[Orange sky]
Me estoy volviendo fría y yerma como el asfalto de esta ciudad. A veces quiero sentir y no lo consigo. Ya apenas puede expresarme de ninguna manera. Las palabras son para mi como piedras que se rozan en el cauce de un rio erosionandose pero nunca encajando, cuando antes eran piezas de puzzle que se abrazaban para componer mis pensamientos. La musica resbala entre mis oidos, fluyendo sin dejarme nada más que este vacío de no poder escucharla por más que la oiga.
No puedo cerrar los ojos y ver los más preciosos paisajes aquí mismo, aquí dentro. Aquí no llega el sol. Solo hay oscuridad, vacío y pesadillas, no de mostruos, sino de princesas atormentadas por horribles fantasmas.
No soy capaz de sentir calor en mi interior, no puedo observar mi entorno como antes lo hacía. Todo lo que veo es igual que siempre pero viejo, gastado, sucio y abandonado.
Y los colores. Todo es absorbido por un tenue azul grisaceo. Antes me gustaba. Pero por primera vez quisiera ver el sol, ese tono anaranjado de los dias de primavera. Ese cielo rasgado de rojos y naranjas vivos que desgranan las más dulces paces. Estoy cansada de las calles, los semaforos, las luces, los parques, esos esclavizados arboles tratando de sobrevivir en medio de este caos tedioso que rodea todo. Miro a mi alrededor tratando de encontrar un pequeño paraiso que no existe, un lugar alejado de todo esto, un sitio cálido y seguro, donde los sueños no se rompan ni las mentes se desgarren en descarnadas luchas contra los corazones. Busco esa brisa que acaricia el brazo que se asoma por la ventanilla del coche que recorre una autovía en una llanura al final de la que se oculta un enorme sol que deja paso a noches de aventuras insospechadas.
Busco sin éxito, porque todo lo que obtengo es este corazón cada vez más gélido por la desilusión. No hay aventuras, ni sueños, solo nubes grises y noches solitarias y frias para llorar a la luna lo que me niega el sol, porque aqui el cielo nunca es naranja.
No puedo cerrar los ojos y ver los más preciosos paisajes aquí mismo, aquí dentro. Aquí no llega el sol. Solo hay oscuridad, vacío y pesadillas, no de mostruos, sino de princesas atormentadas por horribles fantasmas.
No soy capaz de sentir calor en mi interior, no puedo observar mi entorno como antes lo hacía. Todo lo que veo es igual que siempre pero viejo, gastado, sucio y abandonado.
Y los colores. Todo es absorbido por un tenue azul grisaceo. Antes me gustaba. Pero por primera vez quisiera ver el sol, ese tono anaranjado de los dias de primavera. Ese cielo rasgado de rojos y naranjas vivos que desgranan las más dulces paces. Estoy cansada de las calles, los semaforos, las luces, los parques, esos esclavizados arboles tratando de sobrevivir en medio de este caos tedioso que rodea todo. Miro a mi alrededor tratando de encontrar un pequeño paraiso que no existe, un lugar alejado de todo esto, un sitio cálido y seguro, donde los sueños no se rompan ni las mentes se desgarren en descarnadas luchas contra los corazones. Busco esa brisa que acaricia el brazo que se asoma por la ventanilla del coche que recorre una autovía en una llanura al final de la que se oculta un enorme sol que deja paso a noches de aventuras insospechadas.
Busco sin éxito, porque todo lo que obtengo es este corazón cada vez más gélido por la desilusión. No hay aventuras, ni sueños, solo nubes grises y noches solitarias y frias para llorar a la luna lo que me niega el sol, porque aqui el cielo nunca es naranja.
Comentario:
Si de verdad quieres salir de donde estás tienes que poner ánimos y fuerzas para que eso suceda, nadie puede hacerlo por ti... No basta que digas que no estas a gusto y que quieres que las cosas cambien, tienes que poner de tu parte...
Besos!
Besos!
Comentario:
Quizá no mires el cielo desde la ventana adecuada, ¿no lo has pensado?





