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Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución. 3. JIN - Compasión Mediante el entrenamiento intenso el samurai se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Tiene compasión. Ayuda a sus compańeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla. 4. REI - Cortesía Los samurai no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurai es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales. Un samurai recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurai se vuelve evidente en tiempos de apuros. 5. MEYO - Honor El Auténtico samurai solo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quien eres en realidad. No puedes ocultarte de ti mismo. 6. MAKOTO - Sinceridad Absoluta Cuando un samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de "dar su palabra". No ha de "prometer". El simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y Hacer son la misma acción. 7. CHUGO - Deber y Lealtad Para el samurai, haber hecho o dicho "algo", significa que ese "algo" le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya. Un samurai es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel. Cuidado con el camino que sigues. HAGAKURE: Hojas ocultas. Jocho Yamamoto Hagakure, que significa "oculto bajo las hojas", es un antiguo breviario de caballería inspirado en el célebre código Bushido. Nos expone la vía del guerrero, cuyos preceptos filosóficos y ética trascendental presentan al Bushi. Bushido es la aceptación total de la vida, vivir incluso cuando ya no tenemos deseos de vivir. Esto se logra sabiendo morir en cada instante de nuestra vida, viviendo el instante, el aquí y ahora, sumido en el eterno presente, en vez de abandonar el campo de batalla cotidiano. Para el Samurai, la vida es un desafío, y la muerte es preferible a una vida indigna o impura. Esta es la noble y espectacular lección del HAGAKURE. Mantenido en secreto durante siglos, el Hagakure fue el libro de cabecera de Yukio Mishima. He descubierto que la vía del Samurai reside en la muerte. Durante una crisis, cuando existen tantas posibilidades de vida como de muerte, debemos escoger la muerte. No hay en ello nada difícil; sólo hay que armarse de valentía y actuar. Algunos dicen que morir sin haber acabado su misión es morir en vano. Este razonamiento es el que sostienen los mercaderes hinchados de orgullo que merodean por Osaka; no es más que un razonamiento sofisticado a la vez que una imitación caricaturesca de la ética de los Samuráis. Hacer una elección juiciosa en una situación donde las posibilidades de vivir o de morir se equilibran, es casi imposible. Todos preferimos vivir y es muy natural que el ser humano encuentre siempre buenas razones para continuar viviendo. El que escoge vivir habiendo fracasado en su empeńo, será despreciado y será a la vez un cobarde y un fracasado. El que muere después de haber fracasado, muere de una muerte fanática, que puede parecer inútil. Pero en cambio, no será deshonrado. Tal es la vía del Samurai. Para ser un Samurai perfecto es necesario prepararse a la muerte mańana y tarde e incluso durante todo el día. Cuando un Samurai está constantemente dispuesto a morir, ha alcanzado la maestría de la Vía y puede dedicar, sin cesar, la vida entera al servicio de su seńor. La rutina Cuando Hotta Haga No Kami Masamori era paje del Shogun, era tan obstinado que este último decidió someterlo a prueba. Para hacerlo, hizo calentar a blanco un par de sandalias y las colocó sobre un brasero. Masamori tenía por costumbre coger las sandalias colocadas al lado del brasero para ir a recibir a su Seńor. Esta vez, en cuanto tocó las sandalias notó la quemadura en las manos. Pero actuó de la manera acostumbrada, así que el Shogun se las quitó rápidamente de las manos. Uno de los Samurai de Matsudaira Sagami No Kami estaba en una pensión en Kyoto para recoger dinero. Un día que estaba en el portal viendo pasar a la gente, oyó a un transeúnte gritar: "Se dice que los hombres del Seńor Matsudaira están enzarzados en un combate." El samurai se dijo: "Es muy lamentable que mis compańeros estén implicados en un combate. Estos deben de ser los que tenían que ir a relevar a los que estaban de servicio en Edo". Se informó sobre el lugar del combate y cuando llegó jadeante, sus compańeros habían sido heridos ya por sus adversarios, que estaban a punto de darles el golpe de gracia. Acompańando su ataque de un grito, golpeó a dos hombres y regresó a Kyoto. Este asunto llegó a oídos del oficial del Shogun que mandó llamar al Samurai para preguntarle: "Habéis ayudado a vuestros compańeros, desobedeciendo con ello al edicto del Gobierno. żCómo es eso?" Él contestó: "Vengo de la provincia y me es difícil entender lo que Su Seńoría me dice. żPodría volver a repetirlo?" El oficial enfureció y dijo: "żEstá usted sordo? żHabéis estado implicado en una pelea, derramado sangre y desobedecido el decreto gubernativo, quebrantando las leyes, sí o no?" El hombre contestó: "Ya había comprendido todo esto. Aunque lo afirméis, yo no he desobedecido voluntariamente a las leyes y no he tenido intención de desobedecer al gobierno. La razón de ello es que todo ser viviente concede a la vida cierto precio y desde luego lo mismo ocurre con los seres humanos. Por mi parte, doy un gran valor a la vida humana. Pero he oído que mis compańeros estaban en peligro y hacer ver que uno no se ha enterado de nada no es digno de la Vía del Samurai. Por ello he corrido para socorrer a mis compańeros. Volver a mi casa, la vergüenza en el corazón, sabiendo que mis amigos han sido asesinados, habría prolongado desde luego mi vida, pero era desobedecer a la Vía. Para seguir la Vía, uno debe sacrificar su preciosa vida. Es debido a esto, a respetar a la Vía y no por despreciar el reglamento, que decidí ir allí. Os ruego, ahora, que procedáis a mi ejecución." El oficial quedó impresionado, archivó el asunto y escribió al Seńor Matsudaira: "Tenéis un valiente Samurai a vuestro servicio. Espero que lo sabréis cuidar como se merece". Las raíces El árbol genealógico del Seńor Soma, sobrenombrado el Chiken Marokoshi, era el más elaborado del Japón. Un ańo en el que su hacienda se incendió y estuvo a punto de ser destruida, el Seńor Soma dijo: "Incluso si la casa, los muebles y todo el resto es destruido, no lo lamentaré porque son cosas que se pueden reemplazar. Lo único que lamentaré es no haber podido salvar mi árbol genealógico, que es un tesoro de familia de lo más precioso". Allí estaba un Samurai y dijo: "Voy a entrar en la casa y traerlo". El Seńor y los demás se pusieron a reír, diciendo: "La casa es ya pasto de las llamas, żcómo lo conseguiréis?" Aquel hombre no había sido jamás muy hablador y no había sido particularmente diligente pero era alguien que iba hasta el final en todo lo que hacía. Dijo también: "Hasta ahora no he sido de una gran utilidad a mi amo, porque no he sido muy cuidadoso, pero he vivido con la idea de que un día mi vida podría ser útil. Me parece que este momento ha llegado." Entonces se lanzó a las llamas. Cuando el incendio fue apagado, el amo ordenó: "ˇQue se encuentre su cadáver! ˇQué gran pérdida!" Después de haber buscado por todas partes, se descubrió su cuerpo en el jardín próximo a los apartamentos; cuando se le dio la vuelta, salió sangre de su vientre. El Samurai se había abierto el vientre y en él había colocado el documento para que permaneciera intacto. A partir de ese día, se sobrenombró este documento "la genealogía de la sangre". En el Koyogunkan, alguien dijo: "Cuando estoy frente al enemigo, siempre tengo la impresión de que penetro en las tinieblas y a causa de esto he sido herido gravemente... sin embargo, vos que habéis combatido con tantos hombres valientes jamás habéis sido herido. żCómo es posible esto?" El otro contestó: "Cuando me enfrento con el enemigo, es desde luego como si penetrara en las tinieblas. Pero enseguida tranquilizo mi mente, todo se vuelve como una noche iluminada por la pálida Luna. Si ataco en este momento, sé que no seré alcanzado." Esta es la situación en el momento de la verdad. Tácticas militares En las Notas sobre las Reglas Marciales, está escrito lo siguiente: "Ganar primero, combatir después, lo que dicho en dos palabras es ganar antes. La riqueza del tiempo de paz es permitir la preparación marcial para el tiempo de guerra. "Con quinientos aliados, se puede derrotar a una fuerza enemiga de diez mil hombres." Cuando uno intenta tomar el castillo de un enemigo y es necesario retirarse, hay que replegarse, no siguiendo la carretera principal sino las carreteras secundarias. Se debe tender a sus muertos y heridos con el rostro girado hacia el enemigo. Es evidente que el guerrero tiene que estar en vanguardia durante el ataque y en la retaguardia cuando la retirada. Cuando se ataca, no se ha de despreciar esperar el buen momento. Esperando el buen momento no se debe olvidar el ataque. Entre los principios secretos de Yaygu Tajima No Kami Munemori, hay un proverbio: "No existe táctica militar para un hombre de gran fuerza moral." Instruido por esto, cierto vasallo del Shogun fue a ver al Maestro Yagyu y le pidió que lo aceptara como a su discípulo. El Maestro Yagyu dijo: "Me parece que ya sois alumno de una escuela de Artes Marciales. Decidme el nombre de vuestra escuela antes de iniciar nuestras relaciones de maestro-discípulo." El hombre contestó: "Yo no he practicado jamás un arte marcial." El Maestro dijo: "żNo habéis jamás aprendido la disciplina de la escuela Tajima Nokami? Tengo la impresión de que sois uno de los maestros del Shogun. El hombre juró que no. El Maestro le preguntó entonces: "żTenéis algún tipo de convicción profunda?" El hombre contestó: "De nińo tomé conciencia de que el Bushi es un hombre que no debe arrepentirse de su vida. He enterrado este pensamiento en mi corazón durante muchos ańos y ello se ha vuelto una convicción. Por ello, jamás pienso en la muerte. No tengo ninguna otra concepción fuera de ésta." El Maestro Yagyu quedó muy impresionado y dijo: "Mi intuición no me ha engańado. El principio más profundo de la táctica marcial es el que vos poseéis. Hasta ahora, de cientos de discípulos que he tenido, ninguno ha alcanzado este principio. No es necesario prepararos con el "sable de madera" (boken). Voy a iniciaros inmediatamente." Enseguida le dio un pergamino. Esta historia ha sido relatada por Muragawa Soden. Si alcanzáis demasiado rápido la gloria, la gente se volverá vuestro enemigo y no seréis de ninguna utilidad. Si os eleváis progresivamente en el mundo, las personas serán aliados vuestros y seréis felices. A la larga, que hayáis sido rápido o lento, en cuanto hayáis adquirido la comprensión de los otros, nada os amenaza. Se dice que la suerte que os es dada por otros es la más segura. Los cuatro Votos Algunos son capaces de actuar con sabiduría cuando la ocasión lo requiere. Otros se ven obligados a permanecer despiertos largas horas, presos de angustia, antes de descubrir la solución correcta al problema planteado. Pero aunque estas diferencias innatas sean en cierta medida inevitables, cada uno puede alcanzar dones de sabiduría insospechada adoptando "los cuatro votos". Parece que cualesquiera que sean los dones personales, cualquiera que sea la dificultad del problema, a una reflexión suficientemente larga y profunda. En tanto uno funda su razonamiento sobre el "Yo", puede ser muy prudente y astuto pero no sabio. Los seres humanos son insensatos y les es difícil abandonar su "Yo". A pesar de todo, un individuo enfrentado a una situación complicada tiene grandes posibilidades de encontrar una solución, si llega a abstraerse momentáneamente del problema, concentrándose sobre los "cuatro votos" y abandonando su "Yo". Decisiones Poseemos muy poca sabiduría; sin embargo, tenemos una gran tendencia a referirnos a ella para resolver nuestras dificultades. Debido a que nos preocupamos esencialmente de nosotros mismos, nos desviamos de la Vía del Cielo y nuestras acciones se vuelven malas. A los ojos de los demás, somos despreciables, débiles, limitados y totalmente ineficaces. Cuando nos sentimos incapaces de una competencia verdadera es preferible apelar a alguien más sabio. No estando personalmente implicado, tal vez pueda revelarse como un juez preclaro -ya que no tiene un interés propio-. Estará en medida de aconsejar la elección más juiciosa. Comentario de Kenai Como podrán apreciar, faltan los famosos cuatro votos, entre otras muchas cosas, dado que sólo es el adelanto de quien pretende venderlo. Pero, tanto ellos, como varias cosas más se pueden deducir del código fundamental del que son casi un comentario: el Bushido. Literalmente significa: el camino (do) del guerrero (bushi). El tema principal de ellos es la concentración. No lo dicen de forma explícita, porque era tan subentendido que no había para qué hacerlo. Esto viene dado por el substrato budista que yace en el fondo de su concepción del Universo y el Hombre. No por nada hay frases como "los seres humanos son insensatos". Pero lo principal es que responde a la pregunta de, como dice el budismo, "todo es una ilusión" (Samsara), żpara qué pelear? Si hay un motivo por el cual creas que no queda más que hacerlo, hazlo así. Por eso es mitad manual de tácticas y estrategias, mitad código ético. Históricamente es la fusión y el gran aporte del budismo ch'an, proveniente de la China (que después sería el famosísimo Zen japonés), a una cultura tan patriarcal, jerárquica y violenta como la japonesa. Es más, si no fuese por eso, los japoneses no tendrían la alta cultura que tienen, ya que ella nace bajo su influencia. El Bushido, la ética samurai, algo que en un principio parecía contradictorio, pues, żcómo va a tener ética un asesino al servicio de un seńor poderoso, si lo único que debe hacer es matar a todos sus enemigos?, es esta fusión y tiene su expresión, casi estética, en este libro. Pero sin duda alguna que el verdadero florecimiento de esta estética a la cual he aludido, es sin duda alguna, el período Edo, por el nombre de la ciudad donde residía el poder del Shogún (Comandante en Jefe contra los bárbaros) de la dinastía Tokugawa. Es en este período donde surgen numerosas dojos o 'escuelas' (aunque el significado profundo es el de lugar sagrado, donde se enseńan las artes del cielo, para ser como el rayo, que parte la oscuridad; por eso es que hay que sacarse los zapatos) de Kendo, el Camino (do) de la espada (ken), cada una con su particular visión de la función que debe cumplir el guerrero (bushi) en la sociedad. Donde queda más claro esto es en el período de la guerra civil que derriba el sistema de shogunato e instaura una monarquía constitucional, al estilo europeo, donde estas escuelas entran en pugna alineándose en uno de los dos bandos: los clanes rebeldes y el Shogún. Es impresionante saber que una disputa que en otras regiones, y que en el mismo Japón, la anterior oportunidad que se dio, produjo la mayor batalla con armas de fuego de su época y la primera en el mundo, tres siglos después derivó, por este proceso de 'estetización' de la muerte, a un enfrentamiento entre cuerpos tácticos de elite que en verdad ahorraron mucha sangre. Tanto así que los más grandes enfrentamientos armados sucedieron después de consolidada la Revolución Meiji, donde fuerzas desilusionadas por el la 'modernización' a la fuerza del país, se rebelaron, porque creyeron en un principio, que se trataba de seguir aislados del mundo. Lo curioso es que donde mejor queda reflejado todo esto sea una serie de dibujos animados. Los que saben deben recordarla a la perfección, żo no? A quienes no la han visto se las recomiendo en el acto: Ruroinin Kenshin, el samurai que eleva su espada al cielo. En realidad, para nosotros, como occidentales, resulta curioso que la mejor representación de todo lo que he comentado sea una serie de dibujos animados, para un japonés resulta obvio. No por nada nos tratan de Gaijin (bárbaros) por lo incultos que que somos frente a ellos. No me extrańó, entonces, que esa serie había sido declarada, como diríamos en Chile, material complementario para la educación en Japón. El punto de esta larga y, para los que saben, latosa introducción es que allí cada guerrero se presenta con el lema de su escuela el que resulta ser la esencia tanto de su ética, como de su técnica de combate. Esto nos debe llevar a otra breve reflexión: żCómo es posible que ética y técnica sean, a fin de cuentas, lo mismo? He ahí el gran misterio de todo esto, porque, no olvidemos, que toda verdadera filosofía está de acuerdo con todas las demás en un punto: Todo Es Uno. Lo paradójico es que esta verdad me fue revelada mientras estudiaba filosofía en la universidad. El tipo en cuestión era nada menos que el filósofo presocrático Heráclito de Éfeso, para que vean cómo la verdad es una aquí y en la quebrada del ají y en cualquier parte del mundo. De ahí en más, me fui dando cuenta que esta verdad se repetía cada vez que alguien llegaba a la iluminación o Satori, como dicen los monjes Zen. Para finalizar, aquí van las citas del Hagakure que hace Jim Jarmush en su película Ghost Dog, the Way of Samurai. Sé que les ayudarán a enfrentar de mejor manera este fin de mundo que se nos viene encima, hasta pronto. Perro Fantasma, el Camino del Samurai. En esta película aparecen los siguientes párrafos de El Libro del Samurai, como también se le conoce. Aparecen a modo de introducción, comentario y/o conclusión a las acciones del personaje. Incluso uno es parte del diálogo. El camino del samurai se encuentra en la muerte. Uno debe meditar diariamente sobre lo inevitable de la muerte. Cada día, cuando el cuerpo y la mente están en paz, uno deberá meditar que es desgarrado por flechas, rifles, lanzas y espadas; que es arrastrado por olas tremendas; que es arrojado a un gran fuego; que le cae un rayo encima; que muere en un gran terremoto; que cae desde acantilados de miles de metros; que muere por una enfermedad o comete seppuku por la muerte de su maestro. Y todos los días, sin falta, uno debe considerarse muerto. Esta es la esencia del Camino del Samurai. Es malo cuando una cosa se convierte en dos. Uno no debe buscar nada más en el Camino del Samurai. Es lo mismo para cualquier otra cosa que se llame Camino. Si se comprenden las cosas de esta forma, tiene que poder oírse acerca de todos los Caminos y estar más y más de acuerdo con el suyo propio. Si hubiera que decir en una palabra cuál es al condición para ser un samurai, la base está en dedicarse en cuerpo y alma a un amo. No olvidar al amo es lo más fundamental para un servidor. Es un buen punto de vista ver al mundo como un sueńo. Cuando tienes una pesadilla, te despertarás y te dirás que fue sólo un sueńo. Se dice que el mundo en el que vivimos no es ni un poquito diferente a eso. Entre las máximas del muro del seńor Naoshigo, estaba esta: Los asuntos de gran importancia deben tratarse a la ligera. El maestro Ittei comentó: Los asuntos de poca importancia deben tratarse seriamente. Según lo que dijo uno de los ancianos, llevar al enemigo al campo de batalla es como un halcón que apresa a un pájaro. Aunque éste se mezcle entre miles de ellos, al halcón no le interesará ninguno, salvo al que marcó primero. En palabras de los ancianos, uno debe tomar decisiones dentro del tiempo que llevan 7 respiraciones. Es una cuestión de estar decidido y tener el coraje de abrirse paso hacia el otro lado. Aún si la cabeza de un samurai fuese repentinamente cortada, él aún podría llevar a cabo una acción más con precisión. Si uno se convierte en un fantasma vengativo y demuestra gran determinación, aunque su cabeza esté cortada, no morirá. Es bueno llevar un poco de polvo rojo (maquillaje) en la manga. Puede suceder que cuando está desembriagándose o levantándose, el cuerpo de un samurai luzca enfermizo. En ese momento es conveniente ponerse un poco de polvo rojo. Cuando uno toma la decisión de matar a una persona, aunque sea muy difícil tener éxito avanzando directamente, no servirá pensar en realizarlo dando muchas vueltas. El Camino del Samurai es el de la inmediatez, y es mejor lanzarse precipitadamente. Nuestros cuerpos cobran vida desde el centro del vacío. Existir donde nada hay es el significado de la frase "Forma es vacío". Que todas las cosas están sostenidas por la nada, es el significado de la frase: "El Vacío es la forma". No hay que pensar que éstas son dos cosas separadas. Sin duda no existe otra cosa salvo el propósito único del momento presente. La vida entera de un hombre es una sucesión de momento tras momento. Si uno comprende a fondo el momento presente, no habrá nada más que hacer ni a que aspirar. Hay algo que aprender de un temporal. Cuando uno se topa con un chaparrón repentino, trata de no mojarse y corre rápido por la calle. Al hacer cosas como pasar por debajo de los aleros de las casas, uno igual se moja. Cuando uno está decidido de entrada, no se distraerá ni vacilará, porque sabe que igual quedará empapado. Esta interpretación es extensiva a todas las demás cosas. Se dice que el llamado espíritu de una época es algo a lo que no se puede regresar. Que este espíritu gradualmente se disipe, se debe a que el mundo está llegando a su fin. Por esta razón, aunque a uno le gustaría cambiar el mundo de hoy al espíritu de hace un siglo o más, no se puede hacer. Por eso, es importante sacar el mejor partido de cada generación. En la zona de Kamigata tienen una especie de caja para el almuerzo que usan durante un sólo día cuando contemplan las flores. Cuando regresan, la desechan, aplastándola con los pies. El fin es importante en todas las cosas. ÷WW04áZl˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙