OTRA CARTA...
Sr. Director:
Como habitante de la ciudad de Vicuña, me ha extrañado la constante ausencia de todos los análisis hechos sobre la posible fusión de la Cooperativa CAPEL con la empresa del señor Luksic: el factor medioambiental. Digo esto, porque todos los vecinos de esta y otras localidades del ya legendario "Valle del Elqui", debemos padecer las consecuencias del crecimiento del cultivo de la uva.
Primero: El aumento sostenido de las hectáreas dedicadas a los distintos tipos de uvas (exportación, vino y pisco) ha hecho que en una década dicha superficie se haya más que duplicado, según cifras oficiales. Esto ha redundado en el completo desplazamiento de cultivos tradicionales, lo que ha traído como consecuencia que sea un kilo de papas sea más caro aquí que en Santiago. ¿No es contradictorio que así sea, siendo esta una zona rural?
Segundo: Este "doblaje" ha traído otra consecuencia, que la ciudad de vicuña y todas las demás localidades del "Valle", estén rodeadas por viñedos, lo cual hace, como sufrimos en fiestas patrias, que los agentes químicos y/o biológicos que sean usados en su fertilización y fumigación, sean transportados por el viento hacia zonas residenciales. Las últimas fiestas patrias fueron opacadas por el hedor a huano putrefacto que despedía uno de estos viñedos, de un poderosa y reconocida familia del valle. Ahora mismo, por efecto de la reciente lluvia, los fungicidas están a la orden del día, aumentando los casos de alergias y agudizando las crisis de los que ya lo éramos. En algunos sitios, amigos míos, han visto pájaros muertos después de la aplicación de estos productos químicos.
Tercero: Hace poco pude saber de un ingeniero que la capacidad plantada en la zona es la máxima que soporta el sistema de regadío. Plantar más sería, a la larga, agotar las existencias de agua. Lo peor es que esto se ve agravado por la baja de las napas subterráneas. Tomando en cuenta que el proceso de desertificación "avanza" hacia el sur, pregunto: ¿Qué tan conveniente es el negocio pisquero para la zona, tomando en cuenta que la parra no retiene agua, sino que la evapora rápidamente? Urge un replanteamiento serio y a largo plazo de la política agraria para la región geográfica de los valles transversales, sobre todo tomando en cuenta la incidencia de los procesos mineros en los escasos cursos de agua de la misma.
Acaba de ser enviada a La Tercera, veamos si la publican.
Como habitante de la ciudad de Vicuña, me ha extrañado la constante ausencia de todos los análisis hechos sobre la posible fusión de la Cooperativa CAPEL con la empresa del señor Luksic: el factor medioambiental. Digo esto, porque todos los vecinos de esta y otras localidades del ya legendario "Valle del Elqui", debemos padecer las consecuencias del crecimiento del cultivo de la uva.
Primero: El aumento sostenido de las hectáreas dedicadas a los distintos tipos de uvas (exportación, vino y pisco) ha hecho que en una década dicha superficie se haya más que duplicado, según cifras oficiales. Esto ha redundado en el completo desplazamiento de cultivos tradicionales, lo que ha traído como consecuencia que sea un kilo de papas sea más caro aquí que en Santiago. ¿No es contradictorio que así sea, siendo esta una zona rural?
Segundo: Este "doblaje" ha traído otra consecuencia, que la ciudad de vicuña y todas las demás localidades del "Valle", estén rodeadas por viñedos, lo cual hace, como sufrimos en fiestas patrias, que los agentes químicos y/o biológicos que sean usados en su fertilización y fumigación, sean transportados por el viento hacia zonas residenciales. Las últimas fiestas patrias fueron opacadas por el hedor a huano putrefacto que despedía uno de estos viñedos, de un poderosa y reconocida familia del valle. Ahora mismo, por efecto de la reciente lluvia, los fungicidas están a la orden del día, aumentando los casos de alergias y agudizando las crisis de los que ya lo éramos. En algunos sitios, amigos míos, han visto pájaros muertos después de la aplicación de estos productos químicos.
Tercero: Hace poco pude saber de un ingeniero que la capacidad plantada en la zona es la máxima que soporta el sistema de regadío. Plantar más sería, a la larga, agotar las existencias de agua. Lo peor es que esto se ve agravado por la baja de las napas subterráneas. Tomando en cuenta que el proceso de desertificación "avanza" hacia el sur, pregunto: ¿Qué tan conveniente es el negocio pisquero para la zona, tomando en cuenta que la parra no retiene agua, sino que la evapora rápidamente? Urge un replanteamiento serio y a largo plazo de la política agraria para la región geográfica de los valles transversales, sobre todo tomando en cuenta la incidencia de los procesos mineros en los escasos cursos de agua de la misma.
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