TODA ACCIÓN.
es tardía insuficiente y precaria
para cuando tomas consciencia
de su necesidad o modalidad
es demasiado tarde o demasiado temprano
lo que cual te deja desfasado
tanto de la oportunidad como
de los que necesitas para llevar a cabo la acción
como dice el dicho
cuando las cosas parecen ir mejor,
es que pasaste algo por alto
yo el guerrero defensor de los niños
caí una vez más producto de mi estúpida ingenuidad
¿Cómo no haberlo advertido si sé que
a la menor jugada de la luz la oscuridad
moviliza todas sus fuerzas para anularla?
¿Cómo si soy el Gran Predicador
de la vida como una permanente Guerra,
no tomé las precauciones del caso
y no tenía listo un plan B?
Por último, una retirada decorosa.
Pero ni eso.
Por eso digo que la situación es desesperada.
Toda acción es tardía,
porque sólo reaccionamos ante el incendio declarado.
Mientras no seamos previsores, estamos perdidos.
El Enemigo será quien marque la agenda.
Toda acción es insuficiente.
No basta con apagar el incendio,
hay que reconstruir el mundo destrozado por él.
Y, lo peor de todo es que,
si lográsemos reconstruir el mundo,
de todas maneras sería precario,
porque nadie nos asegura
que no lo vuelva a incendiar
el lado oscuro del corazón.
Es por esa razón que no basta con ser buenos,
ni siquiera con ser los mejores.
El requerimiento mínimo en este momento
es ser proféticos,
para así adelantarnos a las trampas
que la oscuridad pone a nuestra alma.
Es indispensable ser infalibles
al tratar las urgencias
para no perder tiempo
y darle ventaja al lado oscuro
a poner más trampas.
Es necesario ser perfectos,
para no darle espacio ni cabida
al mal dentro de nosotros mismos.
Todos somos necesarios.
Si falta uno no hay con quien reemplazarlo,
porque somos demasiado pocos
los que aún quedamos en pie.
Debemos ser conscientes que en nuestras manos
pende el destino de la Humanidad,
que el tiempo se acaba,
que es escaso.
Su fin está próximo
y muy pocos se han dado cuenta de ello
Múltiples son las trampas
a las que está sometida la Humanidad
de las que deberíamos
haber salido de ellos hace rato,
si pretendemos el Cielo en la Tierra.
La peor de todas
es la que no hay de qué preocuparse
o que hay que preocuparse
de muchas cosas
que la violencia
el cambio climático
la globalización...
Toda preocupación es una distracción,
para que desperdiciemos
nuestras escasas fuerzas
en que cosas que ya no podrán ser cambiadas.
Estamos como estamos porque
lo único que debemos hacer
es tomar consciencia
de que TODAS las cosas son apariencias
de algo que está más allá y acá
de nuestros ojos.
Como somos demasiados pocos
los que hacemos esto,
es que todo intento por
cambiar la situación
resulta tardío insuficiente y precario,
es decir, vano.
Si, para mover una montaña,
hacen falta muchas manos;
¿cuántas más no harán falta para cambiar un corazón?
En otro poema decía que ya ni siquiera
sirve un milagro
Porque son necesarios 6.500 millones,
y los necesitamos antes de siete años.
Cada uno de nosotros debe ser capaz de hacer uno.
De otra forma no hay cambio que valga
y sólo quedaría esperar el
Fin definitivo de la Humanidad.
Si encuentras inaceptable
esta situación,
lo primero que debemos hacer
es ser eficientes en la transmisión de esta información.
Cuento contigo.





