodo después de haber dicho que lo mío es falta de educación y cultura.
Y lo de confundir las baldosas amarillas con los cuadros de la pared es "jenial".
"Los demás nos van a valorar en nuestra justa medida a partir del momento que nosotros lo hagamos primero.
Por ahi lei que no sabes pensar y que prefieres ver los cuadros de la pared ...vaya mediocridad"
El grado de incoherencia y estúpidez da miedo. Sobretodo después de haber dicho que lo mío es falta de educación y cultura.
Y lo de confundir las baldosas amarillas con los cuadros de la pared es "jenial".
Comentario:
HOLA:
Llevo muchos años en educación y el sistema produce y reproduce siempre lo mismo: si el alumnado quiere "aprobar" tiene que producir y reproducir lo que le han transmitido...
Y lo de enseñar a pensar... claro que se enseña a pensar, "a pensar como el/la profe piensa". Si quieres aprobar, tienes que decir lo que el profe quiere que digas.
Es lo que hay...
Llevo muchos años en educación y el sistema produce y reproduce siempre lo mismo: si el alumnado quiere "aprobar" tiene que producir y reproducir lo que le han transmitido...
Y lo de enseñar a pensar... claro que se enseña a pensar, "a pensar como el/la profe piensa". Si quieres aprobar, tienes que decir lo que el profe quiere que digas.
Es lo que hay...
Comentario:
Me sigo poniendo al dia con tus post viejos ( lo que es tener tanto tiempo al cuete ) hay cosas que me han sacado mas de una risa y otros que me han emocionado mucho, sobre todo cuando te refieres a Ella, es una lastima que no pueda leer los comentarios, eso ya seria mucho.
Con respecto a este post, es cierto, no somos muy dados a pensar, a darle vuelta a las cosas, por fiaca? por falta de capacidad para hacerlo? anda a saber, hay gente que es muy buena en lo que hace pero incapaz de ver otras cosas mas alla, otras en cambio te dan vuelta con lo que llegan a entender y no solo entienden lo que ya saben si no de otras cosas.
Yo solo se que nada se.
Saludos :)
Con respecto a este post, es cierto, no somos muy dados a pensar, a darle vuelta a las cosas, por fiaca? por falta de capacidad para hacerlo? anda a saber, hay gente que es muy buena en lo que hace pero incapaz de ver otras cosas mas alla, otras en cambio te dan vuelta con lo que llegan a entender y no solo entienden lo que ya saben si no de otras cosas.
Yo solo se que nada se.
Saludos :)
Comentario:
don tito
el texto que encontró en Internet es fantástico, sea verdad o no, cosa que no es relevante.
EL problema de no enseñar a razonar y pensar no es un problema solamente de la universidad, es un problema de la sociedad global. Ya en el colegio no se enseña a razonar o pensar. Antes existía, no se aquí, pero donde yo estudie si, para entrar en la facultad una materia que era "comprension de textos". Comprender un texto del tema que sea no es solo entenderlo al leerlo sino estrujar su significado y dar alternativas sobre la evolucion del mismo. Como yo siempre digo, el camino a el resultado de una ecuación no es siempre el mismo, siempre hay varias posibilidades aunque el final sea el mismo.
A los lideres del mundo no les interesa que la gente piense o razone, sino se hacen críticos no?
joder, es el calor, es el calor seguro.
me explaye mucho.
que tenga una buena tarde don tito
el texto que encontró en Internet es fantástico, sea verdad o no, cosa que no es relevante.
EL problema de no enseñar a razonar y pensar no es un problema solamente de la universidad, es un problema de la sociedad global. Ya en el colegio no se enseña a razonar o pensar. Antes existía, no se aquí, pero donde yo estudie si, para entrar en la facultad una materia que era "comprension de textos". Comprender un texto del tema que sea no es solo entenderlo al leerlo sino estrujar su significado y dar alternativas sobre la evolucion del mismo. Como yo siempre digo, el camino a el resultado de una ecuación no es siempre el mismo, siempre hay varias posibilidades aunque el final sea el mismo.
A los lideres del mundo no les interesa que la gente piense o razone, sino se hacen críticos no?
joder, es el calor, es el calor seguro.
me explaye mucho.
que tenga una buena tarde don tito
Comentario:
Por suerte, no todos los físicos somos así, ni todos los blogs y sus comentaristas.
Por ejemplo, en este blog, http://curiosoperoinutil.com , además de tener unas entradas buenísimas y super curradas de ciencia, los comentaristas siempre complementan al artículo, e incluso lo corrigen si se ha equivocado.
Y antes de nada aclarar que no tengo nada que ver con el blogs, ni siquiera comento a pesar de lo mucho que llevo leyéndolo.
Por ejemplo, en este blog, http://curiosoperoinutil.com , además de tener unas entradas buenísimas y super curradas de ciencia, los comentaristas siempre complementan al artículo, e incluso lo corrigen si se ha equivocado.
Y antes de nada aclarar que no tengo nada que ver con el blogs, ni siquiera comento a pesar de lo mucho que llevo leyéndolo.
Comentario:
me ha gustado mucho, y sí que me he fijado en la moraleja...y en tu frase final, que no había oído nunca. tu blog me encanta, es muy entretenido!
Te sigo.. y cuando te busco en el google pongo "tio raro", y sales tú, ajajja
Te sigo.. y cuando te busco en el google pongo "tio raro", y sales tú, ajajja
Comentario:
Ya sé que mi comentario no tiene nada que ver con el post y es pelín frívolo, pero no sé por qué, ayer vi a Grissom de CSI (uno de una serie de TV) http://www.csi.telecinco.es/dn_20.htm me acordé de usted don Tito y ahora que lo leo me lo imagino con su barba y su batita blanca todo serio y circunspecto.
Ah! Que me cae usted muy bien.
Sí, estoy fatal pero casi no se me nota.
Ah! Que me cae usted muy bien.
Sí, estoy fatal pero casi no se me nota.
Comentario:
Si es que yo siempre he querido ser McGyver. Capacidad analítica, imaginación, habilidad técnica y destreza. ¿Alguien da más? Ah bueno, tú incluirías la capacidad de teorizar, porque claro, se puede tener la solución a un montón de problemas sin conocer la ley física, química, etc,... que se está poniendo en práctica.
Sonrisas.
Sonrisas.
Comentario:
"Cuando el sabio señala la Luna, el tonto se queda mirando el dedo"
Muy buen post y no se me ha hecho largo.
Muy buen post y no se me ha hecho largo.
Comentario:
La imaginación, como sinónimo de pensamiento, no tiene precio, en ningún caso, aunque también se dice que todo está inventado sobre la faz de la tierra.
1beso
1beso
Comentario:
Una de las profesoras que tuve en la universidad nos contaba a la menor ocasión que el nuevo analfabetismo de este tiempo, no era ya no saber ni leer ni escribir, sino la incapacidad de desarrollar cualquier actividad que saliese de los parámetros para los cuales nos estábamos preparando. La función de las universidades, según ella, era enseñarnos a pensar, darnos las armas para poder adaptarnos a cualquier actividad y la persona incapaz de este desarrollo era el verdadero analfabeto de este tiempo.
Comentario:
Ya, sí, tú es que eres muy listo y todo eso, pero pensar no es tan fácil.
Y si ya cuesta pensar cuando te guían el camino, buscarte uno paralelo y sin guía es, para alguien con problemas de orientación como yo, un suicido.
Yo es que soy más de seguir las baldosas amarillas, cuadraditas ellas.
Y si ya cuesta pensar cuando te guían el camino, buscarte uno paralelo y sin guía es, para alguien con problemas de orientación como yo, un suicido.
Yo es que soy más de seguir las baldosas amarillas, cuadraditas ellas.





