Caída del cielo...
Esta es la segunda parte de un cuento al que aún no le pongo nombre. No creo que se entienda si no han leído la primera parte.
Como lo comenté antes, esta historia no se termina, y aún no lo hace. Ni siquera yo sé bien cómo sigue. Para mi es tan novedoso escribirlo como para ustedes leerlo.
No tiene un título, tampoco tengo nombre para sus personajes, acepto sugerencias.
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El cielo se estaba nublando, anunciando lluvia. El viento empezó a correr helado por sobre los campos, en los que no se veía gente labrando. En cambio algunos caminaban cansados, derrotados, asustados a buscar el calor de un hogar que no sabían si seguía en pie. Otros yacían en el suelo, heridos, muertos. Las casas que se veían desperdigadas por el valle, hogares alguna vez prósperos, estaban los más, abandonados, sino cerrados en un vano intento de dejar afuera el dolor y la violencia de la guerra.
La que había sido una tierra apacible y próspera hoy había sucumbido a una fuerza extranjera que llegaba en busca de sus riquezas, de su gente y de su gloria.
Así se veía el panorama desde las alturas, a lo lejos se ve la silueta negra de un majestuoso castillo de altas torres, alguna vez de colores plateados y albos, hoy sólo ruinas oscuras y en el río que lo circunda, se reflejan las llamas que lo consumen. Su silueta se aleja cada vez más, en tanto vuela un ángel en dirección contraria, con un muchaho en brazos. Ambos lloran lágrimas silenciosas, de frustración e impotencia. Callados comparten su pesar, observan lo que la guerra ha hecho a su país, y lloran por ellos, por su tierra y por su historia. Lo que era, no volvería a ser, nunca más. El cielo, el rumor del viento, la cadencia suave de un aleteo… atrás quedó el chasquear del fuego y la madera, el choque de los metales, los golpes, el sonido de huesos rotos, los gritos de terror. Ahora calma… viento… lágrimas... frío y desconsuelo.
-"Pobre gente. Pobre pueblo, pobre país." – Se lamentaba el ángel a medida que veía los campos quemados, los animales muertos, las casas vacías. – "Nosotros solíamos pasear por aquí. Era un país tan bello."-
El niño en sus brazos no podo contestar, las lágrimas salieron con más fuerza, corrían por su cara e iban a caer metros más abajo, como una lluvia amarga sobre la tierra devastada. Empezó a temblar, a resentir el hambre y la fatiga. Habían pasado muchas cosas, había perdido mucho. ¿Qué iba a hacer ahora?
El ángel, como si hubiese adivinado, lo estrechó contra sí, aún con más fuerza. Ella irradiaba un calor tibio, transmitía calma. De a poco el joven se confortó y empezó a caer en un sueño superficial e inquieto.
Viajaron hasta bien entrada la tarde, atravesaron la frontera y descendieron en el borde de un bosque de pinos, donde se veía en el claro una pequeña iglesia, hecha de madera y piedra, con una torre alta y estilizada donde podía adivinarse la silueta de tres campanas. El joven príncipe se sentía débil, además de que seguía con el estómago vacío, el sueño no le dio descanso, pues pesadillas de lo que había sido real se sucedían al dormir.
-"Ten fe, ten fuerza, aquí vamos descansar un poco." – A pesar de verse como un ángel, sus alas estaban caídas, y las arrastraba por el suelo al avanzar, su rostro tranquilo ahora se veía cansado, y sus movimientos eran torpes y lentos. Cansados y a duras penas caminaron desde el bosquecillo hacia la iglesia. El príncipe en su encontró algunas matas de frambuesa con fruta, aunque su hermana no aceptó las que le ofrecía. – "Por mucha hambre que tuviera, no podría comer ahora. "–le explicó.
Atravesaron la entrada, pasaron por un corto empedrado que limitaba, en uno de sus costados, con un cementerio con antiguas tumbas. Llegaron al frente de una gruesa puerta de madera. El joven príncipe empujó, sin conseguir siquiera que emitiera sonido, su hermana lo apartó y le pidió a la puerta que se abriera. – "En el nombre de Dios, pido asilo y descanso." –La puerta se abrió inmediatamente, sin siquiera tocarla.
Después de unos segundos de sorpresa, el joven mancebo siguió a su hermana por el pasillo de la capilla, iba a felicitarla por su hazaña, pero al acercarse a ella y detenerse en su expresión, no pudo menos que sentir compasión. Su hermana ahora tenía la tez grisácea, se le notaban azules las venas bajo la piel, sus ojos estaban rojos, el aura celestial que la acompañaba se estaba apagando junto con ella. Se sentó abatida en una de las bancas de la capilla, sus alas estaban sucias y caían sin fuerza a su costado, como un manto de tela.
-"Ahora yo estaré contigo, para que descanses de tan largo vuelo, gracias por sacarnos de ahí." –El príncipe se acercó a ella y la abrazó, sin poder evitar que algunas lágrimas corrieran a humedecer el hombro de su hermana. Ambos se abrazaron y estuvieron unos minutos en silencio, sólo se oía la respiraciòn del muchaho y el murmullo del viento al pasar por los pinos y las campanas.
Se estaban retirando ya los últimos rayos del sol, afuera el viento corría más fuerte, y se sentían las primeras gotas de lluvia chocando contra los vitrales. Los hermanos habían estado haciéndose compañía en silencio, ella le acariciaba el pelo, él curioseaba las alas recién adquiridas de su hermana. – "Deben abrigar mucho." -Comentó el muchacho. Ya empezaba a hacer frío y las iglesias nunca se han caracterizado por lo templado de sus salas.
-"Vamos a ver qué tanto sirven para abrigar. " –Acotó el ángel, recostando a su hermano en sus rodillas, tomó sus alas con las manos y lo tapó con ellas.
– "En verdad abrigan... ¿pero y tú? "–
- "Yo las tengo incorporadas, no siento frío." - Le contestó el ángel, esbozando una sonrisa franca y dulce, una sonrisa que alivió a su hermano, la primera sonrisa desde hacía ya muchas semanas. Él le devolvió una sonrisa infantil, mostrando todos los dientes, recordando cómo había que poner los músculos para sonreír, sorprendido de cómo esa mueca le cambiaba tanto el ánimo. Ambos rieron juntos, de sus risas, de recordar cómo era reirse, de seguir juntos, del destino incierto que les esperaba, rieron a gusto y con sinceridad, pues fuese como fuese, al fin estaban lejos de la guerra y la violencia; de una manera extraña, se sentían libres.
Llovió toda aquella noche e hizo frío, pero el joven príncipe logró dormir como nunca en mucho tiempo, descansó y no sintió lo helado del ambiente. Su hermana veló por él toda la noche. Le cantó, hasta que se quedó dormido...
*“Recuéstate, yo te cantaré un lullaby,
de vuelta a los años de loo-li, lai-lay.
Cantaré a tu sueño, cantaré tu mañana
bendigo con amor el camino que hagas.”
“Deberás viajar a las tierras del destino,
diamantes y perlas en tu cabeza y pies.
Ojalá nunca tengas que desterrar la desgracia,
y que encuentres bondad donde sea que estés.”
“Siempre estarán los ágeles pendientes de ti
guiandote a cada paso de tu andar,
guardando y cuidándote de todo mal.
Loo-li, loo-li, lai-lay.”
“Que entregues amor, entrega alegría.
Que te amen también, hasta el fin de tus días.
Ahora duerme que yo, no haré esto por ti,
Sólo voy a cantarte este loo-li, lai-lay.”
Ella también estaba cansada, y de a poco su voz se fue apagando, sus ojos de cerraron y se quedó inmóvil. Esa sería la última canción que le cantaría a su hermano... la última vez que podría mover su cuerpo.
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* Sleepsong de Secret Garden, adaptación mía del inglés... intenté que rimara lo mejor que podía sin cambiar el texto... para hacerle justicia pueden leer la letra original.
Como lo comenté antes, esta historia no se termina, y aún no lo hace. Ni siquera yo sé bien cómo sigue. Para mi es tan novedoso escribirlo como para ustedes leerlo.
No tiene un título, tampoco tengo nombre para sus personajes, acepto sugerencias.
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El cielo se estaba nublando, anunciando lluvia. El viento empezó a correr helado por sobre los campos, en los que no se veía gente labrando. En cambio algunos caminaban cansados, derrotados, asustados a buscar el calor de un hogar que no sabían si seguía en pie. Otros yacían en el suelo, heridos, muertos. Las casas que se veían desperdigadas por el valle, hogares alguna vez prósperos, estaban los más, abandonados, sino cerrados en un vano intento de dejar afuera el dolor y la violencia de la guerra.
La que había sido una tierra apacible y próspera hoy había sucumbido a una fuerza extranjera que llegaba en busca de sus riquezas, de su gente y de su gloria.
Así se veía el panorama desde las alturas, a lo lejos se ve la silueta negra de un majestuoso castillo de altas torres, alguna vez de colores plateados y albos, hoy sólo ruinas oscuras y en el río que lo circunda, se reflejan las llamas que lo consumen. Su silueta se aleja cada vez más, en tanto vuela un ángel en dirección contraria, con un muchaho en brazos. Ambos lloran lágrimas silenciosas, de frustración e impotencia. Callados comparten su pesar, observan lo que la guerra ha hecho a su país, y lloran por ellos, por su tierra y por su historia. Lo que era, no volvería a ser, nunca más. El cielo, el rumor del viento, la cadencia suave de un aleteo… atrás quedó el chasquear del fuego y la madera, el choque de los metales, los golpes, el sonido de huesos rotos, los gritos de terror. Ahora calma… viento… lágrimas... frío y desconsuelo.
-"Pobre gente. Pobre pueblo, pobre país." – Se lamentaba el ángel a medida que veía los campos quemados, los animales muertos, las casas vacías. – "Nosotros solíamos pasear por aquí. Era un país tan bello."-
El niño en sus brazos no podo contestar, las lágrimas salieron con más fuerza, corrían por su cara e iban a caer metros más abajo, como una lluvia amarga sobre la tierra devastada. Empezó a temblar, a resentir el hambre y la fatiga. Habían pasado muchas cosas, había perdido mucho. ¿Qué iba a hacer ahora?
El ángel, como si hubiese adivinado, lo estrechó contra sí, aún con más fuerza. Ella irradiaba un calor tibio, transmitía calma. De a poco el joven se confortó y empezó a caer en un sueño superficial e inquieto.
Viajaron hasta bien entrada la tarde, atravesaron la frontera y descendieron en el borde de un bosque de pinos, donde se veía en el claro una pequeña iglesia, hecha de madera y piedra, con una torre alta y estilizada donde podía adivinarse la silueta de tres campanas. El joven príncipe se sentía débil, además de que seguía con el estómago vacío, el sueño no le dio descanso, pues pesadillas de lo que había sido real se sucedían al dormir.
-"Ten fe, ten fuerza, aquí vamos descansar un poco." – A pesar de verse como un ángel, sus alas estaban caídas, y las arrastraba por el suelo al avanzar, su rostro tranquilo ahora se veía cansado, y sus movimientos eran torpes y lentos. Cansados y a duras penas caminaron desde el bosquecillo hacia la iglesia. El príncipe en su encontró algunas matas de frambuesa con fruta, aunque su hermana no aceptó las que le ofrecía. – "Por mucha hambre que tuviera, no podría comer ahora. "–le explicó.
Atravesaron la entrada, pasaron por un corto empedrado que limitaba, en uno de sus costados, con un cementerio con antiguas tumbas. Llegaron al frente de una gruesa puerta de madera. El joven príncipe empujó, sin conseguir siquiera que emitiera sonido, su hermana lo apartó y le pidió a la puerta que se abriera. – "En el nombre de Dios, pido asilo y descanso." –La puerta se abrió inmediatamente, sin siquiera tocarla.
Después de unos segundos de sorpresa, el joven mancebo siguió a su hermana por el pasillo de la capilla, iba a felicitarla por su hazaña, pero al acercarse a ella y detenerse en su expresión, no pudo menos que sentir compasión. Su hermana ahora tenía la tez grisácea, se le notaban azules las venas bajo la piel, sus ojos estaban rojos, el aura celestial que la acompañaba se estaba apagando junto con ella. Se sentó abatida en una de las bancas de la capilla, sus alas estaban sucias y caían sin fuerza a su costado, como un manto de tela.
-"Ahora yo estaré contigo, para que descanses de tan largo vuelo, gracias por sacarnos de ahí." –El príncipe se acercó a ella y la abrazó, sin poder evitar que algunas lágrimas corrieran a humedecer el hombro de su hermana. Ambos se abrazaron y estuvieron unos minutos en silencio, sólo se oía la respiraciòn del muchaho y el murmullo del viento al pasar por los pinos y las campanas.
Se estaban retirando ya los últimos rayos del sol, afuera el viento corría más fuerte, y se sentían las primeras gotas de lluvia chocando contra los vitrales. Los hermanos habían estado haciéndose compañía en silencio, ella le acariciaba el pelo, él curioseaba las alas recién adquiridas de su hermana. – "Deben abrigar mucho." -Comentó el muchacho. Ya empezaba a hacer frío y las iglesias nunca se han caracterizado por lo templado de sus salas.
-"Vamos a ver qué tanto sirven para abrigar. " –Acotó el ángel, recostando a su hermano en sus rodillas, tomó sus alas con las manos y lo tapó con ellas.
– "En verdad abrigan... ¿pero y tú? "–
- "Yo las tengo incorporadas, no siento frío." - Le contestó el ángel, esbozando una sonrisa franca y dulce, una sonrisa que alivió a su hermano, la primera sonrisa desde hacía ya muchas semanas. Él le devolvió una sonrisa infantil, mostrando todos los dientes, recordando cómo había que poner los músculos para sonreír, sorprendido de cómo esa mueca le cambiaba tanto el ánimo. Ambos rieron juntos, de sus risas, de recordar cómo era reirse, de seguir juntos, del destino incierto que les esperaba, rieron a gusto y con sinceridad, pues fuese como fuese, al fin estaban lejos de la guerra y la violencia; de una manera extraña, se sentían libres.
Llovió toda aquella noche e hizo frío, pero el joven príncipe logró dormir como nunca en mucho tiempo, descansó y no sintió lo helado del ambiente. Su hermana veló por él toda la noche. Le cantó, hasta que se quedó dormido...
*“Recuéstate, yo te cantaré un lullaby,
de vuelta a los años de loo-li, lai-lay.
Cantaré a tu sueño, cantaré tu mañana
bendigo con amor el camino que hagas.”
“Deberás viajar a las tierras del destino,
diamantes y perlas en tu cabeza y pies.
Ojalá nunca tengas que desterrar la desgracia,
y que encuentres bondad donde sea que estés.”
“Siempre estarán los ágeles pendientes de ti
guiandote a cada paso de tu andar,
guardando y cuidándote de todo mal.
Loo-li, loo-li, lai-lay.”
“Que entregues amor, entrega alegría.
Que te amen también, hasta el fin de tus días.
Ahora duerme que yo, no haré esto por ti,
Sólo voy a cantarte este loo-li, lai-lay.”
Ella también estaba cansada, y de a poco su voz se fue apagando, sus ojos de cerraron y se quedó inmóvil. Esa sería la última canción que le cantaría a su hermano... la última vez que podría mover su cuerpo.
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* Sleepsong de Secret Garden, adaptación mía del inglés... intenté que rimara lo mejor que podía sin cambiar el texto... para hacerle justicia pueden leer la letra original.
Comentario:
Me parece una buena observación... cuando esto tenga un título será cuando haya terminado.
De hecho creo que va para largo, aunque me pasa que la historia se va dando sola, no es que yo tenga algún control voluntario de lo que va pasando.
Muchas gracias por el comentario. Serguiré con esto apenas termine mi proyecto de práctica... (miedo)
Cariños...
De hecho creo que va para largo, aunque me pasa que la historia se va dando sola, no es que yo tenga algún control voluntario de lo que va pasando.
Muchas gracias por el comentario. Serguiré con esto apenas termine mi proyecto de práctica... (miedo)
Cariños...
Comentario:
Leí tu cuento (o el inicio de tu novela :P).
El título depende mucho de a donde va tu historia, pero así como se ve, está lejos de terminar,por tanto no me arriesgo a censurar tu texto con algún título poco hábil de mi parte.
Una vez intenté escribir una historia que nunca terminé- en rigor lo intenté como 7 veces con la misma historia, pero es cierto también que estaba harto más verde que ahora :P-
Por ahí tengo las 300 páginas que escribí en un inicio xD, y como la idea general ya estaba pensada(eso creí al principio), hice un título y me ceñí un poco a él. Creo que el título es lo último que hay que hacer, es necesario concebir la idea general, porque colocar el título antes de terminar te cierra puertas.
Me gusta este estilo de historia, pero con el tiempo he desarrollado una serie de prejuicios. Es difícil para mí no caer en lugares comunes, o contextos del colectivo en este tipo de fantasías ;o en descripciones y uso sobrecargado del lenguaje - es que escribo tan cuático a veces xD- así que le agradezco a la poesía haberme ayudado en la economización de adjetivos y cosas así.
Pero ese es mi caso, voy a tu texto ahora.
Me gustó lo que va de tu historia. sólo me disolví un poco en una descripción que hiciste del entorno, y en la opinión personal de que buscaría nuevas imágenes para ciertas expresiones que tienden a repetirse en este tipo de historias,y economizar el lenguaje. No sé, desde hace algún tiempo a esta parte, se me hace natural escribir lo narrativo líricamente xD.
Saludos
que tengas un buen inicio de año, felices fiestas
un abrazo amiga
nos vemos
El título depende mucho de a donde va tu historia, pero así como se ve, está lejos de terminar,por tanto no me arriesgo a censurar tu texto con algún título poco hábil de mi parte.
Una vez intenté escribir una historia que nunca terminé- en rigor lo intenté como 7 veces con la misma historia, pero es cierto también que estaba harto más verde que ahora :P-
Por ahí tengo las 300 páginas que escribí en un inicio xD, y como la idea general ya estaba pensada(eso creí al principio), hice un título y me ceñí un poco a él. Creo que el título es lo último que hay que hacer, es necesario concebir la idea general, porque colocar el título antes de terminar te cierra puertas.
Me gusta este estilo de historia, pero con el tiempo he desarrollado una serie de prejuicios. Es difícil para mí no caer en lugares comunes, o contextos del colectivo en este tipo de fantasías ;o en descripciones y uso sobrecargado del lenguaje - es que escribo tan cuático a veces xD- así que le agradezco a la poesía haberme ayudado en la economización de adjetivos y cosas así.
Pero ese es mi caso, voy a tu texto ahora.
Me gustó lo que va de tu historia. sólo me disolví un poco en una descripción que hiciste del entorno, y en la opinión personal de que buscaría nuevas imágenes para ciertas expresiones que tienden a repetirse en este tipo de historias,y economizar el lenguaje. No sé, desde hace algún tiempo a esta parte, se me hace natural escribir lo narrativo líricamente xD.
Saludos
que tengas un buen inicio de año, felices fiestas
un abrazo amiga
nos vemos





