Las piedras grandes
Por mi trayectoria profesional a veces he tenido que asistir a cursos de lo más variopintos. Digo “he tenido” porque yo soy básicamente autodidacta y prefiero que me digan (o mejor que ni me lo digan) en tema que ya me encargaré de buscar algún libro o investigar en Internet.
Pero bueno, el caso es que he asistido a unos cuantos cursos que normalmente duran un día y que tienen nombres rimbombantes en inglés como “growth for leaders” y cosas así. Estos cursos los suelen organizar consultoras vendedoras de humo. Aún recuerdo uno sobre creatividad donde me estuve riendo durante todo el curso viendo como gente con puestos super importante aprendían sobre metodología de la innovación basándose precisamente en todos los conocimientos que nos hacen ser poco imaginativos.
En fin una perdida de tiempo. Hubo uno que me llamo la atención y como tenía que hacer un número de cursos de este tipo por fuerza (cosas de las multinacionales) me apunté a “organización y optimización del tiempo”. Yo, ya lo he dicho alguna vez, soy muy mal organizado. En mi vida he llevado agenda, ni electrónica ni de las otras. Durante el tiempo que tuve secretaria (compartida) me llamaba y me decía:
- Sr. Titobeno, sería aconsejable que me avisará usted de las cosas que debo recordarle y de sus citas para organizar su agenda.
Bueno, no me lío más. El caso es que me apunté con la esperanza de que me dieran la receta milagrosa para organizarme. Como suele pasar en estos cursos, todo empezó con una anécdota ilustrativa. Suele ser algo efectista. Y esta no era más que eso pero me llamó la atención y la recuerdo a veces.
El “profesor” (no sé si llamarlo así) sacó una bote de vidrio de boca ancha y unas piedras de considerable tamaño. Mientras decía que ese bote reflejaba algo así como nuestras agendas, nuestro tiempo, cogió las piedras y las volcó encima hasta llenar el jarro. Entonces dijo
- ¿Creen ustedes que el bote está lleno?
Nadie contestó. Un poco contrariado por el alumnado continuó
- Pues no, ya ven –mientras movía el jarro y al encajar algunas piedras se hacía algo de hueco arriba-.
Volvió a rellenar con piedas y dijo.. y ahora, esta lleno?. Se oyó un murmullo de alguien que decía.. “ahora si no?”. Era lo que estaba esperando el profesor para sacar una bolsa con chinitas pequeñitas y echarlas en el jarrón. Las chinitas se iban metiendo en los huecos dejados por las piedras más grandes. Bien, ahora si verdad?, ahora esta lleno. La verdad es que el jarrón parecía lleno. Todos a una como en una clase de párvulos dijimos..
- siiiiiiiii
Pues no!, y saco una bolsa de arena. La volcó y la arena volvió a meterse en las rendijas. Y nueva pregunta: ¿Ahora esta lleno?. Nadie sabía por que pero obviamente todos contestamos…
- noooooooooooo
Efectivamente, y cogiendo un vaso de agua lo echo encima hasta que el nivel llego a la boca del jarrón.
Una vez terminado preguntó. Alguien puede explicarme cual es la moraleja de esta historia?. Todo el mundo calló hasta que alguien dijo.
Bueno, tal vez sea que todo es cuestión de organizarse porque al final todo cabe (joder, esa frase la uso yo mucho en otro contexto ahora que lo pienso…).
El tío nos dio una última sorpresa.
- Puede ser eso pero en realidad lo importante es otra cosa. Lo que quiere decir es que primero tenemos que poner las piedras grandes, después las pequeñas, y después la arena y el agua. Tenemos que seleccionar nuestras “piedras grandes”. Lo realmente importante para nosostros y después, todo lo demás, ya encajará en nuestra vida y en nuestro tiempo.
Me gustó la anécdota. Incluso durante ese curso, y para variar, no pensé que el profesor era un gilipollas vendedor de humo. Bastante tiempo después supe que la demostración que nos hizo, paso por paso, aparece en uno de esos libros de mejora americanos tan típicos como “quien me ha quitado mi queso" y cosas así. No obstante, que no fuese original suyo no quita para que me gustará la ilustración de la idea y la idea en sí.
Cuando decidí cortar radicalmente con una trayectoria profesional supuestamente exitosa que no me llenaba, como es normal, me entraron miedos sobre todo lo que arriesgaba y lo que perdía (sueldo, beneficios, planes de pensiones, coche, estatus, etc, etc…) y pensé en la moraleja de esa anécdota. Ninguna de esas cosas eran piedras grandes, eran piedrecillas y arenisca y no dejaban espacio para las piedras grandes que eran mi ilusión por el trabajo, la creatividad, el trabajo técnico, cultivar un amor, el tiempo para mis amigos, para mi familia, los paseos conduciendo de las mañanas de domingo, etc.. Así que decidí arriesgarme y vacié el tarro. Comencé a echar las piedras grandes. Curiosamente, ahora comienzo a tener también las piedrecillas y la arenisca (a veces más que antes) pero sin necesidad de quitar lo importante. De hecho aun reservo algún hueco para alguna piedra grande que surja (aunque venga en forma de pedrada).
Pues nada, mi deseo para vosotros es que, en este 2006 todos identifiquemos nuestras piedras grandes y le encontremos sitio en nuestro "tarro".
Pero bueno, el caso es que he asistido a unos cuantos cursos que normalmente duran un día y que tienen nombres rimbombantes en inglés como “growth for leaders” y cosas así. Estos cursos los suelen organizar consultoras vendedoras de humo. Aún recuerdo uno sobre creatividad donde me estuve riendo durante todo el curso viendo como gente con puestos super importante aprendían sobre metodología de la innovación basándose precisamente en todos los conocimientos que nos hacen ser poco imaginativos.
En fin una perdida de tiempo. Hubo uno que me llamo la atención y como tenía que hacer un número de cursos de este tipo por fuerza (cosas de las multinacionales) me apunté a “organización y optimización del tiempo”. Yo, ya lo he dicho alguna vez, soy muy mal organizado. En mi vida he llevado agenda, ni electrónica ni de las otras. Durante el tiempo que tuve secretaria (compartida) me llamaba y me decía:
- Sr. Titobeno, sería aconsejable que me avisará usted de las cosas que debo recordarle y de sus citas para organizar su agenda.
Bueno, no me lío más. El caso es que me apunté con la esperanza de que me dieran la receta milagrosa para organizarme. Como suele pasar en estos cursos, todo empezó con una anécdota ilustrativa. Suele ser algo efectista. Y esta no era más que eso pero me llamó la atención y la recuerdo a veces.
El “profesor” (no sé si llamarlo así) sacó una bote de vidrio de boca ancha y unas piedras de considerable tamaño. Mientras decía que ese bote reflejaba algo así como nuestras agendas, nuestro tiempo, cogió las piedras y las volcó encima hasta llenar el jarro. Entonces dijo
- ¿Creen ustedes que el bote está lleno?
Nadie contestó. Un poco contrariado por el alumnado continuó
- Pues no, ya ven –mientras movía el jarro y al encajar algunas piedras se hacía algo de hueco arriba-.
Volvió a rellenar con piedas y dijo.. y ahora, esta lleno?. Se oyó un murmullo de alguien que decía.. “ahora si no?”. Era lo que estaba esperando el profesor para sacar una bolsa con chinitas pequeñitas y echarlas en el jarrón. Las chinitas se iban metiendo en los huecos dejados por las piedras más grandes. Bien, ahora si verdad?, ahora esta lleno. La verdad es que el jarrón parecía lleno. Todos a una como en una clase de párvulos dijimos..
- siiiiiiiii
Pues no!, y saco una bolsa de arena. La volcó y la arena volvió a meterse en las rendijas. Y nueva pregunta: ¿Ahora esta lleno?. Nadie sabía por que pero obviamente todos contestamos…
- noooooooooooo
Efectivamente, y cogiendo un vaso de agua lo echo encima hasta que el nivel llego a la boca del jarrón.
Una vez terminado preguntó. Alguien puede explicarme cual es la moraleja de esta historia?. Todo el mundo calló hasta que alguien dijo.
Bueno, tal vez sea que todo es cuestión de organizarse porque al final todo cabe (joder, esa frase la uso yo mucho en otro contexto ahora que lo pienso…).
El tío nos dio una última sorpresa.
- Puede ser eso pero en realidad lo importante es otra cosa. Lo que quiere decir es que primero tenemos que poner las piedras grandes, después las pequeñas, y después la arena y el agua. Tenemos que seleccionar nuestras “piedras grandes”. Lo realmente importante para nosostros y después, todo lo demás, ya encajará en nuestra vida y en nuestro tiempo.
Me gustó la anécdota. Incluso durante ese curso, y para variar, no pensé que el profesor era un gilipollas vendedor de humo. Bastante tiempo después supe que la demostración que nos hizo, paso por paso, aparece en uno de esos libros de mejora americanos tan típicos como “quien me ha quitado mi queso" y cosas así. No obstante, que no fuese original suyo no quita para que me gustará la ilustración de la idea y la idea en sí.
Cuando decidí cortar radicalmente con una trayectoria profesional supuestamente exitosa que no me llenaba, como es normal, me entraron miedos sobre todo lo que arriesgaba y lo que perdía (sueldo, beneficios, planes de pensiones, coche, estatus, etc, etc…) y pensé en la moraleja de esa anécdota. Ninguna de esas cosas eran piedras grandes, eran piedrecillas y arenisca y no dejaban espacio para las piedras grandes que eran mi ilusión por el trabajo, la creatividad, el trabajo técnico, cultivar un amor, el tiempo para mis amigos, para mi familia, los paseos conduciendo de las mañanas de domingo, etc.. Así que decidí arriesgarme y vacié el tarro. Comencé a echar las piedras grandes. Curiosamente, ahora comienzo a tener también las piedrecillas y la arenisca (a veces más que antes) pero sin necesidad de quitar lo importante. De hecho aun reservo algún hueco para alguna piedra grande que surja (aunque venga en forma de pedrada).
Pues nada, mi deseo para vosotros es que, en este 2006 todos identifiquemos nuestras piedras grandes y le encontremos sitio en nuestro "tarro".
Comentario:
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Y que pasa...cuando tenemos las piedras grandes identificadas.. y le damos lugar en nuestro tiempo... pero esas piedras ya no quieren estar en nuestro tiempo.....
me gusto leerte...
un beso.
me gusto leerte...
un beso.
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llegue hasta aquí gracias a un post de elvira... y me encantó.. gracias por compartir esta anecdota con nosotros.. buscaré mis piedras grandes..
Comentario:
Pues yo todo esto de las piedras me lo sabía con una pequeña variación: en lugar de agua, el "profesor" echaba todo el contenido de una lata de cerveza. Por tanto, la moraleja era: da igual lo apretado que esté todo, al final siempre hay sitio para un cervecita.
Comentario:
" Lo que quiere decir es que primero tenemos que poner las piedras grandes, después las pequeñas, y después la arena y el agua."
Eso me recuerda a que por las mañanas cuando me levanto pienso: "Isabel, primero los DOS BAÑOS, después la cocina, sigue con los cuartos, termina con el salón, dúchate y vístete que pareces una guarra y por último siéntate delante del ordenador y escribe post y comentarios. Que esto si que te gusta. Pues sí, capacidad de organización se llama eso. Por cierto "Quien se ha llevado mi queso" me parece que merece un post por si solo.
Besos Isabel.
Eso me recuerda a que por las mañanas cuando me levanto pienso: "Isabel, primero los DOS BAÑOS, después la cocina, sigue con los cuartos, termina con el salón, dúchate y vístete que pareces una guarra y por último siéntate delante del ordenador y escribe post y comentarios. Que esto si que te gusta. Pues sí, capacidad de organización se llama eso. Por cierto "Quien se ha llevado mi queso" me parece que merece un post por si solo.
Besos Isabel.
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Sr. Titobeno, encantada de haberlo encontrado por uno de estos pasillos tan largos que conforman la globosfera. Vendré a menudo para saber más de sus cosas.
Sea usted muy bien hallado.
Sea usted muy bien hallado.
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Me siento gilipollas... ¡la de veces que he hecho yo el jueguecito de las piedras! Y hasta ahora, ni se me había ocurrido que no hablábamos de tareas urgentes-necesarias-relativas... Demasiadas veces delante del aula y pocas detrás.
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no esperaba que las piedras sirviesen para algo mas que hacer cuqueras. seré burro!!
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como dicen, que la vida me dé fuerza para cambiar lo que deba cambiar, paciencia para sobrellevar lo que no pueda cambiar, y sabiduría para distinguirlo.
un abrazo
un abrazo
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pues solamente dire que me ha gustado tu metafora.
ojala yo tambien tenga alguna pedrada que me llegue de pronto.
feliz año para ti tambien :)
ojala yo tambien tenga alguna pedrada que me llegue de pronto.
feliz año para ti tambien :)
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Hace poco y después de una conversación, vacié mi tarro y ya he seleccionado alguna piedra grande.
Espero que el 2006 me traiga un aumento en mi capacidad de reconocer las piedras verdaderamente importantes y pueda llenarlo con mucho éxito.
Me he sentido muy bien dejando ir mucha arenilla por el desagüe!!!
2006 besos...no, mejor millones de besos en 2006!!!
Espero que el 2006 me traiga un aumento en mi capacidad de reconocer las piedras verdaderamente importantes y pueda llenarlo con mucho éxito.
Me he sentido muy bien dejando ir mucha arenilla por el desagüe!!!
2006 besos...no, mejor millones de besos en 2006!!!
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Pues sí, como tú dices, ese ejemplo del tarro y las piedras lo deben haber puesto ya un millón de veces en todo tipo de cursos. Si el que lo inventó tuviera registrado los derechos, Bill Gates sería un pobretón a su lado.
El problema está en que a la mayoría de la gente le cuesta identificar cuáles son las piedras grandes y cuáles la gravilla. Muchos vacían el tarro y luego cometen el mismo error otra vez: dar categoría de pedrusco a lo que no pasa de arenilla. Y eso no se puede aprender en ningún cursillito. O te han educado muy bien y ni siquiera eres consciente de cuándo lo aprendiste, o lo aprendes a base de palos que te da la vida.
El problema está en que a la mayoría de la gente le cuesta identificar cuáles son las piedras grandes y cuáles la gravilla. Muchos vacían el tarro y luego cometen el mismo error otra vez: dar categoría de pedrusco a lo que no pasa de arenilla. Y eso no se puede aprender en ningún cursillito. O te han educado muy bien y ni siquiera eres consciente de cuándo lo aprendiste, o lo aprendes a base de palos que te da la vida.





