Tzolkin: Cuenta Sagrada Hacia la Nueva Era
Por Paulina Arce. Revista Uno Mismo. Año 17. Nº 187. Julio 2005.
En junio de 1952, el destacado arqueólogo mexicano Alberto Ruz Lhuillier descubrió la tumba de Pacal Votan, en el Templo de la Inscripciones, en Palenque, la ciudad maya ubicada en Chiapas, México. Ruz encontró una gran cripta que contenía un sarcófago de varias toneladas. Sobre éste reposaba una lápida esculpida con gran cantidad de información. En esa tumba yacía el rey Pacal cubierto por una máscara de jade y joyas.
El descubrimiento recorrió el mundo y Palenque fue visitada por un sinfín de historiadores, antropólogos, arqueólogos, incentivando un estudio más refinado de la cultura maya.
En este ir y venir de eruditos, aficionados y místicos, apareció un personaje que comenzaría a estudiar los códigos con otros ojos: José Argüelles. Este historiador de origen mexicano ha dedicado más de 35 años a la investigación de los códigos maya, centrando su interés en el conocimiento y manejo del tiempo que tenía este pueblo a nivel planetario y galáctico.
Los libros de Argüelles, traducidos a varios idiomas, son el resultado de su actividad artística y científica en la investigación de los sistemas totales. Es fundador, junto a su esposa Lloydine, del Movimiento Mundial de Paz de Cambio al Calendario de 13 Lunas y de la Red de Arte Planetario. En el año 2000, crearon la Fundación para la Ley del Tiempo, en Portland, Oregon, EE.UU., una entidad para difundir y promover esta ley, que es la base del conocimiento maya y cuya aplicación práctica es el Calendario de 13 Lunas.
La Naturaleza del Tiempo
Hablar de los maya es referirse en primer lugar al concepto del tiempo. "¿Dónde estamos en el tiempo?", pregunta Katarina Prokic, psicóloga, estudiosa del Calendario Maya hace nueve años y facilitadora de la Ley del Tiempo del nodo Santiago.
Para contestar esta pregunta lo primero que hay que hacer es entender qué es el tiempo y observar cómo éste nos va cambiando a nosotros y al entorno.
El tiempo y el espacio son dos dimensiones paralelas. Dentro del espacio, que es la tercera dimensión, utilizamos el cuerpo que un fractal o un resumen de los componentes esenciales de la Tierra, como el agua, minerales, aire, entre otros. a su vez, el tiempo se encuentra en la cuarta dimensión y se percibe a través de la mente, la cual viene a ser una síntesis del universo, del infinito y de todas sus posibilidades.
El científico que más se acercó a esta definición fue Albert Einstein, quien planteó que el tiempo se encontraba en la cuarta dimensión. Todo lo que podemos percibir con los sentidos se encuentra en la tercera dimensión, no así los pensamientos, ideas, sueños, los cuales se encuentran en la cuarta. Experimentar esta dimensión es vivir en el aquí y el ahora. "En definitiva, el tiempo abarca el espacio y lo modifica. Primero es el pensamiento y luego la materia", asegura Katarina.
Quien lo Maneja, Atrapa la Mente.
Argüelles siguió investigando y uno de los destinos que consideró importante fue el Museo del Tiempo en Ginebra, Suiza. En 19889, se dio cuenta que nuestro concepto del tiempo es mecánico y que ese no era el tiempo verdadero. "Los Sumerios dieron la base de la medida errónea en el 3.00 a.C. Dividieron el día en 24 horas, 60 minutos, 60 segundos y el círculo en 360 grados dando la base del tiempo mecanizado en la forma del reloj. Su error fue utilizar un círculo para calcular el tiempo, pues quisieron medir un concepto de la cuarta dimensión con una figura geométrica de la tercera. Ello implica que nuestro actual concepto del tiempo tiene atrapada a la consciencia en la tercera dimensión", argumenta Katarina.
A juicio de los entendidos, es fundamental comprender el concepto del tiempo, ya que éste tiene que ver con la mente y la percepción. "Mucha gente no le da importancia al actual Calendario Gregoriano. Sin embargo, hay que saber que los calendarios son macroordenadores sociales. Todos trabajamos cinco días y descansamos el fin de semana", señala Igor Márquez, facilitador de la Ley de Tiempo del Nodo Santiago.
Este orden rige desde 1583, año en que la iglesia Católica instauró el uso del calendario Gregoriano. Los españoles llegaron a América con este calendario con el consiguiente domino que implicaba. De esa forma, el Calendario Gregoriano es un instrumento hegemónico, de poder, pues quien maneja el tiempo tiene atrapada la mente. A partir de ese momento, este calendario se ha transformado en un dogma. Nadie sabe lo que significa ni de dónde viene.
La palabra calendario deriva del término latino "calenda", que quiere decir libro de cuentas, donde el primer día de cada mes se registraban los impuestos o deudas que se debían pagar. Según Igor, "ahí nace la idea que el tiempo es dinero. El Calendario gregoriano antes se llamaba Juliano y tenía diez meses. Julio César incorporó el mes de julio de 31 días para cobrar su impuesto en la mitad de año recordemos que es verano en el hemisferio norte, la época de las primicias agrícolas. Nota del transcriptor, y Augusto III hizo lo mismo. Fue así como se desfasó en dos meses".
La misma ignorancia recae sobre el significado de los nombres de los meses. Enero es el nombre de un portal para entrar a Roma; Febrero era un rito de sacrificio; Marzo se refiere a Marte; Abril y Mayo son diosas de la primavera; Junio es la esposa de Júpiter; Julio y agosto fueron césares; Septiembre viene de siete, Octubre de ocho, Noviembre de nueve y Diciembre de diez. Lo anterior da como resultado una total irregularidad, que se potencia si consideramos que tenemos algunos meses de 30 días, otros de 31 uno de 28 y, cada cuatro años, el año es bisiesto.
Según la Ley del Tiempo, la frecuencia del tiempo que utilizamos es 12:60. Es decir, el tiempo mecanizado está basado en 12 meses por 60 minutos. La mente y el tiempo pertenecen a la misma dimensión. Si el tiempo es irregular, ¿cómo será la mente que sigue ese estándar? Es el calendario el que tiene programado el desorden. De ahí la propuesta de Argüelles de seguir un calendario regular de 13 meses de 28 días.
Ley Natural
La mayoría de las culturas antiguas utilizaron calendarios lunares porque las fases de la Luna se pueden contar con facilidad: la Luna da 13 vueltas alrededor de la Tierra en un año. La Tierra gira en trono al Sol en 365 días. A su vez, el sistema solar está girando alrededor de otra estrella mayor llamada Alción, sol central de las Pléyades, ciclo que demora unos 26 mil años. Luego, Alción gira en torno a otra estrella llamada Arcturus, tardando 104 mil años. Ello implica que, mientras se cumple un ciclo de 104 mil años, el sistema solar ha dado cuatro vueltas alrededor de Alción. "Este giro sería como las cuatro estaciones de un giro galáctico", comenta Igor.
Según él, hacia el año 2012 vamos a cerrar una cuenta de 26 mil años y, a la vez, otra de 104 mil. "Este tiempo regula todas las transformaciones del espacio y un cierre de dos ciclos tiene especial importancia por los cambios que provoca. La Tierra, el Sol y todos los planetas involucrados están ajustándose para calzar en el engranaje de estos nuevos tiempos. Por eso hay mayor actividad en el planeta en todo sentido".
"Según nuestra cuenta estamos en el 2005 d. de C. Pero más no podemos decir. Esa es la gran respuesta que dilucidaron los maya. Ellos dicen que estamos por terminar un ciclo de historia que empezó en el 3113 a. de C.", agrega Katarina. De ahí que en todo el mundo estén ocurriendo transformaciones importante, la gente está en un momento de búsqueda. "No es una crisis política ni económica, es una crisis evolutiva, ¡un evento planetario, galáctico!", dice.
A diferencia de la concepción occidental del tiempo, que es lineal, el tiempo maya está descrito por la figura geométrica de una espiral. Es decir, siempre se vuelve al mismo punto pero desde otro nivel. "Los maya que vivieron entre el siglo IV y IX d. de C. tenían una mirada galáctica y no geocéntrica como nosotros. La herencia que nos han dejado ayudará a subir del nivel planetario al galáctico lo que impulsará una espiritualización de la vida", señala Katarina.
La Ley del Tiempo establece que el tiempo es una frecuencia de sincronización, expresada en la relación 13:20 (de la matriz Tzolkin, 13 tonos y 20 sellos solares), ya que todo el planeta está regido por esa frecuencia del tiempo.
La fórmula de esta ley es: T (E)= Arte (energía factorizada por tiempo es igual a arte). Eso significa que la energía puesta en movimiento a través del tiempo se expresa como un suceso armónico que tiende a la belleza. Por ello, todo en la naturaleza es hermoso y equilibrado y a eso debe aspirar el ser humano.
Sincronía en el Cosmos
Las culturas antiguas emplearon diferentes tipos de cuentas. Los calendarios de los pueblos polinesios, celta, inca, mapuche eran cuentas de 13 lunas, pues se basaban en el giro promedio de la Luna alrededor de la Tierra, es decir, 28 días, 13 veces al año.
El nuevo Calendario de las 13 lunas es una cuenta lunar-solar-galáctica, que da como resultado 364 días (13x28). Para completar el giro solar de 365 días, existe un día más, llamado día Fuera del Tiempo el cual separa un año de otro. El 25 de julio se hace una pausa, se realizan todo tipo de celebraciones artísticas y se promueve la paz mundial. El día siguiente, es el primer día del nuevo año para comenzar a subir en la espiral del tiempo.
El Calendario de las 13 lunas considera a la estrella Sirio para el inicio del año, que se alinea con nuestro Sol el 26 de julio de cada año gregoriano. Este registro de tiempo fue puesto en práctica sólo por dos culturas: maya y egipcia, en el calendario de Thot. "La ascensión de Sirio es la referencia galáctica del Calendario de 13 lunas. Esto lo hace ser un calendario lunar-solar-galático", explica Josefina Santa Cruz, estudiosa del Calendario Maya hace siete años y facilitadora de la Ley del Tiempo del nodo Santiago, perteneciente a la RAP (Red de Arte Planetario).
El Tzolkin, Calendario Sagrado Maya o matriz 13:20, también se refiere al orden sincrónico que es la medida del tiempo cuatridimensional. Esta matriz mide el ciclo galáctico de 26 mil años, comprimiéndolos en 260 unidades compuestas por 13 columnas o tonos galácticos y 20 filas o sellos solares.
"El número 13 es muy significativo. Ocurren 13 ciclos lunares, existen 13 vibraciones básicas del sonido, 13 colores (7 del arco iris y 6 intermedios), 13 articulaciones básicas del cuerpo. A su vez, el 20 se refiere a los 20 dedos de las manos y los pies. De ahí que esta frecuencia de tiempo se conoce como 13:20, es decir, 13 meses ó 13 tonos por 20 sellos solares", explica Igor.
Según Argüelles, los maya sabían que el centro de la galaxia emite una frecuencia que sincroniza y regula todo el universo: las galaxias, las estrellas, el Sol, la Tierra y la Humanidad.
"La Ley del tiempo es una ciencia holonómica, lo que implica que no se puede separar lo que le pasa al sol de lo que nos sucede a nosotros. Por ejemplo, a nivel micro existe el modelo atómico, donde los átomos son engranajes tridimensionales que se adecuan a los movimientos de los otros y se van sincronizando de forma secuencial. Lo mismo ocurre a nivel macro. Todo lo que nos pasa está conectado con el universo. Por eso no existe la casualidad, sino la causalidad", señala Igor.
Por lo anterior, no es correcto decir Calendario Maya, sino Sincronario, pues la sincronía se refiere a dos o más fenómenos que se manifiestan de forma simultánea en el mismo instante en tiempo y espacio. por ello, la función del calendario es sincronizarnos.
De esta forma, el Tzolkin es una puerta abierta a un cúmulo de datos trascendentales para los seres humanos. Es una herramienta capaz de dar a conocer nuestra estructura física, emocional, mental y espiritual a través de su sincronía con el pulso cósmico emitido desde el centro de la galaxia. A su vez, permite conocer los ciclos de tiempo en los cuales la Tierra está involucrada como planeta dentro de un sistema galáctico. En palabras de Argüelles el Tzolkin "Es una verdadera tabla periódica de frecuencias galácticas".
Sin duda, la lectura y la interpretación de esta profunda y compleja matriz, el Tzolkin, es un tema que continúa la senda comenzada por los maya.
Adelante, este es sólo el comienzo.
Mayor información en: www.tortuga.com; www.lawoftime.org; www.13lunas.cl; www.antaresdelsur.cl; tormentamaga@marix.cl; jose1320@mail.com; aprende@universo.com
Lo único que puedo y debo agregar, como editor de este texto es una acotación al margen. Se trata de una cuestión de escala jamás antes vista. Cuando Igor Márquez señala que: "Los maya que vivieron entre el siglo IV y IX d. de C. tenían una mirada galáctica y no geocéntrica como nosotros. La herencia que nos han dejado ayudará a subir del nivel planetario al galáctico lo que impulsará una espiritualización de la vida". El problema que me salta a la vista y que jamás ha nadie he visto siquiera pensarlo es que casi el 99% de los habitantes de la Tierra no tienen esa consciencia planetaria. Entonces, ¿cómo van a, literalmente, saltar desde, muchas veces, la inconsciencia personal a una consciencia galáctica, que ni siquiera saben que existe?
El problema es que el ego lo centra todo en sí, por lo que no deja apreciar nada más. Lo que me lleva a pensar en la ingenuidad de todos los que se imaginan que ya existe esa conciencia planetaria. Dicho problema se ve agravado por la sencilla razón de que no es a una o dos personas a quienes hay que ayudar a ver las cosas de otra forma, sino que nada menos que a 6.000.000.000 de más de 200 países, con decenas de idiomas y miles de dialectos, en distintos estadios de desarrollo social, económico y tecnológico, religiones anquilosadas en el pasado y, lo que empeora toda esta situación, hasta convertirla en tragedia anunciada, es que: ¡tenemos menos de seis años!, para, nada menos que ¡cambiarle la forma de percibir la existencia a todos ellos!
¿Ahora captan mi punto de vista?
Si todos estos miles de años no nos han hecho ni judíos ni cristianos, ni musulmanes a TODOS, ¿quién cree de verdad que seis años bastarán para cambiar radicalmente la forma de pensar y vivir a TODA LA HUMANIDAD?
¡Ah! Olvidé deciros la última condicionante de esta verdadera MISIÓN IMPOSIBLE: O TODOS O NINGUNO. Tal como decía mi maestro Brecht en uno de sus poemas.
El altruismo no es un desborde de vitalidad, sino el mínimo común para la supervivencia de la Humanidad, quien no lo sea, es menos que humano y está impidiendo la salvación de todos los demás. El egoísmo de uno condena a TODOS. Imaginen entonces el INMENSO LASTRE de todos los egoístas que conoces en tu vida. Hasta tú mismo eres el lastre de tu vida y de la de TODOS. El egoísmo es a la vida lo que los agujeros negros a la Luz.
Menos mal que aún hay una última oportunidad, la que no debemos desperdiciar por ningún motivo. Así que: ¡Manos a la obra! A despertar las sincronías sagradas del Kosmos en nosotros.
Nos vemos pronto. In Lake'ch.





