Proyecto Euribor
Política, economía y psicología de masas se han unido con único objetivo global:
Endeudar a la mayor fracción posible de población mundial para controlarla.
Leo en El Mundo digital con fecha 24 de Noviembre de 2006 el siguiente dato:
“La deuda de las familias españolas ha aumentado un 20,6% en un año y se sitúa en 750.000 millones de euros.”
El aumento descontrolado del precio de los pisos experimentado desde los primeros años de esta década se neutralizó ligeramente proporcionando unas condiciones hipotecarias ventajosas. Esta tendencia ya ha desaparecido: no sólo es difícil acceder a una hipoteca, también es difícil mantenerla en el futuro puesto que las condiciones se van a recrudecer.
El incremento del valor de las hipotecas variables se revisa cada 6/12 meses basándose en el valor del Euribor. El euribor se calcula haciendo una media del precio al que venden el dinero los bancos más importantes de Europa (por cierto, ¿qué pinta la agencia Reuters en todo esto?). Es decir, relativamente arbitrario. Sin embargo, los incrementos de los sueldos toman como referencia el IPC. Para colmo, ahora vemos que ni eso porque los sueldos medios han permanecido estancados en los últimos 9 años.

Es evidente que el descenso entre los años 2002-2005 ha funcionado como reclamo para que las familias hicieran sus cálculos y volver a los valores anteriores después. Cuando la venta se ha dificultado, han decidido exprimir a los que ya habían comprado como habían podido subiendo el Euribor.
Obviamente, no tiene mucha importancia que el pan suba un 6% puesto que la compra más relevante que hace uno en su vida, implicando quizá más de la mitad del dinero ganado nunca, es la de un inmueble al que se aplican reglas “especiales” de control. Este hecho produce la situación donde la misma roca de Indiana Jones, donde la roca cae a velocidad de Euribor, mientras que el sujeto hipotecado trata de salvar su vida avanzando a paso de IPC (o incluso a ningún paso). El desenlace fatal sólo es cuestión de tiempo.
Uno de los datos clave es el siguiente:
“El nivel de morosidad hipotecario aún es bajo”.
Es decir, esto permite seguir aumentando el nivel de endeudamiento y a ver qué pasa. Por supuesto que es bajo, pero esto es consecuencia directa de que los responsables del pago harán todo lo posible para evitar el impago. A partir de un mes después de la primera mensualidad impagada, el banco tiene el derecho de poner el piso a subasta consiguiendo todos los beneficios del mundo. Antes de perder la mayor parte de los ahorros de una vida, invertidos en la compra del piso, cualquiera tratará de ir renunciando primero a los artículos de lujo, luego lo más superfluos y, finalmente, necesidades básicas que es en donde nos encontramos en este momento. “El nivel de morosidad aún es bajo” gracias al esfuerzo y sufrimiento de los pobres pagadores, no a que los precios no sean abusivos. El plan B recae en la posibilidad de reformar las condiciones de pago para alargarla (30 -> 50 años). Lo que lleva a la tendencia creciente de mantener a las familias hipotecadas el mayor tiempo posible y, mejor aún, implicando a su siguiente generación (hipotecas heredadas).
La gran pregunta que se hacen es:
“¿hasta donde podemos forzar la máquina sin consecuencias graves?”.
La respuesta se basa en dos pilares. Primero, el individuo actual carece de respuesta política clara. España está asolada por un bipartidismo consensuado que impide que cualquier tendencia política novedosa pudiera favorecer a los españoles estando relativamente fuera del control del poder central económico. Segundo, el individuo actual carece de toda respuesta revolucionaria, por lo que su capacidad de ejercer presión ante condiciones inaceptables es prácticamente inexistente.
Sorprende la suficiencia con la que se propone la creación de pisos de protección oficial como solución al problema. Es lo mismo de decir: “la situación no está tan mal: hay una serie de privilegiados que les damos condiciones ventajosas mientras que el 98% continúa con las nefastas. No sé de que os quejáis”. (¿por qué no se bajan los precios de todas?)
La mayor frustración es tener que pagar 250.000 euros, más intereses, por algo que todo el mundo sabe que en sí mismo no vale más de 60.000 euros (“es de necios, confundir valor y precio”) ya que el resto está simplemente inflado de un modo insultante. Todo esto también podría estar implicado en el alto nivel de agresividad detectado en adolescentes recientemente. Es difícil hacer el esfuerzo de formarse para el mercado laboral cuando al mismo tiempo te están diciendo que no vas a poder comprarte un piso nunca o que vas a ser un esclavo para ello (salvo que la herencia o especulación familiar lo impida, claro).
Ésta es la situación que tenemos en el primer mundo (yo aún no considero España dentro de este grupo pero, bueno, aceptamos pulpo como animal de compañía….). Pero si miramos hacia abajo vemos que los países en desarrollo están endeudados de por vida. Todas las ayudas de ONGs y el famoso 0.7% del PIB que ceden los más altruistas países occidentales sirven sólo para pagar los intereses de su deuda. Es decir, “quedamos bien respecto a la opinión pública y al mismo tiempo recuperamos lo que les damos de buena fe”.
Por eso no creo en izquierda o en derecha. Sólo hay dos bandos dentro de nuestra civilización: el FMI y el resto (independientemente de las ideas políticas del ciudadano de a pie, las cuales carecen de toda relevancia en este proceso).
Endeudar a la mayor fracción posible de población mundial para controlarla.
Leo en El Mundo digital con fecha 24 de Noviembre de 2006 el siguiente dato:
“La deuda de las familias españolas ha aumentado un 20,6% en un año y se sitúa en 750.000 millones de euros.”
El aumento descontrolado del precio de los pisos experimentado desde los primeros años de esta década se neutralizó ligeramente proporcionando unas condiciones hipotecarias ventajosas. Esta tendencia ya ha desaparecido: no sólo es difícil acceder a una hipoteca, también es difícil mantenerla en el futuro puesto que las condiciones se van a recrudecer.
El incremento del valor de las hipotecas variables se revisa cada 6/12 meses basándose en el valor del Euribor. El euribor se calcula haciendo una media del precio al que venden el dinero los bancos más importantes de Europa (por cierto, ¿qué pinta la agencia Reuters en todo esto?). Es decir, relativamente arbitrario. Sin embargo, los incrementos de los sueldos toman como referencia el IPC. Para colmo, ahora vemos que ni eso porque los sueldos medios han permanecido estancados en los últimos 9 años.

Es evidente que el descenso entre los años 2002-2005 ha funcionado como reclamo para que las familias hicieran sus cálculos y volver a los valores anteriores después. Cuando la venta se ha dificultado, han decidido exprimir a los que ya habían comprado como habían podido subiendo el Euribor.
Obviamente, no tiene mucha importancia que el pan suba un 6% puesto que la compra más relevante que hace uno en su vida, implicando quizá más de la mitad del dinero ganado nunca, es la de un inmueble al que se aplican reglas “especiales” de control. Este hecho produce la situación donde la misma roca de Indiana Jones, donde la roca cae a velocidad de Euribor, mientras que el sujeto hipotecado trata de salvar su vida avanzando a paso de IPC (o incluso a ningún paso). El desenlace fatal sólo es cuestión de tiempo.
Uno de los datos clave es el siguiente:
“El nivel de morosidad hipotecario aún es bajo”.
Es decir, esto permite seguir aumentando el nivel de endeudamiento y a ver qué pasa. Por supuesto que es bajo, pero esto es consecuencia directa de que los responsables del pago harán todo lo posible para evitar el impago. A partir de un mes después de la primera mensualidad impagada, el banco tiene el derecho de poner el piso a subasta consiguiendo todos los beneficios del mundo. Antes de perder la mayor parte de los ahorros de una vida, invertidos en la compra del piso, cualquiera tratará de ir renunciando primero a los artículos de lujo, luego lo más superfluos y, finalmente, necesidades básicas que es en donde nos encontramos en este momento. “El nivel de morosidad aún es bajo” gracias al esfuerzo y sufrimiento de los pobres pagadores, no a que los precios no sean abusivos. El plan B recae en la posibilidad de reformar las condiciones de pago para alargarla (30 -> 50 años). Lo que lleva a la tendencia creciente de mantener a las familias hipotecadas el mayor tiempo posible y, mejor aún, implicando a su siguiente generación (hipotecas heredadas).
La gran pregunta que se hacen es:
“¿hasta donde podemos forzar la máquina sin consecuencias graves?”.
La respuesta se basa en dos pilares. Primero, el individuo actual carece de respuesta política clara. España está asolada por un bipartidismo consensuado que impide que cualquier tendencia política novedosa pudiera favorecer a los españoles estando relativamente fuera del control del poder central económico. Segundo, el individuo actual carece de toda respuesta revolucionaria, por lo que su capacidad de ejercer presión ante condiciones inaceptables es prácticamente inexistente.
Sorprende la suficiencia con la que se propone la creación de pisos de protección oficial como solución al problema. Es lo mismo de decir: “la situación no está tan mal: hay una serie de privilegiados que les damos condiciones ventajosas mientras que el 98% continúa con las nefastas. No sé de que os quejáis”. (¿por qué no se bajan los precios de todas?)
La mayor frustración es tener que pagar 250.000 euros, más intereses, por algo que todo el mundo sabe que en sí mismo no vale más de 60.000 euros (“es de necios, confundir valor y precio”) ya que el resto está simplemente inflado de un modo insultante. Todo esto también podría estar implicado en el alto nivel de agresividad detectado en adolescentes recientemente. Es difícil hacer el esfuerzo de formarse para el mercado laboral cuando al mismo tiempo te están diciendo que no vas a poder comprarte un piso nunca o que vas a ser un esclavo para ello (salvo que la herencia o especulación familiar lo impida, claro).
Ésta es la situación que tenemos en el primer mundo (yo aún no considero España dentro de este grupo pero, bueno, aceptamos pulpo como animal de compañía….). Pero si miramos hacia abajo vemos que los países en desarrollo están endeudados de por vida. Todas las ayudas de ONGs y el famoso 0.7% del PIB que ceden los más altruistas países occidentales sirven sólo para pagar los intereses de su deuda. Es decir, “quedamos bien respecto a la opinión pública y al mismo tiempo recuperamos lo que les damos de buena fe”.
Por eso no creo en izquierda o en derecha. Sólo hay dos bandos dentro de nuestra civilización: el FMI y el resto (independientemente de las ideas políticas del ciudadano de a pie, las cuales carecen de toda relevancia en este proceso).
Efecto 10.000
Siento la desaparición. :( (esto es un emoticojón de esos que ponen los chavalines ahora)
Mientras escribo un blog decente sobre lo que me ha pasado en estos dos meses doy paso a unos momentos de publicidad:
EFECTO 10.000
30 de Diciembre del año 9.999.
Todos los ordenadores de la civilización humana están preparados para almacenar el año de la fecha en una variable de 4 dígitos por lo que al llegar al 1 de Enero de 10.000 quedarán bloqueados, los generadores automáticos de culebrones venezolanos dejarán de funcionar y la especie humana se extinguirá.
Tiburcio Mollejas está jugando a su viejo simulador del Comando, el juego de 1983, cuando decide pasar un rato divertido hackeando la fecha de su propio sistema operativo Gates 153. Al hacerlo éste se queda totalmente colgado y entonces es cuando es consciente de la grave realidad.
¿Pero es este hecho ignorado por el resto de la humanidad? Radicalmente, no. El malvado Profesor Pierre dè Gagnan, y su rufián ayudante el Dr. Petit-Couchon aprovecharán el desconcierto para enviar sus hordas de brutos orgánicos modelo UBM (Unidades Borrachuzas Multi-despropósito) a acabar con todo aquel que sobreviva a la ausencia de culebrones en las sobremesas y así conquistar vilmente el mundo.
La especie humana está amenazada y sólo Tiburcio Mollejas puede salvarla. ¿Lo conseguirá?
Estreno el próximo 30 de Noviembre.
Sólo en cines (no vaya a una zapatería a ver esta película).
Mientras escribo un blog decente sobre lo que me ha pasado en estos dos meses doy paso a unos momentos de publicidad:
EFECTO 10.000
30 de Diciembre del año 9.999.
Todos los ordenadores de la civilización humana están preparados para almacenar el año de la fecha en una variable de 4 dígitos por lo que al llegar al 1 de Enero de 10.000 quedarán bloqueados, los generadores automáticos de culebrones venezolanos dejarán de funcionar y la especie humana se extinguirá.
Tiburcio Mollejas está jugando a su viejo simulador del Comando, el juego de 1983, cuando decide pasar un rato divertido hackeando la fecha de su propio sistema operativo Gates 153. Al hacerlo éste se queda totalmente colgado y entonces es cuando es consciente de la grave realidad.
¿Pero es este hecho ignorado por el resto de la humanidad? Radicalmente, no. El malvado Profesor Pierre dè Gagnan, y su rufián ayudante el Dr. Petit-Couchon aprovecharán el desconcierto para enviar sus hordas de brutos orgánicos modelo UBM (Unidades Borrachuzas Multi-despropósito) a acabar con todo aquel que sobreviva a la ausencia de culebrones en las sobremesas y así conquistar vilmente el mundo.
La especie humana está amenazada y sólo Tiburcio Mollejas puede salvarla. ¿Lo conseguirá?
Estreno el próximo 30 de Noviembre.
Sólo en cines (no vaya a una zapatería a ver esta película).