Aurora Perdida (Desnuda la Palabra)
Historias cortas, Frases y Poesía.
Acerca de
Soy escritor novelista/prosista (aficionado) y músico canta-autor (aficionado también). Me encanta pasar el tiempo en las nubes, que es menos doloroso que en la tierra.
Sindicación
 
Elegía a Claudia
La vida regresó a él con una sonrisa; sarcástica, por supuesto.
Sin importar realmente el cómo, todo recobró sentido.
El olor, el color, la textura, el diseño; todo.
Cubierta, aislada de aquel sonido, de la vida misma, ella había vuelto a ser quien era.
Él por el contrario estaba tan devuelta en este mundo, que percibió en sí mismo el destino fatalista del amor, y lo disfrutó.
Sonrieron. Y en esa pista, junto a aquella gente, con aquel ambiente oscuro y privilegiado, supieron cuánto se amaban el uno al otro.
Sin un beso, entre el tacto tímido, se hicieron el amor en una eternidad distante.
El deseo mismo era cuestión de desearse. La vida no era vida ya el otro lejos del uno.
Dios conservaba la llave del cielo aquella noche, y ellos dentro, prisioneros; jugaban a regalarse el destino en una pieza de vals.
La vida se acaba, él ya no vale nada, y el universo ella.
Crecen en el celeste de su vientre los hijos que él jamás tendrá.
Se pregunta: ¿Quién? ¿Quién soy yo?
Ella responde esa pregunta con su presencia que supera el infinito de la muerte; y él, comprende que está listo. Listo para ella, para el infinito de la muerte y su presencia verde; como el verde de sus senos, como su olor a bosque antiguo. Está listo para amarla, y por fin volver a ser amado.
Un abrazo abrigado, aferrado a las ventanas de luces tenues amarillas.
Una elegía cantada para esta pareja que ha de separarse después de esta danza, después de la vida, el cielo y el mundo.
Un epicedio escrito para el otro, con dedicatoria eterna.
Un epitafio en el corazón de ambos, “Jamás siempre amada(o)”.
Un beso primero y último en la mejilla.
Y un delicado adiós.
 
Comentario:
quiero ser amigas o novias
No