ALGÚN DÍA
Según voy leyendo bitácoras, veo que la gente suele escribir normalmente sobre cosas que les han pasado recientemente, yo como soy "asín" de original voy a hacerlo sobre cosas de hace un montón de años. Un mensaje que acaban de colgar en un punto de la blogosfera me trae a la memoria un viaje que hizo cierto joven de 21 años. Helo aqui:
Había una vez hace muchos, muchos años un chico que conoció a una bella joven con la que, por supuesto sin dudarlo, empezó a salir.
Un buen día hicieron un viaje en tren por varios países europeos y con el tracatra del tren como compañero acabaron por entrar en Alemania, donde un soldado serio, muy serio, subió al vagón. Los soldados son gente muy seria, por eso se ponen uniformes oscuros y se cuelgan medallas en las solapas para que se vea cuan importantes son. Este soldado les pidió los pasaportes a la pareja. Era una cosa muy seria, si la pareja se despistaba y no le miraba el soldado se enfadaba y daba golpes con los nudillos en la puerta del vagón y así, de esta manera, comprobaba que las fotos del pasaporte eran originales.
Al cabo de unas horas llegaron a Berlín donde los jovenes se quedaron sorprendidos por la cantidad de marcas viales que había en las calles, eran tantas que los cruces parecían tableros de ajedrez. También les llamo la atención una iglesia alta, muy alta y en la que se percibia que algún día debió de haber sido puntiaguda, pero los lugareños les contaron que hace unos años la cúpula de la torre fue derribada durante una guerra y en recuerdo a la historia la dejaron así. Debió ser una guerra muy triste porque rodearon la ciudad con un muro y los que estaban a un lado no podían saludar a los del otro lado, ni contarles chistes, ni guiñarles un ojo.
Era curioso que un lado de aquel muro había sido adornado con letreros y dibujos que hacía la gente mientras que el otro lado era gris pues nadie se podía acercar a el, pero no solo era el muro el que estaba pintado, en aquellos días se habían empezado a adornar las fachadas con dibujos y en algunos edificios donde el gris había sido el color dominante ahora había rojos y amarillos, como en aquella que llamo la atención de nuestra joven pareja y que estaba pintada de azul claro y adornada con un manojo de cinco o seis globos de colores como esos que llevan los vendedores de globos y aunque era una escena bonita posiblemente hubiera sido aun más hermosa si los globos hubieran estado sueltos y volando por el aire, libres de ataduras. Siempre esta bien darle un poco de fantasía a las ciudades.
Dicen que finalmente aquel muro fue derribado y dicen también que algún día en nuestras ciudades no habrá más muros, ni fachadas grises encementadas y llenas de polvo, que en ellas habrá dibujos de globos, palomas y alfombras voladoras.

Comentario:
Si alguna vez has estado por mi barrio, sabrás que en el parque de Berlin tenemos un trozo de ese muro. Yo nunca estuve en Alemania cuando estaba levantado, y muchas veces me he ido al parque, me he sentado en un banco, y he intentado imaginar como seria la vida alli en aquellos días. Que duro.
Gracias por tu visita.
Besotes gordotes
Gracias por tu visita.
Besotes gordotes
Comentario:
Ole oleeeeeeee, es que Berlín tiene que tener unas grandes historias que contar. No me imagino cómo se debieron sentir el día que derribaron el maldito muro. Habrá que volver algún día para preguntarselo a alguien de allí.
Besicoos!
Besicoos!
Comentario:
holaaaaaaa. depues te leo tranquila, me voy al super jejej
besitos
besitos





