Finlandia no es tan fría
Creo que es hora de que os hable de mi ex-compañero de trabajo finlandés, Pekka.
Recuerdo el primer día, intenté llamarle por su nombre y el tío no miraba. Luego de escuchar como pronunciaba su nombre al responder al teléfono me di cuenta de que había que pronunciar las dos kas, algo totalmente cacofónico para los latinos. Y entonces respondía como cuando metes por fin la contraseña y puedes ver el correo un día después de una noche de borrachera (Nota: esto es una simple metáfora).
Una de las características de Pekka es que podía hablarte durante horas sin importarle que te empezara a faltar riego cerebral o te diera un ataque de ictericia. Además no respondía a estímulos como volverle la espalda, irte al servicio (te perseguía) o utilizar frases de cierre (en fin, no somos nada…). Sin embargo, le echamos de menos porque aportaba ese componente humano tan importante y escaso en toda Universidad / Empresa.
Pekka (Pedro en Español), hacia honor a la connotación de fortaleza intrínseca al nombre. Debido a la over-ingestion de cerveza su cuerpo se transmuto hasta los 110 kilos, además con una alta relación cintura-cadera (barriga). Pekka hizo uno de los cambios más kafkianos que se puede hacer en la vida, pasó de ser batería de un grupo de heavy metal a iniciar la carrera de químicas cuando tenía 30 años. Cuando me vería deprimido, me hablaba de lo chungo que fue hacer ese cambio.
Él era finlandés en origen, pero a los 20 años se pasó a Suecia para nacionalizarse y evitar el servicio militar (verídico). Es decir, cuando le llamaron para la mili se hico el sueco :D
En nuestra cárcel-destierro nos hicimos cómplices, que llegó a su punto máximo cuando el Liverpool ganó la champions league. Los dos metiendo botes cerca de medianoche cuando aquí la gente (por lo general) es de un recatado recalcitrante con eso de la hora. No nos deportaron de milagro, especialmente por alegrarnos de un triunfo inglés.
Suerte en Stockholm, Pekka!!!.
Recuerdo el primer día, intenté llamarle por su nombre y el tío no miraba. Luego de escuchar como pronunciaba su nombre al responder al teléfono me di cuenta de que había que pronunciar las dos kas, algo totalmente cacofónico para los latinos. Y entonces respondía como cuando metes por fin la contraseña y puedes ver el correo un día después de una noche de borrachera (Nota: esto es una simple metáfora).
Una de las características de Pekka es que podía hablarte durante horas sin importarle que te empezara a faltar riego cerebral o te diera un ataque de ictericia. Además no respondía a estímulos como volverle la espalda, irte al servicio (te perseguía) o utilizar frases de cierre (en fin, no somos nada…). Sin embargo, le echamos de menos porque aportaba ese componente humano tan importante y escaso en toda Universidad / Empresa.
Pekka (Pedro en Español), hacia honor a la connotación de fortaleza intrínseca al nombre. Debido a la over-ingestion de cerveza su cuerpo se transmuto hasta los 110 kilos, además con una alta relación cintura-cadera (barriga). Pekka hizo uno de los cambios más kafkianos que se puede hacer en la vida, pasó de ser batería de un grupo de heavy metal a iniciar la carrera de químicas cuando tenía 30 años. Cuando me vería deprimido, me hablaba de lo chungo que fue hacer ese cambio.
Él era finlandés en origen, pero a los 20 años se pasó a Suecia para nacionalizarse y evitar el servicio militar (verídico). Es decir, cuando le llamaron para la mili se hico el sueco :D
En nuestra cárcel-destierro nos hicimos cómplices, que llegó a su punto máximo cuando el Liverpool ganó la champions league. Los dos metiendo botes cerca de medianoche cuando aquí la gente (por lo general) es de un recatado recalcitrante con eso de la hora. No nos deportaron de milagro, especialmente por alegrarnos de un triunfo inglés.
Suerte en Stockholm, Pekka!!!.
La venganza: carretera sin salida
Odio, venganza, ira… parece ser nuestro peaje para circular por las carreteras de la evolución.
Sé lo que estáis pensando.
Que preferís atacar antes que ser atacados.
La tendencia al odio es sin duda consecuencia de lo difícil que es encontrar ese punto de equilibrio entre amar todo lo que te rodea y a la vez no ser pisado. A abrir los pétalos sin miedo a que alguien arranque la flor.
En toda mi vida apenas he conocido a un puñado de personas que su sola presencia hacía que te sintieras mejor. Tremendamente eficaces en todo y prácticamente inmunes a la envidia que iban despertando en “los otros”. De algún modo consiguieron librarse de la coraza. El camino es posible. Ellos lo han conseguido.
Hacer daño intencionadamente nunca es tan negativo para la víctima como lo es para el que lo causa. No hay ningún Dios castigador. Es solamente la consecuencia de ir contra el camino al que estamos abocados, el de la liberación. Estamos aquí para eso. Tú no eres tu profesión, tú no eres tu ropa ni tu coche. Esos son tus medios para evolucionar.
Puede que la venganza sea el placer de los dioses, pero nuestra función como humanos es superar a los dioses que nosotros mismos hemos creado.
Sé lo que estáis pensando.
Que preferís atacar antes que ser atacados.
La tendencia al odio es sin duda consecuencia de lo difícil que es encontrar ese punto de equilibrio entre amar todo lo que te rodea y a la vez no ser pisado. A abrir los pétalos sin miedo a que alguien arranque la flor.
En toda mi vida apenas he conocido a un puñado de personas que su sola presencia hacía que te sintieras mejor. Tremendamente eficaces en todo y prácticamente inmunes a la envidia que iban despertando en “los otros”. De algún modo consiguieron librarse de la coraza. El camino es posible. Ellos lo han conseguido.
Hacer daño intencionadamente nunca es tan negativo para la víctima como lo es para el que lo causa. No hay ningún Dios castigador. Es solamente la consecuencia de ir contra el camino al que estamos abocados, el de la liberación. Estamos aquí para eso. Tú no eres tu profesión, tú no eres tu ropa ni tu coche. Esos son tus medios para evolucionar.
Puede que la venganza sea el placer de los dioses, pero nuestra función como humanos es superar a los dioses que nosotros mismos hemos creado.
Sexo en internet
Queridos alumnos, estudiemos la siguiente situación: acabamos de contratar por primera vez un servicio de internet. Con el tiempo, un fin de semana nos quedamos solos en casa ¿qué hacemos? Por supuesto, ir a un buscador y teclear: “sexo! sexo! quiero sexo!!!!” Con la intención candil de verle los senos a alguna jovencita.
Con el paso del tiempo, y cliqueando, se acaba no sólo degenerado sino que además aprendiendo prefijos hasta hace poco limitados al mundo de la psicología y la biología animal:
Filias, fagias, fobias,….
Y entre fetichadas y bizarradas, no se sabe cómo, se hace uno especialista en antiguas costumbres feudales japonesas y de nuestra querida inquisición (¡Oh, edad de oro de la perversión ganando el paraíso a la par!), es decir, cosas de putear como bukkakes y bondages (ésta última palabra por cierto que el corrector ortográfico del Word con toda su buena intención trata de matizar a “bondades”; ¡qué majo!).
Otro problema es meterse en páginas de sexo gratis más sospechosas que un gitano haciendo footing. Esto automáticamente conlleva la inundación del sistema por virus, popups, spywares y otros octavos pasajeros no deseados que asoman la cabeza entre los intestinos de nuestro pobre ordenador (“¡en los tiempos sin internet se vivía mejor! ¿Por qué no te vas por ahí a contratar a alguna profesional y me dejas en paz, que pago yo?”, diría la computadora si pudiera).
Pero todo acaba cansando y llegará el momento en el que los tiempos de manejar el ratón con la izquierda llegarán a su fin para todos.
Ya lo veréis.
P. D. No olvidéis decirle a vuestro confesor que os tocáis.
Con el paso del tiempo, y cliqueando, se acaba no sólo degenerado sino que además aprendiendo prefijos hasta hace poco limitados al mundo de la psicología y la biología animal:
Filias, fagias, fobias,….
Y entre fetichadas y bizarradas, no se sabe cómo, se hace uno especialista en antiguas costumbres feudales japonesas y de nuestra querida inquisición (¡Oh, edad de oro de la perversión ganando el paraíso a la par!), es decir, cosas de putear como bukkakes y bondages (ésta última palabra por cierto que el corrector ortográfico del Word con toda su buena intención trata de matizar a “bondades”; ¡qué majo!).
Otro problema es meterse en páginas de sexo gratis más sospechosas que un gitano haciendo footing. Esto automáticamente conlleva la inundación del sistema por virus, popups, spywares y otros octavos pasajeros no deseados que asoman la cabeza entre los intestinos de nuestro pobre ordenador (“¡en los tiempos sin internet se vivía mejor! ¿Por qué no te vas por ahí a contratar a alguna profesional y me dejas en paz, que pago yo?”, diría la computadora si pudiera).
Pero todo acaba cansando y llegará el momento en el que los tiempos de manejar el ratón con la izquierda llegarán a su fin para todos.
Ya lo veréis.
P. D. No olvidéis decirle a vuestro confesor que os tocáis.
Mi querida araña
Ayer me llevé un gran disgusto.
Había una araña en una esquina de mi habitación y de repente ha desaparecido. Me gustaba observarla en sus labores cuando me sentaba delante del ordenador. La soledad en mi retiro es tan grande que por una vez no ejercí el típico movimiento eléctrico con el que aplasto un exoesqueleto arácnido.
Supongo que en el fondo he tenido suerte porque estaba a punto de ponerle nombre, algo a todas luces desaconsejado por la organización mundial de la salud mental (la araña Tecla de la abeja Maya no cuenta; era un cartoon).
Hasta había pensado ponerle pequeños pedacitos de jamón de York en la tela para ganarme su confianza y compartir entrañables momentos computacionales.
Si ya es duro ver como tu perro envejece 7 años al año, mucho más duro ha sido ver como mi araña envejecía 5 años al día.
Va por ti, desconocida amiga.
The Urban Prisoner
Había una araña en una esquina de mi habitación y de repente ha desaparecido. Me gustaba observarla en sus labores cuando me sentaba delante del ordenador. La soledad en mi retiro es tan grande que por una vez no ejercí el típico movimiento eléctrico con el que aplasto un exoesqueleto arácnido.
Supongo que en el fondo he tenido suerte porque estaba a punto de ponerle nombre, algo a todas luces desaconsejado por la organización mundial de la salud mental (la araña Tecla de la abeja Maya no cuenta; era un cartoon).
Hasta había pensado ponerle pequeños pedacitos de jamón de York en la tela para ganarme su confianza y compartir entrañables momentos computacionales.
Si ya es duro ver como tu perro envejece 7 años al año, mucho más duro ha sido ver como mi araña envejecía 5 años al día.
Va por ti, desconocida amiga.
The Urban Prisoner
¿Nos vamos de marcha?
Llega el fin de semana y se supone que tenemos que divertirnos. Para ello tendremos que ir a una discoteca, las cuales se han convertido en un gran negocio.
Negocio: contracción entre NEGar y OCIO.
Vivimos asfixiados por el corsé laboral y económico, entre otros. La función del fin de semana es precisamente liberarnos para tomar oxígeno para el resto de la semana.
Claro que para ello seguimos un camino similar al toro por los toriles hasta llegar a la plaza. Algo que nosotros NO hemos elegido sino más bien sufrido.
¿Tan automatizados estamos? (mejor no preguntar)
¿Qué se nos pasa por la cabeza estando de marcha? A partir de la tercera copa muchas uniones neuronales se debilitan, y otras (menos) se refuerzan. Resultado: un nuevo tipo de pensamiento, lo que automáticamente da lugar a todo tipo de elucubraciones bizarras. Podemos disfrazarlo, envolverlo en celofán, que si salimos para entablar nuevas amistades (ya, ya…) pero la palabra que constantemente está en el trasfondo es una: SEXO!!
Desgraciadamente, la búsqueda de la liberación a través del sexo parece estar asociada al daño hepático y todo tipo de bailes pseudo-mutantes, lo que ha hecho del cortejo y apareamiento humano el más triste de la vida pluricelular. Los estudios demuestran que el punto de menor actividad sexual se encuentra entre las 3 y las 4 de la mañana. Por otro lado, el alcohol invita psicológicamente a la práctica del sexo al mismo tiempo que extermina la capacidad física para llevarlo a cabo (¡será cabrón!). Resultado, que parece estemos obligados a liberarnos en las peores condiciones físicas posibles. No nos dejan ni esas migajas.
Mi consejo de hoy es que tratéis de explorar vuestras propias necesidades y diseñéis vuestro propio ocio. Si podemos comprar fascículos, incluidas las tapas, para diseñar la caseta del perro, ¿por qué no vamos a poder currarnos los modos más eficientes de satisfacer nuestras propias necesidades? Tampoco hace falta pasarse de repente al senderismo para creernos muy sanos.
¡Rechazad los pases de discoteca!
¡¡Experimentad!!
The Urban Prisoner 38:14
Negocio: contracción entre NEGar y OCIO.
Vivimos asfixiados por el corsé laboral y económico, entre otros. La función del fin de semana es precisamente liberarnos para tomar oxígeno para el resto de la semana.
Claro que para ello seguimos un camino similar al toro por los toriles hasta llegar a la plaza. Algo que nosotros NO hemos elegido sino más bien sufrido.
¿Tan automatizados estamos? (mejor no preguntar)
¿Qué se nos pasa por la cabeza estando de marcha? A partir de la tercera copa muchas uniones neuronales se debilitan, y otras (menos) se refuerzan. Resultado: un nuevo tipo de pensamiento, lo que automáticamente da lugar a todo tipo de elucubraciones bizarras. Podemos disfrazarlo, envolverlo en celofán, que si salimos para entablar nuevas amistades (ya, ya…) pero la palabra que constantemente está en el trasfondo es una: SEXO!!
Desgraciadamente, la búsqueda de la liberación a través del sexo parece estar asociada al daño hepático y todo tipo de bailes pseudo-mutantes, lo que ha hecho del cortejo y apareamiento humano el más triste de la vida pluricelular. Los estudios demuestran que el punto de menor actividad sexual se encuentra entre las 3 y las 4 de la mañana. Por otro lado, el alcohol invita psicológicamente a la práctica del sexo al mismo tiempo que extermina la capacidad física para llevarlo a cabo (¡será cabrón!). Resultado, que parece estemos obligados a liberarnos en las peores condiciones físicas posibles. No nos dejan ni esas migajas.
Mi consejo de hoy es que tratéis de explorar vuestras propias necesidades y diseñéis vuestro propio ocio. Si podemos comprar fascículos, incluidas las tapas, para diseñar la caseta del perro, ¿por qué no vamos a poder currarnos los modos más eficientes de satisfacer nuestras propias necesidades? Tampoco hace falta pasarse de repente al senderismo para creernos muy sanos.
¡Rechazad los pases de discoteca!
¡¡Experimentad!!
The Urban Prisoner 38:14
Opening titles
Debo reconocer que jamás en toda mi vida he sufrido un cólico nefrítico a las tres de mañana. He tenido la suerte de que mi cuerpo no ha sido sometido a un periodo de asfixia superior a 3 minutos. Nunca, y repito nunca aunque las ciencias avancen una barbaridad, he tenido dos partos de gemelos en el mismo día. Pero os puedo asegurar, queridos amigos de la internet, que el castigo que he tenido que afrontar en los últimos dos años supera en mucho a todas estas situaciones puntuadas con un 10 en la escala de Richter del dolor. Es por eso por lo que requiero vuestra ayuda para polarizar los bits de esta parte del servidor hacia el desarrollo de lo humano. Nada me haría más feliz.





