Me da mucha pena
El otro día, cuando salía del trabajo, presencié algo que me dolió en el corazón. Una madre se llevaba a su hijo a la salida de un partido de fútbol, cuando se empezaron a oir, delante de todo el mundo, los gritos del padre que decía que su hijo se tenía que duchar después de haber acabado el partido, que después de hacer deporte hay que ducharse.
La madre se encaró con él, a gritos también, diciendo que estaba en su tiempo y que ella sabía lo que había que hacer, que le dejara llevarse a su niño. Todo esto, que es lo que me parece triste, se desarrollaba delante de del niño, que tendría 7 u ocho años.
El padre, totalmente enojado decía que se lo llevara pero después de haberse duchado, la madre dijo que se duchaba en casa. Al final, el padre cogió al niño de la mano a la voz de: "Es mi hijo y se ducha" y se lo llevó, desde casi la puerta de salida, hacia dentro, otra vez de nuevo al vestuario. El niño miraba hacia atras y hacia adelante, hacia el padre y hacia la madre, perdido, desconcertado, sin saber que hacer.
No se trata, en mi opinión, de discernir quien tiene razón o no en este caso, ni caer en ponerse de parte de uno u otro. Yo opino que los padres, nunca, se deberían de haber puesto a discutir delante de él, deberían haber hablado a parte y haber llegado a un acuerdo, ahorrandole al pequeño el mal trago.
Cuando dos personas se separan, han de hacer un gran esfuerzo personal por dialogar entre ellas al margen de sus sentimientos personales, por muy duro que ésto sea, y si no se ponen de acuerdo acudir a una persona que medie entre los dos.
Lo que me parece más penoso de todo, es que, por lo que me cuentan, éste no es un caso aislado, sino que desgraciadamente, no es tan infrecuente presenciar escenas de este tipo.
La madre se encaró con él, a gritos también, diciendo que estaba en su tiempo y que ella sabía lo que había que hacer, que le dejara llevarse a su niño. Todo esto, que es lo que me parece triste, se desarrollaba delante de del niño, que tendría 7 u ocho años.
El padre, totalmente enojado decía que se lo llevara pero después de haberse duchado, la madre dijo que se duchaba en casa. Al final, el padre cogió al niño de la mano a la voz de: "Es mi hijo y se ducha" y se lo llevó, desde casi la puerta de salida, hacia dentro, otra vez de nuevo al vestuario. El niño miraba hacia atras y hacia adelante, hacia el padre y hacia la madre, perdido, desconcertado, sin saber que hacer.
No se trata, en mi opinión, de discernir quien tiene razón o no en este caso, ni caer en ponerse de parte de uno u otro. Yo opino que los padres, nunca, se deberían de haber puesto a discutir delante de él, deberían haber hablado a parte y haber llegado a un acuerdo, ahorrandole al pequeño el mal trago.
Cuando dos personas se separan, han de hacer un gran esfuerzo personal por dialogar entre ellas al margen de sus sentimientos personales, por muy duro que ésto sea, y si no se ponen de acuerdo acudir a una persona que medie entre los dos.
Lo que me parece más penoso de todo, es que, por lo que me cuentan, éste no es un caso aislado, sino que desgraciadamente, no es tan infrecuente presenciar escenas de este tipo.





