¿A quién haces encargado?
Se acabaron las discusiones habituales con el amigo Ramón, ya no trabajamos juntos, de todas formas espero seguir discutiendo con él en el futuro, aunque sea más esporádicamente, confrontando nuestras visiones del mundo; la mía, ingenua e idealista, del que quiere cambiar y mejorar las cosas, la suya más experimentada y práctica, del que quiere aceptar las cosas tal y como son.
Una vez me preguntó lo siguiente:
-A ver, tu tienes a tres personas trabajando para ti. Uno es un buen trabajador, trabaja mucho y hace bien su trabajo; otro es un trabajador medio, hace lo necesario sin llegar a esforzarse al cien por cien y tiene una buena destreza, sin llegar a ser sobresaliente; por último tienes a un vago, que trabaja lo menos que puede, tiene mucho morro y carga a sus compañeros con la parte que le tocaría hacer a él, siempre tiene respuestas para todo y salidas para cuando el jefe le increpa. ¿A quién haces encargado de los tres?
Yo ingenuamente respondí:
-Al más trabajador, como premio a él y para que sirva de ejemplo a los demás, trasladaría su buen hacer y su carácter trabajador, serio y responsable a los otros compañeros.
-No jodas, me dijo él. Si quitas de trabajar al único que trabaja bien ya te has cargado la empresa. Si es él el que trabaja a ese no le puedes ascender nunca. Haces encargado al vago, al escaqueado, al que le sobra morro.
Ese ya de por sí no trabaja, pero en cuanto le asciendas tiene la suficiente cara para llamar la atención a los demás, en cuanto hacen algo que no esta bien y los pone a trabajar a todos rápidamente, además, a él no le van a engañar, porque se las sabe todas, se sabe todas las formas de escaquearse porque ya las ha practicado él antes.
Una vez me preguntó lo siguiente:
-A ver, tu tienes a tres personas trabajando para ti. Uno es un buen trabajador, trabaja mucho y hace bien su trabajo; otro es un trabajador medio, hace lo necesario sin llegar a esforzarse al cien por cien y tiene una buena destreza, sin llegar a ser sobresaliente; por último tienes a un vago, que trabaja lo menos que puede, tiene mucho morro y carga a sus compañeros con la parte que le tocaría hacer a él, siempre tiene respuestas para todo y salidas para cuando el jefe le increpa. ¿A quién haces encargado de los tres?
Yo ingenuamente respondí:
-Al más trabajador, como premio a él y para que sirva de ejemplo a los demás, trasladaría su buen hacer y su carácter trabajador, serio y responsable a los otros compañeros.
-No jodas, me dijo él. Si quitas de trabajar al único que trabaja bien ya te has cargado la empresa. Si es él el que trabaja a ese no le puedes ascender nunca. Haces encargado al vago, al escaqueado, al que le sobra morro.
Ese ya de por sí no trabaja, pero en cuanto le asciendas tiene la suficiente cara para llamar la atención a los demás, en cuanto hacen algo que no esta bien y los pone a trabajar a todos rápidamente, además, a él no le van a engañar, porque se las sabe todas, se sabe todas las formas de escaquearse porque ya las ha practicado él antes.





