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El Valle de Gabriela Mistral
Sucesos, reflexiones y literatura sobre Elki y Chile.
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Estudiante universitario chileno, radicado en la ciudad de Vicuña, cuarta región. Escribo poemas, notas para la prensa local, ensayos para publicarlos. Filosofías, ciencias y literaturas que provoquen un cambio espiritual. Películas, sobre todo europeas y asiáticas, especial énfasis en animé.
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Pensar es deprimirse.
Camino acá me interceptó un viejo de Vicuña, conocido estafador y sabedor de todos los cahuines de la comuna. Me metió conversa, alegando contra Navarro y Girardi, con argumentos prestados a los columnistas sofistas de (La) Tercera y elando a los 'caciques locales'. ¿Hay vedadera gente de izquierda ó, mejor dicho, cuál es la diferencia entre derecha e izquierda, si los líderes de ambos bandos en esta comuna son rentistas (arcaísmo que usó el estafador) o contratistas, el nuevo 'estilo de baile' en cuestión de empleo?
Como resultado de ello, me calentó tanta estupidez, así que rebatí uno a uno sus argumentos. Pero hacer eso me distrajo tanto que terminé caminando hacia un ciber donde sus computadores no leen mis disquetes. Ahora tengo improvisaré sobre el tema que había escrito en mi hogar.
A mi señora le tocó un curso de madres-apoderadas traidoras. Sí, así no más.
Exactamente hace una semana, la directiva de padres y apoderados de su curso fue en pleno a reclamarle a la directora de la escuela donde trabaja, que 'no ponía tantas notas como la anterior profesora' y otro montón de estupideces por el estilo. ¿Se dan cuenta el tipo de 'actividades' a la que se dedican las madres de Chile? La puñalada por la espalda convertida en norma social. Siempre ha sido así y no dejará de serlo porque uno reclame, por eso me pregunto: ¿Cómo juran de guata que seremos desarrollados de aquí al (más falso que Judas) Bicentenario?
Resulta que el bando más poderoso dentro de su curso le profesa una adoración idolátrica a su antigua profesora, la que ni tonta ni perezosa, los dejó a mitad de año, para irse a otro establecimiento donde la esperaba un mejor puesto (directivo, es decir, sin hacer clases) y, obviamente por el mejor sueldo, al que suma el bono por ser zona rural. Esta profesora era del estilo 'antiguo': a grito 'pelao' trataba a sus alumnos, los llenaba de tareas para la casa (que siempre hacían sus madres) y les ponía una cantidad estratosférica de notas, de las cuales no justifica ni la mitad. Entonces, ¿de dónde viene la idolatría?
Muy simple, era íntima amiga y confidente de las penas de amor de este bando dentro de su curso. Por lo que las notas, más que un reflejo del rendimiento de sus alumnos, eran un reflejo de la cercanía o alejamiento de sus madres hacia ella. Esto no me lo ha dicho mi señora, sino que lo he podido deducir de algunos comentarios al pasar de algunos apoderados y otras profesoras cuando la voy a buscar.
Como mi señora es nacida y criada en el espíritu pedagógico de la Reforma, no aplica ese sistema, razón por la cual es duramente criticada por sus apoderados, que fueron criadas bajo el lema: la letra con sangre entra. Por lo que si no son así con sus hijos, sencillamente no los están educando. Tesis fieramente defendida por este grupo de cercanas a la anterior profesora y que lo lidera la presidenta de la directiva del centro de padres.
Fue con estos 'puntos de vista', que mi señóra rebatió en la primera reunión de apoderados, sin que alcanzaran a darse cuenta de ello, que 'visitaron' a la Directora de dicho establecimiento para denunciar que no era buena profesora. Ante tan descabellada acusación la directora y el jefe UTP, volvieron a tratar de haceres entender que esta forma no sólo es mejor que la anterior, sino la única de tratarlos dignamente. Pero no hubo caso. Si no mi señora no hubiese tenido que ir a ver al jefe UTP, ella no se habría enterado de esta 'entrevista a puertas cerradas'.
¿Cómo se puede siquiera trabajar, ya ni siquiera hablemos de 'cambiar el mundo', si quienes debieran ser las primeras interesadas en la superación de sus hijos lo único que hacen es perjudicar a quien está todos los días tratando de sacar lo mejor de ellos?
¡Qué vulgar es el vulgo!, decía mi madre, con toda razón.
Lo peor de todo es que ni siquiera les alcanza 'la moto neurona' (como dice la Nanny) para darse cuenta que con esa actitud los más perjudicados son sus propios hijos, no sólo por el mal ejemplo que están dando, sino por la contradicción que los hacen vivir, al tener que estudiar día a día con una profesora que es distinta a la que se fue y que sus propias madres idealizaron en demasía sin ningún argumento que lo justifique, más que su propio y egoísta interés.
Esta contradicción aflora en las propias comparaciones conque molestan a mi señora, ya que siempre son para indicar lo que ella no hace, pero sí la anterior 'colega'. En ese sentido la situación me recuerda a los ejércitos derrotados, que dejan el campo minado para que el vencedor pierda fuerzas en su avance.
Me pregunto, ¿Con este tipo de actitudes se pretende 'educar' al 'futuro del país' (los niños), como tanto se llenan el hocico todos, de 'Presidente' a paje? Y eso que no he hablado de la administración municipal, que supera a todos en oscuridad.
Lacan (psicoanalista francés) decía, en forma demasiado resumida, que los problemas vienen de la madre. Debo reconocer que, a pesar de que no me gustó lo que dijo, el tiempo no hace sino darle la razón. Con estas madres, ¿qué se puede esperar? No son pocas ni todas están quí.
Para más remate, las profesoras antiguas le dicen a mi señora que ella se ven reflejadas en su situación cuando ingresaron al servicio, por actitud y disposición a servir desinteresadamente. Pero también les pasó lo mismo, no una, sino varias veces, por lo que le aconsejaron no enfrentarse a ellas, como era el propósito original de mi señora, sino que tratarlo 'diplomáticamente'. Varias de ellas habían enfrentado la situación frontalmente, haciéndoles ver lo errado de su actitud, pidiendo el cambio de la directiva, ¡por el propio bien de sus hijos! Pero todo eso resultó en más tergiversaciones, que a la postre, fueron usadas en su contra y terminaron por debilitar su posición ante la dirección.
Así que mi señora, en vez de intentar hacerlas cambiar, sólo pudo decirles una fábula, para ellas mismas se dieran cuenta de su error. Cuneto corto, los apóstoles entendían mejor las parábolas de Jesús, que este hato de cabras, las fábulas de mi señora, que es una muy buena cuentista.
Por eso es lo que decía al principio, pensar es deprimirse, ya que lo primero que te das cuenta es que el mundo en que vivimos, desde tus vecinos, a las grandes naciones, es peor de lo que imaginas. La gente siempre estará feliz de cagarte la existencia, como el tipo que me interceptó en la calle o los apoderados de mi señora.
Esto demuestra, además, que el lado oscuro tiene muchas caras y debemos estar preparados para reconocerlas en todo momento y lugar. Eso es cansador, porque no deja vivir en paz.
¿En quién puedes confiar?
 
Comentario:
Hazle caso al viejo
al menos Girardi es corrupto y no porque lo diga la tercera
No