A nivel
Y ahora que pasa. No entiendo nada. ¿Porqué tengo que parar ahora?. Bueno, pues nada. Hace unos años me hubiera echado un cigarrito pero ahora me tendré que conformar con echarme un solanito. Tampoco tengo prisa.
Al principio, sinceramente, apenas se distinguía nada. La primera percepción es la del “deja-vu” que es una forma absolutamente genial que tienen los franceses de traducir “joder esto me ha pasado antes”. Si, decididamente esto lo he sentido yo antes. Y de pronto, la luz. La luz comienza siendo un puntito, allá en lontananza que es una forma absolutamente genial del castellano para definir algo que, por estar muy lejos, apenas se puede distinguir.
Hago un pequeño inciso, ¿cuantas veces se habrá utilizado la palabra lontananza en un SMS?
Continuo,
de pronto ese puntito tintineante se va haciendo mayor y comienza a gustarte. Miras a la luz como si realmente allí estuvieran todas tus respuestas. Pero no, la luz no es la respuesta, la luz es solo luz. Lo sabes, pero lo ignoras. Brillante, deslumbrante, a veces cálida, pero solo luz, no le des más vueltas. Después comienzan otras sensaciones, estás te afectan más adentro. Es como una vibración, algo que te hace a veces tartamudear, se te mete en la cabeza y a veces te estimula, a veces te perturba. Es molesto, pero te gusta. Comienzas a notar que te estas enganchando.
La luz se hace cada vez más grande y tu simplemente te quedas quieto, no puedes hacer mucho más, llega un momento en que la luz ya no es una señal ni una baliza, es un foco que te ilumina. Mientras la vibración sube de intensidad y te ves imbuido de una sensación extraña. Es como si de pronto, tu fueses el protagonista. No sabes como ha pasado, pero si, todo a tu alrededor se ilumina y tu proyectas la sombra a tu espalda.
Todo lo que está detrás de ti se apaga y lo tienes claro, estas tú y la luz que parece que viene a por ti. Llegas a pensar que seguramente lo mejor es sumergirte en ella. Esbozas una sonrisas y piensas en lo que hay habrá detrás y quién la provoca. La vibración se acentúa y sientes tus entrañas estremecerse. Estas a punto de llegar al climax justo cuando la luz te alcanza.
Y entonces, la luz pasa de largo.
Ya no hay luz, la has perdido. Parecía que era intensa, infinita, pero en realidad sólo se trata de un artificio. Detrás no hay nada. Al mismo tiempo, la vibración va atenuándose mucho más lenta y progresivamente, mientras aún distingues la estela que se aleja iluminando y creando falsas ilusiones a otros que, durante unos segundos, pensarán que son protagonistas.
Te quedas callado, parado y con sensación de vacío y te apetece reposar. No puedes quedarte parado, alguien te pita detrás, la barrera ya esta abierta. Enciendes el contacto y arrancas. Mientras emprendes la marcha piensas en las veces que se producen desgracias y la gente que termina arrollada.
Te preguntas cuando coño quitaran de una puñetera vez los pasos a nivel.
Al principio, sinceramente, apenas se distinguía nada. La primera percepción es la del “deja-vu” que es una forma absolutamente genial que tienen los franceses de traducir “joder esto me ha pasado antes”. Si, decididamente esto lo he sentido yo antes. Y de pronto, la luz. La luz comienza siendo un puntito, allá en lontananza que es una forma absolutamente genial del castellano para definir algo que, por estar muy lejos, apenas se puede distinguir.
Hago un pequeño inciso, ¿cuantas veces se habrá utilizado la palabra lontananza en un SMS?
Continuo,
de pronto ese puntito tintineante se va haciendo mayor y comienza a gustarte. Miras a la luz como si realmente allí estuvieran todas tus respuestas. Pero no, la luz no es la respuesta, la luz es solo luz. Lo sabes, pero lo ignoras. Brillante, deslumbrante, a veces cálida, pero solo luz, no le des más vueltas. Después comienzan otras sensaciones, estás te afectan más adentro. Es como una vibración, algo que te hace a veces tartamudear, se te mete en la cabeza y a veces te estimula, a veces te perturba. Es molesto, pero te gusta. Comienzas a notar que te estas enganchando.
La luz se hace cada vez más grande y tu simplemente te quedas quieto, no puedes hacer mucho más, llega un momento en que la luz ya no es una señal ni una baliza, es un foco que te ilumina. Mientras la vibración sube de intensidad y te ves imbuido de una sensación extraña. Es como si de pronto, tu fueses el protagonista. No sabes como ha pasado, pero si, todo a tu alrededor se ilumina y tu proyectas la sombra a tu espalda.
Todo lo que está detrás de ti se apaga y lo tienes claro, estas tú y la luz que parece que viene a por ti. Llegas a pensar que seguramente lo mejor es sumergirte en ella. Esbozas una sonrisas y piensas en lo que hay habrá detrás y quién la provoca. La vibración se acentúa y sientes tus entrañas estremecerse. Estas a punto de llegar al climax justo cuando la luz te alcanza.
Y entonces, la luz pasa de largo.
Ya no hay luz, la has perdido. Parecía que era intensa, infinita, pero en realidad sólo se trata de un artificio. Detrás no hay nada. Al mismo tiempo, la vibración va atenuándose mucho más lenta y progresivamente, mientras aún distingues la estela que se aleja iluminando y creando falsas ilusiones a otros que, durante unos segundos, pensarán que son protagonistas.
Te quedas callado, parado y con sensación de vacío y te apetece reposar. No puedes quedarte parado, alguien te pita detrás, la barrera ya esta abierta. Enciendes el contacto y arrancas. Mientras emprendes la marcha piensas en las veces que se producen desgracias y la gente que termina arrollada.
Te preguntas cuando coño quitaran de una puñetera vez los pasos a nivel.
Comentario:
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Tienes razón, son tan peligrosos.... y a la vez tan evocadores, por alguna razón a mi, los pasos a nivel me traen el verano, las tardes en el pueblo de mis abuelos, el calor...las campanas sonando. Venia el tren
kme
kme
Comentario:
;)
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más problema dan los pasos sin barreras, que haberlos haylos.
pero sí, podían ir eliminando los pasos a nivel, y devolvernos a los fareros.
pero sí, podían ir eliminando los pasos a nivel, y devolvernos a los fareros.
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De verdad que me has dejado encandilada con tanta luz…mejor comentar cuando pueda adaptar mi vista a tanto titilar.
Más Besitos
Más Besitos
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pues, a veces el mismo efecto lo dan otras cosas en la vida...
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A esto no puedo comentarte.
Me pilla demasiado cerca.
Me pilla demasiado cerca.
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si,sólo tengo q recordar los chicos q fueron arrollados en salamanca,uno de ellos muy amigo de mi hermana pequeña y de tan sólo,si no recuerdo mal,18 o 19 años...con toda la vida por delante,esa vida q a veces no sabemos q la queremos vivir...tienes toda la razon...por más q ocurren casos semejantes,parece q no sean suficientemente importantes para q se haga algo...





