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el uso público de la razón
el autor expondrá su opinión ante los lectores sobre diversos temas
Sindicación
 
Recuperar la calle 1
“Pertenezco a esa clase de personas que no confía plenamente en el teléfono. Porque por teléfono no puedo estar segura de lo que realmente quiere decir esa persona. Si no puedo verla, ¿cómo puedo adivinar sus sentimientos? Y si eso no lo sé ¿qué importa muchas veces lo que diga?”
Flora Davis. La comunicación no verbal


Está ampliamente estudiado y es ampliamente conocido –en cuanto se da minimamente dinámica de grupos se hace alguna técnica de éstas- que para que la comunicación sea satisfactoria y completa hace falta estar frente a frente, para verse las caras y los gestos, no basta sólo con escuchar las palabras.

Cuando hay una reunión o nos sentamos para comer, o incluso para ver a alguien hablando en la televisión, nos sentamos de frente para vernos las caras y si estamos sentados en un banco, nos giramos o incluso uno se pone de pie para poder mantener bien una conversación.

Si esto se sabe, me pregunto ¿por qué no veo ningún banco de las plazas públicas puesto uno enfrente de otro? Y me vienen a la mente varias explicaciones, quizá sea porque esto se desconoce, por la costumbre, por desidia... o precisamente porque se sabe muy bien y las autoridades públicas no quieren que nos estemos en la plaza charlando tranquilamente?

Quizá lo que se quiere de nosotros es que vayamos al centro comercial a consumir.
 
Recuperar la calle 2
La mayoría de nosotros no paramos de criticar que los niños ya no juegan en la calle y que se meten en casa a ver la tele, a jugar con el ordenador o con la videoconsola.

Pero, haciendo también autocrítica hacia nosotros mismos, no siempre echando la culpa al exterior como solemos hacer, podríamos preguntarnos ¿qué espacio hemos dejado a los niños para que jueguen?

Cuando yo era pequeño en mi barrio había muchos sitios con tierra para jugar, debajo de casa o en el parque de atrás, sin salir siquiera de la manzana. Para jugar a las bolas, a las chapas, a la peonza o a la lima hace falta un sitio con tierra, y en la manzana de mi barrio ya no queda ninguno. Se ha puesto cemento sobre la tierra, porque parece que es sucia y fea, se ha asfaltado y se han creado aparcamientos para coches, y se han vallado los jardines porque al parecer se mete la gente ha hacer cosas malas, así se corta el problema de raíz, vallando los sitios, así no se pueden hacer cosas “malas”, pero tampoco pueden jugar los niños en los parques.

Tal vez algún día cuando le digamos a nuestro hijo: - hijo, deja ya un rato la play y sal a jugar a la calle. Éste nos responda: - ¿Y a donde voy a jugar papá?
 
Recuperar la calle 3
He estado en Toledo, pasando el fin de año, el día 30 de Enero por la noche salí a dar un paseo por esa bella ciudad. Ante mi sorpresa contemplé una actividad ilegal, la gente estaba bebiendo en la calle. Decenas de personas bebían tranquilamente en las plazas de la ciudad.

Pero, ¿cómo puede ser esto? Ahhhhh, vale amigo, es que en Castilla-La Mancha beber en la calle no es ilegal. En una ciudad como Toledo, ciudad monumental, histórica, patrimonio de la humanidad, visitada por decenas de miles de personas al año, y resulta que hay gente bebiendo en plena calle, y además resulta que no estaban destrozando nada, ni había peleas, ni siquiera mucho ruido ¡¡¡¿¿¿¿¿¿??????!!!


En la mañana del último día del año resulta que los bares habían sacado mesas a la calle, y en la mayoría de ellas había platos de migas que te daban al pedirte unas cañitas, también había paella, pinchos morunos...

Pero lo que más me gustó de toda la estancia fue cuando fuimos al barrio de Santa Teresa, había una gran plaza con amplias barras y a su alrededor había cientos de personas de todas las edades, niños, adolescentes, treintañeros, maduros y mayores, disfrutando del último día del año.

 
Buenos propósitos para el año 2006: adiós al perfeccionismo
En este año nuevo que comienza, me he propuesto aceptarme completamente, es decir, aceptar también la parte oscura que hay en mí.

Aceptar que algunas veces no puedo hacer todo lo que me propongo, y que las cosas que hago pueden ser mejorables.

Llevo años escribiendo un libro, que nunca termino porque nunca me parece que tengo la suficiente información, y porque siempre estoy revisándole.

A veces me he quedado sin decir algo porque no encontraba las palabras exactas de lo que quería decir, o el momento justo, y por no decirlo perfecto no he dicho nada. A veces tampoco he hablado porque no encontraba algo ingenioso que decir, cuando en realidad la gente que nos quiere no espera que lo que digamos sea con las palabras exactas, o algo gracioso u ocurrente, sino que simplemente quiere compartir su tiempo contigo, igual que tú con él o ella.

Voy a ir empezando a aceptar que a veces me equivoco, que a veces no estoy en lo cierto, que a veces no me expreso bien, muchas veces no soy gracioso ni ocurrente. Voy a intentar estar más relajado, más a gusto, sin preocuparme tanto de lo que digo o lo que hago.

Voy a intentar, en definitiva, ser más feliz.
 
El Kefir
Durante la segunda guerra mundial, un piloto británico se dio cuenta de que los habitantes del caúcaso no sólo vivían hasta una edad avanzada, sino que llegaban a esa edad con un buen estado de salud.

Decidió averiguar la causa de ese fenómeno y descubrió que echaban un hongo que fermentaba la leche que tomaban diariamente, al que llamaban kefir. El kefir favorece el tránsito intestinal, mejora el sistema respiratorio, es bueno para la piel y mejora el estado físico general.

El kefir nunca se acaba, al contrario, va creciendo, se alimenta de la leche y crece, así que cada vez tendrás mas kefir, que podrás regalar a los demás, porque…

El kefir no se vende, se regala, lo puedes conseguir en herbolarios, en asociaciones que te lo facilitarán gratuitamente o a través de amigos y conocidos.

El corte inglés, como no, ha hecho intentos de comercializarlo a un alto precio, más de 30 euros, pero además el que tiene no es bueno.

Establece una relación de cooperación mutua con tu kefir, tratalé bien y el te tratará bien a ti. Lo único que tienes que hacer es cambiarle la leche diariamente, lo pones en leche, y al día siguiente te tomas la leche fermentada y se la añades nueva. El único cuidado que necesita es que hay que congelarlo cuando llegan los calores del verano mediterráneo.

Infórmate sobre el kefir, consigueló y luego pasaseló a tus amigos, llevaló a alguna asociación o al herbolario de tu localidad.

Es un consejo sincero y desinteresado. Este es mi regalo de reyes para los/as lectores/as del blog. Un poco pasado de fechas, pero mejor ahora, en rebajas las cosas cuestan menos.