[En el ojo del huracán]
No consigo desprenderme de este lastre. Lo arrastro conmigo allá donde voy y cada vez es más pesado. Lo encierro en una pequeña caja que pretendo hundir en este mar de dudas, pero debe ser que la cierro mal, porque vuelve a salir a flote y a perseguirme. Es casi parte de mi. Es ese sabor amargo en el paladar, ese nudo en la garganta que corta como cristal a cada segundo más afilado, esa presencia a la espalda esperando verme caer.
Hoy es uno de esos días, uno en el que vuelve a surgir de mis profundidades para hacerme sentir todo esto. Esta mezcla de sabores agridulce que desestabiliza toda mi existencia. Me cuestiona. Me cuestiono. Y no se porqué.
Me siento vieja, fea, decrépita y sucia, incapaz de reflejar en mi exterior lo que albergo en verdad, todo lo que soy, mi autentica realidad, como un envoltorio ajado por el tiempo y las adversidades, pero aún capaz de proteger lo que hay en su interior. Entonces me miro al espejo. Puedo ver que estas imaginaciones no corresponden a la realidad. Me veo a mi misma como una joven saludable y adecuada a los cánones de belleza establecidos por la sociedad. Entonces siento que algo falla en mi interior, que ésta, mi imagen, mantiene encerrado algo oscuro, triste y tenebroso, algo que quizás no es malo, pero que nadie quiere ver.
Esta es mi debacle diaria. Esto es lo que me atormenta. La pesambre que soporto. A la que me someto, quizás, yo misma. Lo que no me permite avanzar. No se cual es mi verdadero yo. Cual es mi verdad, la bella o la oscura. O ámbas. No conozco el significado de la belleza, pero creo que uno se siente hermoso cuando los ojos que le miran le ven así, quizá sea ese mi problema, que me miro en un espejo en lugar de hacerlo en unos ojos que me vean como algo nuevo, precioso y totalmente diferente.
Y aquí estoy. En pie sobre la acera. Viendo como este mundo gira a mi alrededor, como todo se mueve, mientras yo permanezco inmóvil, lánguida. Sabiendo, en mi interior, que me encuentro en el ojo del huracán y que cuando éste avance, tarde o temprano, tratará de llevarme con él, pero mi lastre lo evitará, reteniendome estática, atada al suelo viendo como se quema mi piel y se erosiona mi corazón, viendo como el viento se lleva todas estas lágrimas. Viendo como se lleva todo. Pero no a mí.
Hoy es uno de esos días, uno en el que vuelve a surgir de mis profundidades para hacerme sentir todo esto. Esta mezcla de sabores agridulce que desestabiliza toda mi existencia. Me cuestiona. Me cuestiono. Y no se porqué.
Me siento vieja, fea, decrépita y sucia, incapaz de reflejar en mi exterior lo que albergo en verdad, todo lo que soy, mi autentica realidad, como un envoltorio ajado por el tiempo y las adversidades, pero aún capaz de proteger lo que hay en su interior. Entonces me miro al espejo. Puedo ver que estas imaginaciones no corresponden a la realidad. Me veo a mi misma como una joven saludable y adecuada a los cánones de belleza establecidos por la sociedad. Entonces siento que algo falla en mi interior, que ésta, mi imagen, mantiene encerrado algo oscuro, triste y tenebroso, algo que quizás no es malo, pero que nadie quiere ver.
Esta es mi debacle diaria. Esto es lo que me atormenta. La pesambre que soporto. A la que me someto, quizás, yo misma. Lo que no me permite avanzar. No se cual es mi verdadero yo. Cual es mi verdad, la bella o la oscura. O ámbas. No conozco el significado de la belleza, pero creo que uno se siente hermoso cuando los ojos que le miran le ven así, quizá sea ese mi problema, que me miro en un espejo en lugar de hacerlo en unos ojos que me vean como algo nuevo, precioso y totalmente diferente.
Y aquí estoy. En pie sobre la acera. Viendo como este mundo gira a mi alrededor, como todo se mueve, mientras yo permanezco inmóvil, lánguida. Sabiendo, en mi interior, que me encuentro en el ojo del huracán y que cuando éste avance, tarde o temprano, tratará de llevarme con él, pero mi lastre lo evitará, reteniendome estática, atada al suelo viendo como se quema mi piel y se erosiona mi corazón, viendo como el viento se lleva todas estas lágrimas. Viendo como se lleva todo. Pero no a mí.
Comentario:
Al menos aquí todo está en calma. Estoy en el único lugar tranquilo que existe mientras todo da vueltas en medio del caos.
Armando, la idea está bien, pero es que como idea... está bien hasta el comunismo. La practica es otra cosa...
Armando, la idea está bien, pero es que como idea... está bien hasta el comunismo. La practica es otra cosa...
Comentario:
Personalmente, me encanta sentirme en el ojo del huracán...
Un saludo.
Un saludo.
Comentario:
Tu y yo deberiamos irnos a Argentina.. nuestra argentina...Donde todo sea como nosotros queramos, incluso nosotros, solo en Argentina, podremos transformar todo lo que queramos, no te gusta la idea?
Comentario:
Llevo muchos dias leyendote y creo que tu misma te has dado la respuesta. Te cito: "No conozco el significado de la belleza, pero creo que uno se siente hermoso cuando los ojos que le miran le ven así, quizá sea ese mi problema, que me miro en un espejo en lugar de hacerlo en unos ojos que me vean como algo nuevo, precioso y totalmente diferente."
No he comocido a nadie que esté realmente solo, sino gente que voluntariamente se aisla. No he conocido a nadie realmente feo, sino personas que no se quieren. No he conocido a nadie que no pueda ser feliz, sino personas que se niegan a intentarlo.
Creo que te miras demasiado a ti misma. Te comparas demasiado, cuando todos somos únicos y diferentes.
Levanta la vista y verás todo un mundo.
No he comocido a nadie que esté realmente solo, sino gente que voluntariamente se aisla. No he conocido a nadie realmente feo, sino personas que no se quieren. No he conocido a nadie que no pueda ser feliz, sino personas que se niegan a intentarlo.
Creo que te miras demasiado a ti misma. Te comparas demasiado, cuando todos somos únicos y diferentes.
Levanta la vista y verás todo un mundo.





