Contrafrases
Fue el que más lejos llegó, pues no sabía adonde iba.
No paraba de aprender, pues no iba mucho a clase.
Era el que mejor lo hacía, porque le encantaba.
Se tomaba muy en serio reir cada día.
Había plantado un árbol, montado en globo y probado muchas cosas, pero repetía que le quedaba mucho por hacer.
Tan poco se sentía ante los demás, a pesar de todo lo que era, que tenía que mentir en lugar de mostrarse.
Que poco tenía, sólo su dinero.
Era tan, tan insegura, que llegó a ser perfecta (fisicamente).
El éxito le hinchó como a un globo, y llegaba a ocupar tanto espacio que asfixiaba a los que querían compartir su tiempo con él.
Subió tan alto que era incapaz de ver a los demás.
Quería llamar tanto la atención que ya nadie le hacía caso.
Hablaba tan alto que ya nadie le escuchaba.
Que buena era, te lo daba todo, -siempre que tuvieras problemas y pudiera sentirse por encima de ti-.
Era tan inseguro, tan inseguro que siempre tenía que hacer algo más que tu para poder sentirse a gusto contigo.
Tan insegura era que no se sentía con fuerzas para estar con alguien al que no considerara inferior.
Era infatigable, no descansaba un minuto en todo el día; para evitar el esfuerzo de ponerse a pensar donde estaba.
Tan grande era su necesidad de ser querida para encontrase bien, que se destruía a sí misma.
Tanta necesidad tenía de sentirse integrado con los demás, que la gente le marginaba.
Pasaba tanto tiempo criticando a los demás, que se olvidaba de mantener su buen humor y ser feliz.
Tanto tiempo pasó analizando a la gente, que se olvidó de vivir su propia vida.
El movimiento exterior lleva al reposo interior y la ausencia de movimiento exterior lleva a la inquietud interior.
El mejor uso del bolígrafo ahora es dárselo a la gata para que juegue.
No paraba de aprender, pues no iba mucho a clase.
Era el que mejor lo hacía, porque le encantaba.
Se tomaba muy en serio reir cada día.
Había plantado un árbol, montado en globo y probado muchas cosas, pero repetía que le quedaba mucho por hacer.
Tan poco se sentía ante los demás, a pesar de todo lo que era, que tenía que mentir en lugar de mostrarse.
Que poco tenía, sólo su dinero.
Era tan, tan insegura, que llegó a ser perfecta (fisicamente).
El éxito le hinchó como a un globo, y llegaba a ocupar tanto espacio que asfixiaba a los que querían compartir su tiempo con él.
Subió tan alto que era incapaz de ver a los demás.
Quería llamar tanto la atención que ya nadie le hacía caso.
Hablaba tan alto que ya nadie le escuchaba.
Que buena era, te lo daba todo, -siempre que tuvieras problemas y pudiera sentirse por encima de ti-.
Era tan inseguro, tan inseguro que siempre tenía que hacer algo más que tu para poder sentirse a gusto contigo.
Tan insegura era que no se sentía con fuerzas para estar con alguien al que no considerara inferior.
Era infatigable, no descansaba un minuto en todo el día; para evitar el esfuerzo de ponerse a pensar donde estaba.
Tan grande era su necesidad de ser querida para encontrase bien, que se destruía a sí misma.
Tanta necesidad tenía de sentirse integrado con los demás, que la gente le marginaba.
Pasaba tanto tiempo criticando a los demás, que se olvidaba de mantener su buen humor y ser feliz.
Tanto tiempo pasó analizando a la gente, que se olvidó de vivir su propia vida.
El movimiento exterior lleva al reposo interior y la ausencia de movimiento exterior lleva a la inquietud interior.
El mejor uso del bolígrafo ahora es dárselo a la gata para que juegue.





