UN PASEO POR MI CASA
Es una forma de que conozcais un poquitito más la ciudad en la que vivo, y tambien una manera de decirle al mundo que "Alicante no es sólo playa" jejeje. Espero que os guste.

Un besito.
La Frase de Hoy: "LA BELLEZA NO HACE FELIZ AL QUE LA POSEE, SINO A QUIEN PUEDE AMARLA Y ADORARLA" (Hermann Hessea)

Un besito.
La Frase de Hoy: "LA BELLEZA NO HACE FELIZ AL QUE LA POSEE, SINO A QUIEN PUEDE AMARLA Y ADORARLA" (Hermann Hessea)
POR UN MARAVILLOSO DIA
Nunca me he casado y, realmente, no se yo si algún día me plantearé dar un paso así, pero sí puedo decir que he pasado por el estrés, los nervios, los imprevistos y el agobio que supone organizar una boda (bueno, la verdad es que fueron tres :-s)
La madre de mi mejor amiga falleció a tres meses de la boda de su hija, y, con toda la pena del mundo, la boda siguió adelante por expreso deseo de la familia y de los novios. Cuando una desgracia así empaña uno de los acontecimientos más felices de las vidas de dos personas, intentas por todos los medios que la perfección se quede corta, intentas que todo esté en su lugar, el momento justo, sin demoras, sin problemas de última hora, todo preparado para que ellos no se tengan que preocupar nada más que de sonreír y recibir las felicitaciones de los 400 invitados que asisten a “su día”. Cuando falta una persona tan importante en la vida de una novia, intentas por todos los medios, no reemplazar, sino cubrir vacíos kilométricos con tal de que “ella” sea lo más feliz posible.
Pero no pretendo que este post sea triste, así que cambio el chip y me centro en el tema:
Una boda… ¡¡¡hay que estar loco para casarse!!! Jajajajaja. Que nadie me entienda mal, cada uno es libre de hacer lo que quiera, pero si que es cierto que el que se embarca en un acontecimiento así, o está loco o acaba loco.
Ya no es simplemente el traje que te vayas a poner, porque, a fin de cuentas, el traje te tiene que gustar a ti y solo a ti, es toooooodo lo demás:
La fecha de la iglesia/juzgado/ayuntamiento debe coincidir con que haya sitio libre en el restaurante en el que quieres celebrar el convite, y claro, este restaurante debe tener un salón lo suficientemente grande como para meter a X invitados, y que no hayan columnas en el salón ¡¡por favor!! Es una desgracia que a la tita Roberta de 80 años le toque la columnita delante y no vea la mesa nupcial en toda la noche. Además, si es posible, que el cóctel de bienvenida de los invitados sea aparte, es decir, que haya un hall grande o un lugar apropiado en el que poder tomar una copa de vino y una loncha de jamón serrano “del weno” antes de que los novios lleguen de hacerse el eterno reportaje de fotos. También debe haber espacio para el baile ¡¡¡imprescindible!!! Porque quedaría muy feo si justo en el momento en el que la tía Roberta se está tomando el café descafeinado de sobre con sacarina, llega un camarero a desmontar su mesa alegando que el vals comenzará en cinco minutos. Y… ¿qué me decís de la organización de las mesas? Cuando es una boda de poquitos invitados en la que todos se conocen y no hay problemas, es fácil. Pero os puedo asegurar que cuadrar las mesas en una boda a la que asisten 400 personas, cada una de su padre y de su madre, en la que unos no se llevan bien con otros, en la que intentas poner a todos juntos pero no caben en una mesa, en la que si ponemos a Fulano con Mengano ¿se enfadará por no sentarse con Sotano también? Y claro, prevé los de última hora. La típica llamada de la hija de la tita Roberta que te dice “es que éramos 4 pero también viene el novio de tu prima la Jenny” y ¡¡ale!! la Jenny y el novio de 16 años, a la boda. Vuelve a hacer sitios, vuelve a reorganizar por decimoquinta vez todas las mesas… Historias de restaurante… no acabaría nunca.
Los regalitos a las mujeres ¿compro algo práctico o algo bonito e inservible? Si es práctico suele ser feo; si es bonito e inservible, suele acabar en la basura. Si lo regalo como recuerdo no quiero que acabe en la basura, pero si es feo da igual que sea práctico porque se me recordaría como “la que dio ese espejito tan feo en la boda”, por poner un ejemplo. Claro que regalitos bonitos y prácticos los hay, pero vaya precios ¡¡joder!! Si solo es un recuerdo no me puedo gastar 5€ en cada regalito, pero si no te los gastas son feos, inservibles y acabaran en el fondo del cubo… En fin, todo un dilema moral por el qué dirán, existencial por el qué pensaran y material por el dónde acabarán mis regalitos.
Las flores en una ceremonia de este tipo son imprescindibles y muy importantes, pero claro, ¿quiere usted flores en la iglesia/juzgado/ayuntamiento? ¿Y en el restaurante? ¿Y en el coche de la novia? ¿Y en el del novio? Bien, decides que quieres flores en todas partes y entonces aparecen más dudas… ¿Sabe usted si se casa alguien antes? El lugar de la boda tiene que estar arreglado antes de que lleguen los novios, evidentemente, pero claro, si alguien se casa antes llevará sus propias flores… Entonces es cuando te sugieren algo práctico de verdad "¿Por qué no se pone en contacto con los novios de la boda anterior e intentan compartir flores?" ¡¡Genial!! Pero, ¿y si los novios no quieren? ¿y si cuando yo vaya a entrar las flores están chuchurrias? ¿Me recordará la gente por “la novia de flores chuchurrias”? ¡¡Oh Dios mío, que agobio!! Los centros de flores de las mesas del restaurante ¿los quieres altos o bajos? Los bajos son muy bonitos pero dificultan la visión del que tienes enfrente, los altos son preciosos pero son de caros… y si le pones alguna velita o alguna chorrada de ese tipo… uff!! Pero lo mejor de todo es cuando te proponen la hoja de parra para debajo de los platos: no se ve, es inservible, vale un huevo y al final acaba siendo la gracia de aquellos que llevan dos rones de mas (rollo Adán y Eva, ya sabéis) pero ¡¡quedan de monas cuando te retiran el plato!!
Estas son solo algunas de las cosas “más comunes” a la hora de organizar una boda. Hay muchísimas más, desde luego, e imagino que para cada novia será diferente. Por mi experiencia propia en las tres bodas que he tenido que organizar, no se si porque las tres eran de la misma familia, las dudas fueron prácticamente las mismas: no encuentro zapatos adecuados, la minuta tiene alguna falta de ortografía (para aquellos que no lo sepan, la minuta es la cartulinita esa que se pone al lado del plato con el menú), las vitelas de los puros están mal pegadas, no se si el menú será del agrado de todos, me falta la música de entrada al salón, ¿vals o canción significativa?, las fotos, el maquillaje, los pelos (uff!! los pelos), el tiempo (mucho calor?, muchos frio?, llueve?, viento?... ahhhhhhhhh), etc, etc, etc.
Pero cuando empieza la tan esperada barra libre, cuando comienzas a pasear por las mesas con el cubata en la mano, cuando ya no te importa que hace una hora que no ves al novio porque también él va con su cubata de mesa en mesa, cuando llega ese momento en el que la cena ha pasado, las fotos también, la vergüenza del “que se besen!!” ya no da vergüenza, los regalos están dados, ya has hecho el ridículo de tu vida tropezando repetidas veces en el vals/tema significativo, la tía Roberta esta durmiendo medio moña en la mesa que no tiene columna, cuando miras a tu alrededor y te sientes tranquila, entonces es cuando te das cuenta de que ha merecido la pena pasar por todo aquello y piensas “la próxima vez que me case no me complicaré tanto” jajajajajajajajaja.
Relájate y disfruta, Aurora, no cometas el error de estar preocupada por cada detalle porque tu misión en sábado es estar guapísima, sonreír y recibir las oportunas felicitaciones. Olvidate de si llueve (mira la Leti y el Principe en su boda jajaja), olvidate de lo que falte o sobre, todo va a salir genial. Déjale las preocupaciones a la primera persona que encuentres y deshazte de problemas absurdos que acabaran resolviéndose por si solos. Es el consejo de una que se encarga de resolver esos problemas en bodas jajajajajaja.
Este post va por ti, niña.
Muchas suerte
Mil besos y enhorabuena.
La frase de hoy: “LA VIDA ES UN ARCO IRIS QUE TAMBIEN INCLUYE EL COLOR NEGRO”. Yevgeny Yevtushenko
La madre de mi mejor amiga falleció a tres meses de la boda de su hija, y, con toda la pena del mundo, la boda siguió adelante por expreso deseo de la familia y de los novios. Cuando una desgracia así empaña uno de los acontecimientos más felices de las vidas de dos personas, intentas por todos los medios que la perfección se quede corta, intentas que todo esté en su lugar, el momento justo, sin demoras, sin problemas de última hora, todo preparado para que ellos no se tengan que preocupar nada más que de sonreír y recibir las felicitaciones de los 400 invitados que asisten a “su día”. Cuando falta una persona tan importante en la vida de una novia, intentas por todos los medios, no reemplazar, sino cubrir vacíos kilométricos con tal de que “ella” sea lo más feliz posible.
Pero no pretendo que este post sea triste, así que cambio el chip y me centro en el tema:
Una boda… ¡¡¡hay que estar loco para casarse!!! Jajajajaja. Que nadie me entienda mal, cada uno es libre de hacer lo que quiera, pero si que es cierto que el que se embarca en un acontecimiento así, o está loco o acaba loco.
Ya no es simplemente el traje que te vayas a poner, porque, a fin de cuentas, el traje te tiene que gustar a ti y solo a ti, es toooooodo lo demás:
La fecha de la iglesia/juzgado/ayuntamiento debe coincidir con que haya sitio libre en el restaurante en el que quieres celebrar el convite, y claro, este restaurante debe tener un salón lo suficientemente grande como para meter a X invitados, y que no hayan columnas en el salón ¡¡por favor!! Es una desgracia que a la tita Roberta de 80 años le toque la columnita delante y no vea la mesa nupcial en toda la noche. Además, si es posible, que el cóctel de bienvenida de los invitados sea aparte, es decir, que haya un hall grande o un lugar apropiado en el que poder tomar una copa de vino y una loncha de jamón serrano “del weno” antes de que los novios lleguen de hacerse el eterno reportaje de fotos. También debe haber espacio para el baile ¡¡¡imprescindible!!! Porque quedaría muy feo si justo en el momento en el que la tía Roberta se está tomando el café descafeinado de sobre con sacarina, llega un camarero a desmontar su mesa alegando que el vals comenzará en cinco minutos. Y… ¿qué me decís de la organización de las mesas? Cuando es una boda de poquitos invitados en la que todos se conocen y no hay problemas, es fácil. Pero os puedo asegurar que cuadrar las mesas en una boda a la que asisten 400 personas, cada una de su padre y de su madre, en la que unos no se llevan bien con otros, en la que intentas poner a todos juntos pero no caben en una mesa, en la que si ponemos a Fulano con Mengano ¿se enfadará por no sentarse con Sotano también? Y claro, prevé los de última hora. La típica llamada de la hija de la tita Roberta que te dice “es que éramos 4 pero también viene el novio de tu prima la Jenny” y ¡¡ale!! la Jenny y el novio de 16 años, a la boda. Vuelve a hacer sitios, vuelve a reorganizar por decimoquinta vez todas las mesas… Historias de restaurante… no acabaría nunca.
Los regalitos a las mujeres ¿compro algo práctico o algo bonito e inservible? Si es práctico suele ser feo; si es bonito e inservible, suele acabar en la basura. Si lo regalo como recuerdo no quiero que acabe en la basura, pero si es feo da igual que sea práctico porque se me recordaría como “la que dio ese espejito tan feo en la boda”, por poner un ejemplo. Claro que regalitos bonitos y prácticos los hay, pero vaya precios ¡¡joder!! Si solo es un recuerdo no me puedo gastar 5€ en cada regalito, pero si no te los gastas son feos, inservibles y acabaran en el fondo del cubo… En fin, todo un dilema moral por el qué dirán, existencial por el qué pensaran y material por el dónde acabarán mis regalitos.
Las flores en una ceremonia de este tipo son imprescindibles y muy importantes, pero claro, ¿quiere usted flores en la iglesia/juzgado/ayuntamiento? ¿Y en el restaurante? ¿Y en el coche de la novia? ¿Y en el del novio? Bien, decides que quieres flores en todas partes y entonces aparecen más dudas… ¿Sabe usted si se casa alguien antes? El lugar de la boda tiene que estar arreglado antes de que lleguen los novios, evidentemente, pero claro, si alguien se casa antes llevará sus propias flores… Entonces es cuando te sugieren algo práctico de verdad "¿Por qué no se pone en contacto con los novios de la boda anterior e intentan compartir flores?" ¡¡Genial!! Pero, ¿y si los novios no quieren? ¿y si cuando yo vaya a entrar las flores están chuchurrias? ¿Me recordará la gente por “la novia de flores chuchurrias”? ¡¡Oh Dios mío, que agobio!! Los centros de flores de las mesas del restaurante ¿los quieres altos o bajos? Los bajos son muy bonitos pero dificultan la visión del que tienes enfrente, los altos son preciosos pero son de caros… y si le pones alguna velita o alguna chorrada de ese tipo… uff!! Pero lo mejor de todo es cuando te proponen la hoja de parra para debajo de los platos: no se ve, es inservible, vale un huevo y al final acaba siendo la gracia de aquellos que llevan dos rones de mas (rollo Adán y Eva, ya sabéis) pero ¡¡quedan de monas cuando te retiran el plato!!
Estas son solo algunas de las cosas “más comunes” a la hora de organizar una boda. Hay muchísimas más, desde luego, e imagino que para cada novia será diferente. Por mi experiencia propia en las tres bodas que he tenido que organizar, no se si porque las tres eran de la misma familia, las dudas fueron prácticamente las mismas: no encuentro zapatos adecuados, la minuta tiene alguna falta de ortografía (para aquellos que no lo sepan, la minuta es la cartulinita esa que se pone al lado del plato con el menú), las vitelas de los puros están mal pegadas, no se si el menú será del agrado de todos, me falta la música de entrada al salón, ¿vals o canción significativa?, las fotos, el maquillaje, los pelos (uff!! los pelos), el tiempo (mucho calor?, muchos frio?, llueve?, viento?... ahhhhhhhhh), etc, etc, etc.
Pero cuando empieza la tan esperada barra libre, cuando comienzas a pasear por las mesas con el cubata en la mano, cuando ya no te importa que hace una hora que no ves al novio porque también él va con su cubata de mesa en mesa, cuando llega ese momento en el que la cena ha pasado, las fotos también, la vergüenza del “que se besen!!” ya no da vergüenza, los regalos están dados, ya has hecho el ridículo de tu vida tropezando repetidas veces en el vals/tema significativo, la tía Roberta esta durmiendo medio moña en la mesa que no tiene columna, cuando miras a tu alrededor y te sientes tranquila, entonces es cuando te das cuenta de que ha merecido la pena pasar por todo aquello y piensas “la próxima vez que me case no me complicaré tanto” jajajajajajajajaja.
Este post va por ti, niña.
Muchas suerte
Mil besos y enhorabuena.
La frase de hoy: “LA VIDA ES UN ARCO IRIS QUE TAMBIEN INCLUYE EL COLOR NEGRO”. Yevgeny Yevtushenko