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el uso público de la razón
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Sindicación
 
Hoy, 28 de Noviembre, es San Honesto
“Es peligroso ser honrado”
El Padrino. Mario Puzo


Ayer miré el calendario y, con gran sorpresa, vi que se celebraba hoy la festividad de San Honesto. Nunca había pensado que fuera un nombre, la verdad es que había pensado que era un adjetivo ya que en mi vida he conocido a nadie que se llamara así.

Mi madre me dijo que antes se ponían los nombres a los hijos e hijas mirando al calendario y viendo el santo o la santa del día, mi prima por ejemplo nació el ocho de Diciembre y se llama Inmaculada.

Conozco a gente que llama como el santo de todos los restantes días de la semana: Saturnino, Andrés, Eloy, Bibiana, Francisco Javier y Juan; incluso los de la semana que viene que son más raros al menos me suenan: Sabas, Emiliano, Ambrosio, Inmaculada, Leocadia, Loreto y Dámaso. Puedo jurar que conozco a un Isabelo y a un Amalio pero nunca oí de nadie que tuviera de nombre Honesto u Honesta.

Imagino a los padres, totalmente dichosos y soñando ya con el brillante futuro del pequeño retoño que tenían entre sus brazos, los imagino mirando al calendario y observando horrorizados que el brillante futuro de su hijo se truncaba por haber tenido la mala suerte de haber nacido, precisamente, en ese día. Tras unos momentos de duda y de debate entre ellos acordarían aliviados que por su bien habría que llamarle de otro modo.

Si aún pasaba el filtro de sus padres, bien por inconsciencia de los mismos o porque consideraban que es bueno y digno para un hijo ser honesto y llevar ese nombre con orgullo, si pasaba ese filtro digo, no faltaría quien entre su familia y conocidos, empezaría rápidamente a presionar para no se pusiera ese nombre al bebé, con argumentos del tipo: “si es que sois unos quijotes, y mirar como le iba a Don Quijote”. “Sois unos egoístas, sólo pensáis en vosotros, con ese nombre le vais a marcar, le vais a hacer un desgraciado”. “Si no es por vosotros, ni por mí, si por mí encantado, pero tal y como está el mundo, con ese nombre nadie le va a querer dar trabajo, es por su futuro, pensar en él”... Así, poco a poco, influidos por el miedo que le metían los otros, los padres se convencerían de que habría que cambiar ese nombre por otro.


El calendario estableció los días 28 de los últimos meses del año para los que lo iban a pasar mal en la vida: en Octubre San Judas, para los que tuvieran remordimientos de conciencia después de traicionar; en Noviembre San Honesto, para los que intentaran actuar pensando en todos y no sólo en ellos mismos y en Diciembre los Santos Inocentes.


No