[Tiempo]
Es una palabra corta. Se dice hasta rápido. Pero implica tantas cosas. Pasa y pasa sin que pueda evitarlo. Pasa y se va...y siempre se va... se lleva todo lo que quiero.
Comenzó llevandose mi inocencia, esa sensación de la que apenas conservo los resquicios de un recuerdo. La echo de menos. Y desde entonces ha sido en mi vida como una brisa casi imperceptible que se lleva grano a grano la arena que da forma a los castillos que he ido construyendo. Le siento respirar en mi nuca, esperando para llevarse algo más, sabiendo que me vence a cada segundo.
Y a veces le odio. Porque me obliga a correr en una estúpida carrera que ni siquiera se hacia donde va y a competir día a día contra él. Porque no me gusta la persona en la que me estoy convirtiendo por su culpa. Por todo lo que me está robando, y por las cosas que me deja a cambio. Y sobre todo...porque se que no puedo vencerle. Porque tiene el poder y puede jugar conmigo cuanto quiera. Porque estoy viendo como se lleva todo lo que tengo, todo lo que soy y no puedo pararlo.
Transforma todo lo que conozco, lo hace constantemente, mantiene este escenario en el que nos mueve como marionetas y cambia lo que quiere a placer. Y eso ya no me importa. He asumido que causará estragos en todo a mi alrededor. Solo quisiera poder conservar lo que soy, ni siquiera sobre mi vida tengo poder.
Me acuesto cada noche sabiendo que cuando despierte se habrá llevado una parte de mí y la habrá sustituido por otrá, quizá más adulta, pero en la que no puedo reconocerme. Un dia me levantaré de la cama y encontraré frente al espejo a una desconocida. Al fruto de su capricho. Y frente a mi encontraré mi mundo completamente devastado, convertido en lo que quiera que él decida traerme.
Quiero rebelarme. Quiero rebelarme y gritar. Gritar y pararle en seco. Pero no puedo. Avanza cada vez más deprisa y siemto su peso sobre mí. Hasta en este instante. Me devora. Devora lo que me queda de mi y lo transforma en otra cosa. En algo que no me gusta. En algo que no escucha a mi corazón. Algo que me está enterrando en lo más profundo como no queriendo oirme, como queriendo protegerme en un sentido extraño escondiendome tanto que él no pueda encontrarme. Pero duele. Duele mucho ver como sucede todo esto ante mi sin poder hacer nada por evitarlo. Tengo miedo. Miedo que pase por mi puerta y me haga desaparecer para siempre.
Y es mentira. Eso que dicen de que el tiempo lo cura todo. No es verdad. Lo que hace es transformarnos en personas diferentes a las que lo acontecido en el pasado no les hiere. El tiempo no cura las heridas, sino que abre otras nuevas que duelen más y nos olvidamos de las anteriores.
Comenzó llevandose mi inocencia, esa sensación de la que apenas conservo los resquicios de un recuerdo. La echo de menos. Y desde entonces ha sido en mi vida como una brisa casi imperceptible que se lleva grano a grano la arena que da forma a los castillos que he ido construyendo. Le siento respirar en mi nuca, esperando para llevarse algo más, sabiendo que me vence a cada segundo.
Y a veces le odio. Porque me obliga a correr en una estúpida carrera que ni siquiera se hacia donde va y a competir día a día contra él. Porque no me gusta la persona en la que me estoy convirtiendo por su culpa. Por todo lo que me está robando, y por las cosas que me deja a cambio. Y sobre todo...porque se que no puedo vencerle. Porque tiene el poder y puede jugar conmigo cuanto quiera. Porque estoy viendo como se lleva todo lo que tengo, todo lo que soy y no puedo pararlo.
Transforma todo lo que conozco, lo hace constantemente, mantiene este escenario en el que nos mueve como marionetas y cambia lo que quiere a placer. Y eso ya no me importa. He asumido que causará estragos en todo a mi alrededor. Solo quisiera poder conservar lo que soy, ni siquiera sobre mi vida tengo poder.
Me acuesto cada noche sabiendo que cuando despierte se habrá llevado una parte de mí y la habrá sustituido por otrá, quizá más adulta, pero en la que no puedo reconocerme. Un dia me levantaré de la cama y encontraré frente al espejo a una desconocida. Al fruto de su capricho. Y frente a mi encontraré mi mundo completamente devastado, convertido en lo que quiera que él decida traerme.
Quiero rebelarme. Quiero rebelarme y gritar. Gritar y pararle en seco. Pero no puedo. Avanza cada vez más deprisa y siemto su peso sobre mí. Hasta en este instante. Me devora. Devora lo que me queda de mi y lo transforma en otra cosa. En algo que no me gusta. En algo que no escucha a mi corazón. Algo que me está enterrando en lo más profundo como no queriendo oirme, como queriendo protegerme en un sentido extraño escondiendome tanto que él no pueda encontrarme. Pero duele. Duele mucho ver como sucede todo esto ante mi sin poder hacer nada por evitarlo. Tengo miedo. Miedo que pase por mi puerta y me haga desaparecer para siempre.
Y es mentira. Eso que dicen de que el tiempo lo cura todo. No es verdad. Lo que hace es transformarnos en personas diferentes a las que lo acontecido en el pasado no les hiere. El tiempo no cura las heridas, sino que abre otras nuevas que duelen más y nos olvidamos de las anteriores.





