[Relato] Envidia
La consulta era de un tono beige, aunque perfectamente limpia. Mientras miraba el techo, yo estaba tumbado en la única camilla de la sala. El doctor acercó a mi barriga un cilindro blanco, con un extremo metálico totalmente pulido, y dos luces rojas parpadeantes en su extremo. -Te advierto que esto puede dolerte, así que relájate- me dijo. Tras esto, las luces rojas dejaron de parpadear y se convirtieron en fijas, mientras subía lentamente el artilugio por mi pecho, siguiendo la línea de mi tubo digestivo hacia la boca.
La sensación en sí no era demasiado agradable. Incluso comencé a marearme, pero aguanté el tipo como pude mientras notaba el bulto, del tamaño de una canica, escalar poco a poco mi esófago. -Ahora, aguante la respiración y no trague, por favor-, dijo mientras llevaba el cilindro hacia mi boca. Tras ésto, una bola blanca, de textura cristalina saltó hacia el extremo metálico del cilindro, como atraída por un imán, y se quedó allí pegada. -Ya hemos terminado. Puede vestirse y pagar en recepción. Espero que le haya causado las menores molestias posibles-. Y dicho esto, tiró la bola a un cubo de basura. Le miré con expresión de alivio, pero a la vez sonriente, y le di las gracias además de un apretón de manos. Me había quitado un gran peso de encima, la verdad, era como para agradecérselo.
Al tiempo que sacaba mi cartera para pagarle a la recepcionista, ella me preguntó -¿Qué tocaba hoy?-. -Envidia-, le contesté acercándole los 550 eurodólares habituales de la tarifa. Tras guardar el dinero y despedirme con una mirada un tanto provocadora (a fin de cuentas, ese modelo de asistente había sido programado para ello), me deseó un buen día y me abrió la puerta para que saliera.
Mientras el sol de mediodía iluminaba mis pasos, me dirigía tranquilamente a casa sabiendo que hoy, por primera vez en tres semanas, no me iba a sentir mal por el coche nuevo de mi vecino.
Este relato está bajo licencia Creative Commons "ShareAlike". Para ver una copia de esta licencia visite este enlace.
La sensación en sí no era demasiado agradable. Incluso comencé a marearme, pero aguanté el tipo como pude mientras notaba el bulto, del tamaño de una canica, escalar poco a poco mi esófago. -Ahora, aguante la respiración y no trague, por favor-, dijo mientras llevaba el cilindro hacia mi boca. Tras ésto, una bola blanca, de textura cristalina saltó hacia el extremo metálico del cilindro, como atraída por un imán, y se quedó allí pegada. -Ya hemos terminado. Puede vestirse y pagar en recepción. Espero que le haya causado las menores molestias posibles-. Y dicho esto, tiró la bola a un cubo de basura. Le miré con expresión de alivio, pero a la vez sonriente, y le di las gracias además de un apretón de manos. Me había quitado un gran peso de encima, la verdad, era como para agradecérselo.
Al tiempo que sacaba mi cartera para pagarle a la recepcionista, ella me preguntó -¿Qué tocaba hoy?-. -Envidia-, le contesté acercándole los 550 eurodólares habituales de la tarifa. Tras guardar el dinero y despedirme con una mirada un tanto provocadora (a fin de cuentas, ese modelo de asistente había sido programado para ello), me deseó un buen día y me abrió la puerta para que saliera.
Mientras el sol de mediodía iluminaba mis pasos, me dirigía tranquilamente a casa sabiendo que hoy, por primera vez en tres semanas, no me iba a sentir mal por el coche nuevo de mi vecino.
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Comentario:
Me ha gustado mucho tu relato, ojalá fuese tan fácil librarse de algunas cosas...
Para empezar yo tb me quitaría algo de envidia, y alguna otra cosilla más jeje, Eso iba a ser mejor que una liposucción!.
Pero bueno el dinero no lo puede comprar todo... por lo menos de momento, y supongo q estas cosillas, las buenas y las malas, son las que nos hacen ser humanos
Por cierto no sabía que se pudiera poner así tan fácil licencia a lo que uno escribe, es bueno saberlo ;)
Para empezar yo tb me quitaría algo de envidia, y alguna otra cosilla más jeje, Eso iba a ser mejor que una liposucción!.
Pero bueno el dinero no lo puede comprar todo... por lo menos de momento, y supongo q estas cosillas, las buenas y las malas, son las que nos hacen ser humanos
Por cierto no sabía que se pudiera poner así tan fácil licencia a lo que uno escribe, es bueno saberlo ;)
Comentario:
probando 2





