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el uso público de la razón
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Sindicación
 
Felix y el enfermo de Alzheimer
La verdad es que a Felix le acusaron de no trabajar bien en equipo, él se defendió diciendo que las cosas no se las consultaban, sino que se las imponían, y casi estoy inclinado a creerle, porque Felix me pareció una persona honesta, pero de la otra parte estaba Chelo, una de las personas más admirables que conozco, lo cuál me hace albergar dudas al respecto.

Sin embargo, Felix nos contó una historia muy bonita, que es aún más bonita por ser cierta y no inventada, lo que hace que venga a mi mente la frase de que la realidad supera a la ficción.

El caso es que Felix estuvo trabajando en una residencia de personas mayores en la cual había un enfermo de Alzheimer. Él hacía su trabajo, pero veía que aquel hombre se quedaba solo, aislado frente a la ventana sin que nadie hablara con él, así que decidió dedicarle tiempo a ese hombre, y todos los días dedicaba los últimos 20 o 30 minutos a hablar con él.

Hablaba en clave de monólogo, porque el hombre nunca le contestaba, le contaba como le había ido el día; cosas que le habían pasado; lo que le apetecía en ese momento; sin obtener respuesta alguna Felix se despedía de él y se iba.

Tanto los y las ancianas y ancianos como sus compañeros y compañeras le decían que el abuelo no le escuchaba y que, debido a su enfermedad, no podía comprenderle, así que lo único que hacía era perder el tiempo.

Pero el protagonista de nuestra historia seguía hablando con ese hombre, y lo siguió haciendo hasta el último día que estuvo allí trabajando.

Entonces, fue a despedirse del hombre, a decirle que ya no volvería allí, entonces el hombre le dijo: "Adios, Felix" y ambos se dieron un abrazo.
No