Concepción japonesa del arte
Los niños tienen la flor. Tienen la gracia, la espontaneidad, la naturalidad y eso es lo que hay que reconcocerles y estimularles cuando son pequeños.
Después viene la adquisición de la técnica. Trabajo, trabajo, trabajo y técnica, técnica, técnica. Adquirirla, engrandecerla y mejorarla, mejorarla, mejorarla. La técnica ha de ser como una escalera cubierta de nieve, nos sirve para apoyarnos y para elevarnos, pero no se ha de ver.
Cuando se ha adquirido y perfeccionado la técnica se consigue la esencia.
Cuando se ha llegado a la esencia, se vuelve a recuperar poco a poco la flor, que ha permanecido invernando dentro de nosotros, y cuando se juntan la esencia y la flor se produce el perfume.
El perfume se expande por el ambiente embriagando con su fragancia y alegrando los corazones, tanto más cuanta más sensibilidad y sutileza se tenga para percibirlo.
Después viene la adquisición de la técnica. Trabajo, trabajo, trabajo y técnica, técnica, técnica. Adquirirla, engrandecerla y mejorarla, mejorarla, mejorarla. La técnica ha de ser como una escalera cubierta de nieve, nos sirve para apoyarnos y para elevarnos, pero no se ha de ver.
Cuando se ha adquirido y perfeccionado la técnica se consigue la esencia.
Cuando se ha llegado a la esencia, se vuelve a recuperar poco a poco la flor, que ha permanecido invernando dentro de nosotros, y cuando se juntan la esencia y la flor se produce el perfume.
El perfume se expande por el ambiente embriagando con su fragancia y alegrando los corazones, tanto más cuanta más sensibilidad y sutileza se tenga para percibirlo.





