[Cosas de niños]
Hoy Kire habla de la infancia. De una que yo noconocí. Yo viví una infancia muy distinta, pero que igualmente añoro. Esos años en los que era capaz de divertirme solo corriendo, que inventaba estrafalarios juegos, que compartía cada minuto con mis hermanas, que descubria continuamente, que no me preocupaba el mañana, ni siquiera el "dentro de diez minutos". No tuve una infancia especial, mis padres no eran precisamente ricos, emigraron de una punta a otra de España y tuvieron tres hijas en cinco años. Sin embargo recuerdo aquellos años como los más felices de mi vida. Solo por la paz. Un sentimiento que empecé a perder progresivamente no recuerdo cuando, pero que temo no recuperaré jamás. Una sensación permanente de tranquilidad que nunca he vuelto a sentir igual.
Llevo bien mi complejo de Peter Pan, porque es algo con lo que he crecido. Es curioso como de pequeña pensaba en "cuando me hiciera mayor", porque después descubrí que nunca "me hice" mayor, sino que de pronto un día supe que ya lo era, pero que en mi interior nunca se había producido el cambio, simplemente pasaron los años y fuí alcanzando una edad más o menos adulta, pero albergando en mi interior a aquella niña miedosa y melancolica que he sido siempre. Me encontré con el mundo real, con las dificultades, los problemas, los pequeños dramas de pronto, y cada día intento afrontarlos, pero confieso que muchas,por no decir todas las veces,siento que nunca lo conseguiré,que son muy grandes para mí, porque solo soy esa niña y todas esas cuestiones escapan a mi comprensión ymucho menos a mi capacidad para solucionarlos.
No se si estas palabras resultarán familiares para la mayoria del mundo, o realmente existe una evolución, un cambio y uno "se hace mayor", aprende a resolver las crisis y a afrontar la vida de manera adulta y civilizada. Si es así, ésta es una forma de vida que creo que nunca conoceré. Yo soy débil y quebradiza, lloro cuando me hago heridas y sueño con ser princesa. Algunos verán la parte negativa de todo esto. Yo encuentro una muy positiva: la incapacidad para reprimir los sentimientos. Un don que nos brinda la infancia y que normalmente se pierde. Yo lo conservo. Y a pesar de que me trae muchos quebraderos de cabeza, creo que a la larga me dolerá menos. Porque duelen más las lágrimas que se tragan que las que se lloran.
Yo creo que todos llevamos un niño dentro, el que éramos de pequeños, algunos lo silencian y castigan hasta que se cansa de protestar, otros lo escuchamos. La mía, es una pequeña sabionda despeinada con gafas enormes, la escucho porque siempre me dice lo que no quiero oir, lo que nadie más me diría, lo que nadie sabe sobre mí. Nunca recuperaré mi infancia, pero siempre la tendré a ella para recordarme que se puede ser feliz con muy poco, solo escuchandose a uno mismo.
Llevo bien mi complejo de Peter Pan, porque es algo con lo que he crecido. Es curioso como de pequeña pensaba en "cuando me hiciera mayor", porque después descubrí que nunca "me hice" mayor, sino que de pronto un día supe que ya lo era, pero que en mi interior nunca se había producido el cambio, simplemente pasaron los años y fuí alcanzando una edad más o menos adulta, pero albergando en mi interior a aquella niña miedosa y melancolica que he sido siempre. Me encontré con el mundo real, con las dificultades, los problemas, los pequeños dramas de pronto, y cada día intento afrontarlos, pero confieso que muchas,por no decir todas las veces,siento que nunca lo conseguiré,que son muy grandes para mí, porque solo soy esa niña y todas esas cuestiones escapan a mi comprensión ymucho menos a mi capacidad para solucionarlos.
No se si estas palabras resultarán familiares para la mayoria del mundo, o realmente existe una evolución, un cambio y uno "se hace mayor", aprende a resolver las crisis y a afrontar la vida de manera adulta y civilizada. Si es así, ésta es una forma de vida que creo que nunca conoceré. Yo soy débil y quebradiza, lloro cuando me hago heridas y sueño con ser princesa. Algunos verán la parte negativa de todo esto. Yo encuentro una muy positiva: la incapacidad para reprimir los sentimientos. Un don que nos brinda la infancia y que normalmente se pierde. Yo lo conservo. Y a pesar de que me trae muchos quebraderos de cabeza, creo que a la larga me dolerá menos. Porque duelen más las lágrimas que se tragan que las que se lloran.
Yo creo que todos llevamos un niño dentro, el que éramos de pequeños, algunos lo silencian y castigan hasta que se cansa de protestar, otros lo escuchamos. La mía, es una pequeña sabionda despeinada con gafas enormes, la escucho porque siempre me dice lo que no quiero oir, lo que nadie más me diría, lo que nadie sabe sobre mí. Nunca recuperaré mi infancia, pero siempre la tendré a ella para recordarme que se puede ser feliz con muy poco, solo escuchandose a uno mismo.
Comentario:
Cuando se mayor quiero ser una niña...
Y efectivamente, rozando los 23, lo único que quiero es volver a los 10 ^^
Pero en el fondo del corazón, como bien has dicho, tenemos un niño que nunca crecerá.
Besos
Y efectivamente, rozando los 23, lo único que quiero es volver a los 10 ^^
Pero en el fondo del corazón, como bien has dicho, tenemos un niño que nunca crecerá.
Besos





