Colección Otoño Invierno
Hace un tiempo,
nuestra excelentísima excelencia,
citó unos versos de su trovador favorito,
para pelar a sus adversarios. Dicen así:
No esperes mañana
lo que ayer no te dieron.
Si ésa es la lógica, ¿por qué insiste en que
votemos 17 años seguidos su Concertación de lobbystas?
Un día que despertó brillante,
nuestra excelentísima excelencia,
hizo una asombrosa deducción lógica:
si hay dos versiones contradictorias,
una de ellas ha de ser falsa.
Lo gracioso es que dejó el trabajo
de decidir quien miente
al gremio de los mentirosos.
Otro día amaneció con visiones
de jarrones desaparecidos
y de instituciones que funcionan.
Después lo entristeció la partida
del mayor lobbysta de su Concertación.
Dijo para la ocasión:
Chile le debe grandes servicios a Enrique.
También da pronósticos de fútbol.
Fallidos, por su puesto.
Además se sube al carro olímpico
de quienes nunca financió,
como ejemplo impracticable
para una juventud abandonada.
Sus discursos están llenos de alusiones al espíritu,
siendo él un agnóstico.
Si hasta su popularidad se debe a la mimetización
de su estilo de gobierno al del Gran Traidor:
presidencialista y autoritario.
No contento con eso,
en su vana ira, envía una carta
a su peor enemigo y se enoja que éste
la utilice en su contra.
Lo que indigna es que no fue por todo el mal
que nos hizo y seguirá haciendo el dueño de ese medio,
sino porque ofendió a sus pariente millonarios.
Realmente merece que le digan Condorito,
aunque en realidad ofende al pobre pajarraco,
él, que no tiene nada de pobre.
Un nuevo Eclesiastés se ha levantado entre ustedes:
Hipocresía todo es hipocresía.
Política es querer mandar hueones.
Lo peor es que son tantos
que seguirán ganando las pseudoelecciones,
de esta pseudodemocracia.
Pero esa es otra historia, mucho peor.
FE DE ERRATAS: es $8,3 por minuto.





