Acerca de la financiación de la sanidad
"Si quieres hacer feliz a un hombre no aumentes sus bienes, reduce sus necesidades"
x.x.
Se ha hablado mucho en estos días pasados sobre la financiación de la sanidad; sobre si el sistema está desbordado con la cobertura a los inmigrantes; sobre la iniciativa de la comunidad valenciana, de entregar facturas simbólicas del coste de la intervención a pacientes de hospitales, etc.
Sobre este tema mi opinión es la siguiente:
Si algo hay que defender a toda costa es la sanidad pública, universal y gratuita.
Igual que en otras cuestiones hay que buscar el término medio, o establecer matices, casos particulares, etc. Yo creo que en este hay que ser claro y tajante, sin excepciones. Hace poco pusieron en televisión la película "John Q", esta película esta basada en un hecho real que ocurrió en Estados Unidos, y muestra los casos que pueden darse cuando la sanidad depende del dinero ganado. Pueden darse casos como los de este hombre, al que deniegan la estancia en el hospital de su hijo gravemente enfermo porque su seguro sanitario no lo cubría.
Ahora bien, hay que encontrar fórmulas para financiar la sanidad, si es necesario, subiendo los impuestos para financiarla. Una buena medida ha sido la regularización de inmigrantes, para que ellos mismos también contribuyan al gasto público que generan, además de disfrutar de las ventajas de ser cuidadanos de pleno derecho.
Sin embargo, considero que aún queda un ámplio campo por explorar en la mejora de la gestión de los recursos sanitarios, siempre bajo control público y con criterios de mejora en la calidad del servicio.
En esta línea, quiero insistir aquí en una medida que le oí plantear por primera vez a Sanchez Dragó, importada de otros países donde ya se está utilizando y que consiste en que al paciente se le faciliten el número exacto de pastillas que necesita para su tratamiento, ni una más ni una menos.
Por ejemplo: si yo necesito tomar una pastilla cada 8 horas durante 7 días: 7 x 3= 21; iré a la farmacia con mi receta y el/la farmaceutico/a abrirá la caja y me dará exactamente 21 pastillas.
¿Que se consigue con esta medida?
- Abaratar el coste del medicamento para la persona que lo consume, ya que sólo paga lo que necesita.
- Abaratar el coste del medicamento para la Seguridad Social, que financia un porcentaje del mismo.
- Reducir la perniciosa práctica de la automedicación, ya que las medicinas sobrantes, hacen que muchas veces por pereza de acudir al médico, me tome las pastillas que me recetaron la vez anterior para un problema que yo considero igual, pero que puede ser o no ser el mismo. Lo cual es muy peligroso, sobre todo en el caso de los antibioticos, ya que se puede dejar el tratamiento a medias y lo único que se consigue es que los virus se hagan más fuertes para otra ocasión.
En definitiva, considero que, regulada por los controles necesarios para que esta medida no sea utilizada con criterios mercantilistas, esta medida debe instaurarse lo antes posible, porque además es contraria a la lógica; es como si voy a comprarme un pantalón y el tendero me dice que no, que me tengo que llevar los tres que vienen juntos. Sólo que en este caso, no sólo afecta al bolsillo, sino que puede afectar a la propia salud.
x.x.
Se ha hablado mucho en estos días pasados sobre la financiación de la sanidad; sobre si el sistema está desbordado con la cobertura a los inmigrantes; sobre la iniciativa de la comunidad valenciana, de entregar facturas simbólicas del coste de la intervención a pacientes de hospitales, etc.
Sobre este tema mi opinión es la siguiente:
Si algo hay que defender a toda costa es la sanidad pública, universal y gratuita.
Igual que en otras cuestiones hay que buscar el término medio, o establecer matices, casos particulares, etc. Yo creo que en este hay que ser claro y tajante, sin excepciones. Hace poco pusieron en televisión la película "John Q", esta película esta basada en un hecho real que ocurrió en Estados Unidos, y muestra los casos que pueden darse cuando la sanidad depende del dinero ganado. Pueden darse casos como los de este hombre, al que deniegan la estancia en el hospital de su hijo gravemente enfermo porque su seguro sanitario no lo cubría.
Ahora bien, hay que encontrar fórmulas para financiar la sanidad, si es necesario, subiendo los impuestos para financiarla. Una buena medida ha sido la regularización de inmigrantes, para que ellos mismos también contribuyan al gasto público que generan, además de disfrutar de las ventajas de ser cuidadanos de pleno derecho.
Sin embargo, considero que aún queda un ámplio campo por explorar en la mejora de la gestión de los recursos sanitarios, siempre bajo control público y con criterios de mejora en la calidad del servicio.
En esta línea, quiero insistir aquí en una medida que le oí plantear por primera vez a Sanchez Dragó, importada de otros países donde ya se está utilizando y que consiste en que al paciente se le faciliten el número exacto de pastillas que necesita para su tratamiento, ni una más ni una menos.
Por ejemplo: si yo necesito tomar una pastilla cada 8 horas durante 7 días: 7 x 3= 21; iré a la farmacia con mi receta y el/la farmaceutico/a abrirá la caja y me dará exactamente 21 pastillas.
¿Que se consigue con esta medida?
- Abaratar el coste del medicamento para la persona que lo consume, ya que sólo paga lo que necesita.
- Abaratar el coste del medicamento para la Seguridad Social, que financia un porcentaje del mismo.
- Reducir la perniciosa práctica de la automedicación, ya que las medicinas sobrantes, hacen que muchas veces por pereza de acudir al médico, me tome las pastillas que me recetaron la vez anterior para un problema que yo considero igual, pero que puede ser o no ser el mismo. Lo cual es muy peligroso, sobre todo en el caso de los antibioticos, ya que se puede dejar el tratamiento a medias y lo único que se consigue es que los virus se hagan más fuertes para otra ocasión.
En definitiva, considero que, regulada por los controles necesarios para que esta medida no sea utilizada con criterios mercantilistas, esta medida debe instaurarse lo antes posible, porque además es contraria a la lógica; es como si voy a comprarme un pantalón y el tendero me dice que no, que me tengo que llevar los tres que vienen juntos. Sólo que en este caso, no sólo afecta al bolsillo, sino que puede afectar a la propia salud.
Nueva prueba de ciclismo en carretera
docum._fed._ciclismoCONTRARRELOJ CICLISTA DE RELEVOS
Utilizando el uso público de la razón me propongo presentar ante vosotros una nueva prueba de ciclismo, a ver que os parece.
Esta prueba fue presentada por mí ante la Federación Madrileña de Ciclismo en el año 1999. Recibió el visto bueno de la federación, como demuestro en el documento adjunto, pero no se pudo llevar a cabo por escasez de medios económicos y por la reglamentación que había en ese momento en la UCI.
Aprovechando esta fecha en que, el mundial de ciclismo se realiza en la ciudad en la que vivo, la vuelvo a presentar de nuevo, esta vez ante el público de los/as lectores/as.
¿De qué se trata?
se trata como su propio nombre indica, de una carrera de relevos, similar a las que existen en atletismo, sólo que en este caso disputada por ciclistas en la modalidad de contrarreloj.
¿Cuándo y donde?
El ideal sería poder incluir esta competición en los campeonatos del mundo de ciclismo y en los juegos Olimpicos. Sin embargo parece muy poco realista pensar que esto pueda llegar a ser así a corto plazo en la práctica.
Por tanto, hay que pensar en otra serie de alternativas más asequibles en las que, si se considera conveniente, puede incluirse esta carrera:
1º. Incluir en el campeonato de España.
2º. Clásica de un día: En España, no como sucede en otros países europeos, hay poca tradición de hacer carreras ciclistas de un solo día, con excepciones notables como la clásica de San sebastian.
3º. Si bien parece altamente complicado que esta nueva prueba pueda llevarse a cabo por los conductos oficiales, podría organizarse a través de un diario deportivo de nuestro país, como el giro de Italia es organizado por "La Gazzetta de lo Sport" y el Tour por "L´equipe".
4º. También lo podría organizar alguna cadena de televisión. El actual aumento de la oferta de canales ofrece una gran oportunidad para ello.
Normas de la prueba
1.- La prueba la componen cinco participantes, que recorren un tramo de entre 15 y 30 kilómetros cada uno.
2.- Los corredores de cada equipo tienen que llevar en todo momento un testigo, que se irán pasando de uno a otro hasta que el último cruce la línea de meta llevándolo consigo.
3.- Ha de ser una prueba mixta, que combine una parte llana y una parte de montaña, conformando una competición completa que obligue a los equipos ganadores a tener buenos corredores en ambos terrenos. La prueba ha de constar de 2 o 3 tramos de montaña y 2 o 3 tramos de recorrido llano.
Ventajas de esta carrera
1.- Se trata de una competición que es realmente de equipo donde el comportamiento de todos los componentes es de vital importancia.
2.- Si la competición fuera entre naciones, aumentaría en gran medida la audiencia de la misma.
3.- Es una competición donde nuestro país tiene claras opciones de conseguir medalla, lo cual aumentaría la audiencia de este gran deporte, que últimamente ha bajado un poco al carecer de una gran figura que brille en competiciones internacionales.
4.- El ciclismo es uno de los deportes más sacrificados y bonitos que existen. Esta prueba aumenta el lucimiento de los ciclistas en grandes competiciones internacionales.
5.- La salsa de este deporte la ponen los escaladores. Estos sufridos ciclistas ven muy mermadas sus posibilidades de lucimiento en grandes pruebas ciclistas de un solo día -en este sentido se manifestó Pedro Delgado, mostrándose a favor de volver a recuperar el campeonato de España de montaña-. ¿Acaso no merece Roberto Heras optar a campeón de España, e incluso a tener un reconocimiento en pruebas internacionales?
6.- Consiste en un revulsivo. Una prueba nueva, altamente espectacular y emocionante.
Se produce una competición simultánea entre los participantes que hace que se den unas situaciones de carrera muy interesantes y vistosas para el gran público. Al depender la contrarreloj del esfuerzo de distintos corredores, hay más probabilidad de variar los puestos de carrera, lo que la hace más interesante.
Utilizando el uso público de la razón me propongo presentar ante vosotros una nueva prueba de ciclismo, a ver que os parece.
Esta prueba fue presentada por mí ante la Federación Madrileña de Ciclismo en el año 1999. Recibió el visto bueno de la federación, como demuestro en el documento adjunto, pero no se pudo llevar a cabo por escasez de medios económicos y por la reglamentación que había en ese momento en la UCI.
Aprovechando esta fecha en que, el mundial de ciclismo se realiza en la ciudad en la que vivo, la vuelvo a presentar de nuevo, esta vez ante el público de los/as lectores/as.
¿De qué se trata?
se trata como su propio nombre indica, de una carrera de relevos, similar a las que existen en atletismo, sólo que en este caso disputada por ciclistas en la modalidad de contrarreloj.
¿Cuándo y donde?
El ideal sería poder incluir esta competición en los campeonatos del mundo de ciclismo y en los juegos Olimpicos. Sin embargo parece muy poco realista pensar que esto pueda llegar a ser así a corto plazo en la práctica.
Por tanto, hay que pensar en otra serie de alternativas más asequibles en las que, si se considera conveniente, puede incluirse esta carrera:
1º. Incluir en el campeonato de España.
2º. Clásica de un día: En España, no como sucede en otros países europeos, hay poca tradición de hacer carreras ciclistas de un solo día, con excepciones notables como la clásica de San sebastian.
3º. Si bien parece altamente complicado que esta nueva prueba pueda llevarse a cabo por los conductos oficiales, podría organizarse a través de un diario deportivo de nuestro país, como el giro de Italia es organizado por "La Gazzetta de lo Sport" y el Tour por "L´equipe".
4º. También lo podría organizar alguna cadena de televisión. El actual aumento de la oferta de canales ofrece una gran oportunidad para ello.
Normas de la prueba
1.- La prueba la componen cinco participantes, que recorren un tramo de entre 15 y 30 kilómetros cada uno.
2.- Los corredores de cada equipo tienen que llevar en todo momento un testigo, que se irán pasando de uno a otro hasta que el último cruce la línea de meta llevándolo consigo.
3.- Ha de ser una prueba mixta, que combine una parte llana y una parte de montaña, conformando una competición completa que obligue a los equipos ganadores a tener buenos corredores en ambos terrenos. La prueba ha de constar de 2 o 3 tramos de montaña y 2 o 3 tramos de recorrido llano.
Ventajas de esta carrera
1.- Se trata de una competición que es realmente de equipo donde el comportamiento de todos los componentes es de vital importancia.
2.- Si la competición fuera entre naciones, aumentaría en gran medida la audiencia de la misma.
3.- Es una competición donde nuestro país tiene claras opciones de conseguir medalla, lo cual aumentaría la audiencia de este gran deporte, que últimamente ha bajado un poco al carecer de una gran figura que brille en competiciones internacionales.
4.- El ciclismo es uno de los deportes más sacrificados y bonitos que existen. Esta prueba aumenta el lucimiento de los ciclistas en grandes competiciones internacionales.
5.- La salsa de este deporte la ponen los escaladores. Estos sufridos ciclistas ven muy mermadas sus posibilidades de lucimiento en grandes pruebas ciclistas de un solo día -en este sentido se manifestó Pedro Delgado, mostrándose a favor de volver a recuperar el campeonato de España de montaña-. ¿Acaso no merece Roberto Heras optar a campeón de España, e incluso a tener un reconocimiento en pruebas internacionales?
6.- Consiste en un revulsivo. Una prueba nueva, altamente espectacular y emocionante.
Se produce una competición simultánea entre los participantes que hace que se den unas situaciones de carrera muy interesantes y vistosas para el gran público. Al depender la contrarreloj del esfuerzo de distintos corredores, hay más probabilidad de variar los puestos de carrera, lo que la hace más interesante.
El transporte público
El fin de semana anterior, el día 10 de septiembre, decidí coger el transporte público, porque mi coche hacía un ruido raro, así que a las ocho menos cuarto cogí el autobus de Oporto, la 484 para que me dejara cerca de mi puesto de trabajo.
Medio dormido, entré en el autobus con la mochila a cuestas y mi bolsito dentro, al sacar la cartera le pregunté al conductor cuánto costaba el billete sin salir de Leganés, a lo cual me responde que son noventa y cinco centimos. Abro la cartera y miro el dinero suelto que tengo, que son 82 cts., por lo que saco un billete de 20 € y se lo dejo donde se deja el dinero para pagar.
Estoy esperando a que me cobre, cuando, ante mi gran sorpresa, el conductor coge el billete, extiende su mano hacia mí con el billete de 20 € y me dice que “sólo está obligado” a darme cambio de 5 euros y por lo tanto “me tengo que bajar” del autobús.
Yo, que ya llegaba como siempre con la hora pegada al culo, le digo que voy a trabajar, ante lo cual me contesta: “yo tambien estoy trabajando, hijo”. Llegamos a una parada y sube una chica. Después de haberla cobrado, se queda parado esperando a que me baje. Lo peor de todo es que parecía aburrido de mí, que no se planteaba ni por un momento en dejarme dentro del autobus, que no me ofrecía ninguna alternativa, sentía una humillación, una impotencia..... le dije, pero si tengo dinero. ya, pero yo solo estoy obligado a cambiar 5 euros, “qué quieres que le haga, hijo.” Me le quede mirando, porque la verdad, yo no tenía intención de bajar del autobus cuando tenía dinero suficiente, cuando no consideraba excesivo un billete de 20 €, y cuando hacerlo me costaba llegar tarde al trabajo. Me le quede mirando a ver si era un robot, a ver si era de verdad una persona. Pero no era más que un chulo, con sus gafas de sol oscuras, su pelo casi rapado, y encima no paraba de llamarme hijo, cuando probablemente era yo mayor que el..... sentía una rabia, una confusión, una impotencia...
A todo esto, la chica que había subido oyó la conversación y, rompiendo el clima subrealista del momento me preguntó que cuánto me faltaba. yo le dije que 15 cts. pero que me cambiara los 20 euros si podía. La chica, mucho más comprensiva que el conductor, me dio un euro y yo le devolví los 82 cts y pagué al conductor.
Después de darle las gracias a la chica, pedí el libro de reclamaciones, -librito que no termina de asentarse en la cultura española y que creo que nos iría mucho mejor si utilizasemos más en determinadas ocasiones-.
Siguiendo con su actitud chulesca, el chaval, me dice en un tono desafiante: - por supuesto, aquí tiene.
Cojo el libro de reclamaciones y busco en mi bolsito el bolígrafo que siempre llevo, pero que justamente en esa ocasión, claro, no llevaba. Le pregunto a la chica si tiene algún bolígrafo, pero claro, tampoco. Así que me veo obligado a pedírselo al conductor, que por supuesto me dice que no tiene. Yo le digo que me tendrá que dejar el libro de reclamaciones y algo para poder rellenarlo, pero me contesta que él sólo está obligado a dejar el libro, no el bolígrafo. Curioso, porque yo trabajo en un organismo público y sí que facilito el libro de reclamaciones y un bolígrafo a todo/a aquel/la que me lo solicita. Total, que con más frustración todavía y ya con algo de rabia le devuelvo el libro al conductor diciéndole que sí me tenía que haber dejado un bolígrafo y que no me llamara hijo –que me estaba sacando de quicio- que el no era mi padre.
Ya por fin me bajé y mientras caminaba y el autobús permanecía parado le eché una mirada al conductor..., que se me quedó mirando a su vez, creo que incluso un poco sorprendido. He de reconocerlo, le eché una mirada de rencor, de rabia, creo que incluso en ese momento, en contra de todas mis convicciones, hubiera deseado que el conductor se bajara y haber arreglado eso a puñetazos...
Después de este episodio, al cual no se todavía como calificar, me surgieron muchas dudas, la primera ¿De quién es la idea de no dar cambio más allá de un billete de 5 euros? Porque la gente solemos llevar billetes de 10 o de 20 €, yo no le dí un billete de 50, ni de 100 ni de 200, tan sólo de 20 euros.
¿Es idea del conductor en particular? creo que no, porque creo que viene por escrito en algún sitio del autobus. ¿Es idea del colectivo de trabjadores por miedo a sufrir algún atraco? si es así, creo que se equivocan y perjudican a sus conciudadanos. ¿Es idea de la empresa? ¿qué tira piedras contra su propio tejado?
¿y si una persona no lleva el suficiente cambio, pero sí dinero, se tiene que bajar irremisiblemente del autobus? no hay otra manera. ¿si son las siete de la mañana, donde va a cambiar? Incluso si una persona tiene que coger el autobus urgentemente y no lleva dinero ¿que pasaría? tiene que ir al hospital, al tanatorio, a ver urgente a su hijo, su amigo, su mujer, ¿qué pasa?
No sé, pero desde luego, esas normas y esa actitud del conductor no fomentan en absoluto el uso del transporte público. Y es que aquí está lo más grave, que es del transporte público de lo que estamos hablando ¿es esta la manera de fomentarlo? ¿acaso quieren que la gente no lo utilice? ¿quieren degradarlo y privatizarlo como hacen con otros tantos servicios públicos? ¿Qué organismo público controla todo esto?
Yo, que estoy empezando a utilizarlo -al menos cuando me acerco a madrid-, después de tantos años de monopolio del coche, concienciado cada vez más de la galopante contaminación, de los atascos, del creciente precio del gasoil y de los problemas de aparcamiento.... no me motivaron mucho a hacerlo, pero aún así perseveraré en mi intento, asegurandome muy mucho previamente de llevar dinero suelto y como mucho un billete de 5 euros.
Creo que lo que más me fastidia de todo esto es la creciente indiferencia ante los problemas ajenos, el cumplimiento estricto de las normas, no ayudar, no preocuparse, no ponerse ni por un solo momento en la piel del otro...
En mi pueblo, uno de los conductores del autocar hacia madrid, que allí se llama correo, coge a los hortelanos por el camino, entre pueblo y pueblo. El verano pasado estuve en marruecos, estuvimos compartiendo todo con una familia en las montañas del rif durante 2 días, cuando nos marchamos les preguntamos donde había una parada de autobus. Ellos, entre extrañados y divertidos nos dijeron que el autobus se puede parar en cualquier sitio, salimos del camino de las montañas, y en medio de ninguna parte se pusieron en la carretera y pararon el primer autobus que pasaba para nosotros.
El autobus era de los más incómodos en los que he viajado nunca, pero me pregunto si con tanta regulación de todo, con tantas normas, con tanta exactitud y eficacia, con tanto progreso económico y cientifico-tecnologico ¿no estaremos dejando atras una cosa que podríamos llamar como “lo humano”?
Si me viera en la necesidad de elegir entre la puntualidad, la comodiad y la eficacia de la línea 484 leganés-oporto y mi pueblo o marruecos, prefiero esto último.
Medio dormido, entré en el autobus con la mochila a cuestas y mi bolsito dentro, al sacar la cartera le pregunté al conductor cuánto costaba el billete sin salir de Leganés, a lo cual me responde que son noventa y cinco centimos. Abro la cartera y miro el dinero suelto que tengo, que son 82 cts., por lo que saco un billete de 20 € y se lo dejo donde se deja el dinero para pagar.
Estoy esperando a que me cobre, cuando, ante mi gran sorpresa, el conductor coge el billete, extiende su mano hacia mí con el billete de 20 € y me dice que “sólo está obligado” a darme cambio de 5 euros y por lo tanto “me tengo que bajar” del autobús.
Yo, que ya llegaba como siempre con la hora pegada al culo, le digo que voy a trabajar, ante lo cual me contesta: “yo tambien estoy trabajando, hijo”. Llegamos a una parada y sube una chica. Después de haberla cobrado, se queda parado esperando a que me baje. Lo peor de todo es que parecía aburrido de mí, que no se planteaba ni por un momento en dejarme dentro del autobus, que no me ofrecía ninguna alternativa, sentía una humillación, una impotencia..... le dije, pero si tengo dinero. ya, pero yo solo estoy obligado a cambiar 5 euros, “qué quieres que le haga, hijo.” Me le quede mirando, porque la verdad, yo no tenía intención de bajar del autobus cuando tenía dinero suficiente, cuando no consideraba excesivo un billete de 20 €, y cuando hacerlo me costaba llegar tarde al trabajo. Me le quede mirando a ver si era un robot, a ver si era de verdad una persona. Pero no era más que un chulo, con sus gafas de sol oscuras, su pelo casi rapado, y encima no paraba de llamarme hijo, cuando probablemente era yo mayor que el..... sentía una rabia, una confusión, una impotencia...
A todo esto, la chica que había subido oyó la conversación y, rompiendo el clima subrealista del momento me preguntó que cuánto me faltaba. yo le dije que 15 cts. pero que me cambiara los 20 euros si podía. La chica, mucho más comprensiva que el conductor, me dio un euro y yo le devolví los 82 cts y pagué al conductor.
Después de darle las gracias a la chica, pedí el libro de reclamaciones, -librito que no termina de asentarse en la cultura española y que creo que nos iría mucho mejor si utilizasemos más en determinadas ocasiones-.
Siguiendo con su actitud chulesca, el chaval, me dice en un tono desafiante: - por supuesto, aquí tiene.
Cojo el libro de reclamaciones y busco en mi bolsito el bolígrafo que siempre llevo, pero que justamente en esa ocasión, claro, no llevaba. Le pregunto a la chica si tiene algún bolígrafo, pero claro, tampoco. Así que me veo obligado a pedírselo al conductor, que por supuesto me dice que no tiene. Yo le digo que me tendrá que dejar el libro de reclamaciones y algo para poder rellenarlo, pero me contesta que él sólo está obligado a dejar el libro, no el bolígrafo. Curioso, porque yo trabajo en un organismo público y sí que facilito el libro de reclamaciones y un bolígrafo a todo/a aquel/la que me lo solicita. Total, que con más frustración todavía y ya con algo de rabia le devuelvo el libro al conductor diciéndole que sí me tenía que haber dejado un bolígrafo y que no me llamara hijo –que me estaba sacando de quicio- que el no era mi padre.
Ya por fin me bajé y mientras caminaba y el autobús permanecía parado le eché una mirada al conductor..., que se me quedó mirando a su vez, creo que incluso un poco sorprendido. He de reconocerlo, le eché una mirada de rencor, de rabia, creo que incluso en ese momento, en contra de todas mis convicciones, hubiera deseado que el conductor se bajara y haber arreglado eso a puñetazos...
Después de este episodio, al cual no se todavía como calificar, me surgieron muchas dudas, la primera ¿De quién es la idea de no dar cambio más allá de un billete de 5 euros? Porque la gente solemos llevar billetes de 10 o de 20 €, yo no le dí un billete de 50, ni de 100 ni de 200, tan sólo de 20 euros.
¿Es idea del conductor en particular? creo que no, porque creo que viene por escrito en algún sitio del autobus. ¿Es idea del colectivo de trabjadores por miedo a sufrir algún atraco? si es así, creo que se equivocan y perjudican a sus conciudadanos. ¿Es idea de la empresa? ¿qué tira piedras contra su propio tejado?
¿y si una persona no lleva el suficiente cambio, pero sí dinero, se tiene que bajar irremisiblemente del autobus? no hay otra manera. ¿si son las siete de la mañana, donde va a cambiar? Incluso si una persona tiene que coger el autobus urgentemente y no lleva dinero ¿que pasaría? tiene que ir al hospital, al tanatorio, a ver urgente a su hijo, su amigo, su mujer, ¿qué pasa?
No sé, pero desde luego, esas normas y esa actitud del conductor no fomentan en absoluto el uso del transporte público. Y es que aquí está lo más grave, que es del transporte público de lo que estamos hablando ¿es esta la manera de fomentarlo? ¿acaso quieren que la gente no lo utilice? ¿quieren degradarlo y privatizarlo como hacen con otros tantos servicios públicos? ¿Qué organismo público controla todo esto?
Yo, que estoy empezando a utilizarlo -al menos cuando me acerco a madrid-, después de tantos años de monopolio del coche, concienciado cada vez más de la galopante contaminación, de los atascos, del creciente precio del gasoil y de los problemas de aparcamiento.... no me motivaron mucho a hacerlo, pero aún así perseveraré en mi intento, asegurandome muy mucho previamente de llevar dinero suelto y como mucho un billete de 5 euros.
Creo que lo que más me fastidia de todo esto es la creciente indiferencia ante los problemas ajenos, el cumplimiento estricto de las normas, no ayudar, no preocuparse, no ponerse ni por un solo momento en la piel del otro...
En mi pueblo, uno de los conductores del autocar hacia madrid, que allí se llama correo, coge a los hortelanos por el camino, entre pueblo y pueblo. El verano pasado estuve en marruecos, estuvimos compartiendo todo con una familia en las montañas del rif durante 2 días, cuando nos marchamos les preguntamos donde había una parada de autobus. Ellos, entre extrañados y divertidos nos dijeron que el autobus se puede parar en cualquier sitio, salimos del camino de las montañas, y en medio de ninguna parte se pusieron en la carretera y pararon el primer autobus que pasaba para nosotros.
El autobus era de los más incómodos en los que he viajado nunca, pero me pregunto si con tanta regulación de todo, con tantas normas, con tanta exactitud y eficacia, con tanto progreso económico y cientifico-tecnologico ¿no estaremos dejando atras una cosa que podríamos llamar como “lo humano”?
Si me viera en la necesidad de elegir entre la puntualidad, la comodiad y la eficacia de la línea 484 leganés-oporto y mi pueblo o marruecos, prefiero esto último.
El uso público de la razón
Utilizo esta expresión de un texto del filósofo Inmanuel kant. En 1787, dos años antes de la revolución francesa, se realizó un concurso para ver quien contestaba mejor a esta pregunta: “¿Qué es Ilustración?’’. El concurso lo ganó el filósofo de Königsberg. En un breve, pero magnífico ensayo, decía que Ilustración es la salida del hombre de su autoculpable minoría de edad, entendiendo la minoría de edad como el no pensar por uno mismo y dejar que alguien piense por él.
Hasta ese momento, había habido un clérigo que nos había dicho lo que teníamos que pensar en materia de religión, un rey que nos había dicho lo que teníamos que pensar en política y una autoridad consagrada a la que recurrir en materia de conocimiento –el criterio magister dixit, la autoridad lo dijo-.
¡Es tan cómodo ser menor de edad¡ Si tengo a mis padres que me dicen lo que tengo que hacer, mis profesores que me dicen lo que tengo que aprender y la televisión que me dice las cosas que tengo que saber y las que no y, que es lo que esta bien y que es lo que está mal, no necesitaré hacer el esfuerzo de pensar.
Con sólo poder pagar, no necesitaré hacer ese trabajo tan pesado, otro tomará mi puesto en tan fastidiosa tarea. La mayoría de los hombres y mujeres, tienen por muy peligroso el paso a la mayoría de edad. No debe ser tan penoso, ya que siempre encontraremos a amables y abnegadas personas, dispuestas a librarnos de esa pesada carga que ellos llevarán en nuestro lugar, incluso, sin pedirnos dinero a cambio.
Dice Kant: “Después de haber atontado a sus reses domésticadas, de modo que estas pacíficas criaturas no osan dar un solo paso fuera del camino marcado, les mostrarán el riesgo que las amenaza si intentan marchar solas. Lo cierto es que este riesgo no es tan grande, pues después de algunas caídas habrían aprendido a caminar; pero los ejemplos de estos accidentes por lo común producen timidez y espanto, y alejan todo nuevo intento de repetir la experiencia.
Por tanto, a cada persona individual le es difícil salir de la minoría de edad, que casi se ha convertido en su naturaleza por la fuerza de la costumbre; inclusive, le ha cobrado afición. Pero, en cambio, es posible que el público se ilustre a sí mismo, siempre que se le deje libertad; incluso, casi es inevitable.”
;¡¡Sapere aude!! atrevete a saber (por ti mismo), ten el valor de servirte de tu propio entendimiento, éste es el grito de la ilustración.
Después, el filósofo pasaba a exponer las diferencias entre el uso público y el uso privado de la razón. El uso privado de la razón consistiría en el uso que el general del ejercito tiene con respecto a sus soldados; el que tiene el profesor frente a sus alumnos; el oficial con respecto a los aprendices del oficio. Se trata del uso de la razón que se le permite a un hombre dentro de un puesto dado por la sociedad o de una función que se le confía.
Pero por primera vez en la historia, el ser humano tiene dos vertientes e, independientemente del puesto que ocupe en la sociedad, es un ciudadano libre y exactamente igual que los demás, con derecho a exponer públicamente sus opiniones sobre cualquier tema que desee. Ese es el uso público de la razón.
“Entiendo por uso público de la propia razón el que alguien hace de ella ante la totalidad del público de lectores. Ya que el ser humano tiene plena libertad, y hasta la misión, de comunicar al público sus ideas –cuidadosamente examinadas y bien intencionadas- acerca de un mejoramiento de las instituciones. Porque la propia naturaleza humana, consiste justamente en ese mejorar.”
“Una vez que la naturaleza, bajo esa dura cáscara, ha desarrollado la semilla que cuida con extrema ternura, es decir, la inclinación y disposición al libre pensamiento, este hecho repercute gradualmente sobre el modo de sentir del pueblo, con lo cual éste va siendo poco a poco más capaz de una libertad de obrar.”
Hay que tratar al hombre conforme a su dignidad, puesto que es algo más que una máquina.
Disfrutamos ahora de una oportunidad única y maravillosa con la aparición de los blogs en internet, cada uno de nosotros, al menos los que vivimos en el mundo rico occidental, podemos ejercer el uso público de nuestra razón.
Yo me propongo hacerlo ahora en este blog sabiendo que tengo dos derechos, el derecho a equivocarme y el derecho a cambiar de opinión cuando alguien me demuestre que estoy equivocado y también un deber, ser sincero y honesto, sobre todo conmigo mismo, pero también con los demás.
Por supuesto este será un sitio abierto, para que todo el mundo que lo desee pueda criticar libremente –de manera positiva o negativa- las opiniones vertidas en el mismo. Se pretende que las opiniones sirvan para fomentar el debate, e incluso que alguna -¿me estaré volviendo loco?- contribuya con su granito de arena a transformar esta sociedad en la que vivimos para hacerla más habitable, más agradable, más humana...
Lo único que se pide encarecidamente es que las críticas sean, en la medida de lo posible, constructivas, porque construir es muy difícil y destruir es muy fácil. También se ruega no caer en la descalificación y el insulto personal entre los/as debatientes.
Un saludo y un beso. Para ellas y para ellos.





