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Uve Ká

Página personal sobre la vida, las lecturas, el arte, las miradas, la política o lo que se me ocurra.
Yo mismo
Domador de pulgas, aterciopelado, hipnotizado por el cine, loco por leer lo que cae entre mis manos, hacedor de fotografías, crítico, lunático, aprendiz de todo y maestro de nada, políticamente incorrecto...
silencio

Otras cosas
vacío
Sindicación
 Bitacoras.com
 
fin-de-semana
la rubia que viene de vez en cuando a mi cuarto dice que se busque a otro a quien espiar...

y me quedo pensando...

y sí que tiene razón mi vecina, me gusta.
 
vacío
Hoy estuve sacando de la mochila todo el vacío que me traje del mar. La casa se inundó enseguida. Se puso un poco más gris, como nublada. Debe ser cuestión de mala suerte. Supongo.
Después seguí leyendo un rato. Pero se me nublaba la vista. Pensé si ello llegaría a notarlo mi vecina. La que me observa. Y pensé en ser más impasible, que se me noten menos los sentimientos. No expresarme. Además, seguí con mis cuidadosos movimientos por mi casa. Cuanto menos sepa de mi, mejor.
Al bajar a la calle, a dar una vuelta, me he cruzado justo al abrir la puerta con una chavala de unos 20 años. No me ha sonreído. No puede ser ella. Me he quedado pensativo e intentando recordar los detalles que haya podido captar. No, me da a mí que no es ella. Quizás esta fuese demasiado "clásica", tirando a alumna-de-universidad-opusiana.
Más tarde, al volver, vi que tenía una nueva nota en el buzón. Era igual que la anterior. Había un folio doblado. Escrito a mano, con tinta azul. Y me subí a casa enseguida. Era mi vecina, que daba su segunda señal.
No esperé a hacer la comida. Esta vez no. Me senté en el sofá y me encendí un cigarrillo. Me decía que no le prometiese nada "para siempre", que no hiciese público "lo nuestro". Sonreí. Me contaba que el otro día me vió salir del portal y sin que yo me diese cuenta me siguió. Que temió porque yo la reconociese como vecina, pero se arriesgó. Total, yo llevo pocos menes viviendo n esa casa y que seguro que ni me había fijado nunca en ella. Me dice que ella no es mi tipo. Que no cree que me gustase, según lo que ella ha podido observar. Viendo mis gestos, mis gustos musicales, las revistas que leo, los platos que cocino,... y, sobre todo, que no se parece en nada a la rubia que llevo de vez en cuando a mi habitación. Y que ella cree que me gusta tanto.
Pues se metió en el metro detrás de mí. Me estuvo mirando desde la lejanía. Y disimulando mucho. Me cuenta que al final se bajó en la misma parada que yo. Pero que ella no pretendía nada. Sólo seguirme. Verme más. Conocerme. Y así que entró en la piscina a la que fui el miércoles. Dice que le gusta mucho más mi tatuaje de la espalda visto desde cerca, pero que no sabe qué significa. Y más al ir pillando moreno. Yo ahora sé que puede que esté diciendo la verdad en esta carta. Que realmente me siguió y me vió. Lo que no me creo tanto es lo que me seguía diciendo sobre su nueva adquisición. Me escribía que se ha comprado un aparato para ver a distancia. Entre unos prismáticos y un telescopio. Algo intermedio. Yo, ni idea. Pero duda de que sea cierto. Pero ella dice que quiere verme más cerca. No perderse detalles. Y eso me jode!
Entonces he ido a mi cuarto y he puesto en mi cadena de música a los Radiohead a todo trapo. Y la casa ha seguido gris. Llena de vacío.
 
llego
Acabo de llegar de viaje. De la costa. Y al final, todo el domingo me quedo en casa. Estoy cansado. En mi casa no hace demasiado calor. Se está bien. He estado leyendo un rato. Viendo qué ponían por la tele. Navegando por internet.
En todo momento he evitado estar más de dos segundos en las zonas de mi casa que dan al patio de vecinos. Sí. Es mi nueva estrategia. No dejarme ver. Interrumpir mi cotidianidad. Hacer que mi desconocida vecina no tenga más información sobre mí. Evitarle ese poder. Y además, hacer notar este cambio. Que ella sepa que pasa algo.
Hoy hace cuatro días que puse carteles por el portal y las escaleras. He llegado del viaje y no he visto nada que me haga pensar en una señal. En un movimiento de ella. Sigo a la espera.
Mientras, dejo de dormir en mi rincón de la cama, no leo en mi habitación, ni me masturbo en la ducha. Cuando cocino o friego lo hago rápido, sin tiempo a la observación. Lo mínimo.
Tomo precauciones. No quiero que me observe sin saber nada más de ella. Es mi castigo.
Aún no he deshecho la mochila. Paso de que ella sepa qué me he traído del mar.
 
a ver qué pasa...

cartelito

...he llenado el portal de mi casa con cartelitos como este, en el ascensor, por las escaleras, al lado de los buzones,... con nocturnidad y alevosía, claro... ahora le toca a ella...
... esperaré...

(para saber de qué va esto, leer el post "ella" del 13 de julio y anteriores...)


 
...recuerdos....
Hoy he recordado a mi abuela Magdalena. Nunca hablo de ella con nadie. Hace años que murió, muchos. Pero aún la recuerdo como la veía, los momentos que viví con ella. Me gusta pensar en ella, en cómo era, en cómo nos cuidaba, en todo lo que nos enseñaba. He llorado muchas veces pensando en ella. Pero al final termino sonriendo, porque fue genial tenerla como abuela, haber conocido a una persona así.
A pesar de lo mal que lo pasaban siempre, ella tiraba del carro, tenía siempre un rato para ti, para hablarte o mirarte, quererte. Ante una familia bastante numerosa ella estaba allí, grandiosa, matriarcal, cariñosa, confidente. Recuerdo haberme hecho persona a su lado, apreciar pequeños detalles que salen al paso, disfrutar con las pequeñas cosas, con lo que había. Siempre de buen humor, siempre fuerte pero tierna.
Recuerdo cómo me atrapaba en un gran abrazo, de cómo nos regañaba de buena forma, con genio, pero enseñando. Comprendiendo. Los nietos pasábamos más tiempo en su casa que en cualquier otro lugar. Los veranos calorosos tirados en la manta en su casa, viéndola, escuchándola... Los fríos inviernos en el brasero, en el pequeño saloncito, viendo cómo cortaba el pan para las migas del día siguiente o preparando la comida de alguno de mis tíos.
Ella tenía mano con la gente de mi generación, con los chavales. Nos defendía ante la incompresión de los adultos, y nos permitía dar rienda suelta a nuestra infancia, a nuestro mundo.
El corral con las tortugas correteando a su modo, con las gallinas haciendo ruiditos, las duchas a manguerazos, los gatos callejeros como en su casa, las coplillas al regar las macetas, las comidas multitudinarias, nosotros tirados por el suelo jugando a lo que fuese, los polos de cocacola de congelador,...
Me gusta recordarla, a mi manera, con lágrimas pero contentos mis ojos, sabiendo que soy como soy en gran parte por ella.
 
-Walking Around-
Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
Navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

Pablo Neruda

 
ella
Esta mañana me he encontrado con un mensaje en mi buzón de correos. No, no me refiero al de email, no. Me refiero a ese que tengo al entrar en el portal, a mano derecha, antes de empezar a subir escaleras. Ahí donde espío qué leen los demás, qué reciben del mundo exterior. Pues es la cuestión es que había un folio doblado. Escrito a mano, con tinta azul. Que enseguida me ha llenado de curiosidad, pero he preferido leerlo cuando llegase a casa, a la vuelta de revolotear por los alrededores de mi casa.

Al volver, a las dos en punto del mediodía, y justo antes de empezar a hacerme la comida, no he podido resistir más y he tenido que buscar en mis bolsillos el folio escrito a mano, doblado, y vuelto a doblar. En él se me contaba que era una de mis vecinas, que le gustaba que yo leyese antes que ella la revista a la que estaba suscrita, sin decirme cuál era ni nada que me pudiese dar pistas para saber de qué vecina se trataba. Me decía también que ella no tenía 35 años, ni era muy alta, ni tenía los ojos negros o 17 años. Que llevó rastas, pero que ya no, y que el vinilo de The Smiths hace ya tiempo que no lo pone. Pero que siempre que nos cruzamos por las escaleras o en el portal, siempre, siempre... se sonríe al mirarme. Y que le gusta verme desde su ventana en mi cuarto de baño o en mi habitación. Le gusta saber qué leo, cómo me muevo, cómo me labo los dientes o cómo follo. Me dice que nunca le había pasado. Que lo hace desde que yo me he venido a vivir a este piso. Hace casi 5 meses. Me dice que ella no se escandaliza en absoluto. Pero lo mantiene en secreto. Su secreto. Como si fuese su crimen perfecto. Pero que no le pone demasiado, no tiene ese punto sexual, como si fuese algo objetivo o científico, calculado o frío, que no lo ve como morboso. Pero que le gusta.

Y que no deje de poner el Bullet With Butterfly Wings de los Smashing Pumpkins, que le encanta.

Se despide con un beso y un hasta luego.
 
6. Bullet With Butterfly Wings - 4:17
Recuerdo la época en la que descubrí a los Smashing Pumpkins. Acababa de llegar a vivir a Madrid, jovencito yo, me veía reflejado en la letra y la rabia que desprendía este tema. Entraba por los oídos, pero también por las encías, por la piel...
Esta canción la grité, la salté, la lloré, la acaricié. La tuve mucho tiempo en la cabeza, y me resurgía entre los labios.
Bill Corgan me parecía un genio.
Estos últimos días la he vuelto a poner una y otra vez. Y sigue entrándome el escalofrío de antaño.
Y me gusta.

"the world is a vampire, sent to drain
secret destroyers, hold you up to the flames
and what do i get, for my pain
betrayed desires, and a piece of the game
even though i know-i suppose i'll show
all my cool and cold-like old job
despite all my rage i am still just a rat in a cage
then someone will say what is lost can never be saved
despite all my rage i am still just a rat in a cage
now i'm naked, nothing but an animal
but can you fake it, for just one more show
and what do you want, i want to change
and what have you got
when you feel the same
even though i know-i suppose i'll show
all my cool and cold-like old job
despite all my rage i am still just a rat in a cage
then someone will say what is lost can never be saved
despite all my rage i am still just a rat in a cage
tell me i'm the only one
tell me there's no other one
jesus was an only son
tell me i'm the chosen one
jesus was an only son for you
despite all my rage i am still just a rat in a cage
and i still believe that i cannot be saved"