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el uso público de la razón
el autor expondrá su opinión ante los lectores sobre diversos temas
Sindicación
 
El sexo de los hijos no es aleatorio
“Nada en la naturaleza sucede sin motivo”
Aristóteles

“Dios no juega a los dados"
Albert Einstein


No parece que la naturaleza esté dispuesta al azar. No parece que se comporte caprichosamente hoy de una manera y mañana de otra, sino que los hechos suelen tener sus causas.

Parece que hay unas determinadas leyes que rigen en la misma y que tienden al equilibrio y a su propia supervivencia.

Así, la naturaleza forma ecosistemas en donde todos sus miembros están relacionados y son interdependientes entre sí. La eliminación de un solo elemento, o la inclusión de uno nuevo no perteneciente a él, puede causar grandes alteraciones en el mismo e incluso llegar a provocar su desaparición.

Tampoco parece que el cuerpo humano esté dispuesto así por casualidad, sino que forma una maravillosa estructura en donde todo está interconectado. Muy bien saben los fisioterapeutas que un dolor en la zona dorsal o en el brazo, puede tener su origen en las cervicales, por ejemplo.

¿Es que la naturaleza, el cosmos, el universo, la creación de Dios, o como quiera que se le llame se comporta siguiendo unas determinadas leyes en todo, pero en determinados casos hace una excepción y se comporta azarosamente? No parece muy razonable.

Durante algunos años los científicos dijeron que el electrón se movía al azar dentro de la estructura del átomo, y se sacaron extrañas conclusiones como por ejemplo, que estaba en dos sitios a la vez al mismo tiempo. Parece que estas conclusiones se debían al escaso conocimiento del mismo y al prejuicio de que el electrón debía de ser una partícula con sus contornos bien delimitados. Estudios más recientes concluyeron que el electrón es más bien una energía con una forma parecida a una nube en vez de a una canica.

También recientemente se ha oído que el código genético está en cierta medida determinado por la casualidad, pero ¿no será que acabamos de empezar a conocerlo y aún no sabemos mucho sobre él? ¿no sucederá que a donde no llegan nuestros conocimientos lo atribuimos cómodamente al azar? ¿no pasará esto mismo con el sexo de los hijos?


 
El sexo de los hijos no es aleatorio II
Después de las guerras, en donde suelen morir muchos hombres, aumenta la proporción de bebés de sexo femenino. Una investigadora inglesa descubrió que las parejas formadas por un hombre mayor y una mujer joven suelen engendrar hijos varones; las propias y los propios médicos y ginecólogos avisan a las futuras parturientas de que factores como hacer frecuentemente el amor o que la madre tenga más de treinta y cinco años, influyen en que el futuro bebé sea niño o niña respectivamente.

En la Edad Media existía el llamado “Problema de los universales” que impedía avanzar en el conocimiento. Los eruditos decían que, por ejemplo, no se podía anunciar que todos los cuervos eran negros hasta no haber visto todos y haber descartado que alguno no era de otro color. En el Siglo XIV Guillermo de Occam propuso un nuevo método para avanzar, que ha pasado a la historia como “la navaja de Occam”. Según esta metodología, si se había visto un número significativamente alto de cuervos negros ya se podía anunciar el principio de que los cuervos eran negros, y luego, si se descubría que había alguno de otro color, se revisaba la teoría.

¿No ocurre algo parecido con el sexo de los hijos? ¿No hay ya suficientes datos para afirmar que no depende del azar? ¿Quizá se debería ya empezar a investigar cúales son las causas que determinan el sexo de los hijos?