Caminar....
Después de mucho caminar, algunas veces medio vagando y otras intuyendo un posible rumbo que dar a mis pasos, veo que se sigue tropezando con el tumulto, la desconsideración y la falta de respeto por el semejante, porque se creen superiores ciertas personas en cualquier ámbito de mi vida. Huyendo y escapando de toda anarquía y desorden, de toda estupidez humana manejada por la ignorancia, la prepotencia y la chulería que solo se sabe imponer a base de intentar desmoralizar al que está a su lado..., mis pasos se encaminan hacia el silencio que permita seguir explorando esas zonas ya conocidas, pero al mismo tiempo desconocidas porque ciertas zonas están inexploradas, recobrando viejos caminos ya recorridos e intentando descubrir anteriores signos reconocibles para poder volver a guiar mis pasos hacia el sentimiento de confortabilidad que da el silencio que permite intentar reconocer nuestro interior, a nosotros mismos, ese gran desconocido que somos para sí mismo. Yo sigo escrutando ese horizonte sin perder detalle del presente, escuchando mi alma y mi interior y observando con los ojos del alma, no solo os de la cara, y de repente mi esencia parece localizar el de otras que andan "divagando" por ese desierto que unos consideran al camino del silencio, del recogimiento, del caminar; parece que sin sentido alguno; y nos vemos, reencontramos y reconocemos en las encrucijadas de caminos; y con una sonrisa o una sola mirada parece que nos decimos todo, por donde seguir encaminando nuestros pasos. A veces se juntan durante un trecho, otras se separan con la misma rapidez o lentitud con la que nos encontramos, y siempre, siempre, sabemos que seguiremos encontrándonos donde quiera que vayamos. Somos ese tipo de personas que parecen disfrutar de ratos y momentos de silencio absoluto, como si el mundanal ruido solo fuera un telón de fondo donde desenvolvernos y lo usáramos como todos, para el desarrollo y subsistencia aquí. Nuestros anhelos no solo están aquí, sino también ahí, ahí dentro donde solo unos pocos quieren o se atreven a mirar, observar, analizar y a tratar de dar una explicación a un porque sí o porque no. No se conforman con esas respuestas estúpidas que a veces recibimos y no se dignan ni a explicar. La teoría de la tiranía, "aquí se hace lo que yo quiera porque a mí me da la gana ¿entendido?", "¡Pues vale!, pero conmigo no conteis para este proyecto inhumano y carente de valores y respeto!" Mis pasos comienzan a encaminarse a algún lugar donde ahora mismo ignoro, pero que apuntan en cualquier dirección menos en la actual en la que estoy. Mi alma susurra y desde mi interior noto como se empieza a abrir una tapa de una lápida, haciendo susurrar el leve ronroneo del roce de ambas superficies, tapa y túmulo, de una manera que me recorre un escalofrío por todo mi ser y al instante acude una expresión a mi mente, procedente de alguna parte de mi interior que no consigo ubicar, pero mi instinto me dice que proviene del "coto privado", acude a mis oídos desde esa zona que pensé había vetado en su momento, y ahora que había cejado en la búsqueda de la entrada y el modo de abrirlo, se abre por sí solo, acude como la sangre a la herida, sin esperar que la llames y en el momento oportuno. "Llegó el momento de regresar al lugar de donde provenimos. ¡Esta vez no conseguirás echarnos de nuestro sitio porque te hacemos falta, porque sabes de tu necesidad hacia nosotros! Sin nosotros estás perdido y la brújula no miente, mírala porque la habías ignorado. Tu campana vuelve a tocar con ese sonido tan especial de antaño, ese toque espectral y fantasmagórico que eriza la piel a cualquier mortal. Ese tañido firme, está despertando lo que anhelabas, la parte de tu esencia que había encerrado y vuelve en tu ayuda. ¡Es hora de ponerse otra vez en pie!"
Ahora, con los ojos cerrados, se vuelve a empuñar nuevamente las armas y se consigue visualizar en nuestro interior los diferentes caminos del espíritu que nos llevaran poco a poco al sitio que jamás debimos abandonar.
Avanzamos al interior de ese bosque que se recorta tenebroso y amenazador, pero que una vez llegado a su linde, se nos antoja lejanamente familiar y reconfortante, y comenzamos a caminar en busca de nuestro santuario, o lo que creemos forma parte de un todo general...., ¡sabiéndonos a salvo!.....
Ahora, con los ojos cerrados, se vuelve a empuñar nuevamente las armas y se consigue visualizar en nuestro interior los diferentes caminos del espíritu que nos llevaran poco a poco al sitio que jamás debimos abandonar.
Avanzamos al interior de ese bosque que se recorta tenebroso y amenazador, pero que una vez llegado a su linde, se nos antoja lejanamente familiar y reconfortante, y comenzamos a caminar en busca de nuestro santuario, o lo que creemos forma parte de un todo general...., ¡sabiéndonos a salvo!.....
Etiquetas: camino visualizando





