Se quedó paralizada. No podía creer lo que tenía frente a sí. Su cuerpo se estremeció. Sus rodillas flaqueaban. Su respiración se aceleraba. Sentía agarrotarse sus manos debido a la ansiedad. Sus mandibulas se apretaban haciendo sus dientes rechinar. Quería gritar y llorar, pero no podía. Y allí estaba él. Su padre, la persona que durante toda su vida había representado la protección, la seguridad. Ya no quedaba nada de eso. Recostado sobre la cama, sorprendido por la muerte a medianoche, sus ojos sin vida la miraban fijamente mientras una afilada espada atravesaba su pecho. Era una estampa aterradora, podía verse a si misma reflejada en la hoja de aquella espada mientras el cuerpo inerte de su padre todavía derramaba la sangre que teñía de rojo las sábanas. En ese instante una viva sensación la invadió desde lo más profundo. Una mezcla de varios recuerdos de su infancia, de cuando aún vivía su madre, de fiestas con sus padres, el nacimiento de su hermano, y algunos momentos insignificantes en la vida de una persona pero que para ella componían un puzzle de las cosas que ya nunca recuperaría. Se desplomó sobre sus rodillas, todo su cuerpo debilitado permanecía en el marco de la puerta ante el cadaver de su padre, era incapaz de dejar de temblar. Hasta que una fugaz y fria lucidez iluminó su pensamiento. Su hermano. Ya era tarde para su padre, pero quizá no para él.
Sacando fuerzas de flaqueza levantó la cabeza, y mirando su propia imagen reflejada en aquel macabro espejo, se levantó y abandonando el lecho de muerte de su padre atravesó corriendo el pasillo buscando al final de éste la esperanza de encontrar a su hermano pequeño quizá escondido como había hecho ella. Entró en la habitación, todo estaba desordenado, los juguetes pisoteados y destrozados iluminados por la lamparita que todavía coronaba la mesilla junto a la cama coponían un paisaje desolador. El armario abierto y la ropa esparcida por todas partes. La ventana rota. En el suelo aquellas pequeñas zapatillas con cabeza de elefante permanecían impasibles ante aquel horror. No estaba allí. Desconocía si eso era una buena o mala señal, pero se sintió más tranquila al no encontrarle.
Se dirigió entonces a la ventana, continuaba escuchando el bullicio a lo lejos, esos sonidos que no identificaba. Desde allí apenas podía ver nada. La calle devastada, algunas hogueras y poco más. No comprendía nada, pero algo le decía que en algun lugar de aquella yerma ciudad ahora invadida por un repentino caos, se encontraba su hermano, un pequeño niño de seis años atemorizado, quizá en manos de los causantes de todo aquello, y se sentía en la obligación de salir a buscarle...
[Continuará...]
Sacando fuerzas de flaqueza levantó la cabeza, y mirando su propia imagen reflejada en aquel macabro espejo, se levantó y abandonando el lecho de muerte de su padre atravesó corriendo el pasillo buscando al final de éste la esperanza de encontrar a su hermano pequeño quizá escondido como había hecho ella. Entró en la habitación, todo estaba desordenado, los juguetes pisoteados y destrozados iluminados por la lamparita que todavía coronaba la mesilla junto a la cama coponían un paisaje desolador. El armario abierto y la ropa esparcida por todas partes. La ventana rota. En el suelo aquellas pequeñas zapatillas con cabeza de elefante permanecían impasibles ante aquel horror. No estaba allí. Desconocía si eso era una buena o mala señal, pero se sintió más tranquila al no encontrarle.
Se dirigió entonces a la ventana, continuaba escuchando el bullicio a lo lejos, esos sonidos que no identificaba. Desde allí apenas podía ver nada. La calle devastada, algunas hogueras y poco más. No comprendía nada, pero algo le decía que en algun lugar de aquella yerma ciudad ahora invadida por un repentino caos, se encontraba su hermano, un pequeño niño de seis años atemorizado, quizá en manos de los causantes de todo aquello, y se sentía en la obligación de salir a buscarle...
Comentario:
he leido muchos blogs pero sinceramente dejame decirte una cosa TE ADMIRO me encanta, como dice Pointer da gusto leerte. Creo q es uno de los mejores que he leido por no decir el mejor precioso un diez xra ti!!! sigue con ello!!!
Comentario:
muy bonito; da gusto leerte.
Es curioso; el 90% de los blogs son melancolicos
Es curioso; el 90% de los blogs son melancolicos





