Marcha Blanca...
Imaginen un rato... como en un juego, como en el rol... un personaje subiendo por una cuesta, bajo una tomenta de nieve , donde todo es blanco y negro, la nieve y el cielo, oscuro... y las huellas del caminante marcadas en la nieve, como testigos del camino que va recorriendo contra el frío, la nieve y el viento.
Asi se ve la vida de repente, como una noche tormentosa, sin estrellas, sin luna, sin saber a dónde vamos, muchas veces subimos, subimos cuestas, porque creemos que ir hacia arriba, ascender, es el camino correcto, ir acia arriba, salir adelante... la verdad es que nos movemos en oscuridad y no tenemos idea de hacia dónde demonios nos dirigimos, si la cuesta nos acercará a algo mejor o si seguiremos viendo oscuridad cuando la coronemos.
Es que, como sea, no hay nada en nosotros que nos diga hacia dónde dirigir nuestros pasos, nada ni en nuestra constitución física ni neuronal. Sólo hay algunos patrones externos, familiares y sociales, que de hecho podemos aceptar o no, según un criterio que tampoco viene establecido, pero que cambia de un lugar y de un tiempo a otro.
Gracias a Dios, por lo menos tenemos un sistema físico que nos indica si estamos de cabeza, o de lado, subiendo o bajando... o por lo menos que estamos mareados. También tenemos ojos, manos... algo tenemos, por lo menos para caminar en círculos. Incluso a quien le falta algo de esto tiene otras cosas con qué valerse... pero seguimos sin saber hacia dónde.
Así hacemos muchas cosas por cómo somos, por lo que creemos... qué se yo por qué las hacemos de repente... cada quién encuentra una excusa diferente cada vez, para hacer o no hacer algo. Y así, vamos probando, hasta que, Dios, la suerte, la vida, Alá, no sé, cualquier cosa, algo nos muestra una luz, aparece una estrella, deja de nevar, se ve la luna... de repente decidimos que queremos ir hacia un punto, hacia tal luz y no otra, por tal parte y no otra, o tal vez otra si se nos pone muy complicado... y así, cada uno va viviendo su vida como puede, y como quiere.
Bueno, así mismo estoy yo, no puedo poner la imagen de la nieve ni la tormenta ni las huellas, porque la tecnología aún me supera, tampoco sé bien cómo cambiar el diseño de la página ni el tamaño de la letra... todo está prediseñado desde una planilla que yo no hice... estaba desde fuera, pero iré aprendiendo, quién sabe cuántas embarradas deje, pero así es como es mi vida, y así es como este blog irá creciendo...
en una permanente marcha blanca.
Asi se ve la vida de repente, como una noche tormentosa, sin estrellas, sin luna, sin saber a dónde vamos, muchas veces subimos, subimos cuestas, porque creemos que ir hacia arriba, ascender, es el camino correcto, ir acia arriba, salir adelante... la verdad es que nos movemos en oscuridad y no tenemos idea de hacia dónde demonios nos dirigimos, si la cuesta nos acercará a algo mejor o si seguiremos viendo oscuridad cuando la coronemos.
Es que, como sea, no hay nada en nosotros que nos diga hacia dónde dirigir nuestros pasos, nada ni en nuestra constitución física ni neuronal. Sólo hay algunos patrones externos, familiares y sociales, que de hecho podemos aceptar o no, según un criterio que tampoco viene establecido, pero que cambia de un lugar y de un tiempo a otro.
Gracias a Dios, por lo menos tenemos un sistema físico que nos indica si estamos de cabeza, o de lado, subiendo o bajando... o por lo menos que estamos mareados. También tenemos ojos, manos... algo tenemos, por lo menos para caminar en círculos. Incluso a quien le falta algo de esto tiene otras cosas con qué valerse... pero seguimos sin saber hacia dónde.
Así hacemos muchas cosas por cómo somos, por lo que creemos... qué se yo por qué las hacemos de repente... cada quién encuentra una excusa diferente cada vez, para hacer o no hacer algo. Y así, vamos probando, hasta que, Dios, la suerte, la vida, Alá, no sé, cualquier cosa, algo nos muestra una luz, aparece una estrella, deja de nevar, se ve la luna... de repente decidimos que queremos ir hacia un punto, hacia tal luz y no otra, por tal parte y no otra, o tal vez otra si se nos pone muy complicado... y así, cada uno va viviendo su vida como puede, y como quiere.
Bueno, así mismo estoy yo, no puedo poner la imagen de la nieve ni la tormenta ni las huellas, porque la tecnología aún me supera, tampoco sé bien cómo cambiar el diseño de la página ni el tamaño de la letra... todo está prediseñado desde una planilla que yo no hice... estaba desde fuera, pero iré aprendiendo, quién sabe cuántas embarradas deje, pero así es como es mi vida, y así es como este blog irá creciendo...
en una permanente marcha blanca.





