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el uso público de la razón
el autor expondrá su opinión ante los lectores sobre diversos temas
Sindicación
 
Qué hay y qué no hay en la estación de tren de Pitis.
- No hay un solo árbol, ni una sola brizna de hierba, ni tampoco un arbusto. Después de venir desde Cercedilla en tren y pasar por el monte del Pardo, Pitis nos anuncia bruscamente que entramos en la ciudad. Las obras han dejado un páramo de tierra y barro.

- No hay ni una tienda, ni un solo bar para poder tomar algo en la larga espera al tren ¿quién querría poner algo allí?

- Hay dos máquinas expendedoras que cobran a precio abusivo y que, no contentas con eso, en la vorágine cotidiana de aumentar beneficios, de vez en cuando deciden quedarse con el dinero de alguien sin darle nada a cambio.

- Sólo hay un supermercado, a media hora andando por las vías del tren, el supermercado de la droga, el segundo más grande después de las barranquillas.

- No hay ni un solo partido político allí, no tienen sede ni el P.P., ni el PSOE, ni IU, ni el PCPE, ni partidos ecologistas, humanistas o de cualquier otra índole.

- No hay sindicatos, no hay ONG´s, no está Greenpeace, ni está Cruz Roja, ni Ayuda en Acción, ni ninguna otra. No hay ninguna asociación de vecinos o plataforma ciudadana por allí.

- No hay policías, no hay bomberos, no hay médicos, no hay ambulancias.

- Hay un guardia de seguridad, solo y asustado.

- Hay yanquis, algunos a los que ya todo les da igual, perdidos, sucios… otros que aún no están así e intentan disimular su condición, haciendo grandes esfuerzos para ello… sin conseguirlo.

- Hay rechazo, hay pena, hay miedo.

- Hay una chica de treinta años, bonita, perfectamente vestida, con clase, con estilo, con elegancia, que me dice que es de Pozuelo cuando la encuesto, pero que no puede disimular el temblor de su pierna y de su brazo, y sus miradas ansiosas hacia una punto hacia el cual, cinco minutos después sale corriendo a meterse en el ascensor y agacharse a quemar plata, y a inhalar su vapor.

- Hay piedras, que le lanzan al vigilante.

- No hay periodistas, no hay televisiones, no hay radios, no hay escritores, no hay fotógrafos, no hay pintores ni músicos.

- No hay sacerdotes cristianos u hombres del Islam, no hay rabinos, no hay budistas ni taoistas ni ningún otro hombre religioso.

- No hay psicólogos, ni sociólogos, ni trabajadores o educadores sociales, ni abogados.
- Hay jeringuillas, hay sida.

- Hay amenazas. Hubo balas silbando hace tres semanas.

- Hay un niño demasiado joven, novato, con una porra y un uniforme, que intenta impedir que se cuelen delante suya, cuando hay un inspector delante.

- Hay una cara de roja, hay sangre en el suelo y en las escaleras.

- Hay testigos, que no se comprometen a declarar la agresión que han visto, pero que se quedan por si ha sido una herida grave.

- Hay nervios, hay tensión, hay llamadas.

- No ha sido nada.

- Sólo rutina.
 
Comentario:
Me ha encantado, has conseguido lo difícil, que me traslade a Pitis y lo vea, lo oiga, lo huela... lo sienta. Enhorabuena. Sigue escribiendo por favor da vinci...
 
Comentario:
SIGA ESCRIBIENDO, NO LO DEJE NUNCA POR FAVOR.
No