Corazón de Tiza
Y si te vuelvo a ver pintar
un corazón de tiza en la pared
te voy a dar una paliza por haber
escrito mi nombre dentro.
Tú lo has hecho porque ayer yo te invité
cuando ibas con tu amiga de la mano;
se acababan de encender todas las luces,
era tarde y nos reímos los tres.
Luego estuve esperándote en la plaza,
y las horas se marchaban sin saber qué hacer,
cuando al fin te vi venir
yo te llamé por tu nombre,
pero tú no dejaste de correr.
Y si te vuelvo a ver pintar
un corazón de tiza en la pared...
Me parece que aquel día tú empezaste a ser mayor
me pregunto cómo te han convencido a ti.
Te dijeron que jugar es un pecado
O es qué viste en el cine algún final así
Y si te vuelvo a ver pintar
un corazón de tiza en la pared
te voy a dar una paliza por haber
escrito mi nombre dentro.
Yo tenía la intención de olvidarlo
y al salir al otro día no pensaba en ti,
pero vi puesto en mi puerta dibujado un corazón,
y mi nombre estaba escrito junto al tuyo.
Y si te vuelvo a ver pintar
un corazón de tiza en la pared
te voy a dar una paliza por haber
escrito mi nombre dentro.
Y si te vuelvo a ver pintar
un corazón de tiza en la pared
(No he podido resistirme a comprarme el disco de RadioFutura.
No he podido resistirme a poner la canción.
No puedo dormir a estas horas...)
un corazón de tiza en la pared
te voy a dar una paliza por haber
escrito mi nombre dentro.
Tú lo has hecho porque ayer yo te invité
cuando ibas con tu amiga de la mano;
se acababan de encender todas las luces,
era tarde y nos reímos los tres.
Luego estuve esperándote en la plaza,
y las horas se marchaban sin saber qué hacer,
cuando al fin te vi venir
yo te llamé por tu nombre,
pero tú no dejaste de correr.
Y si te vuelvo a ver pintar
un corazón de tiza en la pared...
Me parece que aquel día tú empezaste a ser mayor
me pregunto cómo te han convencido a ti.
Te dijeron que jugar es un pecado
O es qué viste en el cine algún final así
Y si te vuelvo a ver pintar
un corazón de tiza en la pared
te voy a dar una paliza por haber
escrito mi nombre dentro.
Yo tenía la intención de olvidarlo
y al salir al otro día no pensaba en ti,
pero vi puesto en mi puerta dibujado un corazón,
y mi nombre estaba escrito junto al tuyo.
Y si te vuelvo a ver pintar
un corazón de tiza en la pared
te voy a dar una paliza por haber
escrito mi nombre dentro.
Y si te vuelvo a ver pintar
un corazón de tiza en la pared
(No he podido resistirme a comprarme el disco de RadioFutura.
No he podido resistirme a poner la canción.
No puedo dormir a estas horas...)
cerrado... por el momento

contento...
Como cada primeros días de mes, este agosto no ha sido menos y he vuelto a pillar las revistas que llegan a los buzones del portal. Vecinos suscriptores. Lecturas apasionantes. Me he tirado varias noches leyendo esas revistas y por las mañanas las devuelvo. Es como ver documentales de todo tipo, sin parar. Y con la banda sonora que yo quiera. Reportajes sobre la fabricación de botellas de época en Bohemia. Artículos sobre Gengis Khan, sobre las propiedades de la soja en la menopausia, sobre el último grito en tendencias musicales en "los garitos más cool" de México DF. Me gusta saber más sobre la cría de avestruces en la meseta peninsular o sobre el sexo tántrico.
Pero no he logrado saber qué puede leer mi vecina. Ya que ella me espía, me gustaría saber qué lee, qué le interesa... y según mis cálculos ella debe vivir entre la segunda y la quinta planta. Si no, no me podría ver desde sus ventanas. Por lo cuál ella está interesada en el coleccionismo de figuras chinas en miniatura, o en la actualidad de los países emergentes de la lejana Asia, o en el diseño industrial en Escandinavia, o en el sexo en su sentido más amplio... No sé.
Hoy estoy contento. Me quedo en casa ya todo el día, tras haber ido a pedalear un rato, pensar en mi futuro, mirar el correo, leer algunos blogs... Y charlar con mi ex en el messenger. Hacía ya mucho que no sabía de ella y me ha gustado tener esa charla. La veo más madura, más sincera consigo misma. Creo que le vino muy bien haberse ido a vivir a París una temporada. Pero no nos vemos desde hace más de un año ya. Y me apetecía saber de ella.
Ahora me pondré a ver alguna peli. Estoy solo en casa, y eso me apetece.
Y mi vecina creo que se ha ido de vacaciones. Es sólo intuición, eh! ... pero se sirve para estar más a mi bola.
Y ahora estoy escuchando al Inquilino comunista.
Pero no he logrado saber qué puede leer mi vecina. Ya que ella me espía, me gustaría saber qué lee, qué le interesa... y según mis cálculos ella debe vivir entre la segunda y la quinta planta. Si no, no me podría ver desde sus ventanas. Por lo cuál ella está interesada en el coleccionismo de figuras chinas en miniatura, o en la actualidad de los países emergentes de la lejana Asia, o en el diseño industrial en Escandinavia, o en el sexo en su sentido más amplio... No sé.
Hoy estoy contento. Me quedo en casa ya todo el día, tras haber ido a pedalear un rato, pensar en mi futuro, mirar el correo, leer algunos blogs... Y charlar con mi ex en el messenger. Hacía ya mucho que no sabía de ella y me ha gustado tener esa charla. La veo más madura, más sincera consigo misma. Creo que le vino muy bien haberse ido a vivir a París una temporada. Pero no nos vemos desde hace más de un año ya. Y me apetecía saber de ella.
Ahora me pondré a ver alguna peli. Estoy solo en casa, y eso me apetece.
Y mi vecina creo que se ha ido de vacaciones. Es sólo intuición, eh! ... pero se sirve para estar más a mi bola.
Y ahora estoy escuchando al Inquilino comunista.
desquiciado...
Mientras me estaba duchando me he quedado mirando fíjamente el espejo empañado del cuarto de baño. Y de repende me han entrado unas ganas atroces de golpear el cristal. Romperlo con mi puño, como se lo vi hacer a Martin Sheen al empezar su Apocalypse, enloquecido bajo los efectos del The End de The Doors. Romper el vaho, el reflejo oculto. El agua cayendo casi hirviendo. Cansado del viaje. Puteado por el agosto que está siendo tan raro para mí. Incluso me vi romper ese espejo, en una fracción pequeñísima de tiempo llenarme el dorso de la mano de cristalitos y sangre...
Al contrario que alguna gente que conozco, no me gustan que me miren.

Al contrario que alguna gente que conozco, no me gustan que me miren.

mi portero...
El portero de mi portal es un tipo extraño. Hay días que me mira como si fuésemos a ser colegas para toda la vida y otros, en los que creo que le gustaría aplastar mi cabeza con el peso del ascensor bajando... sin darle yo motivos aparentes... que supongo que es lo que más le pone.... Sí. Un tipo raro. ¿O serán así todos los porteros?
Pues ayer me paró mi portero al bajar a la calle. Oye, ¿sabes si estas braguitas son de alguna de tus compaeras de piso o sabes de quién pueden ser...? es que me las he encontrado tiradas en el suelo del patio interior... Joder... vaya tonillo más desagradable ha utilizado, un poco entre viejo verde y pueril baboso... No, ni idea. Yo las uso con un poco más de tela. Y de colores chillones... Y creo que ahora el portero se ha quedado a cuadros, con la sonrisa congelada, en plan gilipollas... o de "tierra-trágame!"... me piro... pero me jode no poder controlarme ante él y así utilizar su amplia información confidencial para hacer mis averiguaciones sobre mi vecina... pero es que el tío da un poco de repelús....
Y la verdad es que no estaba mal esa prenda,... espero que no se la quede él, fantaseando con las vecinas...
Y nada, sigo en "libertad vigilada"... supongo que ELLA seguirá espiándome... y es posible que las bragas sean suyas y sea una señal.. pero joder con las tías!!
Le cuento a L., una de mis compañeras del piso, lo del portero y las bragas... ella me mira, con cara de traviesa y me suelta... Pero tío! y tú qué haces cuándo follas! ... joder! sí que te lo montas bien, eh!... soltando lastre por la ventana!!... y se partía de risa...
Pues ayer me paró mi portero al bajar a la calle. Oye, ¿sabes si estas braguitas son de alguna de tus compaeras de piso o sabes de quién pueden ser...? es que me las he encontrado tiradas en el suelo del patio interior... Joder... vaya tonillo más desagradable ha utilizado, un poco entre viejo verde y pueril baboso... No, ni idea. Yo las uso con un poco más de tela. Y de colores chillones... Y creo que ahora el portero se ha quedado a cuadros, con la sonrisa congelada, en plan gilipollas... o de "tierra-trágame!"... me piro... pero me jode no poder controlarme ante él y así utilizar su amplia información confidencial para hacer mis averiguaciones sobre mi vecina... pero es que el tío da un poco de repelús....
Y la verdad es que no estaba mal esa prenda,... espero que no se la quede él, fantaseando con las vecinas...
Y nada, sigo en "libertad vigilada"... supongo que ELLA seguirá espiándome... y es posible que las bragas sean suyas y sea una señal.. pero joder con las tías!!
Le cuento a L., una de mis compañeras del piso, lo del portero y las bragas... ella me mira, con cara de traviesa y me suelta... Pero tío! y tú qué haces cuándo follas! ... joder! sí que te lo montas bien, eh!... soltando lastre por la ventana!!... y se partía de risa...
fin-de-semana
la rubia que viene de vez en cuando a mi cuarto dice que se busque a otro a quien espiar...
y me quedo pensando...
y sí que tiene razón mi vecina, me gusta.
y me quedo pensando...
y sí que tiene razón mi vecina, me gusta.
vacío
Hoy estuve sacando de la mochila todo el vacío que me traje del mar. La casa se inundó enseguida. Se puso un poco más gris, como nublada. Debe ser cuestión de mala suerte. Supongo.
Después seguí leyendo un rato. Pero se me nublaba la vista. Pensé si ello llegaría a notarlo mi vecina. La que me observa. Y pensé en ser más impasible, que se me noten menos los sentimientos. No expresarme. Además, seguí con mis cuidadosos movimientos por mi casa. Cuanto menos sepa de mi, mejor.
Al bajar a la calle, a dar una vuelta, me he cruzado justo al abrir la puerta con una chavala de unos 20 años. No me ha sonreído. No puede ser ella. Me he quedado pensativo e intentando recordar los detalles que haya podido captar. No, me da a mí que no es ella. Quizás esta fuese demasiado "clásica", tirando a alumna-de-universidad-opusiana.
Más tarde, al volver, vi que tenía una nueva nota en el buzón. Era igual que la anterior. Había un folio doblado. Escrito a mano, con tinta azul. Y me subí a casa enseguida. Era mi vecina, que daba su segunda señal.
No esperé a hacer la comida. Esta vez no. Me senté en el sofá y me encendí un cigarrillo. Me decía que no le prometiese nada "para siempre", que no hiciese público "lo nuestro". Sonreí. Me contaba que el otro día me vió salir del portal y sin que yo me diese cuenta me siguió. Que temió porque yo la reconociese como vecina, pero se arriesgó. Total, yo llevo pocos menes viviendo n esa casa y que seguro que ni me había fijado nunca en ella. Me dice que ella no es mi tipo. Que no cree que me gustase, según lo que ella ha podido observar. Viendo mis gestos, mis gustos musicales, las revistas que leo, los platos que cocino,... y, sobre todo, que no se parece en nada a la rubia que llevo de vez en cuando a mi habitación. Y que ella cree que me gusta tanto.
Pues se metió en el metro detrás de mí. Me estuvo mirando desde la lejanía. Y disimulando mucho. Me cuenta que al final se bajó en la misma parada que yo. Pero que ella no pretendía nada. Sólo seguirme. Verme más. Conocerme. Y así que entró en la piscina a la que fui el miércoles. Dice que le gusta mucho más mi tatuaje de la espalda visto desde cerca, pero que no sabe qué significa. Y más al ir pillando moreno. Yo ahora sé que puede que esté diciendo la verdad en esta carta. Que realmente me siguió y me vió. Lo que no me creo tanto es lo que me seguía diciendo sobre su nueva adquisición. Me escribía que se ha comprado un aparato para ver a distancia. Entre unos prismáticos y un telescopio. Algo intermedio. Yo, ni idea. Pero duda de que sea cierto. Pero ella dice que quiere verme más cerca. No perderse detalles. Y eso me jode!
Entonces he ido a mi cuarto y he puesto en mi cadena de música a los Radiohead a todo trapo. Y la casa ha seguido gris. Llena de vacío.
Después seguí leyendo un rato. Pero se me nublaba la vista. Pensé si ello llegaría a notarlo mi vecina. La que me observa. Y pensé en ser más impasible, que se me noten menos los sentimientos. No expresarme. Además, seguí con mis cuidadosos movimientos por mi casa. Cuanto menos sepa de mi, mejor.
Al bajar a la calle, a dar una vuelta, me he cruzado justo al abrir la puerta con una chavala de unos 20 años. No me ha sonreído. No puede ser ella. Me he quedado pensativo e intentando recordar los detalles que haya podido captar. No, me da a mí que no es ella. Quizás esta fuese demasiado "clásica", tirando a alumna-de-universidad-opusiana.
Más tarde, al volver, vi que tenía una nueva nota en el buzón. Era igual que la anterior. Había un folio doblado. Escrito a mano, con tinta azul. Y me subí a casa enseguida. Era mi vecina, que daba su segunda señal.
No esperé a hacer la comida. Esta vez no. Me senté en el sofá y me encendí un cigarrillo. Me decía que no le prometiese nada "para siempre", que no hiciese público "lo nuestro". Sonreí. Me contaba que el otro día me vió salir del portal y sin que yo me diese cuenta me siguió. Que temió porque yo la reconociese como vecina, pero se arriesgó. Total, yo llevo pocos menes viviendo n esa casa y que seguro que ni me había fijado nunca en ella. Me dice que ella no es mi tipo. Que no cree que me gustase, según lo que ella ha podido observar. Viendo mis gestos, mis gustos musicales, las revistas que leo, los platos que cocino,... y, sobre todo, que no se parece en nada a la rubia que llevo de vez en cuando a mi habitación. Y que ella cree que me gusta tanto.
Pues se metió en el metro detrás de mí. Me estuvo mirando desde la lejanía. Y disimulando mucho. Me cuenta que al final se bajó en la misma parada que yo. Pero que ella no pretendía nada. Sólo seguirme. Verme más. Conocerme. Y así que entró en la piscina a la que fui el miércoles. Dice que le gusta mucho más mi tatuaje de la espalda visto desde cerca, pero que no sabe qué significa. Y más al ir pillando moreno. Yo ahora sé que puede que esté diciendo la verdad en esta carta. Que realmente me siguió y me vió. Lo que no me creo tanto es lo que me seguía diciendo sobre su nueva adquisición. Me escribía que se ha comprado un aparato para ver a distancia. Entre unos prismáticos y un telescopio. Algo intermedio. Yo, ni idea. Pero duda de que sea cierto. Pero ella dice que quiere verme más cerca. No perderse detalles. Y eso me jode!
Entonces he ido a mi cuarto y he puesto en mi cadena de música a los Radiohead a todo trapo. Y la casa ha seguido gris. Llena de vacío.
llego
Acabo de llegar de viaje. De la costa. Y al final, todo el domingo me quedo en casa. Estoy cansado. En mi casa no hace demasiado calor. Se está bien. He estado leyendo un rato. Viendo qué ponían por la tele. Navegando por internet.
En todo momento he evitado estar más de dos segundos en las zonas de mi casa que dan al patio de vecinos. Sí. Es mi nueva estrategia. No dejarme ver. Interrumpir mi cotidianidad. Hacer que mi desconocida vecina no tenga más información sobre mí. Evitarle ese poder. Y además, hacer notar este cambio. Que ella sepa que pasa algo.
Hoy hace cuatro días que puse carteles por el portal y las escaleras. He llegado del viaje y no he visto nada que me haga pensar en una señal. En un movimiento de ella. Sigo a la espera.
Mientras, dejo de dormir en mi rincón de la cama, no leo en mi habitación, ni me masturbo en la ducha. Cuando cocino o friego lo hago rápido, sin tiempo a la observación. Lo mínimo.
Tomo precauciones. No quiero que me observe sin saber nada más de ella. Es mi castigo.
Aún no he deshecho la mochila. Paso de que ella sepa qué me he traído del mar.
En todo momento he evitado estar más de dos segundos en las zonas de mi casa que dan al patio de vecinos. Sí. Es mi nueva estrategia. No dejarme ver. Interrumpir mi cotidianidad. Hacer que mi desconocida vecina no tenga más información sobre mí. Evitarle ese poder. Y además, hacer notar este cambio. Que ella sepa que pasa algo.
Hoy hace cuatro días que puse carteles por el portal y las escaleras. He llegado del viaje y no he visto nada que me haga pensar en una señal. En un movimiento de ella. Sigo a la espera.
Mientras, dejo de dormir en mi rincón de la cama, no leo en mi habitación, ni me masturbo en la ducha. Cuando cocino o friego lo hago rápido, sin tiempo a la observación. Lo mínimo.
Tomo precauciones. No quiero que me observe sin saber nada más de ella. Es mi castigo.
Aún no he deshecho la mochila. Paso de que ella sepa qué me he traído del mar.
a ver qué pasa...
...recuerdos....
Hoy he recordado a mi abuela Magdalena. Nunca hablo de ella con nadie. Hace años que murió, muchos. Pero aún la recuerdo como la veía, los momentos que viví con ella. Me gusta pensar en ella, en cómo era, en cómo nos cuidaba, en todo lo que nos enseñaba. He llorado muchas veces pensando en ella. Pero al final termino sonriendo, porque fue genial tenerla como abuela, haber conocido a una persona así.
A pesar de lo mal que lo pasaban siempre, ella tiraba del carro, tenía siempre un rato para ti, para hablarte o mirarte, quererte. Ante una familia bastante numerosa ella estaba allí, grandiosa, matriarcal, cariñosa, confidente. Recuerdo haberme hecho persona a su lado, apreciar pequeños detalles que salen al paso, disfrutar con las pequeñas cosas, con lo que había. Siempre de buen humor, siempre fuerte pero tierna.
Recuerdo cómo me atrapaba en un gran abrazo, de cómo nos regañaba de buena forma, con genio, pero enseñando. Comprendiendo. Los nietos pasábamos más tiempo en su casa que en cualquier otro lugar. Los veranos calorosos tirados en la manta en su casa, viéndola, escuchándola... Los fríos inviernos en el brasero, en el pequeño saloncito, viendo cómo cortaba el pan para las migas del día siguiente o preparando la comida de alguno de mis tíos.
Ella tenía mano con la gente de mi generación, con los chavales. Nos defendía ante la incompresión de los adultos, y nos permitía dar rienda suelta a nuestra infancia, a nuestro mundo.
El corral con las tortugas correteando a su modo, con las gallinas haciendo ruiditos, las duchas a manguerazos, los gatos callejeros como en su casa, las coplillas al regar las macetas, las comidas multitudinarias, nosotros tirados por el suelo jugando a lo que fuese, los polos de cocacola de congelador,...
Me gusta recordarla, a mi manera, con lágrimas pero contentos mis ojos, sabiendo que soy como soy en gran parte por ella.
A pesar de lo mal que lo pasaban siempre, ella tiraba del carro, tenía siempre un rato para ti, para hablarte o mirarte, quererte. Ante una familia bastante numerosa ella estaba allí, grandiosa, matriarcal, cariñosa, confidente. Recuerdo haberme hecho persona a su lado, apreciar pequeños detalles que salen al paso, disfrutar con las pequeñas cosas, con lo que había. Siempre de buen humor, siempre fuerte pero tierna.
Recuerdo cómo me atrapaba en un gran abrazo, de cómo nos regañaba de buena forma, con genio, pero enseñando. Comprendiendo. Los nietos pasábamos más tiempo en su casa que en cualquier otro lugar. Los veranos calorosos tirados en la manta en su casa, viéndola, escuchándola... Los fríos inviernos en el brasero, en el pequeño saloncito, viendo cómo cortaba el pan para las migas del día siguiente o preparando la comida de alguno de mis tíos.
Ella tenía mano con la gente de mi generación, con los chavales. Nos defendía ante la incompresión de los adultos, y nos permitía dar rienda suelta a nuestra infancia, a nuestro mundo.
El corral con las tortugas correteando a su modo, con las gallinas haciendo ruiditos, las duchas a manguerazos, los gatos callejeros como en su casa, las coplillas al regar las macetas, las comidas multitudinarias, nosotros tirados por el suelo jugando a lo que fuese, los polos de cocacola de congelador,...
Me gusta recordarla, a mi manera, con lágrimas pero contentos mis ojos, sabiendo que soy como soy en gran parte por ella.






