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El Valle de Gabriela Mistral
Sucesos, reflexiones y literatura sobre Elki y Chile.
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Estudiante universitario chileno, radicado en la ciudad de Vicuña, cuarta región. Escribo poemas, notas para la prensa local, ensayos para publicarlos. Filosofías, ciencias y literaturas que provoquen un cambio espiritual. Películas, sobre todo europeas y asiáticas, especial énfasis en animé.
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Hay hueás que calientan y otras que enfurecen.
Entre estas últimas está la columna de un hueón que se las da de no sé qué cosa y se pone a pontificar sobre el "Fracaso ideológico y liberalismo" donde, después de despotricar contra Platón y toda la filosofía política occidental, dice una hueá que terminó por sacarme de las casillas: "Esta es la única forma de mejorar las cosas: atacar la realidad desde las posibilidades que ella ofrece, respetando siempre las dinámicas del elemento que le es más propio: la libertad".
Aquí les va la carta en que envié al Dirario Financiero y La Nación.

Carta para DF: buzondf@diariofinaciero.cl
Sr. Director:
El señor Axel Kasel, (Investigador asociado área de análisis del Entorno Empresarial, Escuela de postgrado, Facultad de Economía y empresa Universidad Diego Portales), en el número 4.261 del día lunes 7 de Noviembre de 2005 en su columna tuvo algunas imprecisiones que quisiera corregir.

Primero: El liberalismo fue concebido por un filósofo, al igual que Platón con la misma idea de resolver "todos los problemas". Adam Smith fue un filósofo moral, que pensando justamente cómo resolver los problemas de convivencia planteados por la tesis de Hobbes (homo homini lupus: el hombre es un lobo para los otros hombres), decide centrar la cuestión en el problema de la generación y distribución de la riqueza, ya que él pensó: si todos tuviésemos lo necesario para vivir, no habría motivo para la violencia. He ahí por qué el eje central de su pensamiento está en la PROPIEDAD PRIVADA, la cual suponía, muy ingenuamente, permitiría que TODOS poseyeran lo necesario, dado el libre intercambio, no regulado por el Estado Todopoderoso que había ideado anteriormente el también filósofo Hobbes en su Leviathan. Él fue, además, el ideólogo detrás de las guerra civil inglesa, puesto que allí se intentó implementar dicho Estado en la figura del Rey. Figura que terminó siendo desplazada por una democracia parlamentaria que permanece hasta nuestros días. Frente a toda esta realidad se propuso encontrarle una solución el buen Smith.

Después de esta refutación histórica, procedamos a una filosófica, para ello lo citaré textualmente: "Esta es la única forma de mejorar las cosas: atacar la realidad desde las posibilidades que ella ofrece, respetando siempre las dinámicas del elemento que le es más propio: la libertad". Lo peor de todo es que no se da cuenta que cae en el mismo error que se dedicó tan exhaustivamente a criticar: la vía única. Ese es el "gesto técnico", parafraseando a nuestros comentaristas deportivos, de todo racionalismo. Él no alcanza a darse cuenta que piensa de la misma manera que los socialistas o nacionalsocialistas que tanto denostó: centrar todo el asunto en un único punto (en su caso la libertad), a partir del cual se solucionarán progresivamente "todos los problemas". Para que se de cuenta de que su forma de pensar es la misma que critica, le aconsejo la lectura de un modesto libro escrito hace sesenta años por el nunca bien ponderado filósofo español José Ortega y Gasset, llamado, ¡vaya paradoja, El Tema de Nuestro Tiempo. Si no lo consigue, se lo puedo facilitar por Internet, aunque después me metan preso por pirata.

Por último, la refutación práctica, por no de fáctica. Tal como dice en el último párrafo de su columna: el elemento más propio de la realidad es la libertad. Mi pregunta, tal como la hice a un compañero de carrera: ¿Libertad para qué, para comprar Malboro o Viceroy? El hombre no es libre, desde el momento en que no puede elegir trabajar o no, ni siquiera en qué trabajar. Dado que hay gran número de cesantes, debe aceptar las condiciones de trabajo que sean con tal de no morir de hambre él y su familia. He ahí el origen de las largas jornadas laborales, los bajos sueldos y el temor permanente a ser despedido. Además, parte del supuesto metafísico de la libertad, concepto por demás etéreo y jamás definido con exactitud para toda la humanidad, pues cada cultura da su propia visión de lo que entiende por ella. En esas condiciones, ¿de qué libertad nos habla el señor Kaiser? Mejor le recomiendo hacer un doctorado en filosofía antes de empezar a dejar en claro que como filósofo es un economista que no sabe de lo que habla.
P.D.: Se nota la estrecha visión que le ha dado a dicha casa de estudios el señor Cuadra.

Enrique Mena Caviedes
Profesor de Historia y Geografía

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