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el uso público de la razón
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Sindicación
 
La naturaleza también coopera
Parece ser, o al menos así nos lo han enseñado, que en la naturaleza predomina la ley del más fuerte, que impone su voluntad a los demás. Hay una lucha despiadada y salvaje por la vida y es el más listo, el más rápido, el más habil y el más fuerte el que triunfa.

La propia naturaleza hace una selección natural y son los más aptos los que sobreviven, según la teoría de la evolución de las especies de Darwin, de la que todos y todas hemos oido hablar en nuestra época estudiantil. Esa teoría alcanzó un notable éxito en el siglo XIX y se le dio ámplia difusión, servía de base teórica para la colonización de África por parte de las potencias europeas.

Nosotros, los europeos, estabamos mejor adaptados, éramos más fuertes y mucho más inteligentes que los africanos, incluso teníamos una ética muchos más avanzada, eramos superiores y mejores y teníamos todo el derecho a colonizarlos, al fin y al cabo nos estabamos comportando de un modo natural.

Sin embargo, que poca difusión se ha dado a los estudios sobre la naturaleza de Kropotkin, también fue un científico que se dedicó a estudiar la naturaleza, y estableció como conclusión de sus estudios que la base de la naturaleza es la cooperación, criticando la teoría de la selección natural de Darwin. No digo quien de los dos tiene razón, pero sí que al menos podiamos haber oído hablar de él no, para sacar las conclusiones por nosotros mismos, en vez de habernos hablado de otras teorías inverosimiles como la de Lammark por ejemplo, que parecía un antecedente fallido de la teoría darwiniana.

Pero, ¿cómo no vamos a competir??¡¡ Si incluso cada uno de nosotros, para estar aquí, hemos tenido que competir con los otros espermatozoides y ser más hábiles y más rápidos que los demás para llegar el primero al óvulo e introducirnos en él.

Pues bien, según ha explicado maravillosamente jodorowsky, la ciencia dice que la historia es así: los espermatozoides salen disparados y se van ayudando unos a otros a llegar al óvulo, no es el primero que llega el que entra, sino que varios de ellos se quedan rodeándole y es él, el óvulo, el que elige a un espermatozoide y le permite entrar y fecundarle. -y cuando vienen gemelos no es que el hombre sea un machote, sino que la mujer tenía había creado dos óvulos en ese momento-.

Quizá esa si que sea una ley universal de la naturaleza, la de que siempre es ella la que nos elige y nos permite entrar dentro de ella, porque ha visto algo en nosotros, algo que a veces ni siquiera nosotros sabíamos y que no siempre es ser el más fuerte y el más guapo.
No